Iglesia de San Millán, en Segovia

Es un poco injusto para cualquier monumento compartir localidad con un acueducto de más de dos mil años, con una catedral apodada La Dama de las Catedrales y con un alcázar de cuento de hadas.

Cuando se llega a Segovia en autobús y se inicia el camino hacia ese acueducto que le ha dado fama universal se puede ver esta iglesia prerrománica y románica (sí, cuando se hizo, el acueducto solamente tenía unos mil años, un adolescente si medimos el tiempo en unidades acueductiles).

Desconozco si es la iglesia más antigua de Segovia, pero bien podría serlo. Tiene una torre prerrománica; el resto del edificio se construyó por orden de Alfonso I el Batallador a partir de 1111. Rey de Aragón, hizo que esta iglesia reprodujera la planta de la catedral de Jaca (a menor escala).

Es destacable también el cristo románico que alberga en su interior, rodeado por diez arcadas cegadas.

Cuando lleguéis a Segovia, y antes de ser desbordados por la belleza de acueductos, catedrales y alcázares, deteneos ante esta maravilla que aquel emperador de todas las Españas decidió dejarnos, compitiendo en belleza con aquellos.

Arte, deporte, música y religión

Planteo hoy un tema en el que he pensado muchas veces: hay algunas disciplinas que, en la educación formal, no son protagonistas (de hecho, las asignaturas que las abordan suelen ser conocidas como las marías y destacan por su facilidad y por el poco mérito que se les otorga). Estas disciplinas se condensan en estos cuatro grupos: arte, deporte, música y religión.

Os presento los pobres frutos de mi humilde razonamiento sobre este asunto:

  • no son disciplinas que exijan una gran carga de racionalidad y en las que predomine la lógica, sino que son más dadas a la inspiración y más relacionadas con el sentimiento o la parte espiritual.
  • son disciplinas a las que se asiste extraescolarmente por puro placer, al menos en gran medida: el chaval que va a clases de matemáticas fuera del centro (en sus «horas libres») suele ser para poder alcanzar el nivel que el centro exige, no pasa eso con quien va a guitarra, pintura o fútbol.
  • son disciplinas en las que, teniendo mucho que ver con la expresión, el sentimiento o el juego, no se pueden hacer las cosas «mal» (enténdamonos: si yo juego al fútbol no lo hago tan bien como un futbolista profesional -ni no profesional-, pero como juego que es, estoy jugando, y eso -mi juego, el puro hecho de jugar- lo hago bien; del mismo modo, si un hombre primitivo hace su danza en torno a un fuego, no lo hace bien o mal, se expresa a su modo, y ya). Esto contrasta con lo en serio que en ocasiones nos tomamos esto: podemos enfadarnos porque alguien falla un gol cantado, pero raramente porque no consigue resolver un problema de matemáticas.
  • se forman grupos (este es el punto que veo más feo) de los cuales es difícil salir, suele tener un coste asociado, quizá por esa cercanía al placer de la que hablábamos antes. Es mucho más fácil dejar de ir a clases de matemáticas -sí, lo he tomado con esta maravillosa disciplina- que dejar de ir a clases de piano. Se hacen más preguntas y son necesarias más justificaciones.
  • son disciplinas dadas a la exhibición (en el mejor de los sentidos): festival de danza, partido de fútbol, exposición de escultura o procesión son mucho más habituales que festival -venga- de Química o las Jornadas de la Biología.
  • son disciplinas en las que se busca la excelencia, y no el mínimo necesario. Puedo ir a clase de Física para aprobar, pero si voy a clase de clarinete, quiero hacerlo lo mejor posible, mientras pueda.
  • volviendo al párrafo introductorio, son disciplinas que no reciben mucha atención en los temarios de estudios. Si la recibieran, ¿dejarían de practicarse extraescolarmente? Por contra, si las asignaturas a las que ahora se dedica más tiempo y esfuerzo pasaran a ser secundarias, ¿se produciría un boom de aprendizaje extraescolar?

Espero vuestras opiniones 🙂

Rue Saint-Honoré por la tarde, efecto de lluvia, de Camille Pissarro

Esta es la pintura por la que descubrí a este padre del impresionismo. Forma parte de una serie de quince obras pintadas entre 1897 y 1898 desde el hotel de París en el que se alojaba.

Esta escena nos muestra la calle Saint Honoré a primera hora de la tarde. Los coches de caballos y los peatones se nos muestran sobre el suelo mojado (y aún está lloviendo, a juzgar por los paraguas). Pissarro vuelve al impresionismo, ya en la fase final de su carrera, y nos regala esta impresión de París.

Este cuadro puede disfrutarse en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Os recomiendo visitarlo y poder contemplar la misma vista que hace ya más de un siglo, desde la ventana de un hotel de París, pudo contemplar Camille Pissarro.

Monasterio de San Juan de Caaveiro, en A Capela (A Coruña)

El obispo de aquella diócesis, Rosendo, viendo el mal tiempo (desde su punto de vista) que hacía aquel día, se contrarió. Al momento fue consciente de su pecado y, en penitencia, arrojó su anillo de obispo al río Eume. Cuando, siete años después, el cocinero del monasterio encontró ese anillo mientras preparaba un salmón, nuestro Rosendo se dio cuenta de que su pecado había sido redimido.

