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Así era mi hijo Ignacio (de Joaquín Echeverría)

Como libro recomendado por mi madre, pasó a ser de obligada lectura, por supuesto. Y es lectura de las que merecen la pena, alimentan y hacen crecer el espíritu y la mente.

El atentado del puente de Londres, del 3 de junio de 2017, nos desveló la figura de Ignacio Echeverría Miralles de Imperial al resto de la humanidad. Armado solamente de su monopatín, se enfrentó a los terroristas. Una heroicidad. Un héroe.

Un héroe, desde luego. Pero cuando lees este retrato cariñoso que le hace su padre, te das cuenta de que Ignacio no podía haber hecho otra cosa, siendo como era.

Me ha encantado conocer -a través del libro- a Ignacio y a los suyos. Y, encima, siendo nosotros gallegos y habiendo vivido tantos años en Pozuelo, me siento un poco más cercano a esa bonita familia.

Si queréis conocer más sobre Ignacio y sobre cómo dar lo mejor de nosotros mismos, os recomiendo la lectura de este libro.

¿Por qué Neruda eligió ese nombre?

Como todos sabéis, Pablo Neruda es el seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. ¿Por qué eligió un seudónimo? ¿Por qué Neruda?

Al parecer, un seudónimo para que su padre -que no quería que se dedicara a escribir- no se enterara. Y eligió Neruda por ser un nombre que encontró en una revista (era también un escritor, checo, pero nuestro protagonista de hoy no sabía la profesión del auténtico Neruda).

La localidad cuyo nombre honra a un poeta

Estamos en Nicaragua -vale, ya sabéis de qué poeta hablo-, en Nueva Segovia -qué bonito nombre-, en la localidad de Metapa -palabra procedente del nombre indígena Metlalpán, que significa algo como sábana de piedra-, y asistimos al nacimiento de Rubén Darío.

La fama universal de este poeta provocó que se cambiara el nombre de su localidad natal, que desde 1920 se conoce como Ciudad Darío.

Y teniendo en cuenta que se han cambiado nombres de localidades para homenajear a personas cuyas contribuciones fueron mucho menos relevantes o, al menos, menos bondadosas, diré que me parece maravilloso que esta ciudad lleve el nombre del poeta.

La vida en un minuto, de José Antonio Lucero

No conocía nada de este libro cuando me lo regalaron Dani, Irene y Clara, así que me acerqué a él con la ilusión de siempre, pero sin saber lo que me iba a encontrar.

Nos situamos en el comienzo de la posguerra, en un Madrid devastado que está comenzando a levantarse. A través del hilo conductor de Daniel Baldomero, el autor nos muestra la pobreza de quien ya no tiene casi nada material, pero mantiene la dignidad que le dan sus valores y su educación; nos muestra el esfuerzo extra que tiene que hacer una mujer que quiere avanzar en sus estudios, en su carrera o en sus relaciones. Y nos muestra el horror de las guerras, tristes si no es amor la empresa.

Lucero usa la excusa del accidente ferroviario que sucedió en Torre del Bierzo (León) en enero de 1944, para introducirnos en la vida de unos personajes que retrata perfectamente. Y aquí creo que está el principal mérito de La vida en un minuto: la asombrosa calidad de las descripciones de personas y de lugares. Julita y Daniel, por supuesto. Pero también las familias de ambos, también sus amigos -y sus enemigos. También los trabajadores ferroviarios. Es un verdadero disfrute para el lector, que puede ver sonrisas, escuchar bocinas, oler a carbonilla y sentir el frío berciano de las mañanas de invierno.

He sido muy feliz leyéndolo.

Para Irene, Dani y Clara.

Trabajo sobre La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

No hablaré en este post de la obra propiamente dicha (obra que no he leído y que incluyo desde ya en mi lista de libros por leer), sino sobre el trabajo que hizo Valeria, una alumna del profesor @JAReyesGuindo.

Se suele pedir a los alumnos que hagan lo que se llama un diario de lectura, un recorrido por el libro (en general, capítulo a capítulo), comentando y citando lo más reseñable. En mis tiempos (finales del siglo pasado) se hacía un comentario de texto, que venía a tener la misma función (no se desarrollaba capítulo a capítulo, sino más globalmente).

Pero volvamos a lo importante. Un diario de lectura, decía, es lo que se suele pedir a los alumnos. Nuestro profesor amplió y actualizó horizontes, dando también la oportunidad de escribir cartas a los personajes o crear una cuenta de Instagram (alabo la creatividad de las propuestas). Valeria escogió escribir una carta a los personajes.

