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¿A qué municipio pertenecen las islas Cíes?

La respuesta corta es que estas maravillosas islas pertenecen a Vigo, desde que la reina Isabel II así lo decidiera. Pero antes pertenecieron a Cangas, y hay buenos motivos para que así siguiera siendo.

Por una parte, la parroquia de Cangas -núcleo urbano- se llama de Santiago e Islas Cíes; por otra, se encuentran (esto lo digo a ojo, y bien pudiera estar confundido) mucho más cerca de Cangas que de Vigo. Finalmente, y según he leído (no he encontrado confirmación de esto), la iglesia del monasterio que existió en las islas -quedan ahora ruinas- estaba dedicada a nuestra señora de Darbo, parroquia perteneciente también al municipio de Cangas.

El castillo de Sobroso

Hoy viajamos al municipio de Mondariz (provincia de Pontevedra) para visitar este castillo románico del siglo X. Fue destruido en 1467 durante las llamadas Guerras Irmandiñas, y posteriormente reconstruido con Pedro Madruga, de quien ya hemos hablado en este blog.

Desde el siglo XVII hasta bien entrado el siglo XX (1923) estuvo abandonado y en proceso de deterioro. ¿Qué sucedió en ese 1923? Que el periodista Alejo Carrera compró el castillo (por 5.000 pesetas) y empleó su dinero, conocimientos y capacidad organizativa en restaurarlo. En esa restauración. Participaron de forma activa los vecinos de la zona, y fue esa restauración un ejemplo de trabajo colaborativo.

Ahora el castillo es visitable, y en él se pueden contemplar elementos etnográficos de la zona (trajes, tejidos, cestería). Desde lo alto de su torre se pueden divisar cincuenta pueblos.

Cuando lo visitéis, disfrutad también de la rica vegetación que lo rodea y del castro cercano. Es un lugar maravilloso para pasar el día con la familia: historia, cultura y naturaleza.

Cabo Home, en Cangas

Las rías gallegas, ese prodigio de la naturaleza formando -bonita leyenda- por las manos de Dios al descansar su séptimo día, están flanqueadas por penínsulas. Hoy viajamos a la península del Morrazo y, en concreto, a su extremo. Allí podemos mirar y admirar los acantilados de la Costa da Vela.

Este lugar es obligatorio para quienes visitéis esta zona. Y nos ofrece unas cuantas posibilidades muy bonitas, todas ellas compatibles entre sí, pero también realizables de forma independiente.

– Playa de Melide: una playa preciosa, accesible a través de un pequeño sendero entre pinos, tras haber dejado el vehículo en el aparcamiento cercano (aparcamiento gratuito, pero quizá completo en días no laborables); este aparcamiento que menciono aquí no es el aparcamiento “principal” de Cabo Home, sino específico para la playa. La playa es maravillosa pero, por favor, muchísimo cuidado con el mar. Las olas de aquí no son poca cosa.

– O Facho: en el alto de una de las pequeñas montañas que adornan el contorno se puede disfrutar, además de una vista maravillosa, de los restos arqueológicos de un antiguo santuario en honor del dios Berobreo.

– Rutas de senderismo: hacia el mencionado Facho ya tenemos una bonita ruta. Pero también hay otras que nos permiten acercarnos a los faros, unos lugares que yo siempre he visto llenos de encanto y magia. El faro salvador, la desbordante fuerza del mar, la visión de las islas Cíes y Ons, todo ello forman un conjunto único.

– La caracola: esta escultura en metal, obra del moañés Lito Portela, se ha convertido en rincón fotografiado, principalmente -pero no solo- en las puestas de sol. Se encuentra en el aparcamiento principal de la zona (nos encontramos con este aparcamiento en cuanto llegamos a Cabo Home, y desde el mismo podemos comenzar nuestros paseos).

Pozas de Melón (Melón, Ourense)

En la ruta -que fue muy habitual para nosotros en el pasado- Vigo-Madrid, se pasa por una localidad de nombre curioso, y que esconde un paraje natural que es un regalo: Melón.

Es un conjunto de pozas y cascadas formadas por el río Cerves: un buen sitio para hacer un alto en el camino y refrescarse en estos días tan calurosos (aunque seguro que en días de menos calor nos muestran también su encanto).

Carta abierta al autor de las pintadas del mural del palco de la música de Moaña

A mediados del pasado abril, alumnos de bachillerato de artes del instituto María Soliño, de Cangas de Morrazo, decoraron el palco de la música de Moaña con un mural homenaje a las mujeres de la zona. Hace un par de días, el mural amaneció con pintadas. Me he permitido escribir esta carta al autor de esas pintadas.

Quizá, cuando decidiste dejar tu huella sobre el mural del palco de la música de Moaña, no sabías quién era Luz Beloso. Te la voy a presentar: Luz Beloso es una de esas raras y necesarias mezclas de talento, bondad y capacidad de trabajo, una de esos imprescindibles que mencionaba Bretch. Particularmente, me gustaría decirte que si alguna vez necesitas ayuda y ella puede brindártela, lo hará.

Posiblemente tampoco sabías que Luz, junto con sus alumnos de Bachillerato de Arte, está embelleciendo Moaña, transformando en atractivo y multicolor lo que antes era anodino y gris, acercando el arte a las personas y las personas al arte. Y asumo que tampoco sabías que esos alumnos sacrificaron su tiempo libre para hacer más bonito nuestro pueblo.

