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Tigre

Hace casi un par de semanas encontramos un gatito en la calle, que parecía, al menos, asustado. Lo recogimos para intentar ayudarlo, a la vez que buscábamos a sus posibles dueños.

No hubo dueños, pero sí ayuda, cariño y cuidados para Tigre. Tenía alguna herida muy fea, y en el veterinario nos hicieron saber que estaba desnutrido, deshidratado e hipotérmico.

Y el desenlace fatal que la veterinaria preveía se dio, por desgracia, hoy. Así que es un día triste.

Pero me gustaría centrar mi reflexión en mi post en que recibimos lo que damos. Uno solo tiene aquello que da, nos decía Chicho Sánchez Ferlosio. Y habiéndole dado amor, hemos recibido amor… y también disfrutamos de la tristeza de hoy, sabiendo que es amor.

Y no quiero terminar sin agradecer a todo nuestro entorno que, en muchos casos sin tener un especial afecto por los gatos (o teniendo todo lo contrario al afecto) nos han dado apoyo y consuelo. La maravillosa red de los seres queridos, que siempre sostiene.

Qué bonito se queda el cielo de los animales contigo, Tigre. Gracias <3

Quien bien te quiere

Lo sabemos todos: los verdaderos amigos y personas que nos quieren son aquellos que no siempre nos dan la razón (es muy fácil, facilísimo, dar siempre la razón y hacer que el receptor sienta que «esta persona siempre me apoya», cuando realmente es todo lo contrario).

Hoy he leído un testimonio maravilloso de una hija que cuenta cómo su madre, hace ya décadas, la sentó un día, le hizo saber que estaba al tanto de su consumo de drogas, y le dejó claro que solamente había dos alternativas: o control estricto, sin dejarla salir de casa; o tratamiento. Literalmente «I WILL NOT bury my precious little girl» (no voy a enterrar a mi preciosa pequeña). La mujer que es hoy aquella preciosa pequeña agradece a su madre su determinación y, en resumen, su amor.

Este es un buen ejemplo del «quien bien te quiere te hará llorar», frente al más bonito, más cómodo y más carente de amor «quien bien te quiere te hará soñar» (que también).

Las cosas y el amor ¿hacia ellas?

Es tan triste el amor a las cosas… las cosas no saben que uno existe.

Jorge Luis Borges

Lo cual no está en contradicción con las sensaciones bonitas que podemos vivir gracias a las cosas: ese coche que nos ha llevado a mil sitios, la casa que vio cómo comenzábamos nuestra vida en común, la casa que vio nacer a Dani, la casa que vio nacer a Irene…

Los cinco lenguajes del amor

En la cuenta de Twitter de @barbara44255900 (es una cuenta siempre muy recomendable) he encontrado hoy un tesoro que creo que puede ayudar a cualquiera que quiera entender mejor sus relaciones de pareja. Por mi parte, tengo claro que voy a usar el concepto que me ha desvelado.

Nos cuenta en sus tweets -sin ser invención suya- que el amor tiene cinco lenguajes diferentes, cinco formas diferentes de expresar ese bonito sentimiento. No todos tenemos los cinco, así que no tiene ningún sentido esperar que tu pareja se exprese en una lengua que no es suya.

Aquí os describo esos cinco lenguajes:

  • palabras de afirmación: palabras que nos hacen sentir mejor, piropos, ese te quiero que parece que tanto cuesta a veces (y quizá, simplemente, es que esa persona no conoce ese lenguaje).
  • actos de servicio: todo lo que hacemos para facilitar la vida de la otra persona; aquí podríamos incluir casi todo lo que hacemos. Por fortuna, cada día nos da mil ocasiones de convertir nuestras acciones en actos de servicioamor.
  • contacto físico: no hay mucho que describir; todo aquello que entraña estar cerquita de nuestro amor -cuenta más cerca, mejor- entra en esta categoría.
  • regalos: no hablamos de los de los días «oficiales» (que también), sino de esos regalos que aparecen porque sí y porque te adoro y porque me gusta ver tu cara.
  • tiempo de calidad: el uso de nuestro tiempo libre para dedicarlo a la persona amada es, en muchas ocasiones, el mejor regalo que podemos hacerle.

No tiene sentido esperar que tu pareja se exprese en una lengua que no es la suya, decía. Pero sí tiene todo el sentido intentar aprender los cinco lenguajes para dirigirnos a nuestra pareja.

Muchísimas gracias, Bárbara, por darnos a conocer estos lenguajes.

Para Clara. :*

Derechas frente a izquierdas bajo el prisma de la educación

El extraordinario libro The Information is Beautiful, que os recomiendo encarecidamente, nos muestra unas infografías magníficas, para explicar mil y un temas diferentes. Hay una que me parece especialmente completa, en la que se nos definen las diferencias entre derechas e izquierdas. Dentro de esa infografía, quiero centrarme en la parte que se refiere a la educación. Fijaos qué descriptivo:

Uno nos ofrece una atmósfera de premios y castigos (educación, dirán unos; amaestramiento, dirán los otros), provocando una relación basada en el respeto y el miedo; el otro, una atmósfera de protección y comunicación (hiperprotección, dirán unos; amor, dirán los otros), provocando una relación basada en el respeto y en la confianza. Desafortunadamente, los premios y castigos son la base habitual sobre la que se construyen muchas familias: más cómodo, desde luego, pero más dañino. Está claro que si nuestros votos tuvieran que ser coherentes con nuestro comportamiento, arrasarían las derechas.

Lo primero, el trabajo

Estamos en época de gripes, catarros y demás, sobre todo entre los niños. En el cole de nuestros hijos está faltando un buen porcentaje del alumnado. Y se me ha ocurrido pensar qué sucedería si, por ejemplo, el colegio tuviera que decretar el cierre durante una semana, por precaución. Seguramente sería un buen problema para muchas familias. Y, lo que es peor, vemos normal que lo sea.

Hemos llegado a una sociedad en la que lo primero es el trabajo (es decir, el dinero). Y lo tenemos interiorizado y normalizado, como decíamos. Eso sí, cuando llega el final de la vida (de la nuestra o de la de otros), lo que lamentamos no es el dinero no ganado, sino el tiempo no disfrutado con los nuestros.

Nunca es tarde para replantearnos esto.