Libros de vacaciones, de Anaya Educación

Desde pequeño siempre me ha encantado seguir aprendiendo durante las vacaciones. Es más, ha resultado que ha sido durante las vacaciones cuando más he aprendido (porque he podido ir a mi ritmo y porque he podido centrar mi atención en lo que en cada momento me apasionaba). Y sí, he acabado poniendo más intensidad en mi aprendizaje durante las vacaciones que durante el curso. En concreto, en la carrera me pasaba una cosa muy curiosa: tras terminar la -dura- época de exámenes, si veía la televisión, tenía que ser algo del tipo de un documental, algo que exigiera alguna forma de esfuerzo mental. Imagino que esto no es más que una continuación de aquello.

Así que una de las actividades que me gustaba hacer era usar libros de vacaciones para seguir aprendiendo. No solamente libros de vacaciones, por supuesto, pero sí que esos libros eran para mí una actividad tremendamente divertida (de hecho, aún hoy en día recuerdo alguna cosa aprendida en aquellos libros de vacaciones). No me extrañó descubrir que las investigaciones del sociólogo Karl Alexander (hablamos de él en otro post cuyo link está al final), de la Johns Hopkins University, llevaban a la conclusión de que las tristísimas diferencias académicas entre clases sociales no se fraguan durante el curso académico, sino durante el verano.

Cuando ayer, tras un día de festivales agotador y feliz, al llegar a casa los niños cogieron los recién recibidos libros de vacaciones y decidieron ponerse a hacer las actividades, no pude evitar sonreír recordando lo apasionantes que me resultaban a mí. Muy a mi pesar debo decir que tuvimos que pararlos, porque era necesario irse a descansar.

Los libros que tenemos son los de Anaya Educación: los de primaria (Disfruta en verano) constan del propio libro de actividades, un cuadernillo de soluciones, y un libro de lectura, protagonizado por los mismos personajes que aparecen en el libro de actividades; los de infantil (Refréscate en vacaciones) son un bonito cuadernillo lleno de juegos. Incluyo más abajo enlaces con más información.

Acertijos, sustantivos, frases hechas y más cosas (Primaria Vacaciones 4, Anaya)
Perros ¿salchicha?, libélulas y caminos entre peces, conchas y cangrejos (Refréscate en vacaciones – 5 años, Anaya)

Sanxenxo, Sangenjo, ¿Sanjenjo?, ¿San Ginés?

Este tema es recurrente; cada cierto tiempo alguien osa utilizar un topónimo inadecuado (o no), y como esto choca con nuestras ideas políticas o de defensa de nuestro idioma, la armamos. Voy a intentar exponer aquí algunos puntos, esperando aportar algo de luz y -sobre todo- esperando también recibirla.

  1. Los topónimos oficiales usan el idioma propio: Sanxenxo, Ourense, A Coruña, La Rioja, Castilla y León, Catalunya. Así pues, en cualquier comunicación oficial, se deben utilizar esos nombres.
  2. Los topónimos no se traducen: esto no significa que un topónimo sea igual en todos los idiomas, sino simplemente que no hay una labor de traducción de un idioma a otro. Factores como el uso o el malentendimiento son los que crean los topónimos en los diferentes idiomas: el Canal de La Manche (La Manga), esa manga de mar entre Francia e Inglaterra es conocido en castellano como Canal de La Mancha, sin relación con su nombre original más allá del parecido entre Manche y Mancha. Y en inglés es el English Channel, y en bretón Mor Breizh (que sería algo como Mar Británico), y en córnico Mor Bretannek (también Mar Británico), y en normando Maunche (Manga). Sigamos, que me encanta dispersarme, como bien sufríssabéis.
  3. En el lenguaje no oficial, lo natural (y en mi opinión lo más correcto) es utilizar la versión del idioma que estamos hablando: Me encanta Nueva York, Encántame Nova Iorque, I love New York. Hablamos de Londres y no de London, de Varsovia y no de Warszawa (sin embargo, cada vez estamos utilizando más Beijing frente a Pekín).

Volviendo al tema que originó este post y a la localidad que nos ha servido de título: no, no tiene ningún sentido traducir Sanxenxo por “San Ginés”. Jamás se ha llamado así esta localidad. Según veo (wikipedia), los nombres oficiales que ha tenido Sanxenxo son: Sanjenjo (1842-1877), Sangenjo (1877-1982), Sanxenxo (1982-actualidad).

