Archivo de la categoría: Arte

Daniel en el foso de los leones, de Rubens

El rey persa Darío estableció que nadie podría orar a ningún dios que no fuese el propio monarca. Como Daniel no se doblegó ante esa norma, fue arrojado al foso de los leones, en donde su oración hizo que las fieras no le atacaran.

Y Pedro Pablo Rubens nos lo cuenta así:

Feliz San Daniel, querido Dani. Que ningún monarca consiga por la fuerza, hacer que renuncies a tus ideas; que los leones, por fieros que sean, se dobleguen ante la fuerza de tus pensamientos.

Autorretrato (de Alberto Durero)

No es el autorretrato que todos conocemos del mágico artista del Renacimiento: no es el que alberga El Prado, no es el que alberga el Louvre. Hay que ir a Viena, al museo Albertina, para observar este dibujo realizado a punta de plata en el que cualquier error quedaría expuesto y visible.

Ni es uno de los autorretratos citados, ni tiene su calidad, pero ya se puede ver su dominio de la técnica, los pliegues de la ropa, la finura de sus rasgos, la perfección de su cabello. El niño de trece años que era Albrecht Dürer nos dejó este primer y asombroso autorretrato, en el que ya podemos asomarnos a lo que vendría después.

Mona Lisa (Museo Del Prado, taller de Leonardo da Vinci)

No, no se trata de un error ni de un acuerdo al que hayan llegado los museos del Louvre y del Prado. Y no es necesaria una mirada muy atenta para darse cuenta de que esta no es la Mona Lisa que conocemos.

Pero sí sabemos que es del taller de Leonardo. Y, además, los estudios nos han descubierto que el proceso creativo que dio lugar a la original se repitió también con esta. ¿Se hicieron, quizá, a la vez?

No es de Leonardo, en eso parecen estar de acuerdo los críticos. No se aprecia el característico sfumato, por ejemplo. Pero esos rizos… esos rizos son dignos del genio.

Mona Lisa, Museo Del Prado
Mona Lisa, detalle

Carta abierta al autor de las pintadas del mural del palco de la música de Moaña

A mediados del pasado abril, alumnos de bachillerato de artes del instituto María Soliño, de Cangas de Morrazo, decoraron el palco de la música de Moaña con un mural homenaje a las mujeres de la zona. Hace un par de días, el mural amaneció con pintadas. Me he permitido escribir esta carta al autor de esas pintadas.

Quizá, cuando decidiste dejar tu huella sobre el mural del palco de la música de Moaña, no sabías quién era Luz Beloso. Te la voy a presentar: Luz Beloso es una de esas raras y necesarias mezclas de talento, bondad y capacidad de trabajo, una de esos imprescindibles que mencionaba Bretch. Particularmente, me gustaría decirte que si alguna vez necesitas ayuda y ella puede brindártela, lo hará.

Posiblemente tampoco sabías que Luz, junto con sus alumnos de Bachillerato de Arte, está embelleciendo Moaña, transformando en atractivo y multicolor lo que antes era anodino y gris, acercando el arte a las personas y las personas al arte. Y asumo que tampoco sabías que esos alumnos sacrificaron su tiempo libre para hacer más bonito nuestro pueblo.

Debo decirte también que me cuesta mucho entender qué te molestaba de esa obra, de ese bonito homenaje a tu madre, a tus tías, a tus abuelas, a tus bisabuelas. ¿Te molestaba, quizá, la redeira que está arreglando las redes para que los marineros puedan salir a pescar? ¿La pescantina que madruga cada día para que sus hijos y nietos (¿tú?) pudieran asistir a clase sin tener que preocuparse por traer dinero a casa? ¿Te molestaban todas esas generaciones que nos han regalado la vida que tenemos?

No consigo encontrar esa explicación que busco. Voy a terminar esta carta con el sincero consejo de que te desees cosas bonitas. Ojalá se te cumplan. Ojalá nunca más necesites estropear el trabajo de otros. Ojalá, de verdad, la vida te dé oportunidades de compensar esto.

Con cariño para Luz, para sus alumnos, y para todas las mujeres que en el mundo han sido, a las cuales les debemos todo.

La Cruz del Valle de los Caídos (de Muguruza, Méndez y Ávalos)

Hoy nos encontramos ante un monumento de los que encogen el alma, fundamentalmente por sus descomunales dimensiones.

En lo alto del risco de la Nava se alza este monumento, considerada la mayor cruz existente. Tiene una altura de 150 metros y sus brazos miden 46 metros de uno a otro extremo.

