Claustro del Real Monasterio de San Juan de la Peña

Hoy se van a quedar cortas las palabras, comparadas con belleza del claustro de este monasterio. Su ubicación es casi imposible: literalmente debajo de una peña se encuentra el Real Monasterio de San Juan de la Peña, en el pirineo oscense.

El Real Monasterio consta de una iglesia prerrománica, una capilla gótica, el Panteón de Nobles, el Panteón Real, la llamada iglesia superior y el claustro que hoy nos ocupa.

El claustro es románico, y es obra de dos talleres diferentes. Yo destacaría sus perfectas proporciones, su ya mencionada ubicación y (poneos todos de pie, por favor), sus capiteles. Cada uno de ellos nos cuenta mil historias.

https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:Claustro_del_Monasterio_de_San_Juan_de_la_Penna.jpg#mw-jump-to-license

Para Clara, recordando la visita que hicimos al monasterio cuando aún no éramos tres, pero ya no éramos dos. Así que para Dani también.

La rendición de Breda, de Velázquez

Es, junto con Las Meninas, el cuadro más famoso del mejor pintor de todos los tiempos. Quizá sería el más famoso del mundo si La Gioconda nunca hubiera sido robada.

Las tropas españolas ha recuperado la estratégica ciudad de Breda, el general Ambrosio de Spínola impide que Justino de Nassau se arrodille en el momento de entregarle la llave, mientras en el fondo todavía se puede observar un humo que nos cuenta que la batalla es muy reciente. A la derecha de todo podemos ver al propio Velázquez, mirándonos -no es el único que lo hace. Ocupando la parte derecha, un inconfundible fondo de lanzas (que también dan nombre al cuadro). Y el caballo, que parece recién cepillado, ¿no es perfecto?

Abajo a la derecha, el lugar para firmar. Don Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, tras ver la perfección de su obra, decidió que, por supuesto, no era necesario firmarlo (no es la única vez que hace tal cosa). No era necesario firmarlo, ni siquiera en este caso, en el que formaba parte de una colección de doce cuadros hecha por otros tantos autores.

Puedo decir con orgullo que hubo un momento en el que yo era la única persona del universo contemplando este cuadro. Y otro momento, aún más maravilloso, en el que Clara y yo éramos las únicas dos personas contemplándolo. Qué lujo.

El patio del Colegio de San Gregorio

El Colegio de San Gregorio, en Valladolid, alberga el Museo Nacional de Escultura, y cada una de las obras que posee son material para más de un post. No podemos, tampoco, dejar de mencionar su asombrosa portada.

Pero además de las joyas escultóricas que allí duermen y de la mencionada portada, hay un lugar que nos maravilló. Guardo en mi memoria la asombrada cara de mi esposa Clara contemplando la belleza del patio.

Es un patio de planta cuadrada y tiene dos pisos. Sus pilares helicoidales, su decoración que parece creada por ángeles y sus arcos geminados merecen la visita. Y no olvidéis deleitaros en el rostro de vuestras personas amadas cuando lo contemplen.

Para Clara.

Miguel Hermoso Cuesta

La Bella Desconocida, La Bella Reconocida

Nos vamos hoy a Tierra de Campos, a la castellana Palencia, para admirar su catedral de San Antolín.

El austero exterior de este templo gótico -sobre todo gótico, flamígero en ocasiones- contrasta con su asombroso interior en el que cada joya merece la visita: vidrieras, retablos, puertas, esculturas, pinturas, rejas; obras realizadas en muchas ocasiones por los mejores artistas del momento.

Se ha puesto en marcha un necesario proyecto llamado La Bella Reconocida, jugando con el acertadísimo nombre con el que se conoce a esta catedral: La Bella Desconocida.

Monasterio de San Pedro de Rocas, en Esgos

Hoy viajamos a la imprescindible Ribeira Sacra para conocer el conjunto monástico más antiguo de Galicia. Data -al menos- del siglo VI (lo sabemos porque se ha encontrado una lápida en la que se puede ver el año 573). En esta tierra de monasterios, este nos ofrece razones más que sobradas para convertirse en uno de los visitados:

El campanario. Sobre la roca viva podemos admirar su espadaña. E incluso subir -con cuidado- a ella. Mirad qué maravilla:

De Jose Luis Cernadas Iglesias – originally posted to Flickr as 1271-San Pedro de Rocas (Ourense), CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=10850860

El mapamundi. No se conserva en muy buen estado, pero no se conoce otro mapa mundi románico, lo cual lo convierte en imprescindible.

La iglesia rupestre. En las entrañas de la roca crearon estos monjes el lugar para su oración, recogimiento y culto.

Carlos Costa Portela

Centro de Interpretación de la Ribeira Sacra: este es el lugar que se ha escogido para ubicar el centro de interpretación de esta zona plagada de monasterios, naturaleza y buenos vinos.

Carlos Costa Portela

Para mamá, Marimar, Nacho, Clara, Lidia, Lucas, Irene y Dani. ¡Qué bien lo pasamos en ese viaje!

El ábside de San Martín de Fuentidueña

En el norte de la provincia de Segovia, a medio camino entre Cuéllar y Sepúlveda, podemos encontrar la pequeña localidad de Fuentidueña, en cuyas afueras descansan las ruinas de su iglesia románica de San Martín, de mediados del siglo XII.

Su ábside está considerado como uno de los más representativos del románico castellano, tanto por la perfección de su construcción como por su estado de conservación.

