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La palabra con tres firuletes

Se llaman firuletes («adornos») ortográficos a esos símbolos o trazos que acompañan a algunas letras, aportando matices que nos ayudan -como mínimo- a pronunciarlas correctamente: «á» frente a «a», «ñ» frente a «n» o «ü» frente a «u» son algunos ejemplos.

Pues bien, existe una palabra que nos ofrece una colección de firuletes (desconozco si es el récord) excepcional. Mirad, mirad:

pedigüeñería

¿Se os ocurre alguna palabra que la supere?

¿De dónde viene la expresión «darse con un canto en los dientes»?

Lo cierto es que es una expresión que siempre me ha resultado muy curiosa: viene a significar que si pasa algo positivo (incluso aunque no sea mucho) ya nos conformamos y nos daríamos con un canto (¡una piedra!) en los dientes.

Parece ser que el origen de la expresión se encuentra en esos golpes en el pecho que se daban para agradecer ciertas acciones de los dioses. De esos golpes en el pecho (con piedras en muchos casos) se pasó -al menos, en la expresión- a algo más doloroso: darse golpes en los dientes.

Gonzalo de Berceo y los primeros versos en castellano

Quiero fer una prosa en román paladino,
En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
Ca non so tan letrado por fer otro latino:
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.

Viajamos a la bellísima (toda La Rioja lo es, que no se enfaden nuestros queridos amigos de Arnedo) Rioja Alta y llegamos al Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla, en donde se escribieron, hace ya más de mil años, esas glosas emilianenses, el primer recuerdo escrito que tenemos de aquella lengua que comenzaba a hablarse.

Un par de siglos después, aquella lengua, aquel román paladino que estaba dando sus primeros pasos, ya adoptaba la bella forma de los versos, gracias a la pluma y al talento de Gonzalo, un hombre que había nacido muy cerquita de San Millán, en Berceo, y que ahora era monje en ese Monasterio de Suso.

De Cenobio – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3834994

Esas maravillosas comas

Es muy habitual encontrarnos con malos usos de la coma. Para ayudarnos a usarla bien, nuestro admirado @CarlosGaMart ha preparado un hilo maravilloso en Twitter que hoy os comparto.

Me ha recordado ese hilo al famoso poema de Lope de Un soneto me manda hacer Violante…, ya que cada explicación de uso de la coma es, en sí misma, un ejemplo.

Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=184470

La etimología de la palabra “pantalón”

Circula por las redes un chiste que nos cuenta que esta palabra se refiere a que la prenda va desde la panza hasta el talón. No, no ese su origen.

Parece ser que el origen de esta palabra viene de Pantaleone, un personaje habitual en comedias, de origen veneciano, que vestía calzas (y de su similaridad con los pantalones le viene el nombre). Pantaleone, de pianta-leone, por el gusto de los venecianos por su símbolo, el león de San Marcos.

Del italiano pantaleone se llegó al francés pantalon, y de nuestros vecinos del norte tomamos el nombre de la prenda (y quizá la prenda) tan habitual en nuestros tiempos.

De PRA – Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2734763

Pues no, no usamos «Celtiña» como adjetivo

Los que tenemos la suerte de ser del (y de querer al) Celta nos referimos al equipo, en ocasiones, con ese diminutivo tan afectuoso y tan gallego (-iña). Hablamos del partido del Celtiña, de las jugadas del Celtiña o de que el Celtiña sigue un año más en la máxima categoría.

Sin embargo -y esto solamente lo he oído o leído a periodistas foráneos- es habitual que se intente utilizar Celtiña como adjetivo: el equipo celtiña o la victoria celtiña, por ejemplo. Lo correcto sería, por ejemplo: el equipo céltico o la victoria céltica.

De Football.ua, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=56734504

Qué difícil es hablar el español

No sé tanto de idiomas como para afirmarlo, pero, según he leído, el castellano es uno de los de más difícil aprendizaje. Tenemos tanta y tan bonita variedad que puede ser frustrante el proceso de intentar entenderlo todo. Ya bromeaba García Márquez con aquello de “se compra una casa y se casa una hija”. Os dejo con este vídeo genial: os va a encantar.

El origen de la palabra «misiva»

No es tan espectacular como otras (saludos, busilis), pero nos sirve para recordar la importancia que el latín tiene en nuestra lengua: la palabra misiva viene del latín missus, participio pasivo del verbo mittĕre, que significa «enviar».

Así pues, una traducción directa sería «aquello que es enviado».

Hoy un ministro, un candidato a presidencia de una comunidad autónoma y la directora de la Guardia Civil han recibido sendas misivas con amenazas de muerte. Sirva este humilde post para manifestarles mi apoyo.