¿Cuáles eran los mares del Sur?

Debemos ubicarnos unos cuantos siglos atrás, a esa época de los descubrimientos, en los que el mundo era cada vez más grande y más pequeño a la vez. Cruzando la parte central de América, a la altura de lo que hoy es Panamá, se podía divisar, hacia el sur, un mar. Un nuevo mar que, estando hacia el sur, fue bautizado -sí- como «los mares del Sur».

Esos mares del Sur acabaron siendo el Océano Pacífico, pero nunca consiguió alcanzar la fama ni lo mítico de su antiguo nombre.

Viaje al centro de la Tierra

Este pasado verano tuvimos la oportunidad de visitar la maravillosa Cueva de Valporquero. Hay varias opciones a la hora de visitarla (ruta corta, ruta larga, incluso ruta que incluye zonas no adaptadas para el público, en modo espeleólogo). Elegimos la ruta larga. Y la disfrutamos todo y más.

Y dentro de ese disfrute y de lo bien guiados e ilustrados que fuimos por nuestro amable guía Leonardo, vivimos un momento de los que se nos deben quedar para siempre en la memoria. Uno de esos mágicos momentos de “que se pare el tiempo”.

Ya bien metidos en las entrañas de la Tierra, Leonardo nos pidió permiso para apagar todas las luces. Permiso concedido y experiencia inolvidable recibida. Nunca, jamás, habíamos tenido la ocasión de estar en una oscuridad tan absoluta. Momento maravilloso que creo que nuestros hijos llevarán consigo a lo largo de su vida.

Os recomiendo muchísimo la visita a esta maravillosa Cueva, situada en el norte de la provincia de León.

Acertijo del viernes (23 de noviembre de 2018)

Siempre está al lado de los reyes, pero su corazón se encuentra muy alejado de ellos. Fue una auténtica cumbre en su profesión, pero no consiguió comprobar (como tampoco muchos antes que él) aquel remoto origen. Y el que lo rescató, sí lo comprobó (pero se equivocó, aunque no lo sabríamos hasta mucho tiempo después).

El cementerio de los Sin Nombre

En este pequeño cementerio vienés yacen las personas que murieron ahogadas en el río Danubio, y que nunca se pudieron identificar. Ejerció su labor entre 1900 y 1935 (1940, según algunas fuentes). Con anterioridad existió otro cementerio de los Sin Nombre (también para los ahogados en ese río), pero hubo de ser abandonado tras sufrir… una inundación debido a una crecida del Danubio.

Blick auf Friedhof der Namenlosen

Fin de semana en Segovia

De muchos de vosotros es sabida mi devoción por Segovia. Así que, precisamente por ello, no es raro que se me pregunte que qué se puede hacer en un fin de semana en Segovia. Aquí os comento algunas de las muchas opciones que hay, y espero que mis amigos segovianos (y amantes de Segovia) lo completen con sus sugerencias y secretos. Obviamente, asumo que te gusta el arte, la historia y la naturaleza.

Segovia ciudad

  • acueducto: imposible no verlo. Aunque la parte más espectacular es la que coincide con la plaza del Azoguejo (28 metros de altura), la canalización de aguas se origina a unos 15 km de Segovia.
  • alcázar: otra de las maravillas de Segovia. Es visitable y es obligatorio subir a la torre y disfrutar del paisaje. También se pueden visitar sus estancias.
  • catedral: en la ciudad del románico, su catedral (la Dama de las catedrales) es gótica. Además, al construirse en un plazo de tiempo relativamente corto, no es una mezcla de estilos como la mayoría de las catedrales.
  • iglesias románicas: como ya hemos apuntado, Segovia está llena de iglesias románicas: San Esteban, San Millán, San Justo, San Martín… eran muy entusiastas del románico, y seguían construyendo con ese estilo cuando el gótico estaba ya más que implantado.
  • los arrabales: en los alrededores de la ciudad tenéis las iglesias de la Fuencisla y de la Veracruz, el convento de los carmelitas (con restos de San Juan de la Cruz) y el monasterio de El Parral. Aunque no las visitéis, merece la pena acercarse a la Fuencisla y su prado para admirar allí las vistas del Alcázar. De verdad, no os perdáis esto.

