Archivo de la categoría: Poesía

¿Por qué Neruda eligió ese nombre?

Como todos sabéis, Pablo Neruda es el seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto. ¿Por qué eligió un seudónimo? ¿Por qué Neruda?

Al parecer, un seudónimo para que su padre -que no quería que se dedicara a escribir- no se enterara. Y eligió Neruda por ser un nombre que encontró en una revista (era también un escritor, checo, pero nuestro protagonista de hoy no sabía la profesión del auténtico Neruda).

La memoire et la mer, de Léo Ferré

Léo Ferré era un poeta (y cantautor) monegasco al que descubrí por la bonita vía de Amancio Prada, en su disco Vida de artista, en donde Amancio versiona, recompone y canta algunos de los poemas de Ferré.

Léo Ferré, Fête du PSU, Parc de La Courneuve, 1973

El poema La memoria y el mar -no es la primera vez que hablamos en este blog de esa maravilla- pertenece a ese grupo, y me resulta absolutamente fascinante. Quizá gran parte de la fascinación que ejerce sobre mí se debe a lo mucho que me queda por entender del poema -para mí, complejísimo. Diría que es necesario conocer bien a Léo Ferré y a su poesía (y también conocer bien el idioma francés) para poder extraer conclusiones del poema. Os dejo a continuación esos versos, y las versiones de ambos cantantes:

La marée, je l'ai dans le cœur
Qui me remonte comme un signe
Je meurs de ma petite sœur
De mon enfant et de mon cygne
Un bateau, ça dépend comment
On l'arrime au port de justesse
Il pleure de mon firmament
Des années lumières et j'en laisse
Je suis le fantôme jersey
Celui qui vient les soirs de frime
Te lancer la brume en baiser
Et te ramasser dans ses rimes
Comme le trémail de juillet
Où luisait le loup solitaire
Celui que je voyais briller
Aux doigts du sable de la terre
Rappelle-toi ce chien de mer
Que nous libérions sur parole
Et qui gueule dans le désert
Des goémons de nécropole
Je suis sûr que la vie est là
Avec ses poumons de flanelle
Quand il pleure de ces temps-là
Le froid tout gris qui nous appelle
Je me souviens des soirs là-bas
Et des sprints gagnés sur l'écume
Cette bave des chevaux ras
Au ras des rocs qui se consument
Ô l'ange des plaisirs perdus
Ô rumeurs d'une autre habitude
Mes désirs dès lors ne sont plus
Qu'un chagrin de ma solitude
Et le diable des soirs conquis
Avec ses pâleurs de rescousse
Et le squale des paradis
Dans le milieu mouillé de mousse
Reviens fille verte des fjords
Reviens violon des violonades
Dans le port fanfarent les cors
Pour le retour des camarades
Ô parfum rare des salants
Dans le poivre feu des gerçures
Quand j'allais, géométrisant
Mon âme au creux de ta blessure
Dans le désordre de ton cul
Poissé dans Les draps d'aube fine
Je voyais un vitrail de plus
Et toi fille verte, mon spleen
Les coquillages figurant
Sous les sunlights cassés liquides
Jouent de la castagnette tant
Qu'on dirait l'Espagne livide
Dieux des granits, ayez pitié
De leur vocation de parure
Quand le couteau vient s'immiscer
Dans leur castagnette figure
Et je voyais ce qu'on pressent
Quand on pressent l'entrevoyure
Entre les persiennes du sang
Et que les globules figurent
Une mathématique bleue
Dans cette mer jamais étale
D'où me remonte peu à peu
Cette mémoire des étoiles
Cette rumeur qui vient de là
Sous l'arc copain où je m'aveugle
Ces mains qui me font du fla-fla
Ces mains ruminantes qui meuglent
Cette rumeur me suit longtemps
Comme un mendiant sous l'anathème
Comme l'ombre qui perd son temps
À dessiner mon théorème
Et sous mon maquillage roux
S'en vient battre comme une porte
Cette rumeur qui va debout
Dans la rue, aux musiques mortes
C'est fini, la mer, c'est fini
Sur la plage, le sable bêle
Comme des moutons d'infini
Quand la mer bergère m'appelle

