Eso no sirve para nada

Lengua nos está sirviendo para poder disfrutar de la lectura y de la escritura, permitiéndonos viajar en estos tiempos en los que tanto lo echamos de menos.

Lengua extranjera nos sirve para comunicarnos con amigos de otros países y para poder leer su prensa, conociendo de primera mano cómo evoluciona allí la enfermedad.

Ciencias Sociales nos está sirviendo para entender cómo puede afectarnos esta situación tan increíble como sociedad y cómo se vivieron situaciones similares en el pasado.

Matemáticas para entender la evolución de las curvas de enfermos, recuperados y fallecidos y para mostrarnos cómo estamos evolucionando; también para saber si los tratamientos propuestos funcionan o no.

Ciencias de la Naturaleza para encontrar la vacuna y la medicina; también para aplicarlas.

Religión para encontrar la necesaria paz y para entrar en comunión con quienes profesan la misma (al menos). También para recordarnos que hemos vivido una Cuaresma (¡Cuarentena!) y que entramos en la Semana Santa, ayudándonos a ubicarnos en el tiempo y recordándonos que todo sigue.

Valores para poder gestionar nuestra frustración, para poder transmitir nuestra alegría y nuestro ánimo a los demás; también para poder mostrar nuestra solidaridad con el resto de personas, quedándonos en casa salvo para lo exclusivamente imprescindible.

Educación Física para ayudarnos a mantenernos en forma, para poder establecer rutinas de ejercicios y mantener una vida saludable. Desde luego, también para disfrutar de partidos históricos y que nuestros pequeños puedan asombrarse con Maradonas, Butragueños, Petrovics y Sabonis.

Música para disfrutar escuchándola y componiéndola, cantándola y bailándola. En directo y vía Internet. Un festival cada día.

Plástica para expresar toda nuestra creatividad y plasmar nuestros sentimientos en un hoja de papel, en un bloque de arcilla o en cualquier manualidad; también para hacer llegar mensajes de esperanza, ilusión y alegría desde nuestras ventanas y balcones.

Tecnología para poder seguir comunicándonos con nuestros seres queridos, para poder verlos y para que nos vean. Para que nos sigamos viendo padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos, amigos. También para poder continuar trabajando y aprendiendo.

Dos países separados por un idioma común

Eso suele decirse de Reino Unido y Estados Unidos, por las apreciables diferencias en entre el inglés británico y el americano. Este breve vídeo de TikTok nos muestra, en unos pocos segundos, las grandes diferencias de pronunciación entre ambas versiones.

Polafías

La sección de literatura de tradición oral de la AELG (Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega) nos ofrece en su página web un tesoro valiosísimo, en forma de vídeos (y de los audios que en ellos podemos disfrutar). Recorrer esa página es encontranos con historias, leyendas, curiosidades y aprendizajes.

Os la recomiendo muchísimo, no solamente a los gallegos, pero especialmente; no solamente a los de Moaña, pero especialmente.

https://www.aelg.gal/Polafias/



Motu proprio

Pues eso quería deciros, que la expresión es «motu proprio», y no «de motu propio» o «motu propio».

Significa, como sabréis, una acción llevada a cabo por iniciativa propia, sin que haya sido ordenada o indicada por un tercero. Y tiene su origen (y se sigue usando también en ese contexto) en un documento que el Papa publica por propia iniciativa.

¿Por qué el Valencia es conocido como el equipo «che»?

El motivo es bien sencillo: «che» es una expresión coloquial que se usa en Valencia: «che, ¿cómo estás?». Debo decir que nunca he tenido la suerte de visitar y conocer Valencia, así que no puedo asegurar esto de primera mano.


Como curiosidad extra, añadiré que este «che» llegó a Sudamérica, de donde nos suena más familiar (todos identificamos un «che» como una muletilla habitual de las personas de Argentina, por ejemplo).

¿Cuál es el origen de la expresión «estar curado de espanto»?

Según he encontrado -y me extraña- es esta una expresión de origen mexicano. El «espanto» es una enfermedad consistente en perder el alma debido a un gran susto o impresión, y que puede provocar la muerte.

Una persona que no ha sido curada de ese mal está expuesta, por lo tanto, a perder la vida ante algún acontecimiento que le impresione. En consecuencia, si estamos curados de espanto superaremos con éxito esas situaciones ante las que la vida nos pondrá en algún momento.

El significado de la expresión es, según la Real Academia de la Lengua, «ver con impasibilidad, a causa de experiencia o costumbre, desafueros, males o daños».

El origen de la palabra chumino

Los marineros ingleses, en sus estancias en Cádiz, solían recorrer los barrios bajos de la ciudad en busca de prostitutas. En ese terrible negocio, también el que paga manda y elige, así que la expresión con las que se referían a las chicas para que les enseñaran sus partes íntimas, show me now, fue rápidamente asimilado por los gaditanos como chumino.

Hacer la 13-14

Lo cierto es que esta expresión jamás la había oído hasta vivir en Madrid, pero no solamente se usa en esa maravillosa ciudad.

Significa algo así como “complicar la vida” o “hacerle un lío a alguien”, pero ¿cuál es su origen?