Debo decirte también que me cuesta mucho entender qué te molestaba de esa obra, de ese bonito homenaje a tu madre, a tus tías, a tus abuelas, a tus bisabuelas. ¿Te molestaba, quizá, la redeira que está arreglando las redes para que los marineros puedan salir a pescar? ¿La pescantina que madruga cada día para que sus hijos y nietos (¿tú?) pudieran asistir a clase sin tener que preocuparse por traer dinero a casa? ¿Te molestaban todas esas generaciones que nos han regalado la vida que tenemos?

No consigo encontrar esa explicación que busco. Voy a terminar esta carta con el sincero consejo de que te desees cosas bonitas. Ojalá se te cumplan. Ojalá nunca más necesites estropear el trabajo de otros. Ojalá, de verdad, la vida te dé oportunidades de compensar esto.

Con cariño para Luz, para sus alumnos, y para todas las mujeres que en el mundo han sido, a las cuales les debemos todo.

El vendedor de periódicos de la calle Príncipe

Era un personaje siempre presente en las casi siempre frías mañanas viguesas. Allí, en esa calle dedicada al príncipe Alfonso (que acabaría siendo Alfonso XII, y que también tiene una calle como rey en Vigo), demostraba sus habilidades levantando un periódico con un solo dedo, tal como nos muestra la estatua.

Lo conocí ya en sus últimos años, y tras haberme hablado mucho de él mi padre, pude ver con mis propios y asombrados ojos aquel malabarismo único de Manuel Castro, el kiosquero que se quedó sin kiosco y que hizo de la calle peatonal por excelencia de Vigo su lugar de trabajo.

El velatorio de Manuel de Senín, de José María Castroviejo

Mi muy querido abuelo, tras sus intensas jornadas de pesca o de trabajo en defensa de los derechos de los marineros, recogía en lo que acabaron siendo sus memorias los detalles, las curiosidades y las dificultades que adornaban su día a día.

Su nieto, mi también muy querido primo Luis, convirtió esos documentos en un libro imprescindible. Y lo adornó con un delicioso prólogo que nos dibuja, con un par de pinceladas, una familia y una vida enteras. Y en ese prólogo se hace referencia a una historia que mi abuelo solía contar en las largas y oscuras noches de invierno y que su nieto Luis tuvo ocasión de escuchar en muchas ocasiones: la estremecedora historia del velatorio de Manuel de Senín.

En la búsqueda del relato llegué hasta la Universidad de Trieste y, en concreto, a la doctora Sara Farenzena, que escribió una Tesis sobre Castroviejo y que, amabilísimamente, me hizo llegar el relato.

Relato que forma parte de un conjunto, bajo el nombre de El pálido visitante. Manuel de Senín es un hombre malvado y poco querido; tras un asesinato en la aldea, y viendo que todas las miradas acusatorias se dirigen a él, decide irse. Tiempo después, retorna y, al poco, fallece. Y nadie quiere ir a su velatorio (en Galicia, y en muchos otros sitios, se velaba al muerto en el propio hogar, hasta hace muy poco). La viuda, más por imagen que por amor, consigue que tres amigos de la bebida y el juego la acompañen en la noche en vela. Y la interacción con el muerto no os la desvelo, espero que sepáis disculparme.

Muchas gracias, Sara, por tu disposición y colaboración.

Este post lo dedico a Jose y a Rosana, dignos hijos de su padre Luis (qué orgulloso estaba siempre de vosotros). Un besiño.

Panteón de la familia Castroviejo, exterior de la iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

Iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

En la parroquia de Tirán (Moaña, Galicia, España), asomada al mar desde su balcón, podemos encontrar esta pequeña iglesia dedicada a San Juan Bautista.

Se trata de una construcción románica (quizá con una ligerísima tendencia hacia el gótico por el leve apuntamiento de sus arcos) del siglo XIII, de la que hasta hace muy poco tiempo no había referencias escritas (finales del siglo XX). Quienes somos de la zona, lógicamente, la conocemos bien, y en ella hemos vivido -como siempre sucede con las Iglesias- las alegrías de las bodas y bautizos junto con las tristezas de los entierros.

Recientemente se ha acometido una restauración de la iglesia, que ha dejado a la vista una puerta (podéis verla en las fotos). En el exterior tenemos un panteón, el de la familia Castroviejo, muy apreciada y querida en Tirán, con tres figuras que representan las tres virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. (Ya no es románico este panteón, como supondréis).

A fraga do meu avó, de Mamá Cabra

Hace ya un tiempo, antes de que las pandemias y los confinamientos cambiaran nuestras vidas, tuvimos la suerte de asistir a la presentación de este precioso libro-disco de Mamá Cabra.

Es una obra dedicada a los animales, a las plantas, a la naturaleza, a nosotros. En definitiva, dedicada a este planeta que, por ahora, es el único que habitamos. (Y aunque no lo habitáramos o no fuera el único: merece, igualmente, cuidado).

Ecologismo en estado puro, en resumen. Ecologismo en el mejor de los sentidos. Ecologismo que cuida la diversidad y los bosques autóctonos -especialmente mal tratados y maltratados en Galicia-. Con este principal objetivo de concienciar nació este trabajo con trece canciones -trece regalos- que, por encima de todo, desbordan amor y sensibilidad.

Os lo recomiendo. Os va a encantar.

Percebeiros, la lucha contra los elementos

Os comparto hoy un vídeo en el que nos asomamos a la vida de los percebeiros, esos hombres del mar que se dedican a coger percebes, jugándose cada día la vida.

Lo traigo hoy, lunes, día que suelo dedicar a temas de educación, porque veo un puñado de virtudes que nos pueden ayudar en el día a día: esfuerzo, paciencia, generosidad y humildad. Cuatro virtudes que convierten a simples humanos en héroes… aunque ellos (la humildad) no quieran reconocerlo.