Fuente: Musixmatch
Léo Ferré – La mémoire et la mer (Audio Officiel)
La memoria y el mar – Amancio Prada – Vida de artista

Nanas de la cebolla, de Miguel Hernández

Estamos en la Prisión Provincial de Torrijos, a mediados de 1939. Llega una carta de Josefina Manresa destinada a uno de los prisioneros, en donde le cuenta, entre otras desgracias, la difícil situación que están viviendo ella y el hijo de ambos, y que solamente tienen pan y cebolla para comer.

La desesperación del prisionero se transforma, como siempre, en creatividad, belleza y poesía. Y escribe las Nanas de la cebolla, una obra inmortal para su hijo y esposa.

Disfrutad de su belleza, por favor:

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
East facade of the Fundacion Fausta Elorz building, at 51 Calle del Conde de Penalver (street) in Salamanca district in Madrid (Spain). Projected in 1909 by Daniel Zavala Alvarez, and built from 1910 to 1914.

COVID 19, de Marwan

Antes,
a todo joven poeta
que osaba
asomarse a un cuaderno
para lanzar, un rato después,
piedras de juventud
contra toda cabeza visible del sistema,
le soltaban
la misma basura de siempre:
«sois una generación
nacida sobre sábanas de seda,
no habéis tenido
que luchar por nada,
no sabéis del hambre
ni las guerras,
no habéis leído libros prohibidos
a la luz de una vela,
no conocéis el sufrimiento».

Aquí tenemos nuestra guerra,
nuestro búnker,
la ansiedad entre paredes,
los abrazos pospuestos,
la fatal incertidumbre por los padres,
el temor sin apellidos,
los muertos que no velaron,
el trabajo que se fuga entre las manos.

Y antes:
los bolsillos aullando,
las viviendas de centímetros cuadrados,
el gris perpetuo de las chimeneas,
los parquímetros sin alma,
el país del bienestar desnucado en el telediario de las 3.

Ya hemos pasado por esto,
ya tenemos,
joder,
nuestro país deshecho entre las manos.

¿Podemos usar ya nuestra rabia?
¿nos hemos graduado?
¿tenemos ya por fin derecho a la rebeldía?


No conocía a este poeta, tuve la suerte de escucharlo el otro día… y este poema dedicado a los jóvenes (realmente, a los jóvenes de todas las épocas, porque estoy seguro de que han pasado por situaciones similares) me ha fascinado.

Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz

Si hubiera que salvar alguna obra de la literatura universal, creo que me decantaría por este cántico que San Juan de la Cruz, ese medio fraile con el que Santa Teresa de Jesús quiso cambiar la Iglesia. El grueso de sus estrofas fue escrito en el calabozo de Toledo en donde fue recluido su autor. He dicho, erróneamente, «fue escrito», porque realmente fue creado y memorizado: allí no escribió, quizá por falta de medios o por exceso de miedos.

El Cántico es una composición que, en boca de una esposa en busca de su esposa, recorre veredas, paisajes, alegrías, dolores y sentimientos, manteniendo conversaciones con las criaturas en ese proceso.

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

(Respuesta de las Criaturas, tras ser interpeladas por la Esposa preguntando por el Esposo).

Y todos cuantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo.
Y todos más me llagan,
y déjanme muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

(Esposa, lamentándose de no encontrar al Esposo).