Y mirad qué maravilla:

El velatorio de Manuel de Senín, de José María Castroviejo

Mi muy querido abuelo, tras sus intensas jornadas de pesca o de trabajo en defensa de los derechos de los marineros, recogía en lo que acabaron siendo sus memorias los detalles, las curiosidades y las dificultades que adornaban su día a día.

Su nieto, mi también muy querido primo Luis, convirtió esos documentos en un libro imprescindible. Y lo adornó con un delicioso prólogo que nos dibuja, con un par de pinceladas, una familia y una vida enteras. Y en ese prólogo se hace referencia a una historia que mi abuelo solía contar en las largas y oscuras noches de invierno y que su nieto Luis tuvo ocasión de escuchar en muchas ocasiones: la estremecedora historia del velatorio de Manuel de Senín.

En la búsqueda del relato llegué hasta la Universidad de Trieste y, en concreto, a la doctora Sara Farenzena, que escribió una Tesis sobre Castroviejo y que, amabilísimamente, me hizo llegar el relato.

Relato que forma parte de un conjunto, bajo el nombre de El pálido visitante. Manuel de Senín es un hombre malvado y poco querido; tras un asesinato en la aldea, y viendo que todas las miradas acusatorias se dirigen a él, decide irse. Tiempo después, retorna y, al poco, fallece. Y nadie quiere ir a su velatorio (en Galicia, y en muchos otros sitios, se velaba al muerto en el propio hogar, hasta hace muy poco). La viuda, más por imagen que por amor, consigue que tres amigos de la bebida y el juego la acompañen en la noche en vela. Y la interacción con el muerto no os la desvelo, espero que sepáis disculparme.

Muchas gracias, Sara, por tu disposición y colaboración.

Este post lo dedico a Jose y a Rosana, dignos hijos de su padre Luis (qué orgulloso estaba siempre de vosotros). Un besiño.

Panteón de la familia Castroviejo, exterior de la iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

La memoire et la mer, de Léo Ferré

Léo Ferré era un poeta (y cantautor) monegasco al que descubrí por la bonita vía de Amancio Prada, en su disco Vida de artista, en donde Amancio versiona, recompone y canta algunos de los poemas de Ferré.

Léo Ferré, Fête du PSU, Parc de La Courneuve, 1973

El poema La memoria y el mar -no es la primera vez que hablamos en este blog de esa maravilla- pertenece a ese grupo, y me resulta absolutamente fascinante. Quizá gran parte de la fascinación que ejerce sobre mí se debe a lo mucho que me queda por entender del poema -para mí, complejísimo. Diría que es necesario conocer bien a Léo Ferré y a su poesía (y también conocer bien el idioma francés) para poder extraer conclusiones del poema. Os dejo a continuación esos versos, y las versiones de ambos cantantes:

La marée, je l'ai dans le cœur
Qui me remonte comme un signe
Je meurs de ma petite sœur
De mon enfant et de mon cygne
Un bateau, ça dépend comment
On l'arrime au port de justesse
Il pleure de mon firmament
Des années lumières et j'en laisse
Je suis le fantôme jersey
Celui qui vient les soirs de frime
Te lancer la brume en baiser
Et te ramasser dans ses rimes
Comme le trémail de juillet
Où luisait le loup solitaire
Celui que je voyais briller
Aux doigts du sable de la terre
Rappelle-toi ce chien de mer
Que nous libérions sur parole
Et qui gueule dans le désert
Des goémons de nécropole
Je suis sûr que la vie est là
Avec ses poumons de flanelle
Quand il pleure de ces temps-là
Le froid tout gris qui nous appelle
Je me souviens des soirs là-bas
Et des sprints gagnés sur l'écume
Cette bave des chevaux ras
Au ras des rocs qui se consument
Ô l'ange des plaisirs perdus
Ô rumeurs d'une autre habitude
Mes désirs dès lors ne sont plus
Qu'un chagrin de ma solitude
Et le diable des soirs conquis
Avec ses pâleurs de rescousse
Et le squale des paradis
Dans le milieu mouillé de mousse
Reviens fille verte des fjords
Reviens violon des violonades
Dans le port fanfarent les cors
Pour le retour des camarades
Ô parfum rare des salants
Dans le poivre feu des gerçures
Quand j'allais, géométrisant
Mon âme au creux de ta blessure
Dans le désordre de ton cul
Poissé dans Les draps d'aube fine
Je voyais un vitrail de plus
Et toi fille verte, mon spleen
Les coquillages figurant
Sous les sunlights cassés liquides
Jouent de la castagnette tant
Qu'on dirait l'Espagne livide
Dieux des granits, ayez pitié
De leur vocation de parure
Quand le couteau vient s'immiscer
Dans leur castagnette figure
Et je voyais ce qu'on pressent
Quand on pressent l'entrevoyure
Entre les persiennes du sang
Et que les globules figurent
Une mathématique bleue
Dans cette mer jamais étale
D'où me remonte peu à peu
Cette mémoire des étoiles
Cette rumeur qui vient de là
Sous l'arc copain où je m'aveugle
Ces mains qui me font du fla-fla
Ces mains ruminantes qui meuglent
Cette rumeur me suit longtemps
Comme un mendiant sous l'anathème
Comme l'ombre qui perd son temps
À dessiner mon théorème
Et sous mon maquillage roux
S'en vient battre comme une porte
Cette rumeur qui va debout
Dans la rue, aux musiques mortes
C'est fini, la mer, c'est fini
Sur la plage, le sable bêle
Comme des moutons d'infini
Quand la mer bergère m'appelle

