Sanxenxo, Sangenjo, ¿Sanjenjo?, ¿San Ginés?

Este tema es recurrente; cada cierto tiempo alguien osa utilizar un topónimo inadecuado (o no), y como esto choca con nuestras ideas políticas o de defensa de nuestro idioma, la armamos. Voy a intentar exponer aquí algunos puntos, esperando aportar algo de luz y -sobre todo- esperando también recibirla.

  1. Los topónimos oficiales usan el idioma propio: Sanxenxo, Ourense, A Coruña, La Rioja, Castilla y León, Catalunya. Así pues, en cualquier comunicación oficial, se deben utilizar esos nombres.
  2. Los topónimos no se traducen: esto no significa que un topónimo sea igual en todos los idiomas, sino simplemente que no hay una labor de traducción de un idioma a otro. Factores como el uso o el malentendimiento son los que crean los topónimos en los diferentes idiomas: el Canal de La Manche (La Manga), esa manga de mar entre Francia e Inglaterra es conocido en castellano como Canal de La Mancha, sin relación con su nombre original más allá del parecido entre Manche y Mancha. Y en inglés es el English Channel, y en bretón Mor Breizh (que sería algo como Mar Británico), y en córnico Mor Bretannek (también Mar Británico), y en normando Maunche (Manga). Sigamos, que me encanta dispersarme, como bien sufríssabéis.
  3. En el lenguaje no oficial, lo natural (y en mi opinión lo más correcto) es utilizar la versión del idioma que estamos hablando: Me encanta Nueva York, Encántame Nova Iorque, I love New York. Hablamos de Londres y no de London, de Varsovia y no de Warszawa (sin embargo, cada vez estamos utilizando más Beijing frente a Pekín).

Volviendo al tema que originó este post y a la localidad que nos ha servido de título: no, no tiene ningún sentido traducir Sanxenxo por “San Ginés”. Jamás se ha llamado así esta localidad. Según veo (wikipedia), los nombres oficiales que ha tenido Sanxenxo son: Sanjenjo (1842-1877), Sangenjo (1877-1982), Sanxenxo (1982-actualidad).

En resumen, ¿qué debemos usar? Desde mi punto de vista, usa lo que te parezca natural en el idioma en el que estés hablando. Y ya. Que las lenguas están hechas para comunicarnos, y no para separarnos. Cualquier madrileño sabe a qué nos referimos con Sanxenxo, y cualquier gallego sabe a qué se refieren nuestros amigos de Madrid cuando dicen que vienen de vacaciones a Sangenjo. Feliz verano, amigos 🙂

La balsa de la Medusa, de Théodore Géricault

El 2 de julio de 1816 la fragata francesa Médusa encalló frente a las costas de Mauritania (a unos 60 km). Ante la carencia de botes salvavidas para todos los ocupantes, se construyó una balsa de madera para ser ocupada por casi 150 personas (146 hombres y 1 mujer). La balsa tenía 20 metros de largo por 7 de ancho; era algo como lo siguiente:

De Alexandre Corréard – Relation complète du naufrage de la frégate La Méduse faisant partie de l’expédition du Sénégal en 1816, by A. Correard, H. Savigny, D’Anglas de Praviel and Paul C.L. Alexandre Rand des Adrets (dit Sander Rang). Reprint 1968 by Jean de Bonnot éditeur., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19331233

Esa mezcla de hambre (no había suficientes alimentos), deshidratación, excesivo número de personas en un espacio tan reducido, y angustia por sobrevivir provocó una terrible tragedia: se produjeron asesinatos y suicidios, de forma que, tras trece días a la deriva, cuando la nave Argus se dejó ver en el lejano horizonte, solamente quedaban quince hombres supervivientes. Un casi treintañero Théodore Géricault, movido por el interés de denunciar aquel vergonzoso hecho para el gobierno francés, lo plasmó en una obra maestra:

La balsa de la Medusa, Théodore Géricault [Public domain], via Wikimedia Commons

Derechas e izquierdas

Los chicos de Information is Beautiful (una página que os recomiendo mucho) son expertos en mostrar datos e información de forma bella. En esta infografía han plasmado muchas de las diferencias entre “izquierda” y “derecha”. ¿Qué os parece?

Y es que no hay nada más español que no querer serlo

Ahora ha sido que Marta Sánchez ha puesto letra -otra más- al himno de España, pero da lo mismo. Podría haber sido cualquier otra cosa. Absolutamente todos los intentos de decir que cómo mola ser español son atacados inmisericordemente por la gran mayoría. Al menos, por la gran mayoría ruidosa.

Pero tras darle unas cuantas vueltas, creo que he llegado a la mejor solución posible. ¿Qué os parece una letra en la que pidamos perdón por ser españoles, por todos los errores que hemos cometido -claro, sólo España- desde el principio de los tiempos? Además, si es para criticar España, no habría inconveniente en hacer referencia a hechos de cuando aún no éramos España; nadie iba a decir: “ah, pero es que ahí aún era Castilla, y no España” (por ejemplo).

CC BY-SA 3.0, Link

Cabalgatas de Reyes y diversidad

En los últimos días, y a raíz de saberse que en la Cabalgata de Reyes de Vallecas (Madrid) participa una carroza LGTBI, se ha formado un intenso debate sobre el tema.

