Los tres filtros de la verdad

El joven discípulo se acercó a Sócrates, deseando contarle un hecho que dejaba en mal lugar a un compañero (e, indirectamente, lo ensalzaría a él). El sabio filósofo le hizo tres preguntas:

  1. ¿Estás completamente seguro de que es cierto lo que me vas a contar?
  2. ¿Es algo bueno?
  3. ¿Nos ayudará a mejorar?

Tras las tres negativas, Sócrates dejó claro que si lo que tenemos que contar ni es cierto, ni bueno, ni útil; es decir, si no pasa los filtros de la verdad, de la bondad y de la utilidad… es mejor no contarlo.

Número de papers, género, y coronavirus

Iba a escribir un post más largo sobre este tema, pero creo que se puede resumir en una frase: si tienes más tiempo libre, te da tiempo a escribir más; si tienes menos tiempo libre, pues no tienes tiempo para escribir. Eso es todo.

Resulta que, en estos tiempos de coronavirus, las mujeres están enviando menos papers (que antes), mientras que los hombres han incrementado su producción. Je.

La acusación de los vecinos

Siempre me había parecido increíble -literalmente increíble- que muchos de los acusados antes la Inquisición por no ser de sangre limpia fueran delatados por sus propios vecinos.

Y aún más increíble (por la cercanía en el tiempo) que muchos de los acusados de ser de uno u otro bando durante la Guerra Civil y la posguerra fueran delatados por sus propios vecinos.

Increíble, literalmente, como decía. Sin embargo, cuando veo la facilidad con la que los vecinos están acusándose hoy en día por saltarse el confinamiento, ya me creo todo. Ojo: si tras esa acusación hay un sentimiento sincero de denunciar para beneficiar al pueblo puedo entenderlo. Pero si el sentimiento es del tipo: «no me quedo yo en casa para que ese ande por ahí de paseo» que no cuente con mi apoyo.

Avanzar materia o no avanzar materia

Esa es la cuestión. Estamos en una situación muy especial (para nosotros, no para este planeta en el que las desgracias no son pocas: guerras, hambre, pobreza): vamos a estar unos meses (unos meses, en principio) sin poder ir presencialmente al colegio.

Y surge la gran duda: seguir avanzando con la materia provoca que algunos niños queden más descolgados todavía. Y es cierto que en algunas familias, por motivos económicos o de falta de disponibilidad, atención o intención de los padres, los niños no pueden seguir la materia. Y ya tenemos el concepto empatía: si hacemos que se siga dando materia, que no haya aprobado general (que esta es otra: la inevitable relación entre aprendizaje y notas), estamos cayendo en una falta absoluta de empatía con los pequeños que no tienen tantas posibilidades.

Así que nos ponemos en el escenario en el que no se avanza materia. ¿No os parece que ahí todavía incrementamos más las diferencias, que establecer esa condición hará que unos sigan aprendiendo y los otros aprendan aún menos de lo que iban a aprender?

Os dejo la reflexión, queridos.

Nos ocupamos del mar

Seguramente muchos de vosotros ya conoceréis esta maravillosa balada, pero me gustaría invitaros a disfrutarla. Nos ocupamos del mar: una obra en la que se describe de forma magistral una repartición de tareas.

De nada.

Eso no sirve para nada

Lengua nos está sirviendo para poder disfrutar de la lectura y de la escritura, permitiéndonos viajar en estos tiempos en los que tanto lo echamos de menos.

Lengua extranjera nos sirve para comunicarnos con amigos de otros países y para poder leer su prensa, conociendo de primera mano cómo evoluciona allí la enfermedad.

Ciencias Sociales nos está sirviendo para entender cómo puede afectarnos esta situación tan increíble como sociedad y cómo se vivieron situaciones similares en el pasado.

Matemáticas para entender la evolución de las curvas de enfermos, recuperados y fallecidos y para mostrarnos cómo estamos evolucionando; también para saber si los tratamientos propuestos funcionan o no.

Ciencias de la Naturaleza para encontrar la vacuna y la medicina; también para aplicarlas.

Religión para encontrar la necesaria paz y para entrar en comunión con quienes profesan la misma (al menos). También para recordarnos que hemos vivido una Cuaresma (¡Cuarentena!) y que entramos en la Semana Santa, ayudándonos a ubicarnos en el tiempo y recordándonos que todo sigue.

Valores para poder gestionar nuestra frustración, para poder transmitir nuestra alegría y nuestro ánimo a los demás; también para poder mostrar nuestra solidaridad con el resto de personas, quedándonos en casa salvo para lo exclusivamente imprescindible.

Educación Física para ayudarnos a mantenernos en forma, para poder establecer rutinas de ejercicios y mantener una vida saludable. Desde luego, también para disfrutar de partidos históricos y que nuestros pequeños puedan asombrarse con Maradonas, Butragueños, Petrovics y Sabonis.

Música para disfrutar escuchándola y componiéndola, cantándola y bailándola. En directo y vía Internet. Un festival cada día.

Plástica para expresar toda nuestra creatividad y plasmar nuestros sentimientos en un hoja de papel, en un bloque de arcilla o en cualquier manualidad; también para hacer llegar mensajes de esperanza, ilusión y alegría desde nuestras ventanas y balcones.

Tecnología para poder seguir comunicándonos con nuestros seres queridos, para poder verlos y para que nos vean. Para que nos sigamos viendo padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos, amigos. También para poder continuar trabajando y aprendiendo.