Fuente: Musixmatch
Léo Ferré – La mémoire et la mer (Audio Officiel)
La memoria y el mar – Amancio Prada – Vida de artista

Nanas de la cebolla, de Miguel Hernández

Estamos en la Prisión Provincial de Torrijos, a mediados de 1939. Llega una carta de Josefina Manresa destinada a uno de los prisioneros, en donde le cuenta, entre otras desgracias, la difícil situación que están viviendo ella y el hijo de ambos, y que solamente tienen pan y cebolla para comer.

La desesperación del prisionero se transforma, como siempre, en creatividad, belleza y poesía. Y escribe las Nanas de la cebolla, una obra inmortal para su hijo y esposa.

Disfrutad de su belleza, por favor:

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
East facade of the Fundacion Fausta Elorz building, at 51 Calle del Conde de Penalver (street) in Salamanca district in Madrid (Spain). Projected in 1909 by Daniel Zavala Alvarez, and built from 1910 to 1914.

Steve Jobs, de Walter Isaacson

Esta biografía escrita por Walter Isaacson (no es la única biografía que escribe) es un recorrido detallado por la vida de Steve Jobs. Vais a disfrutarla si os interesan la tecnología y los negocios. La idea de escribir esta biografía, y la idea de que el autor fuera Isaacson partió del mismo Jobs: se puso en contacto con el escritor para llevar a cabo este proyecto.

El relato comienza en la infancia de Steve, pasando por sus relaciones (personales y profesionales), su abandono de los estudios y, ya, el incansable -casi inabarcable- recorrido por empresas: Apple, NeXT, Pixar. Me ha resultado de especial interés la particular visión de los problemas y de su resolución.

Es un libro que, como moderna hagiografía de estos santos de nuestros tiempos, puede motivarnos a adoptar enfoques que hagan perfeccionar (o, al menos, mejorar) nuestros trabajos, emprendimientos y empresas. Y relaciones, que siempre cuanto más sabemos, mejores podemos ser.

COVID 19, de Marwan

Antes,
a todo joven poeta
que osaba
asomarse a un cuaderno
para lanzar, un rato después,
piedras de juventud
contra toda cabeza visible del sistema,
le soltaban
la misma basura de siempre:
«sois una generación
nacida sobre sábanas de seda,
no habéis tenido
que luchar por nada,
no sabéis del hambre
ni las guerras,
no habéis leído libros prohibidos
a la luz de una vela,
no conocéis el sufrimiento».

Aquí tenemos nuestra guerra,
nuestro búnker,
la ansiedad entre paredes,
los abrazos pospuestos,
la fatal incertidumbre por los padres,
el temor sin apellidos,
los muertos que no velaron,
el trabajo que se fuga entre las manos.

Y antes:
los bolsillos aullando,
las viviendas de centímetros cuadrados,
el gris perpetuo de las chimeneas,
los parquímetros sin alma,
el país del bienestar desnucado en el telediario de las 3.

Ya hemos pasado por esto,
ya tenemos,
joder,
nuestro país deshecho entre las manos.

¿Podemos usar ya nuestra rabia?
¿nos hemos graduado?
¿tenemos ya por fin derecho a la rebeldía?


No conocía a este poeta, tuve la suerte de escucharlo el otro día… y este poema dedicado a los jóvenes (realmente, a los jóvenes de todas las épocas, porque estoy seguro de que han pasado por situaciones similares) me ha fascinado.