Pero más allá de la esbeltez y altura de la cruz, obra de los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez, me gustaría centrar mi atención en las -aparentemente- pequeñas esculturas que están al pie: los cuatro evangelistas (Marcos, Mateo, Lucas y Juan) junto con sus tetramorfos (respectivamente, el león, el hombre, el toro y el águila). Estas esculturas, a cuyo pie se puede llegar tras un bonito paseo, y que nos parecen pequeñas desde la distancia -lo son, en comparación con la cruz- son también descomunales: miden 25 metros de altura (el conjunto de cada evangelista y su tetramorfo). Estas obras de Juan de Ávalos se convierten en gigantes cuando estamos a su lado.

El conjunto del Valle de los Caídos (basílica, monasterio, cruz) fue una obra que el régimen de Franco construyó tras su victoria en la Guerra Civil. Resulta difícil dejar pasar por alto este hecho. Para algunos monumento de reconciliación, para muchos monumento de ensalzamiento, en él reposan los cadáveres de miles de personas (sin autorización de sus familiares, en muchos casos), testigos mudos de una época y de unos hechos que conviene siempre tener presentes para que nunca se vuelvan a repetir.

La aguja de Notre Dame, de Viollet-le-Duc

Como sabéis, en el incendio de la catedral de Notre Dame del 15 de abril de 2019 se vino abajo uno de los elementos más conocidos -y espectaculares- de la construcción: la elegante aguja, joya del neogótico.

De Alfred-Alexandre Delauney – Esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos bajo el código digital pga.01016., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18086580

Del neogótico, efectivamente. No es una errata. La aguja original, de la que sabemos poco o nada, se desmontó en 1786. Y a mediados del siguiente siglo, Eugène Viollet-le-Duc, recibió el encargo de restaurar (o reformar, o renovar) Notre-Dame. Y lo hizo como su sentido de la estética le dio a entender, pero sin buscar fidelidad a la inicial. Creó una auténtica maravilla siguiendo el estilo imperante en su momento (es decir, igual que si ahora creamos una aguja nueva siguiendo un estilo arquitectónico actual).

Mi admirado Barroquista ha escrito un magnífico artículo analizando las posibles opciones que tenemos ahora que la aguja de Viollet-le-Duc ya no luce, orgullosa, sobre el tejado de la catedral que la obra de Victor Hugo ayudó a inmortalizar.

Las esculturas hiperrealistas de Ron Mueck

Su obra me venía interesando desde tiempo atrás, pero tuvimos la oportunidad de admirarla en una exposición en Edimburgo (¡gracias, Marimar! :* )

Ron Mueck, escultor australiano especializado en esculturas hiperrealistas, logra un efecto en el público muy lejano al de la indiferencia. Además del increíble nivel de realismo (hiperrealismo, decíamos) logrado, es necesario añadir el gran tamaño de algunas de sus obras.

Ron Mueck head

Os dejo con dos vídeos que os acercarán a su obra:

The Artist Is Present, de Marina Abramović

Es imposible desligar la palabra performance de la artista serbia (yugoslava cuando nació) Marina Abramović. Quizá no la más espectacular, pero sí una de las más conocidas, es la que llevó a cabo en el MoMA en 2010: durante ocho horas diarias -los viernes más- permanecía sentada en una silla, recibiendo a los visitantes que quisieran establecer contacto visual con ella.

De Shelby Lessig – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12134088

Y hay dos comentarios que quiero hacer sobre esa performance.

El primero tiene relación con cómo se preparó Abramović: tuvo que preparar su cuerpo para no necesitar ingerir ni expulsar nada durante esas horas. Para ello estableció un plan de hidratación nocturno: cada 45 minutos (durante la noche) bebía agua, hasta las 6:30, momento en el que se levantaba, se daba un baño y a las 7:00 tomaba su último vaso de agua. A continuación tomaba arroz con lentejas y una taza de té negro. La hora anterior al comienzo de la performance diaria la dedicaba a visitar el baño cuatro veces durante los primeros cuarenta y cinco minutos y a sentarse los últimos quince, esperando al primer visitante.

Durante las semanas que duró la obra no establecía comunicación con nadie, más allá de las personas imprescindibles. Todo es parte de su total concentración en su trabajo.

Mi otro comentario tiene relación con su encuentro con Ulay. Habían sido pareja en el pasado y se cuenta que no se habían vuelto a encontrar desde entonces. Saltaron chispas -de las bonitas- en aquel encuentro. Aquí os lo dejo:

El frontón escultórico de Luni

Desconozco por qué motivo, pero en mi ignorante mente la escultura etrusca se asociaba -ignorantemente- con hieratismo, sencillez y falta de realismo.

En el templo de Luni, su asombroso frontón (ahora conservado en el Museo Arqueológico de Florencia) me deja sin razón, sin palabras y sin aliento.

Mirad qué maravilla. Siglo III (no he podido confirmar esto) antes de Cristo.

By Sailko – Own work, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=40178069