El río Eume y sus fragas. Y, escondido en ellas, este monasterio románico. Inicialmente lugar de anacoretas, fue creciendo en recursos e importancia, en gran parte por donaciones hechas por el obispo Rosendo, al que ya conocemos. Llegó a ser Real Colegiata y, ya en el siglo XVIII, comenzó su decadencia. A finales del XIX se acomete una restauración. Nos han llegado restos aún de aquella época románica, como el ábside y parte de la nave.

La basílica de San Pedro del Vaticano

Antes de la archiconocida -y maravillosa- basílica actual de San Pedro en el Vaticano, antes de que la habilidad, la imaginación y la creatividad de Miguelángeles, Berninis y Bramantes se desbordaran en cada uno de sus rincones, antes incluso de que la Iglesia llegara a ser lo que fue, una basílica en ese mismo lugar albergó la tumba de aquel apóstol testarudo que llegó a ser el primer Papa.

Gracias al talento de @par_virtual y a la tecnología de hoy podemos disfrutar del talento de aquellos constructores y de cómo aquel monumento era ayer.

Un trabajo que conjuga esfuerzo, documentación, calidad técnica y dominio de las herramientas tecnológicas. Por favor, no os perdáis este hilo:

La mezquita del Cristo de la Luz

Hoy desacralizada, fue iglesia dedicada al Cristo de la Luz; antes, sí, mezquita, la de Bab al-Mardum; todavía más antes, iglesia visigoda. Y si excavamos aún más, real (en la roca) y figuradamente (en el tiempo) veremos que por allí pasaba una calzada romana.

Testigo de al menos los dos últimos milenios, por tanto. La mezquita se construyó hace uno, en el año 999, en pleno esplendor del Califato de Córdoba. Ya cuando Toledo volvió a ser cristiana, se le añadió ese ábside mudéjar que la hace única.

Nos cuenta la leyenda que, recién reconquistada Toledo por los cristianos, el caballo del rey no quiso avanzar, quedándose arrodillado al llegar a la mezquita. Tras excavar, se encontró una imagen de un Cristo junto a una lámpara de aceite que por tres siglos permaneció encendida, esperando el final del dominio musulmán de esa ciudad de las tres culturas. El Cristo de la Luz.

De Jl FilpoC – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25033987

Visión de España, de Sorolla

La Hispanic Society, con sede en Nueva York y fundada en 1904 por Milton Huntington, es un centro de investigación para el estudio de las artes y cultura de España. En 1911 encargó al pintor Joaquín Sorolla una serie de murales para decorar las salas.

Necesitó varios años (de 1913 a 1919) para plasmar su visión de España, que así llamó él a su obra (el título propuesto era Regiones de España): catorce obras magníficas en las que Sorolla quiso huir de tópicos y estereotipos, y pintar lo que él veía.

(He escogido, de ese conjunto de obras, la dedicada a Galicia; ¿alguien se anima a decir, por el poco paisaje que se ve, en dónde estaba Sorolla -que se recorrió España para hacer este trabajo?)

De Joaquín Sorolla – Hispanic Society of America, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=76470925

San Juan de Baños, en Venta de Baños (Palencia)

Tras haber derrotado al jefe vascón Fruela (o Froya), el rey visigodo Recesvinto -el que compiló un código de leyes común para quienes habitaban esta península- regresaba a la corte. Sabedor de los poderes curativos de las aguas de esta zona, acudió a ellas para intentar sanar su dolencia renal. Ante aquella curación casi tan milagrosa como instantánea, el buen rey decidió alzar esta iglesia en honor a San Juan Bautista.

Arte, pues, visigodo. Estamos en el año 661, es decir, hace casi milenio y medio. Y en ella podemos ver unas cuantas características de este arte del que tan poco se conserva: los arcos de herradura, las tres naves, los muros de piedra. Para ubicarnos en el tiempo, faltan solamente cincuenta años para que Tarik y Muza hagan suya la península ibérica, faltan siglos para el románico y estilos posteriores.

Si nos acercamos a Venta de Baños, cerca de Palencia, podremos asomarnos a aquella época tan lejana y podremos, gracias a quienes la construyeron y a quienes la conservaron, tocar los mismos muros que un día, un rey visigodo aquejado de dolores, pudo mirar y admirar.

De Roinpa – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9475833

Las Siete Maravillas del mundo moderno

En una renovación de las famosas Siete Maravillas del mundo antiguo (casi todas ellas desaparecidas) se propuso hace unos años elegir otras siete que sí siguen en pie.

Las elegidas fueron las siguientes: Chichén Itzá, en Yucatán, México; el Coliseo de Roma, en Italia; la estatua del Cristo Redentor, en Río de Janeiro, Brasil; la Gran Muralla China, en China; Machu Picchu, en el departamento de Cuzco, Perú; Petra, en Jordania; y el Taj Mahal, en Agra, India.

Qué mundo tan bonito tenemos. <3

Publicada el
Categorizado como Arte