#YoTambién

#YoTambién
YO TAMBIÉN.

Las mujeres están compartiendo un texto con el hashtag #YoTambién para indicar que han sido acosadas o agredidas sexualmente, y dar una idea de la magnitud del problema.

Os propongo, hombres que me leéis, algo parecido. Reconociendo que #YoTambién he agredido o acosado sexualmente no sólo de forma explícita, sino -sobre todo- implícitamente cada vez que he reído un chiste o actitud machista (cada vez que he callado ante un chiste o una actitud machista). Por cada vez que me he creído superior por ser hombre. Por cada vez que al ver a una mujer en un puesto de responsabilidad he pensado que cómo ha llegado ahí. Cada vez que no he visto personas, sino objetos, en esas mujeres. Cada vez que he tenido que ponerme en el centro del universo para comprender la violencia machista, necesitando pensar en MI mujer, MI madre, MI hermana, MI hija. Por cada vez que me he creído maravilloso por tener la oportunidad de agredir y no haberlo hecho. Por sentirme maravilloso por decir #YoTambién.

Pongamos #YoTambién todos los hombres que hemos hecho eso alguna vez. Para dar una idea de la verdadera magnitud del problema.

#YoTambién
Copia y pega

#YoTambién
ME, TOO.

Women have been sharing posts using the #metoo hashtag relating sexual harrassment or sexual assault experiences, in order to show the world just how widespread this problem is.

If you’re a man reading this post, I’d like you to join me in acknowledging that we have sexually assaulted or harassed women, not only explicitly, but, -above all-, implicitly, every time we’ve laughed at a sexist joke or attitude (every time we’ve failed to speak out after a sexist joke or attitude as well), for every time we’ve seen ourselves as superior just because we’re men. For every time we’ve seen a woman working in a position of authority and wondered how she made it there. For every time we’ve seen women as objects instead of people. For every time we’ve had to put ourselves as the center of the universe in order to try to understand gender violence by extrapolating it to MY wife, MY mother, MY sister, MY daughter. For every time I’ve considered myself a great guy for having had the chance to harass or assault and yet not having done it. For feeling amazing about saying #metoo

Let us men use the #metoo hashtag as well for all those situations, in order to get a real idea of just how huge this problem is.

#YoTambién
Copy and paste

Muchísimas gracias a quienes me habéis ayudado. Solamente he incluido aquí algunas de vuestras sugerencias, pero espero ir incluyendo el resto en los próximos días, junto con mi agradecimiento.

No tolero a los gays

Ni a las lesbianas. Ni a los trans. Tampoco tolero a los negros ni a los amarillos. No tolero a los catalanes ni a los andaluces. Ni a los del Barça ni a los del Deportivo, ni a los del Athletic (y tampoco a los del Atleti). No tolero a los feos ni a los tontos ni a los sosos.

Pero aún os diré más: tampoco tolero a los gallegos, ni a los del Celta, ni a los del Madrid. Ni siquiera tolero a los guapos, inteligentes y simpáticos.

Porque “tolerar” es una palabra que implica soportar, conceder privilegios, permitir. Y yo no soy nadie para eso. Estoy feliz de que seamos de mil olores, colores y sabores diferentes. Por mi parte, seguiré sin toleraros, queridos amigos.

1, 2, 3! Ahora me ves…

La empresa de juegos de mesa Devir es siempre una garantía de calidad y de juegos interesantes. Los conocíamos ya gracias al Carcassonne y al Catan. Cuando nos enteramos de que iban a sacar una nueva versión del juego “1, 2, 3! Ahora me ves…”, no lo dudamos y solicitamos un ejemplar. Hoy mismo lo hemos recibido, hemos pasado un rato estupendo jugando, como os cuento a continuación.

Es un juego con una dinámica muy sencilla, y apto para cualquier edad. (Irene, a sus cuatro años, ha jugado bastante mejor que yo alguna de las manos; también es cierto que es una niña muy inteligente, todo hay que decirlo; por supuesto, Dani -ocho años- me ha dado veinte vueltas). Tenemos en un establo animales de cuatro tipos diferentes: cerdos, ovejas, vacas y caballos. Mientras los demás jugadores cierran sus ojos, el que tiene el turno realiza algún cambio en el establo (cambio de lugar, añadido de animal, retirada de animal, o intercambio de posiciones entre dos animales). Al abrir los ojos, cada jugador debe indicar cuál ha sido el cambio.

