El círculo de seguridad y la importancia de los primeros auxilios

En el estupendo twitter de Lola Cabrillana (@de_infantil) se puede leer un ejemplo de la importancia de los primeros auxilios y de ensayar ante una emergencia. Me quiero hoy centrar en el que esta profesora ha llamado círculo de seguridad.

Propone Cabrillana a sus alumnos que, ante situaciones de accidente de algún compañero, se retiren, le dejen espacio, y se cojan de las manos. De ese modo esta profesora (de infantil, recordemos) puede prestar toda su atención a la emergencia, sabiendo que sus compañeros van a estar, de algún modo, gestionándose y controlándose entre sí.

Me ha parecido muy importante, así que por eso lo he compartido con vosotros.

Muchas gracias y muchas felicidades por tu dedicación diaria, Lola.

El ayuno de dopamina

La dopamina es -para los que no entendemos mucho de neurotransmisores- la hormona del placer, la que nos satisface con cada megusta, por ejemplo. Las redes sociales, por ejemplo, son una fuente de dopamina que nos dan placer… y que nos absorben e impiden concentrarnos o relajarnos.

Así que en Silicon Valley se ha puesto de moda el llamado ayuno de dopamina, que consiste en alejarse durante un tiempo (horas, días) de esas fuentes de distracción y de dopamina.

Por lo que leo, no hay evidencia científica de sus bondades, pero esto seguro de que es altamente beneficioso, al menos para poder prestar más atención a otras personas y actividades.

Abuelas que relactan

No es la primera vez que leo sobre ello, pero no deja de asombrarme. Es posible que una abuela (que cualquier mujer) pueda volver a tener leche. El pecho, como sabemos, es una especie de fábrica de leche que da tanto más cuanto más se pide (por eso una mamá de trillizos puede amamantar igual de bien, en lo que se refiere a cantidad de leche).

Hoy he leído un post de la siempre recomendable Ibone Olza en la que nos recuerda que esto no solamente es posible, sino que no es extraño. Incluso aunque la abuela haya pasado la menopausia, ya que no tiene relación.

En uno de los comentarios he leído algo que me ha maravillado aún más. Es un comentario de Mónica Álvarez (por favor, también debéis seguirla), y en él nos cuenta que a una familiar suya le subió (volvió a tener) la leche cuando nació su nieto. No amamantó, pero sintió esa subida. Y reflexiona Mónica sobre cuántas abuelas habrán pasado por eso y no lo sabremos.

Cuidemos la lactancia, los beneficios son múltiples, tanto a nivel físico como mental y afectivo.

Gracias, Ibone. Gracias, Mónica. Y no solo por lo comentado hoy.

La teoría del paréntesis (de El País)

El periódico El País, en un proyecto realizado por Podium Podcast, y creado por Juan Diego Quesada y Fernando Peinado, ha preparado tres audios de enorme valor documental (valor que se acrecentará con el tiempo, sin lugar a dudas) sobre cómo esta pandemia de coronavirus golpeó, en marzo de 2020, a las residencias de ancianos.

Tres audios que os recomiendo escuchar, y que tenéis en varias plataformas. Los comparto en YouTube, por facilidad para vosotros.

Orgullosos de nosotros mismos

Este virus no se mueve, sino que lo movemos. Así que hemos sido nosotros los causantes de la propagación de la pandemia. Nosotros, los que nos hemos ido de cañas cuando lo más prudente era quedarse en casa porque claro, hay que seguir viviendo (cuando eso a lo que ayudaba era a seguir muriendo). Nosotros hemos sido los que nos hemos encontrado excusas para saltarnos confinamientos. Nosotros hemos sido los que nos hemos colado para conseguir vacunarnos antes que otros que lo necesitaban más. Nosotros, los que nos hemos dedicado a destruir y criticar.

Pero cuando dentro de unos siglos nos estudien, verán que aquella generación, cuando llegó el momento de vacunar, decidió que primero se vacunarían los ancianos, antes que los jóvenes, que los ricos o que los mandatarios. Y ahí encontraremos un motivo por el que estar más que orgullosos de nosotros mismos.

Guía para la ventilación en aulas, del CSIC

Nuestro querido Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha elaborado esta guía de ventilación de las aulas con una serie de recomendaciones sencillas e interesantes.

