Archivo de la categoría: Galicia

Capela dos Santos Reis (Bueu)

Esta singular construcción, dedicada a los Reyes Magos, situada en Bueu y obra de Urbano Lugrís, es uno de los pocos templos dedicados a esos hombres que representaban a toda la humanidad conocida.

De Adrián Estévez (Estevoaei) – Autoría propia, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=92922632

En la mente del arquitecto, la capilla es el altar y el entorno, el templo. Y este punto me parece lo más maravilloso de la creación artística.

¿Cantando en gallego y representando a España?

No es la primera vez que se plantea ni será la primera vez que despierte indignaciones o dudas. El concurso de la canción Eurovisión es un concurso en el que cada país europeo (y algún otro invitado) compite con una canción.

Así que parecería lógico que, si vamos a representar a España, cantemos en castellano. No se permitió a Serrat representarnos cantando en catalán, no se permitió a Xil Ríos representarnos cantando en gallego (Giraré sería su canción).

Sin embargo, para nuestra fortuna, España -toda la península ibérica en general- ha sido siempre un bellísimo amasijo de etnias, lenguas, costumbres, religiones y folclores. Fenicios, tartessos, cartagineses, romanos, griegos, suevos, celtas, íberos y otros muchos nos han enriquecido con su diversidad. Somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos. No somos una raza pura, si es que tal cosa existe, gracias a Dios, sea el dios de los cristianos, el de los judíos o el de los musulmanes, que también estas tres religiones nos han dejado su regalo de conciencia, convivencia y respeto.

Así que veo perfectamente adecuado, sí, que Terra, esa bonita creación que interpretan las Tanxugueiras, y que nos transmite también un mensaje bellísimo de la no existencia de fronteras, con guiños al catalán, euskera, asturiano y castellano, sea una obra en gallego, ese idioma que el rey castellano Alfonso X el Sabio elegía cuando quería componer poesía.

Así que, desde mi humilde punto de vista, será una delicia escuchar a estas chicas cantando en gallego y representando a España.

Mucha suerte, Tanxugueiras.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tanxugueiras.jpg

Isla de San Simón, en Redondela

No es una sola isla, sino dos islas unidas por un puente, además de algún islote. San Simón y Santo Antón, que así se llaman esas dos islas principales.

Se encuentra en la parte más interior de la ría de Vigo y en ellas se respira belleza, historia (no siempre bella) y literatura.

Meendiño, poeta del siglo XIII del que prácticamente solo tenemos unos versos, pero los suficientes, por fortuna, para que nos llegara ese Sediame eu na ermida de San Simón. Lugar de privilegio, pues, para la isla en el mundo de la poesía.

Fue también lazareto en donde se recluían quienes padecían enfermedades contagiosas. Y fue campo de concentración durante el franquismo, lugar de duelo, injusticia e impotencia. Existe un proyecto para que la memoria y el recuerdo nos permitan avanzar hacia un futuro en el que nunca se repitan tales barbaridades.

Si estáis o venís por la zona, es un destino que os encantará.

De juantiagues – Islas de San Simón y San Antón, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41953810

Las salinas de Ulló, en Vilaboa

Es la ría de Vigo un lugar incomparable. Mi querido padre se refería a ella, sin necesidad de más referencia, como la simpar.

Casi en el fondo (entendiendo como tal la zona más interior) de la simpar, se encuentra una zona de gran riqueza paisajística, natural e histórica: las salinas de Ulló.

El método con el que a mediados del siglo XVII se extraía la sal era asombrosamente sencillo y eficaz: se construyó un muro con unas compuertas que dejaban entrar el mar con la pleamar (ya sabéis, marea alta) pero impedían su retorno cuando llegaba la bajamar. La evaporación del agua hacía el resto: allí se quedaba la sal. Además (sin tener relación directa con la extracción de dal) existía un molino de mareas que aprovechaba la fuerza de la pleamar.

Como parte de la misma ruta, y mientras se disfrutan de vistas, de faunas y de floras, se puede acceder a las ruinas de las edificaciones de una granja que nos cuentan lo que aquello debió ser. (Con precaución, por favor, que son ruinas muy ruinas).

Sedia-mi eu na ermida de San Simón

A mediados del siglo XIX, en Roma, en la Biblioteca Apostólica Vaticana, fue descubierto por Fernando Wolf un códice de más de doscientas hojas con cantigas gallegoportuguesas. Y, entre ellas, esta joya de Mendiño, del que no tenemos nada más:

Sedia-mi eu na ermida de San Simion
e cercaram-mi as ondas, que grandes son;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Estando na ermida, ante o altar,
(e) cercaron-mi as ondas grandes do mar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

E cercaron-mi as ondas, que grandes son;
non ei (i) barqueiro nen remador;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

E cercaron-mi as ondas grandes do mar;
non ei (i) barqueiro, nen sei sei remar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Non ei (i) barqueiro nen remador;
morrerei, fremosa, no mar maior;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Non ei (i) barqueiro, nen sei remar;
morrerei fremosa no alto mar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Allí, en el corazón de la Ciudad Eterna, unos versos nos recordaban lo que sintió un monje de hace casi mil años en una pequeña isla en la más bonita de las rías.

¿A qué municipio pertenecen las islas Cíes?

La respuesta corta es que estas maravillosas islas pertenecen a Vigo, desde que la reina Isabel II así lo decidiera. Pero antes pertenecieron a Cangas, y hay buenos motivos para que así siguiera siendo.

Por una parte, la parroquia de Cangas -núcleo urbano- se llama de Santiago e Islas Cíes; por otra, se encuentran (esto lo digo a ojo, y bien pudiera estar confundido) mucho más cerca de Cangas que de Vigo. Finalmente, y según he leído (no he encontrado confirmación de esto), la iglesia del monasterio que existió en las islas -quedan ahora ruinas- estaba dedicada a nuestra señora de Darbo, parroquia perteneciente también al municipio de Cangas.

