Y otra vez la misma historia

Por desgracia, ya la hemos vivido mil veces. Una mujer da el paso hacia la denuncia por algún tipo de acoso sexual y lo primero que se le solicitan son pruebas. Que sí, que ya sabemos que existen las denuncias falsas (en un porcentaje ridículo). En esta ocasión ha sido la actriz Violet Paley, acusando a James Franco. La primera respuesta que veo es una que solicita pruebas.

Aquella agresión pública

Primeros minutos del año 1988. Una niña de diecinueve años, en los inicios de su carrera artística, es una de las estrellas del programa especial de Fin de Año de TVE (Televisión Española). Un top demasiado pequeño hace que durante gran parte de la canción la cantante tenga que estar más preocupada de cubrirse que de cantar. Y en un momento dado sucede lo inevitable y lo que todos recordamos: uno de los pechos se le salió. Por fortuna, aquel programa no se emitía en directo, sino que se grababa con antelación. ¿Por fortuna? Entre el realizador y el representante de la actriz decidieron que no había problema en aquello, sino todo lo contrario. Y decidieron no ocultarlo, sino mostrarlo con detalle y en cámara lenta, con el visto bueno de Pilar Miró. Por supuesto, sin consultarlo y en contra de la voluntad de la protagonista. Y también -no nos vamos a quedar sin culpa- porque sabían que entre el público aquello iba a ser un éxito.

Veo que los medios de comunicación, aunque nos han contado con detalle este incidente, han pasado de puntillas a la hora de indignarse contra esta agresión machista y sexual que sufrió Sabrina Salerno en ese programa. El hecho de que la decisión se tomara a espaldas de la cantante me ha recordado mucho a la terrible decisión que tomaron Bernardo Bertolucci y Marlon Brando, cuando decidieron violar ante las cámaras a Maria Scheneider.

Treinta años después, si nos preguntan por Sabrina, todavía la recordaremos por aquel incidente, que desde luego ha condicionado gran parte de su carrera (o de su imagen). Treinta años después, si buscamos “Sabrina Salerno” en Google, todavía sale aquella actuación como primer vídeo.

Cabalgatas de Reyes y diversidad

En los últimos días, y a raíz de saberse que en la Cabalgata de Reyes de Vallecas (Madrid) participa una carroza LGTBI, se ha formado un intenso debate sobre el tema.

Antes de dar mi opinión, me gustaría dejar claras dos cosas que creo que son objetivas:

1) la política, siempre la política: al gobernar en Madrid un partido X, los del partido Y aprovecharán para indignarse y poner el dedo en todos los atisbos de llaga que aparezcan. Esto sería igual si gobierno y oposición estuvieran cambiados. Nada nuevo. En la misma línea: desde luego que puede haber personas que se posicionen en uno u otro bando con respecto a este tema solamente por odio al contrario. Nada nuevo, repito.

2) rigor con la Historia (o al menos, rigor con la historia). Ciertamente sobrarían muchos participantes si lo que buscamos es ese rigor, no solamente esa carroza.

Dicho ello, aquí va mi opinión: la Epifanía, la visita de los Reyes Magos al niño Jesús, es un intento de incluirnos a todos, porque esos tres hombres sabios representan a todo el mundo conocido por los escritores de los evangelios. Con esas tres razas (nórdicos, caucásicos, negros) estamos toda la Humanidad representada, es un precioso canto a la diversidad. Nadie podría decir: “oh, los negros no tienen cabida” o “los nórdicos no tenían relación con el Israel del siglo I”. No. Todos incluidos. Es una reafirmación de que nadie se va a quedar marginado por ser diferente, y una enseñanza al público (los pastores) de que, efectivamente, existen otras razas. Es, sobre todo y no me canso de recalcarlo, una celebración de la diversidad.

Creo que no es necesario explicar nada más.

Los Reyes Magos

Hoy tengo esperanza

No sé si es una percepción subjetiva o una realidad, pero me da mucha esperanza ver que una mujer haya sido capaz de denunciar a quienes, en una noche de juerga, han abusado de ella, ver que otra mujer haya sido capaz de denunciar los abusos de sus superiores, de gente realmente importante, prácticamente intocable. Y que más mujeres se hayan unido a esa denuncia. Y que otra más se haya armado de valor para denunciar los tocamientos de su jefe, en un día especialmente señalado para ella.