Para entenderla tenemos que pensar en esas herramientas tipo llave que tienen dos extremos. Cada extremo está adaptado para una medida diferente. Así, por ejemplo, existe la llave 10-11, pero no existe la llave 13-14. Je. Pedirle a alguien que te trajera esa llave es, efectivamente, meterlo en un buen lío.

Para Isa :*

Libros de vacaciones, de Anaya Educación

Desde pequeño siempre me ha encantado seguir aprendiendo durante las vacaciones. Es más, ha resultado que ha sido durante las vacaciones cuando más he aprendido (porque he podido ir a mi ritmo y porque he podido centrar mi atención en lo que en cada momento me apasionaba). Y sí, he acabado poniendo más intensidad en mi aprendizaje durante las vacaciones que durante el curso. En concreto, en la carrera me pasaba una cosa muy curiosa: tras terminar la -dura- época de exámenes, si veía la televisión, tenía que ser algo del tipo de un documental, algo que exigiera alguna forma de esfuerzo mental. Imagino que esto no es más que una continuación de aquello.

Así que una de las actividades que me gustaba hacer era usar libros de vacaciones para seguir aprendiendo. No solamente libros de vacaciones, por supuesto, pero sí que esos libros eran para mí una actividad tremendamente divertida (de hecho, aún hoy en día recuerdo alguna cosa aprendida en aquellos libros de vacaciones). No me extrañó descubrir que las investigaciones del sociólogo Karl Alexander (hablamos de él en otro post cuyo link está al final), de la Johns Hopkins University, llevaban a la conclusión de que las tristísimas diferencias académicas entre clases sociales no se fraguan durante el curso académico, sino durante el verano.

Cuando ayer, tras un día de festivales agotador y feliz, al llegar a casa los niños cogieron los recién recibidos libros de vacaciones y decidieron ponerse a hacer las actividades, no pude evitar sonreír recordando lo apasionantes que me resultaban a mí. Muy a mi pesar debo decir que tuvimos que pararlos, porque era necesario irse a descansar.

Los libros que tenemos son los de Anaya Educación: los de primaria (Disfruta en verano) constan del propio libro de actividades, un cuadernillo de soluciones, y un libro de lectura, protagonizado por los mismos personajes que aparecen en el libro de actividades; los de infantil (Refréscate en vacaciones) son un bonito cuadernillo lleno de juegos. Incluyo más abajo enlaces con más información.

Acertijos, sustantivos, frases hechas y más cosas (Primaria Vacaciones 4, Anaya)

Perros ¿salchicha?, libélulas y caminos entre peces, conchas y cangrejos (Refréscate en vacaciones – 5 años, Anaya)

Sanxenxo, Sangenjo, ¿Sanjenjo?, ¿San Ginés?

Este tema es recurrente; cada cierto tiempo alguien osa utilizar un topónimo inadecuado (o no), y como esto choca con nuestras ideas políticas o de defensa de nuestro idioma, la armamos. Voy a intentar exponer aquí algunos puntos, esperando aportar algo de luz y -sobre todo- esperando también recibirla.

  1. Los topónimos oficiales usan el idioma propio: Sanxenxo, Ourense, A Coruña, La Rioja, Castilla y León, Catalunya. Así pues, en cualquier comunicación oficial, se deben utilizar esos nombres.
  2. Los topónimos no se traducen: esto no significa que un topónimo sea igual en todos los idiomas, sino simplemente que no hay una labor de traducción de un idioma a otro. Factores como el uso o el malentendimiento son los que crean los topónimos en los diferentes idiomas: el Canal de La Manche (La Manga), esa manga de mar entre Francia e Inglaterra es conocido en castellano como Canal de La Mancha, sin relación con su nombre original más allá del parecido entre Manche y Mancha. Y en inglés es el English Channel, y en bretón Mor Breizh (que sería algo como Mar Británico), y en córnico Mor Bretannek (también Mar Británico), y en normando Maunche (Manga). Sigamos, que me encanta dispersarme, como bien sufríssabéis.
  3. En el lenguaje no oficial, lo natural (y en mi opinión lo más correcto) es utilizar la versión del idioma que estamos hablando: Me encanta Nueva York, Encántame Nova Iorque, I love New York. Hablamos de Londres y no de London, de Varsovia y no de Warszawa (sin embargo, cada vez estamos utilizando más Beijing frente a Pekín).

Volviendo al tema que originó este post y a la localidad que nos ha servido de título: no, no tiene ningún sentido traducir Sanxenxo por «San Ginés». Jamás se ha llamado así esta localidad. Según veo (wikipedia), los nombres oficiales que ha tenido Sanxenxo son: Sanjenjo (1842-1877), Sangenjo (1877-1982), Sanxenxo (1982-actualidad).

En resumen, ¿qué debemos usar? Desde mi punto de vista, usa lo que te parezca natural en el idioma en el que estés hablando. Y ya. Que las lenguas están hechas para comunicarnos, y no para separarnos. Cualquier madrileño sabe a qué nos referimos con Sanxenxo, y cualquier gallego sabe a qué se refieren nuestros amigos de Madrid cuando dicen que vienen de vacaciones a Sangenjo. Feliz verano, amigos 🙂