Esta maravilla puede ser contemplada hoy, pero no debemos ir a Fuentidueña para disfrutarla, sino a… The Met Cloisters, la sección del Met (Metropolitan Museum of New York) dedicada a la Edad Media. En 1957 se llevó a cabo la deconstrucción del ábside, la clasificación de todos sus bloques, que salían por los estrechos caminos del pueblo en camiones, con dirección al puerto de Bilbao, en donde embarcaban con dirección a Nueva York. Este minucioso proceso de traslado de ábside es un absoluto ejemplo de perfección.

Ahora Fuentidueña reclama una compensación justa. En su momento se produjo un pago a cambio de esa cesión indefinida. Cesión, efectivamente (con lo cual podría plantearse un regreso del ábside). No reclama tanto Fuentidueña ahora, tan solo un intercambio de conocimientos, una creación de un centro de documentación, la posibilidad de realizar exposiciones itinerantes. Y quién sabe si, algún día, una reconstrucción del ábside (apunto que sería fabuloso que esa reconstrucción se realizara con métodos del siglo XII).

Apse from San Martín at Fuentidueña – https://www.metmuseum.org/art/collection/search/472507

Museo del Prado, Sheila Blanco, Vivaldi y el verano

Lo estábamos esperando y al fin llegó. Ya tenemos aquí el vídeo de esta bonita colaboración entre Sheila Blanco y el Museo del Prado. Toca comienzo de verano, y toca poder disfrutar de las obras de los principales artistas sin tener que recorrer todo el museo, ya que están agrupadas por esta situación tan única que estamos viviendo. Os invito a recorrer este museo siguiendo la voz de Sheila Blanco.

El Transparente de la catedral de Toledo, de Narciso Tomé

Desde que nuestro querido tío Cándido nos contó que Toledo le habló, esa ciudad se convirtió en visita obligada (no solamente por nuestro tío, sino por la cantidad de referencias leídas, vistas y escritas que nos habían llegado de esa asombrosa ciudad). Si Toledo es obligatorio, también lo es visitar su catedral si visitas la ciudad. Y, desde luego, quien visita la catedral no puede salir de ella sin disfrutar del asombroso Transparente construido (y esculpido, y pintado) por Narciso Tomé y sus hijos.

By Jvleo – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=81070276

Su función es simple: lograr que llegue luz al sagrario. Pero la forma que eligió Tomé para lograrlo es única: un retablo de mármol en donde podemos ver tanto el sol por el que entra la luz como figuras y escenas que representan a los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel; la última cena y la imposición de la casulla a San Ildefonso. Y más arriba, podemos ver una bóveda con pinturas al fresco con algunas escenas y personajes del Antiguo Testamento. Personalmente, debo decir que esa bóveda es la parte que más me fascina.

El Juramento de los Horacios / Le Serment des Horaces, de Jacques-Louis David

Al comienzo todo era felicidad: los Horacios, de Roma, estaban fuertemente emparentados con los Curiacios, habitantes de la cercana ciudad de Alba Longa. Uno de los Horacios estaba casado con la Curiacia Sabina. Y Camila, de la familia de los Horacios, estaba prometida con un Curiacio.

No duró mucho la felicidad, puesto que se declaró la guerra entre Alba Longa y Roma. Y en lugar de ser una guerra al uso, se decidió que tres hombres de cada ciudad lucharan a muerte. Ya os podéis imaginar que el destino quiso que los elegidos fueran los tres hermanos Horacios y los tres hermanos Curiacios. Jacques-Louis David nos muestra el momento en los que el padre entrega las armas a los Horacios y los tres Horacios realizan el juramento. A la derecha vemos (y casi oímos) los lamentos de las mujeres: de derecha a izquierda podemos ver a Camila Horacio (prometida de un Curiacio, según hemos visto), apoyando su mano sobre el hombro de Sabina Curiacio (esposa de un Horacio). Un poco más atrás podemos ver a los hijos de Sabina siendo consolados por el aya.

De Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson – KwHkqyZxc2i04A en el Instituto Cultural de Google resolución máxima, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21977949

Y con esto, señores, damos por comenzado el Neoclasicismo. El cuadro se conserva en el Museo del Louvre. Como supongo que cuando lo veáis y contéis esta bonita historia (narrada en la obra Horacio, de Pierre Corneille) os preguntarán que quién triunfó, os lo cuento:

La batalla comenzó mal, muy mal, para los Horacios. Tan mal que los dos primeros muertos fueron Horacios. Pero hablamos de clasicismo, de neoclasicisimo y de épica: acabó venciendo el Horacio, que regresó triunfante y alabado por todos… por casi todos: su hermana Camila le reprocha la muerte de su prometido. Horacio mata a su propia hermana, y tenemos algún dibujo de David sobre este tema:

De Jacques-Louis David – [1], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3677305

Las torres inclinadas de… Bolonia

Aunque la más famosa de las torres (al menos de las inclinadas) es la de Pisa, Bolonia es una ciudad italiana con abundancia de torres, algunas de ellas inclinadas. Las dos más famosas son la torre Garisenda y la torre Asinelli, que impresionan por altura, elegancia… e inclinación. Sí, ambas están inclinadas, como puede verse (o intuirse) en esta fotografía.

De Patrick Clenet – Patrick Clenet, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=921379

Estas torres (aunque ha habido actuaciones posteriores sobre ellas) datan del siglo XII. En ese siglo y en el siguiente el número de torres edificadas en Bolonia fue enorme. Se habla de casi 200 torres, aunque los cálculos más detallados nos arrojan un número entre 80 y 100 que, desde luego, siguen siendo un número enorme para una ciudad tan pequeña.

Según Toni Pecoraro, Bolonia podría ser así en la Edad Media:

De Patrick Clenet – Patrick Clenet, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=921379