¿No os parece que esto nos ha sacudido de algún modo? ¿Que nuestra sociedad ya no puede pasar por alto todo eso? Me preocupa, eso sí, qué sucederá cuando se pase el boom. ¿Nos olvidaremos, igual que nos hemos olvidado de aquel niño que yacía muerto en una playa del Mediterráneo?

Dejo para otro momento el hecho de que ese paso lo hayan tenido que dar las mujeres, cuando somos los hombres quienes agredimos.

¿Sabrías decir si eres hombre o mujer?

Os propongo un sencillo experimento mental. Imagina que no sabes cuál es tu sexo, que no sabes si eres hombre o mujer. Imagina también que no tienes forma de saberlo (no puedes ver tu cuerpo, no te lo pueden decir, no te puedes hacer un análisis para saberlo). ¿Crees que sabrías decir si eres hombre o mujer? Por supuesto, no estoy diciendo si sientes más atracción por un determinado sexo que por otro. Simplemente estoy preguntando si sabrías si eres hombre o mujer.

¿Lo sabrías? Yo creo que no.

Pregunta por Ángela

Una idea excelente y -creemos- muy efectiva la del condado de Lincolnshire (Reino Unido). #NoMore es una campaña que se llevó a cabo hace unos meses, promoviendo un cambio cultural en contra de los abusos sexuales y de la violencia sexual. Y esta iniciativa en concreto es tremendamente sencilla: un cartel en los baños de pubs y discotecas en los que se recomienda acercarte al mostrador -si algo no está yendo como se esperaba con tu cita- y preguntar por “Ángela”. El personal del local ya sabrá que hacer (solicitar un taxi, reconducir la situación con discreción, etc).

Póster informativo sobre “Ask for ‘Angela'”

Si eres mujer, eso ya será motivo de crítica

“And ladies and gentlemen, this is why we don’t hire any females unless we need our dicks sucked or our food cooked.”

Ésta es la respuesta de un usuario a la periodista Lynsey Hipgrave, tras opinar sobre el penalti de Messi en el pasado Barcelona-Celta. No quiero entrar aquí en lo acertado o errado de su opinión, ya que es lo de menos. Lo de más -y, por desgracia, no es nuevo- es la crítica recibida solamente por ser mujer.

Machismo en el feminismo

En la entrega de los premios Ciutat de Barcelona 2016, la poetisa Dolors Miquel recitó el poema “Mare Nostra”, que podéis escuchar aquí mismo. Según ella indica, es un canto a la maternidad y a las mujeres. Más allá del nivel literario del poema (en algunos momentos -como cuando utiliza la palabra “vagina”- me recuerda mucho al “caca, culo, pedo, pis” de palabras prohibidas de los niños); más allá del nivel literario, como digo, me ha sorprendido en un texto que pretende ser -al menos- amigable con la mujer el uso de la expresión “hijos de puta”. Pocos insultos menos machistas se me ocurren. Adjunto también un link a un excelente post de Ibone Olza, de hace unos años.

Canción de amor número 2

Hoy os presento -a quienes no la conozcáis- esta bellísima joya de Amancio Prada, creada en los años setenta del pasado siglo, pero que hunde sus raíces y participa del intenso erotismo del Cántico Espiritual y del Cantar de los Cantares.

Yo tiritaba de frío
mojado por todas las lluvias
de todos los niños pobres,
de todos los mendigos.
Y tú, volcán de miel.

Yo que estaba solo al fin,
en medio de tanta gente,
buscándote, buscándote.
Y tú, como un bosque lleno de pájaros.

Llévame oculto en tu pelo,
llévame en tu cabello,
llévame junto a tus senos,
llévame.

Repósame en tus colinas amorosas,
llámame a tu fuente
donde el placer es húmedo
y corre, gacela blanca.

Tú que conoces mi cuerpo
por todos los caminos dulces
trazados con tus dedos
y con tu boca.

Lumbre de mis ojos,
cansados de luchar con la niebla,
heridos mis pies de tanto caer,
de tanto caer.
Comeré sonrisas de tu árbol.

Y como Amancio Prada es música que brota de la poesía, o poesía que brota de la música, os dejo aquí también este vídeo.

Como curiosidad final, os comentaré que la canción de amor número 1 existe… pero deben conocerla muy pocas personas. 🙂