Alcázar
Alcázar

Vista parcial (catedral, San Esteban, San Martín)
Vista parcial (catedral, San Esteban, San Martín)

Acueducto
Acueducto

Alrededores de Segovia

    Estos sitios son fácilmente accesibles en coche o en transporte público. Están muy cerca de Segovia:

  • Palacio de La Granja, sus jardines y sus fuentes: merecen mucho la pena. «El rey de España tiene un palacio en las nubes», decía la nobleza europea, hablando de este palacio de verano. Como curiosidad, os contaré que las fuentes y jardines se hicieron para entretenimiento de un rey muy aburrido, Felipe V. Por cierto, en los jardines de La Granja hay un laberinto. Bonito sitio para perderse. Antes de ir, consultad el horario de las fuentes. Un divertido espectáculo para todas las edades. Seguramente habrá mucha gente (cuando corren las fuentes), así que estad preparados para ello. Y también para caminar, estos jardines son muy extensos.
  • Palacio y Bosque de Riofrío: apenas utilizado como palacio, se construyó para una especie de «exilio interior» de una reina, Isabel de Farnesio, que no llegó a necesitar utilizar, ya que su hijo (Carlos III) se convirtió en rey y ella pasó de ser nadie a ser la reina madre, así que no necesitó «exiliarse». Se utilizó más tarde durante una época, por Alfonso XII, y después como pabellón de caza. Ahora hay un museo de caza, con animales disecados. En los alrededores, en el bosque de Riofrío, hay mesas para comer (buen sitio para ir con bocatas) y ciervos. Podéis disfrutar de unas bonitas vistas de la Mujer Muerta (montaña), también visible desde Segovia.

Palacio de Riofrío
Palacio de Riofrío

Palacio de La Granja
Palacio de La Granja

Fuente de los Baños de Diana - Palacio de La Granja
Fuente de los Baños de Diana – Palacio de La Granja

Resto de la provincia

Para visitar estos lugares es preferible tener vehículo propio, sobre todo si se quieren visitar varios:

  • Pedraza: Ciudad medieval imprescindible. Es un viaje al pasado. Además de su plaza y sus rincones, podréis visitar una cárcel medieval. De regalo, tiene la «casa del Águila Imperial», un centro de interpretación de esta especie.
  • Sepúlveda y las hoces del Río Duratón: otra joya. Otro viaje al pasado. Y en las hoces, además del espectacular paisaje, podréis observar a los buitres leonados.
    Desde el Hotel Rural Vado del Duratón nos recomiendan calzado cómodo para recorrer las rutas de senderismo y bañador para las rutas de piraguas por las Hoces. Y también nos dicen que no olvidemos de disfrutar el sabroso lechazo asado y el dulce ponche segoviano. Finalmente, nos recuerdan que en Sepúlveda se realizan visitas teatralizadas, un modo diferente y didáctico de conocer esa ciudad.

  • Maderuelo y las hoces del Riaza: también una estupenda combinación de arte, historia y naturaleza.
  • Cuéllar: villa medieval, mudéjar y castillo. Historia por los cuatro costados.
  • Coca: otra localidad llena de historia. Su castillo os maravillará.

Castillo de Coca

Gracias, Belén :*

Las navillas

Hace ya varios años, quizá más de una década, y tras una visita al poco conocido Palacio de Riofrío, encontré en Internet este precioso poema sobre Segovia y alrededores, que copié en su momento. E hice bien, porque ahora creo que ya no está disponible.

Si alguien conoce su autoría, por favor, que me lo comunique. Estaré feliz de indicarlo. Lo transcribo tal cual lo encontré. Disfrutadlo, amigos:

Ha muerto la mujer muerta.
Envuelta entre nubes blancas;
Los pinos de Balsaín
Le dan escolta de gala.
Montando caballos tordos
Los montes que la acompañan
Visten sus capotes pardos
Con mantos de tierra parda.
La Catedral de Segovia
Hace doblar las campanas
Y elevan su llanto al cielo
Las agujas del Alcázar.
En la casa de los picos
Quedó muerta una esperanza,
Mariposa de colores
Por un alfiler clavada.
El trío de San Martín
Y el acueducto en la plaza,
Abren sus arcos de piedra
A los aires y a las almas ,para
Que pase el pasado
Pero el pasado no pasa.
Porque Segovia es eterna .
En Sus torres y en sus casas
En el alma de la historia
Y en sus piedras blasonadas.
Como es eterno el encanto
De la mujer segoviana y es
Eterna la belleza
Y la bondad de su alma.
¡Segovia la novia eterna…
¡ Reina de un cuento de hadas!
Ha muerto la mujer muerta
Cubierta de nubes blancas…
En las Navas de Riofrío
El frío ha abierto sus alas.