El castillo de Sobroso

Hoy viajamos al municipio de Mondariz (provincia de Pontevedra) para visitar este castillo románico del siglo X. Fue destruido en 1467 durante las llamadas Guerras Irmandiñas, y posteriormente reconstruido con Pedro Madruga, de quien ya hemos hablado en este blog.

Desde el siglo XVII hasta bien entrado el siglo XX (1923) estuvo abandonado y en proceso de deterioro. ¿Qué sucedió en ese 1923? Que el periodista Alejo Carrera compró el castillo (por 5.000 pesetas) y empleó su dinero, conocimientos y capacidad organizativa en restaurarlo. En esa restauración. Participaron de forma activa los vecinos de la zona, y fue esa restauración un ejemplo de trabajo colaborativo.

Ahora el castillo es visitable, y en él se pueden contemplar elementos etnográficos de la zona (trajes, tejidos, cestería). Desde lo alto de su torre se pueden divisar cincuenta pueblos.

Cuando lo visitéis, disfrutad también de la rica vegetación que lo rodea y del castro cercano. Es un lugar maravilloso para pasar el día con la familia: historia, cultura y naturaleza.

Cabo Home, en Cangas

Las rías gallegas, ese prodigio de la naturaleza formando -bonita leyenda- por las manos de Dios al descansar su séptimo día, están flanqueadas por penínsulas. Hoy viajamos a la península del Morrazo y, en concreto, a su extremo. Allí podemos mirar y admirar los acantilados de la Costa da Vela.

Este lugar es obligatorio para quienes visitéis esta zona. Y nos ofrece unas cuantas posibilidades muy bonitas, todas ellas compatibles entre sí, pero también realizables de forma independiente.

– Playa de Melide: una playa preciosa, accesible a través de un pequeño sendero entre pinos, tras haber dejado el vehículo en el aparcamiento cercano (aparcamiento gratuito, pero quizá completo en días no laborables); este aparcamiento que menciono aquí no es el aparcamiento “principal” de Cabo Home, sino específico para la playa. La playa es maravillosa pero, por favor, muchísimo cuidado con el mar. Las olas de aquí no son poca cosa.

– O Facho: en el alto de una de las pequeñas montañas que adornan el contorno se puede disfrutar, además de una vista maravillosa, de los restos arqueológicos de un antiguo santuario en honor del dios Berobreo.

– Rutas de senderismo: hacia el mencionado Facho ya tenemos una bonita ruta. Pero también hay otras que nos permiten acercarnos a los faros, unos lugares que yo siempre he visto llenos de encanto y magia. El faro salvador, la desbordante fuerza del mar, la visión de las islas Cíes y Ons, todo ello forman un conjunto único.

– La caracola: esta escultura en metal, obra del moañés Lito Portela, se ha convertido en rincón fotografiado, principalmente -pero no solo- en las puestas de sol. Se encuentra en el aparcamiento principal de la zona (nos encontramos con este aparcamiento en cuanto llegamos a Cabo Home, y desde el mismo podemos comenzar nuestros paseos).

Pozas de Melón (Melón, Ourense)

En la ruta -que fue muy habitual para nosotros en el pasado- Vigo-Madrid, se pasa por una localidad de nombre curioso, y que esconde un paraje natural que es un regalo: Melón.

Es un conjunto de pozas y cascadas formadas por el río Cerves: un buen sitio para hacer un alto en el camino y refrescarse en estos días tan calurosos (aunque seguro que en días de menos calor nos muestran también su encanto).

Carta abierta al autor de las pintadas del mural del palco de la música de Moaña

A mediados del pasado abril, alumnos de bachillerato de artes del instituto María Soliño, de Cangas de Morrazo, decoraron el palco de la música de Moaña con un mural homenaje a las mujeres de la zona. Hace un par de días, el mural amaneció con pintadas. Me he permitido escribir esta carta al autor de esas pintadas.

Quizá, cuando decidiste dejar tu huella sobre el mural del palco de la música de Moaña, no sabías quién era Luz Beloso. Te la voy a presentar: Luz Beloso es una de esas raras y necesarias mezclas de talento, bondad y capacidad de trabajo, una de esos imprescindibles que mencionaba Bretch. Particularmente, me gustaría decirte que si alguna vez necesitas ayuda y ella puede brindártela, lo hará.

Posiblemente tampoco sabías que Luz, junto con sus alumnos de Bachillerato de Arte, está embelleciendo Moaña, transformando en atractivo y multicolor lo que antes era anodino y gris, acercando el arte a las personas y las personas al arte. Y asumo que tampoco sabías que esos alumnos sacrificaron su tiempo libre para hacer más bonito nuestro pueblo.

Debo decirte también que me cuesta mucho entender qué te molestaba de esa obra, de ese bonito homenaje a tu madre, a tus tías, a tus abuelas, a tus bisabuelas. ¿Te molestaba, quizá, la redeira que está arreglando las redes para que los marineros puedan salir a pescar? ¿La pescantina que madruga cada día para que sus hijos y nietos (¿tú?) pudieran asistir a clase sin tener que preocuparse por traer dinero a casa? ¿Te molestaban todas esas generaciones que nos han regalado la vida que tenemos?

No consigo encontrar esa explicación que busco. Voy a terminar esta carta con el sincero consejo de que te desees cosas bonitas. Ojalá se te cumplan. Ojalá nunca más necesites estropear el trabajo de otros. Ojalá, de verdad, la vida te dé oportunidades de compensar esto.

Con cariño para Luz, para sus alumnos, y para todas las mujeres que en el mundo han sido, a las cuales les debemos todo.