Patrones genéticos en la Península Ibérica

Hace un par de semanas leímos en gciencia una noticia sobre un estudio llevado a cabo por las universidades de Santiago de Compostela y de Oxford, relacionado con los patrones genéticos que se encuentran en la Península Ibérica. El gráfico que nos presentan es el siguiente:

Según interpreto en el estudio (incluyo el enlace más abajo), Portugal seguiría los patrones que se ven en Galicia. Lo que más me admira no es el mencionado ADN del Norte de África en Galicia, sino esas franjas verticales, esa similaridad genética norte-sur. Sin haber indagado más, se me ocurre que una explicación muy razonable es la de la Reconquista, cuando se iba produciendo un lentísimo desplazamiento hacia el sur. Quizá -demasiadas suposiciones- el ADN “norteafricano” en Galicia tenga relación con un menor impulso reconquistador o con las invasiones árabes de hace cuatro siglos.

Feliz cumpleaños, papá

Cuando hace ya casi cinco años murió mi padre me pasé unas cuantas semanas sin escuchar música, lógicamente por falta de ganas. Hasta que mi muy querida amiga Sofía me pasó un enlace a esta canción de Carlos Salgueiro (entré al enlace en su momento sin saber que era música). Y la elección de canción para salir de mi “silencio” no podía haber sido mejor. Una canción sobre Tirán y su costa, una costa que recorrimos juntos mil veces, por mar y por tierra. Y que me haya llegado de la mano de Sofía me alegra doblemente. Gracias :*

Te va a encantar, papá. Feliz cumpleaños.

La chuleta de Moaña

No es raro encontrarse, en la carta de un buen restaurante, con la suculenta propuesta de la chuleta de Moaña. A quienes tenemos la suerte de conocer este paraíso quizá nos extrañe, debido a que no hay demasiado ganado. Así que ¿de dónde le viene la fama a nuestra chuleta?

La historia nos dice que un rey Alfonso visitó Moaña, debido a que aquí se hallaban los restos del marino Casto Méndez Núñez. Tuvo la ocasión de degustar una buena chuleta y el propio monarca se encargó de llevar su fama a la Villa y Corte. Y de ahí a que los locales de comidas se encargaran de poner el mismo manjar a disposición del público no pasó mucho tiempo.

¿Que por qué no indico qué Alfonso fue? Pues porque siempre había escuchado -y leído- la versión con Alfonso XIII. Pero fue el XII quien vino a visitar la tumba de Méndez Núñez a la capilla de El Real, en Moaña, en agosto de 1877, cinco años antes de que la fragata Lealtad los transportara hasta el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, en Cádiz.

Irei a Darbo

Hace cien años, el pintor pontevedrés Carlos Sobrino inmortalizó, en una de sus habituales escenas costumbristas, una romería tradicional. Para quienes conocemos o vivimos en Darbo, no es difícil identificar la escena:

Romería, Carlos Sobrino Buhígas

Aquella imagen que nos dejó Carlos Sobrino fue convirtiéndose, en la mente de Miguel Sotelo, en una escenificación en la que los personajes del cuadro cobraban vida. Y de la idea pasó a la práctica: decenas de personas se caracterizaron para representar, en pleno siglo XXI, una romería de comienzos del XX. Gracias al talento y a la creatividad de Miguel y del director de cine Borja Brun (y de muchas otras personas) nació el cortometraje “Irei a Darbo”, una maravillosa ventana por la que nos podemos asomar a aquella época.

Pese a ser un cortometraje, retrata con absoluta nitidez aquella época en la que la máxima diversión consistía en moverse al ritmo de la música en las romerías de las localidades cercanas, en la que no faltaban los chismorreos ni la crítica a la iglesia, en la que el maltrato infantil estaba absolutamente normalizado, en la que la Guardia Civil -y su castellano de Galicia- era, a un tiempo, pueblo y vigilante del pueblo, en la que diferencia entre clases sociales era abismal. Todos esos puntos -y más- se cuentan en los diez minutos que dura la obra. Es un retrato estupendo de aquella España que observaba desde su neutralidad la Gran Guerra.

El título, “Irei a Darbo”, tiene su origen en un bellísimo poema de Bernardino Graña, que comparto aquí con vosotros:

Treicionareivos, homes.
Escaparei aos montes co meu verso,
ó meu cornello en Darbo.
Non quererei a máquina, o Progreso,
nin diñeiro, nin avións potentes…
Preferirei os bárbaros…

Irei, irei ao monte.
Irei a Darbo.
Contemplarei o sol, a lúa,
os bosques de piñeiros e eucaliptos,
cheirarei herba enxebre,
limpiareime do contacto
con vós no mar sagrado.
(Bernardino Graña, Non vexo Vigo nin Cangas, Ardentía)

Os invito a verlo y disfrutarlo:

Y sí, desde luego que me encantaría un largometraje en la misma línea que este corto (que se hace corto).