La Mujer Muerta desde Segovia.JPG
«La Mujer Muerta desde Segovia» por Miguel303xmTrabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons.

¿Sabes dónde están los acantilados más altos de Europa?

Pues sí, los tenemos en Galicia. En concreto, en Cedeira. El mejor lugar para disfrutar estas vistas es la garita de Herbeira, con el mar 620 metros más abajo. Podrás verlo, pero no te garantizamos que puedas oírlo.

En Cedeira está también el famoso santuario de San Andrés de Teixido, donde vai de morto quen non foi de vivo. Esta frase me llena de dudas, porque no dice nada de qué pasa con los que fueron de vivos. ¿Podremos ir también?

Acantiladossantoandres

El árbol de la música

Había en Soria un olmo en el cual se ubicó un palco para los músicos. Allí subían los músicos, con uniformes, instrumentos y partituras. Y allí, entre las ramas, hacían disfrutar a los sorianos en sus días de fiesta. Por desgracia, el olmo centenario, plantado junto a unos 150 hermanos en 1611, sufrió una enfermedad (grafiosis) y, en 1988, hubo de ser talado. Pero para siempre quedará el recuerdo de esas notas que surgían entre las hojas de un olmo centenario.

En Soria había un árbol. O mejor, en la Dehesa de Soria había un árbol muy viejo, lleno de nudos y de cuya corteza salía una resina densa, imposible de quitar de los trajes de los domingos. Olía a campo, a sol del mediodía, a corte de vainilla del quiosco de al lado, a pradera y a la arena del camino por el que sobresalían sus raíces que se enredaban en las piernas de los ninos que, a menudo, iban a caer a sus pies. Tenia un tronco ancho, que se bifurcaba en tres ramas poderosas, capaces de convertirse en miles de hojas que dejaban pasar la luz como el colador deja pasar el agua. Esos puntos de luz se movían al compás de su música porque ese árbol era capaz de sacar, directamente de su copa, música. Lo descubrí de pequeña y, todavía, recuerdo el asombro que me causó. Levanté la vista y arriba, muy arriba, había muchos señores sentados, de uniforme y muy serios, tocando algo que olvidé. Me quedé hipnotizada, mirando lo que, por aquel entonces, me pareció un milagro. Estaban todos sentados entre el verde, con las partituras pegadas a los instrumentos. El director de la orquesta, igual que el Barón Rampante de Calvino, permanecía de pie y su cabeza quedaba escondida entre el follaje. Por eso decidi que yo también quería ser como él y que, algún día, me subiría a ese árbol para convertirlo en música. Nunca lo hice pero, desde aquel descubrimiento infantil, cuando escucho música clásica miro hacia arriba, porque es en lo alto, entre las nubes, donde me parece que reside.

(Fernando Sánchez Dragó, El Mundo)

Árbol de la música (de venerablesarboles.com)

Este post va para Mario, que me presentó ese árbol, y para Clara, a la que seguro le encantaría subirse al árbol para dar un concierto.

Los cerros de Úbeda

La expresión «irse por los cerros de Úbeda» se utiliza para indicar que nos hemos perdido en una argumentación o que nos hemos alejado tanto del contexto inicial que lo que estamos diciendo no tiene relación alguna con ese contexto. 

Úbeda es una bella ciudad de Andalucía, con una rica historia (es considerada la ciudad más antigua de Occidente, con 6.000 años de antigüedad), jalonada de extraordinarios edificios, y mencionada por Antonio Machado en sus poemas. 

Se halla rodeada de unos pequeños cerros y la expresión que hoy nos ocupa  tiene su origen en la reconquista de esta ciudad a los almohadas. Uno de los capitanes, Álvar Fáñez, no participó en la batalla, apareciendo tras la misma. Su explicación: que se había perdido por los cerros. Algo sin sentido, dada la pequeña entidad de los mismos. Pero ahí quedó la frase.