El final de ETA

Han pasado muchos años, pero sigo estremeciéndome cada vez que recuerdo el secuestro de Ortega Lara. Creo que él y Miguel Ángel Blanco fueron claves para conseguir dos cosas; una, consecuencia de la otra: sociedad unida contra los asesinos y el fin de ETA.

Cuando vi al pueblo vasco unido, supe que ETA estaba acabada. Recuerdo también el duro cántico de «ETA al paredón» de un pueblo completamente harto. Harto de sufrir y harto de callar. Cántico que, como he dicho muchas veces con temas relacionados, puedo entender, pero no compartir.

El peor día de luto

Circula estos días por internet esta acertada reflexión:

El peor día de un luto no es el funeral, ni la misa, ni el primer cumpleaños en ausencia. El peor día de luto es un día normal, cuando sigues con tu vida y pasa algo que te gusta y piensas en decírselo a esa persona y te aplasta el dolor de recordar que ya no está. 

Y desde luego que es verdad. Y te sigues encontrando con días de luto años y años después.

Pero también pienso que eso es precioso, señal de que esa persona estuvo y está muy presente en nuestra vida. Ojalá sigamos encontrándonos con días de luto.

Y el que diga que no, miente (de Leticia Sánchez)

Traemos hoy al blog este poema de Leticia Sánchez (@laesanchez en Instagram). Mirad qué belleza y qué certeza:

Todos tenemos una guerra que ganar,
un perdón que pedir,
un recuerdo aparcado,
una salida de emergencia,
poco de miedo,
y una sonrisa que no olvidaremos jamás.

SIEMPRE.

(vía Adictos al café y a los poemas, en Facebook).

La reacción de Will Smith

No, no me refiero a la acción que hemos visto mil veces en los últimos días. Me refiero a su pública petición de perdón -en estos tiempos en los que está tan denostado-, mostrando una conciencia clarísima del error cometido:

Violence in all of its forms is poisonous and destructive. My behavior at last night’s Academy Awards was unacceptable and inexcusable. Jokes at my expense are a part of the job, but a joke about Jada’s medical condition was too much for me to bear and I reacted emotionally.

I would like to publicly apologize to you, Chris. I was out of line and I was wrong. I am embarrassed and my actions were not indicative of the man I want to be. There is no place for violence in a world of love and kindness.

I would also like to apologize to the Academy, the producers of the show, all the attendees and everyone watching around the world. I would like to apologize to the Williams Family and my King Richard Family. I deeply regret that my behavior has stained what has been an otherwise gorgeous journey for all of us.

I am a work in progress.

Sincerely,

Will
https://www.instagram.com/p/CbqmaY1p7Pz/?utm_source=ig_web_copy_link

De tongos, excusas y complejos

Tongo, decimos. Tongo. Qué pena me da que siempre busquemos la causa de nuestras derrotas en factores de ese estilo. Lo he vivido como aficionado del Celta (nos tienen manía, el árbitro nos perjudica siempre, no “quieren” que estemos arriba, “molestamos”). Lo vivimos ahora porque un jurado ha decidido que una actuación (no sé si se juzga la canción o la actuación) gallega merezca ocupar el quinto puesto de seis participantes.

Es, sí, una actitud muy nuestra, no sé si causada por complejos de siglos o por ausencia total de autocrítica. Pero lo cierto es que esa actitud nos impide aprender de las derrotas, porque la culpa es de otros, y nos impide también disfrutar de las victorias, convirtiéndolas en rabia o en venganza disfrazada de justicia.

Imagino que sería mil veces más fácil falsear los resultados de llamadas o encuestas. Y, por cierto, no me gustó ese gesto de Sobral (está hecho un hombre, dicho sea de paso) decantándose claramente por un participante (no sé si lo hicieron otros, porque no vi todo el programa: de ser así, lo retiro).

Ánimo, muchísima suerte en esa final del sábado.

El árbol de los problemas

Aquel buen hombre, cada día, al llegar de trabajar, dejaba colgados en el árbol todos los problemas que el día le había traído: aquella discusión con el compañero, aquel mal-trato por parte de un cliente, la exigencia injusta por parte del jefe.

Los colgaba en el árbol, decía, y entraba en su casa sin ellos, disfrutando de su familia y con su familia. A la mañana siguiente, cuando salía hacia el trabajo, pasaba antes por el árbol para recoger los problemas que había dejado colgados el día anterior. ¿Y sabéis qué pasaba?

Que siempre los problemas se veían más pequeños que la noche anterior.