Para Miguel (gracias por la foto, el poema y la documentación) y para toda mi familia de Darbo, a quienes tanto quiero.

Koimeterion

Esta fotografía forma parte de un reto que me ha propuesto mi admirado Manuel Prieto. Una fotografía en blanco y negro cada día, durante siete días seguidos. Sin personas. Sin explicaciones. De mi vida cotidiana. Aquí está la cuarta. 4/7.

Koimeterion

Cae la tarde

Esta fotografía forma parte de un reto que me ha propuesto mi admirado Manuel Prieto. Una fotografía en blanco y negro cada día, durante siete días seguidos. Sin personas. Sin explicaciones. De mi vida cotidiana. Aquí está la segunda. 2/7.

Cae la tarde

Los hombres muertos no cuentan cuentos

Benito había nacido en el barrio marinero de la ciudad de Pontevedra y, poco antes de cumplir los 18 años, se embarcó en el bergantín brasileño El defensor de Pedro, dedicado a la trata de esclavos. Allí fue el cabecilla de un motín que acabó con el capitán abandonado en África, parte de la tripulación propia pasada a cuchillo, Benito como capitán y el barco rebautizado como La Burla Negra. Tomaron rumbo a las Islas Azores y posteriormente a Cabo Verde, abordando los barcos que encontraban a su paso y realizando sanguinarias masacres en cada uno de ellos: Morning Star, Topaz, Sumbury, Melinda, Cessnok, New Prospect.

Con las bodegas -os podéis imaginar- más que repletas llegaron a La Coruña, haciéndose pasar el barco por el original El defensor de Pedro, y uno de los piratas por el legítimo capitán. Allí vendieron la mercancía y, tras una breve parada en Pontevedra para esconder el tesoro -todavía no se ha encontrado- tomaron rumbo hacia Cádiz. Y aquí toda la buena suerte que había tenido nuestro pirata se convirtió en mala: el vigía confundió el faro de la isla de León con el de Tarifa y La Burla Negra naufragó. Naufragio que habría quedado en poco o en nada si no fuera por la presencia aquellos días en Cádiz de uno de los supervivientes del Morning Star, al que no le costó nada identificarlos. Una decena de los piratas fueron ahorcados, pero no Benito, que -aún quedaba algo de suerte, parece- consiguió escapar. Escapó a Gibraltar, en donde sufrió el mismo fin que sus compañeros: ahorcado acusado de 75 asesinatos. Según nos cuentan, estuvo sereno, arrepentido e incluso un pelín chulito.

Queda para el recuerdo su historia, su máxima de “Los muertos no hablan” y ese tesoro que Benito Soto Aboal, el último pirata del Atlántico, dejó escondido entre los muros de la casa de las Campanas (o del Pitillo, según quien nos lo cuente) y que los actuales dueños de la casa se verán obligados a restituir a los herederos de Benito… si lo encuentran.

Para Rita y Elvi, las piratas que nos descubrieron a Benito Soto Aboal.

Domingo Fontán, el arquitecto de Galicia

O humanista galego comezou en 1817, hai agora 200 anos, un titánico traballo que se plasmou nun mapa científico extraordinariamente preciso

Origen: Domingo Fontán, o descoñecido arquitecto de Galicia – GCiencia

Un trabajo agotador y pionero, adelantándose en un siglo al resto de España. Domingo Fontán registró los accidentes geográficos de Galicia y más de 10.000 aldeas.

Siempre que me encuentro con estos casos me vienen a la mente aquellos ilustrados, verdaderos héroes del saber, a los que tan difícil se lo pusimos y a los que tantísimo debemos.

Déjame que te cuente, de Fran Zabaleta

Hace unas pocas semanas descubrí a Fran Zabaleta y a sus vídeos. Este escritor, gran conocedor de la historia gallega, nos obsequia con unos vídeos que son una auténtica delicia. De verdad, si eres gallego o turista en Galicia (y aunque no seas ninguna de las dos cosas), te recomiendo disfrutar de la serie de vídeos “Déjame que te cuente” en la que Zabaleta recorre varios lugares de importancia histórica y nos deleita con sus explicaciones. Por ahora (enero 2017) ya tenemos el Facho de Donón, el monte Lobeira, el campamento romano de Porto, la fortaleza perdida de Castrelo de Miño, la laguna de Antela y Pena Corneira. Son todos los vídeos muy breves, lo cual los convierte en doblemente buenos.

En busca de la santidad

Este mapa nos indica los lugares de Europa que tienen la palabra “santo” (en cualquier lengua) en su nombre:

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Me parece muy destacable -que no sorprendente- el caso de Galicia. ¿A qué creéis que se debe? Se me ocurren algunas razones: nuestra propia idiosincrasia, la cercanía de Santiago o el menor influjo musulmán (711-1492) con respecto a otras regiones de la península. Por otra parte, esa zona de mayor “santidad” no abarca estrictamente Galicia, sino que también incluye Asturias y desde Lisboa hacia arriba. ¿Qué comentarios tenéis al respecto?