Antes de dar mi opinión, me gustaría dejar claras dos cosas que creo que son objetivas:

1) la política, siempre la política: al gobernar en Madrid un partido X, los del partido Y aprovecharán para indignarse y poner el dedo en todos los atisbos de llaga que aparezcan. Esto sería igual si gobierno y oposición estuvieran cambiados. Nada nuevo. En la misma línea: desde luego que puede haber personas que se posicionen en uno u otro bando con respecto a este tema solamente por odio al contrario. Nada nuevo, repito.

2) rigor con la Historia (o al menos, rigor con la historia). Ciertamente sobrarían muchos participantes si lo que buscamos es ese rigor, no solamente esa carroza.

Dicho ello, aquí va mi opinión: la Epifanía, la visita de los Reyes Magos al niño Jesús, es un intento de incluirnos a todos, porque esos tres hombres sabios representan a todo el mundo conocido por los escritores de los evangelios. Con esas tres razas (nórdicos, caucásicos, negros) estamos toda la Humanidad representada, es un precioso canto a la diversidad. Nadie podría decir: “oh, los negros no tienen cabida” o “los nórdicos no tenían relación con el Israel del siglo I”. No. Todos incluidos. Es una reafirmación de que nadie se va a quedar marginado por ser diferente, y una enseñanza al público (los pastores) de que, efectivamente, existen otras razas. Es, sobre todo y no me canso de recalcarlo, una celebración de la diversidad.

Creo que no es necesario explicar nada más.

Los Reyes Magos

El muro de México a vista de dron

Lo primero que pensó Jonathan Lee, profesor en la ciudad de Tecate, cuando escuchó que Trump quería construir un muro fue: ¿será más grueso? ¿estará electrificado? ¿tendrá dos pisos?. Porque él, cada día al abrir los ojos, lo primero que ve es la placa metálica, ocre y oxidada que levantó Bill Clinton en 1994 a 20 metros de su cama.

Origen: Fotos: El muro de México a vista de dron | Internacional | EL PAÍS

Siempre que aparece un tema relacionado con fronteras me viene a la mente las preciosas y certeras palabras de Carl Sagan sobre ese “punto azul pálido” que es el planeta Tierra, colgado en el infinito.

El ángel rojo

Su nombre era Melchor Rodríguez García, y fue el último alcalde republicano de Madrid. Este anarquista detuvo las sacas de presos que se realizaban en Madrid, que terminaban con fusilamientos masivos en Paracuellos del Jarama. Se calcula que salvó la vida a más de 12.000 personas y veló por los derechos de los presos en las cárceles. Finalizada la guerra, no tuvo ningún beneficio especial y fue condenado a muerte. En ese juicio se produjo una situación curiosa (pero lógica). Habiendo preguntado el juez si alguien tenía algo que alegar, el general Muñoz Grandes (al que Melchor había salvado la vida) intervino en su favor, mostrando un listado de miles de personas que también debían la vida a el ángel rojo. Finalmente, esa pena de muerte fue anulada.

A su entierro, ya en el tardofranquismo (1972) acudieron, como no podía ser de otra manera, personas de ambos bandos: cruz sobre el féretro, bandera anarquista cubriéndolo, y sonando el himno de “A las barricadas”.

Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas.

(Melchor Rodríguez García, el ángel rojo)

Nuestra memoria histórica debería tener siempre presente a personas como Melchor.

Placa a Melchor Rodríguez García.JPG
De CarlosVdeHabsburgoTrabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38865212

Volviendo a las raíces

Cuando, en 1982, el papa Juan Pablo II visitó la catedral de Santiago de Compostela, pronunció las siguientes frases.

Yo, obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma.

Y la esencia de Europa es -debe ser- la comunicación y comprensión entre los diferentes pueblos. Tenemos mucho que mejorar. Tras ver al papa Francisco lavando los pies en un centro de refugiados, creo que podemos seguir teniendo esperanza; Europa tiene que reencontrarse consigo misma y volver a sus raíces.

Las otras leyes mordaza

En España, hace relativamente poco, se aprobó una ley (Ley 4/2015) que fue calificada como “Ley mordaza”; es una ley de seguridad ciudadana criticable más por la dureza de las penas que por las acciones que sanciona. Pero no quería hablaros de esa mordaza, sino de otra todavía más terrible. Es la mordaza que puede ejercer la sociedad sobre ciertas opiniones. Me explico más y mejor: apoyar al PP (por ejemplo) es algo que la sociedad no permite. Haz la prueba: escribe un post, publica en redes sociales o sal con una pancarta a la calle apoyándolos. La ley mordaza de la calle te lo impedirá. Y esta mordaza es -de veras- mucho más efectiva que nuestra famosa Ley 4/2015.

¿Qué opináis? ¿Una sociedad respetuosa debe permitir eso? ¿O, por contra, estas críticas son una demostración de la propia libertad de la sociedad?

Sufragio Universal

Este cuento de Asimov describe una situación tremendamente curiosa: vivimos en una sociedad en la que la tecnología ha avanzado tanto que una computadora (Multivac) es capaz de decidir cuáles son todos los cargos públicos de un país (desde el Presidente hasta el último cargo en el más pequeño Ayuntamiento). Y para realizar los cálculos que le llevan a tomar esas decisiones necesita hacer una pregunta a un único ser humano. Una vez cada cuatro años. La pregunta no tiene por qué estar relacionada con la política. Puede ser, simplemente, saber a cuánto está el kilo de patatas. En base a la respuesta de un único ciudadano, Multivac puede concluir qué es lo que elige todo el país.

¿Creéis que es tan diferente de la realidad?

Descubrí los cuentos de Isaac Asimov gracias a Santos. ¡Gracias! 😉