El resumen de la guía, si no te la lees entera (y deberías, si este tema te interesa) es: 1) exterior mejor que interior y 2) ventilación, ventilación, ventilación. Como referencia, se necesita que del exterior entren (y, por lo tanto, salgan) 14 litros por persona y segundo (esto equivale, aproximadamente, a unas 5-6 renovaciones de aire por hora para un aula de 100m2, con 25 estudiantes.

En general, si tenemos la opción de tener puertas enfrentadas a las ventanas, abriendo ventanas y puertas podemos conseguir la ventilación necesaria.

En el documento existe también un apartado destinado a explicar cómo verificar, usando medidores de CO2, si la solución elegida nos ofrece la renovación necesaria.

Me he enterado de la existencia de esta guía gracias al programa Tarde lo que tarde (RNE), de Julia Varela. ¡Gracias!

Sobre pandemias y docencia

Parece ser el monotema estos días: ¿deben abrir los colegios, es una irresponsabilidad de los padres enviar a los niños, es una irresponsabilidad de los profesores retomar la docencia?

En teoría (aunque estamos relajando las medidas), en cuanto haya un caso positivo, quienes sean contactos estrechos (entendiendo como tales quienes hayan estado a menos de dos metros durante al menos quince minutos) tienen que hacer cuarentena.

Es decir, toda la clase, todos los profesores de ese alumno tienen que irse a sus casas, preferiblemente sin salir de sus habitaciones, durante catorce días. ¿No es mil veces mejor que no se abran los colegios?

Ánimo, profes; ánimo, mamás y papás; ánimo, niños.

Tabacos y libertades

Aquí, aunque tengo clara mi posición, ya que me he parado a analizar si estamos coartando libertades al prohibir fumar en espacios públicos, os cuento mi reflexión.

Como suele decirse, “tu libertad para fumar termina donde comienza mi derecho a respirar”. Esto debería ser siempre así, independientemente de pandemias. Si encima añadimos que fumar (por no llevar mascarilla, entre otras cosas) aumenta las probabilidades de contagio, creo que ya no hay duda.

Adicionalmente, es una acción que atenta contra la salud (propia por fumar, de los demás -incluyendo menores- por el humo, de los demás -incluyendo menores- por el ejemplo).

¿Me instalo la app Radar-COVID?

Respuesta corta: sí.

Respuesta larga: veo a mucha gente preocupada por la privacidad. Todos tranquilos, por favor. Ya sabemos que nos espían. Cualquier día podrían aparecer en una web todas nuestras conversaciones de WhatsApp o de Instagram; ya sabemos que el mundo se divide entre quienes saben que han sido hackeados y quienes no lo saben.

Dicho ello, esta app no almacena (por lo que nos cuentan) ningún dato privado, ni siquiera la ubicación. Simplemente se nos asigna un código único y, si estamos cerca de alguien que tenga también la app y haya dado positivo (o su entorno) se nos informa adecuadamente.

El funcionamiento es similar al siguiente:

  • Se me asigna un código.
  • Hago mi vida.
  • Estoy en una tienda al lado de la persona X.
  • Pasan unos días.
  • La persona X da positivo y lo notifica en la app (debemos realizar esta acción).
  • Yo recibo un mensaje diciendo que he estado en contacto con un positivo.

Recomiendo mucho instalarla; si lo tenemos la mayoría, podremos tener muy controlado al virus.

Sobre lo público y lo privado

No es nuevo, pero esta pandemia ha reactivado el debate entre lo público y lo privado, sobre todo en lo que se refiere a la Sanidad; también -en menor medida- en lo que se refiere a Educación.

Voy a plasmar aquí algunas reflexiones-opiniones sobre el ámbito de la Sanidad. Espero vuestras opiniones, con especial interés las que difieran de las mías.

Debe existir sanidad pública, universal y sin coste extra (más allá de nuestros impuestos y cuotas); debe existir la posibilidad de que exista sanidad privada.

Ambas sanidades deben cumplir los más altos estándares, desde el trato al cliente/paciente hasta los diagnósticos y tratamientos, pasando por los salarios y condiciones de los trabajadores.

La sanidad privada puede recibir subvenciones del estado, ya que está realizando una labor beneficiosa; la sanidad privada debe estar a disposición del estado cuando este lo necesite.

La existencia de sanidad privada es un complemento necesario en situaciones de desbordamiento de la sanidad pública.

Es tremendamente fácil caer en denostar la sanidad privada: un tremendo error, en mi humilde opinión. Espero las vuestras 🙂