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La etimología de la palabra “hecatombe”

Una hecatombe es una catástrofe, tal vez con un gran número de víctimas. Y hecatombe es también un sacrificio religioso que incluye víctimas. Y por este camino llegamos a la etimología de esta palabra, pero tenemos que viajar a la Grecia antigua y al sacrificio de los cien bueyes.

Esta palabra proviene de los términos del griego antiguo ἑκατόν (cien) y βοῦς (buey).

Me ha encantado y, como tantas, se la debo a mi querido hijo Dani. Para ti es este post.

¿Existen las mayúsculas y las minúsculas en los números?

No. Sí. Bueno, sí, pero no exactamente. Identificamos mayúsculas como esas letras cuya altura es siempre la misma:

EL CARTAPACIO DE GOLLUM

frente a las minúsculas, que nos ofrecen variación de altura:

el cartapacio de gollum

Con los números nos encontramos también con tipografías que mantienen siempre la misma altura:

1234567890

frente a tipografías que no cumplen esa condición:

1234567890

Estas tipografías que nos ofrecen diferencias entre números podrían considerase algo así como números en minúsculas.

La página del millón de dólares

Alex Tew estaba buscando costearse su educación universitaria y -desconozco si tras darle muchas vueltas o ninguna- dio con una idea que resultó ser perfecta: una cuadrícula de 1.000 x 1.000 píxeles, es decir, de un millón de píxeles. A la venta cada uno de ellos, al sencillo precio de un dólar.

Así que vendió todos, ganando aproximadamente ese millón de dólares. Aproximadamente porque, según creo recordar, los últimos eran un poco más caros.

¿Qué os parece? ¿Un genio, un timador… o ambas cosas?

By Alex Tew – http://milliondollarhomepage.com/, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=20132455

La etimología de la palabra gazpacho

El gazpacho andaluz es una sopa fría (y deliciosa) con productos del campo: tomate, pimiento, ajo, sal, aceite, vinagre. Su textura nos permite no solamente tomarlo con cuchara, sino también beberlo.

Esta mezcla de ingredientes toma su nombre de esa mezcla de donaciones que se depositaban en el cepillo de las iglesias (hoy solamente es dinero, pero antiguamente podía ser cualquier cosa). Ese cepillo de la iglesia se nombraba en griego con la palabra γαζοφυλάκιον gazophylákion. De ahí llegó al árabe hispánico gazpáčo. De ahí se cree que proviene la palabra que hoy usamos para designar a esa rica sopa con la que nos refrescamos en el caluroso verano.

Para Dani, gracias a quien aprendí esto.

¡Por los clavos de Cristo!

En la ya lejana Reconquista, cuando se dirimía una batalla entre cristianos y musulmanes, el vencedor tenía derecho a solicitar una especie de indemnización/compensación/castigo. Los musulmanes -muy prácticos- solían solicitar dinero. Los cristianos -muy inteligentes- solían solicitar reliquias… que acababan generando dinero, mucho dinero. Esto lo aprendimos visitando la maravillosa Colegiata de San Isidoro de León, en donde tenemos las reliquias de San Isidoro… de Sevilla (sí, el de las Etimologías, esa primera Enciclopedia).

No hablaremos hoy de aquel santo ni de aquella colegiata, sino de una de las reliquias más preciadas y apreciadas: los clavos con los que Jesús de Nazaret fue fijado a la cruz. ¿En dónde está esa reliquia?

  • Palacio Real (Madrid): un clavo.
  • Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén (Roma): un clavo.
  • Concatedral de los SS. Marziale y Alberto (Colle Val d’Elsa): un clavo.
  • Notre Dame (París): un clavo.
  • Catedral (Tréveris): un clavo.
  • Catedral (Venecia): un clavo.
  • Palacio de Hofburg (Viena): un clavo.

…y no descarto añadir más lugares. Por suerte, las reliquias no son dogma de fe.