En resumen, ¿qué debemos usar? Desde mi punto de vista, usa lo que te parezca natural en el idioma en el que estés hablando. Y ya. Que las lenguas están hechas para comunicarnos, y no para separarnos. Cualquier madrileño sabe a qué nos referimos con Sanxenxo, y cualquier gallego sabe a qué se refieren nuestros amigos de Madrid cuando dicen que vienen de vacaciones a Sangenjo. Feliz verano, amigos 🙂

El pelo de la dehesa

Esta expresión, que es también el título de una comedia de Bretón de los Herreros, se refiere a ese conjunto de costumbres, formas y maneras aprendidas en nuestra vida y que nunca desaparecen por completo, pese a cambiar de estilo de vida. Normalmente se utiliza en referencia a una persona “de pueblo” que pasa a vivir en la ciudad y, como podéis suponer, muchas veces se utiliza en sentido negativo. Algún ejemplo: “se le nota el pelo de la dehesa” o “aún no se le ha caído el pelo de la dehesa”.

Y no. No es “el pelo de la de esa”.

¿Conoces los libros de Usborne?

Os voy a contar qué cosa tan bonita me pasó el otro día. Aquí en casa nos gustan mucho los libros de Usborne: son formativos y bonitos, además de ser unas ediciones muy bien terminadas. Los conocimos -o eso creía- con Dani, y desde entonces son un referente habitual a la hora de regalar, regalarnos y recomendar. Os invito a visitar su web y echar un vistazo.

Pero os sigo contando. Hace ya muchos años (unas cuatro décadas) mi querida madre me regaló un libro maravilloso: “El libro de los niños. La tierra”, se llamaba. Me ha acompañado siempre y ahora lo disfrutan los niños. Un libro asombroso para unos ojos en permanente asombro. Pues -lo estáis adivinando, ¿verdad?- imaginaos mi sorpresa cuando, casi sin querer, me di cuenta de que ese libro también era de Usborne. Así que realmente no los descubrí con Dani… sino mucho antes en el tiempo. Eso no hizo más que reforzar mi admiración por esa editorial, por supuesto.

El libro de los niños: La tierra (Usborne)

Pixar nos enseña a contar historias

There are few organizations in the world that can claim more expertise when it comes to storytelling than Pixar. The Disney-owned animation studio is known..

Origen: Pixar offers free online lessons in storytelling via Khan Academy | TechCrunch

Efectivamente, Pixar sabe cómo contar historias. Y nos lo cuenta, de forma gratuita, a través de Khan Academy. Una oportunidad más de las innumerables que Internet nos ofrece para aumentar nuestros conocimientos.

¿Has sido bueno?

Año tras año se repite la misma cantinela: convertir la bonita tradición de Los Reyes Magos en una historia de chantajes. Si has sido bueno, tendrás tus regalos; si no, tendrás carbón (qué rico!). Desde hace ya un tiempo existe una interesante -y necesaria- iniciativa, encaminada a que en cada intervención pública de Sus Majestades dejen claro, clarísimo que ellos no son chantajistas. Me encanta.

En esa misma página podréis encontrar una preciosa interpretación y explicación de por qué cada noche de 5 de enero nuestras casas se llenan de regalos. No os la perdáis.

Bonus: sin relación con el fondo, ¿verdad que cuando decimos “los reyes” no pronunciamos la primera ese?

Para una tarde de aburrimiento

32.000.000 de documentos tiene y mantiene la Biblioteca Nacional de España. Y cada año entran unos 500.000 nuevos. 

Iba a decir eso de “se dice pronto”, pero es que ni siquiera. 

Nos hemos enterado hoy, escuchando a su presidenta, en RNE. 

Eso, Rita la Cantaora

Rita Giménez García, cantaora de flamenco, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz; 1859) y falleció en Zorita del Maestrazgo (Castellón; 1937) por “avatares de la guerra civil”.

Al parecer, dominaba con gran soltura los diferentes estilos del flamenco; así que por difícil que fuera el reto, siempre era capaz de asumirlo y gestionarlo con éxito; de ahí la conocida frase.