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Citas Poesía

El éxito

Reírse a menudo y amar mucho;
ganarse el respeto de las personas inteligentes y el afecto de los niños;
conseguir la aprobación de los críticos honestos
y soportar la traición de los falsos amigos;
apreciar la belleza;
descubrir lo mejor de los demás;
dar lo mejor de uno mismo sin esperar nada a cambio;
mejorar el mundo un poquito con un hijo sano, un alma rescatada, un trozo de jardín o una condición social redimida;
haber jugado y reído con entusiasmo y cantado con exaltación;
saber que alguien ha sido más feliz porque usted ha vivido;
esto es haber triunfado.

(Ralph Waldo Emerson)

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Lenguaje Leyendas Música Poesía

Romance del enamorado y la muerte

Conocí este romance gracias a Clara y a Amancio Prada, mediante un fabuloso disco que me regaló hace ya casi veinte años. Recuerdo perfectamente que vinieron a cenar unos amigos… y les puse este romance. Y lo disfrutamos juntos, claro, porque cuando acercas la poesía a un alma bella se vuelve aún más bella (el alma, pero también la poesía). Somos así por estos lares, aunque en aquel entonces los lares no eran mi querida Moaña, sino nuestro querido Pozuelo.

Fijaos qué belleza:

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Poesía

A Margarita Debayle

Este poema del poeta nicaragüense Rubén Darío me fascina desde que lo conocí (gracias a Fabián) y -lógicamente- siempre lo relacionaré con mi inteligente, simpática, ocurrente, bondadosa y adorada hija Irene. Para ella es.

A MARGARITA DEBAYLE

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.

Un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a tí.
Cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?»

La princesa no mentía,
y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.»

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar.»

Y dice ella: «No hubo intento:
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté.»

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.»

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.»

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesa está bella,
pues ya tiene el prendedor,
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento

Ya que lejos de mí vas a estar
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Para Irene.

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Antropología Música Poesía

El niño yuntero

Ayer se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una lacra que está lejos de verse erradicada. Por suerte, es cada vez menos habitual en muchos países. Hace casi un siglo, Miguel Hernández, el poeta pastor, creo este estremecedor poema, en el que acertadamente deposita en los adultos la responsabilidad de acabar con ese abuso.

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

Este poema fue musicado por Serrat en 1972. Os dejo también un vídeo con la canción.

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Galicia Poesía

Ferrol 1916, Ricardo Carvalho Calero

Hoy celebramos -tendríamos que estar celebrando- el Día das Letras Galegas 2020, dedicado al ferrolano Ricardo Carvalho Calero. Comparto con vosotros este poema suyo que nos acerca a aquel Ferrol de hace un siglo (tiene algunas erratas/faltas si lo comparamos con el gallego de hoy, pero desconozco si el poema original era exactamente así o no):

FERROL 1916

Cinco duros pagábamos de aluguer.
Era um terceiro andar, bem folgado.
Pola parte de atrás dava para o Campinho,
e por diante para a rua de Sam Francisco.

No segundo vivia a minha tia aboa:
Tiña unha peza cheia de paxaros disecados
que só abria os dias de festa
para que os nenos disfrutásemos nela.

Ainda vivia minha mãe
e todos os meus irmaos viviam,
e em frente trabalhava o senhor Pedro o tanoeiro,
e a grande tenda de efeitos navais mantinha o seu trafego.

Na casa tinhamos pombas
e, por suposto, un grande gato mouro;
e o mue pai era novo ainda
e no mar do mundo cada dia descobria eu unha ilha.

Via o mar da minha fiestra,
e chegavam cornetas da marinha.
E baixava os degraus duas vezes ao dia para ir à escola,
e duas vezes rubia-os de volta.

As mulheres entom usavam capa e corsé,
e íamos à aldeia em coche de cavalos,
e a rua estava ateigada de pregons de sardinhas
e de ingleses que vendiam Bíblias.

Eu tinha un pacto con Deus:
que ninguén dos meus morreria.
E o pacto era observado,
e eu confiaba na perenidade do pacto.

Todo isto fica tam longe
que aduro podo ainda lembrá-lo.
Esqueceria-o dentro de pouco tempo
se non escrebese estes versos.

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Música Poesía

Mediterráneo

Soy muy poco mediterráneo y mucho (muchísimo) atlántico, pero este poema de Serrat me ha encantado desde siempre. Y porque los mares, siempre mares son.

Esta versión de Niña Vintage es, sencillamente, fabulosa. Disfrutadla.

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Dineros son calidad

Vengo hoy con un poema de ese gigante llamado Luis de Góngora y Argote. De plena actualidad, desde luego.

Dineros son calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!

Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!

Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!

Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!

En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!

No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!

Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!

Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!

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Poesía

Antonio Machado, siempre al día

Cómo se nota que Antonio Machado sigue puntualmente la actualidad española:

De diez cabezas, nueve
embisten, y una piensa.
Nunca extrañéis que un bruto
se descuerne luchando por la idea.

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Historia Poesía

En la virtud, Africano

En la joya poética que nos regaló Jorge Manrique, esas inmortales Coplas dedicadas a su padre contienen un fragmento en el que, además de belleza, nos transmite un conocimiento de las virtudes de cada uno de varios emperadores romanos. Fijaos, fijaos:

En ventura Octaviano,
Julio César en vencer
y batallar,
En la virtud, Africano,
Aníbal en el saber
y trabajar,
En la bondad un Trajano,
Tito en liberalidad
con alegría,
En su brazo, Aureliano
Marco Atilio en la verdad
que prometía.

Antonio Pío en clemencia,
Marco Aurelio en igualdad
del semblante,
Adriano en la elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante,
Aurelio Alejandro fue
en disciplina y rigor
de la guerra,
un Constantino en la fe,
Camilo en el gran amor
de su tierra.

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Música Poesía

Ardieron los fuegos

Con la intención gallarda de los vencejos y los lebreles
arrebatada llegaste a mí, herida en tempestades de nieves.
De un Carnaval de restos, de surcar aguas emponzoñadas,
góndolas tristes de cartón piedra y malas compañas.

Algún día dirigiremos nuestra mirada hacia atrás y veremos a cientos de miles de jóvenes -y no tan jóvenes- coreando y disfrutando de estas letras y nos daremos cuenta de que no todo estaba perdido.

De un devenir de sombras, de devaneos en la maleza;
de rasgaduras sin parpadeo, me demandabas partir en naves:
partir en naves sin peso muerto, la buena carga de los afanes
sin otras ansias que ser la flecha, ya no el arquero.

(Gracias, Manolo).