Y no puedo terminar este post sin referirme a Amancio Prada, que le puso música (o, como él suele decir, le «extrajo» la música que el cántico tiene), cántico que tenía grabada en un cinta VHS (hablamos de comienzos de los 90 y de la bellísima iglesia mozáraba de San Miguel de Escalada). Esa música me acompañó durante mis tardes de estudio en la carrera y, sin duda, me facilitó el aprendizaje. Gracias, Amancio y Juan, que nunca os las he dado. Incluyo aquí este otro concierto, con poemas de San Juan de la Cruz y de Teresa de Jesús.

Belmonte (Cuenca)

Viajamos a la provincia de Cuenca, a la localidad de Belmonte, cuna -entre otros- de Fray Luis de León, decíamos ayer.

El monumento que más destaca es su castillo, de mediados del siglo XV, y en cuya construcción trabajó Juan Guas. Ha sido un castillo utilizado, cuidado y restaurado durante siglos, y nos cuentan que su visita es más que recomendable. Por desgracia, cuando visitamos Belmonte, no pudimos entrar.

Otro edificio capital en esta localidad es su colegiata gótica, con su magnífica sillería del coro. Esta colegiata fue levantada sobre una iglesia visigótica.

El llamado alcázar viejo, palacio del infante Don Juan Manuel (no el poeta), recientemente restaurado, es ahora un hotel en el que podemos alojarnos, y se ha incluido como parte de la Ruta de Don Quijote, ruta turística y literaria que recorre varios lugares de la novela de Cervantes.

Resumiendo: Belmonte debe ser marcado en nuestro mapa de lugares que hay que visitar. Muy recomendable para un fin de semana; seguro que los niños (y sus papas) disfrutan de castillos, palacios y -cómo no- gastronomía.

Laguna Negra de Urbión, en Vinuesa (Soria)

Y en la laguna sin fondo
que guarda bien los secretos,
con una piedra amarrada a los pies
tumba le dieron.

La tierra de Alvargonzález, Antonio Machado

Esta laguna de origen glacial está en Vinuesa, en la sierra de los Picos de Urbión, en un paraje más propio del norte de Europa que de la Península Ibérica: alta montaña, haya, pino albar, roble albar. En su entorno habitan zorros, corzos y jabalíes.

Su nombre proviene del color que toman sus aguas al reflejar las montañas que la rodean. Este lugar y su entorno merecen ser visitados y son garantía de una excursión estupenda para toda la familia.

No quiero terminar sin hacer alusión a un hecho que nos sucedió hace casi un par de décadas. Estábamos planteando retornar de La Rioja a Madrid pasando por la Laguna Negra. Cuando se lo comentamos a nuestros amigos arnedanos, nos respondieron del siguiente modo:

¡Qué decís? ¿Es que no sabéis que, de noche, la Laguna llama?

De Triedros – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37148207

El susurro de abejas que sonaba

En el silencio sólo se escuchaba
un susurro de abejas que sonaba.

Garcilaso de la Vega, Égloga III

Esta aliteración que nos regala el poeta toledano es una de las más conocidas y brillantes -si no la más- que nos ofrece la rica literatura castellana. Solamente escuchando ese par de versos podemos escuchar también a esas abejas de las que nos habla esa égloga.

Cuando la tormenta pase

El Facebook de Pilar Curro está siempre lleno de cosas bonitas (no podía ser de otro modo, ya que tanto ella como su familia están llenos de belleza). He encontrado allí esta joya, escrita, al parecer, durante la epidemia de peste de 1800. He buscado más información y es un poema reciente, escrito por Kitty O’Meara y publicado en su blog en marzo de 2020. He vuelto a buscar más información y… parece que es un poema de Alexis Valdés, también de marzo de 2020. (Y no, tampoco es de Benedetti, como se ha dicho también). Centrémenos en el poema y en su bello mensaje, más que en el autor, ya que parece tan difícil aclararlo:

Cuando la tormenta pase
y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.
Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia,
seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
que lo jamás conseguido.
Seremos más generosos
y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos.
Sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro.
Y todo será un legado.
Y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos vuelvas mejores,
como nos habías soñado.