Si alguno de los participantes es muy pequeño, se puede simplificar el juego admitiendo solamente cambios de posición. Hemos jugado a ambas modalidades, y con ambas nos lo hemos pasado estupendamente. El juego nos ofrece además el plus de que ocupa muy poco espacio y de que la tapa de la caja se puede utilizar como establo. Ideal para llevarlo de viaje. Fenomenal para pasar un buen rato con los peques. O solamente los peques. O solamente los mayores.

Venga, a ver si adivináis qué cambia. Fijaos bien. 😉


Os recomendamos mucho este juego si tenéis hijos pequeños. Y si no conocéis los geniales juegos de Devir, os conminamos a revisar su completo catálogo, porque nos garantizan horas y horas de diversión.

Literatura infantil y juvenil: duelo entre países

Un estupendo duelo del que todos salimos ganando. ¿Qué país consideras que es el mejor en este bonito campo de la literatura infantil y juvenil?

Reino Unido:

Los cinco, de Enid Blyton.
Los siete secretos, de Enid Blyton.
Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll.
La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson.
Harry Potter, de J.K. Rowling.
Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis.
El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien.
El hobbit, de J.R.R. Tolkien.
El libro de la selva, de Rudyard Kipling.
Peter Pan, de James Matthew Barrie.
Mary Poppins, de Helen Lyndon Goff.
Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl.
Robinson Crusoe, de Daniel Defoe.
Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift.
Cuento de Navidad, de Charles Dickens.
Oliver Twist, de Charles Dickens.
El príncipe feliz y otros cuentos, de Oscar Wilde.
Winnie-the-Pooh, de A.A. Milne.

Estados Unidos:

El príncipe y el mendigo, de Mark Twain.
Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain.
Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain.
Tom Sawyer detective, de Mark Twain.
Moby Dick, de Herman Melville.
Crepúsculo, de Stephenie Meyer.
El legado, de Christopher Paolini.
Un puente a Terabithia, de Katherine Paterson.
Mujercitas, de Louisa May Alcott.
El maravilloso mago de Oz, de L. Frank Baum.

Francia:

Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne.
Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne.
La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne.
El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.
Los Tres Mosqueteros, de Alejandro Dumas.
El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas.

Alemania:

La historia interminable, de Michael Ende.
Momo, de Michael Ende.
Pulgarcito, de los Hermanos Grimm.
El gato con botas, de los Hermanos Grimm.
Blancanieves, de los Hermanos Grimm.
Cenicienta, de los Hermanos Grimm.
Hänsel y Gretel, de los Hermanos Grimm.
La Bella Durmiente, de los Hermanos Grimm.
Rapunzel, de los Hermanos Grimm.
Juan sin miedo, de los Hermanos Grimm.
Barba Azul, de los Hermanos Grimm.

Dinamarca:

El patito feo, de Hans Christian Andersen.
La sirenita, de Hans Christian Andersen.
La reina de las nieves, de Hans Christian Andersen.
La pequeña cerillera, de Hans Christian Andersen.

El fútbol infantil… y sus papás

La barbarie sólo es culpa de los bárbaros, y en ese partido de infantiles se juntaron varios. Pero el fútbol tiene unas reglas sabias y un árbitro que tutela por ellas. Claro que el fútbol ha cometido errores, el peor de ellos dar lugar a que en muchos campos se concentre en una zona del fondo lo peor de la ciudad para intercambiar ocurrencias. Un ensayo antropológico aberrante que se intenta corregir.

Origen: La barbarie sólo es culpa de los bárbaros – AS.com

Una terrible pelea en un partido de infantiles. Pelea no entre los niños, sino entre los padres. Esto me hizo recordar una incómoda situación que vivimos hace unos meses. Tras una temporada entera de fútbol de niños, en la que todos nos divertimos, animamos, aplaudíamos los goles propios y los del contrario, llegamos a la última jornada. Y cuando llegamos al pabellón, todavía no había terminado el partido anterior, que era entre niños aún menores que Dani (que tenía siete años). Nos quedamos estupefactos ante la actitud de los padres: parecía que estaban jugándose la final de la Champions League, y solamente era la final de un campeonato de niños muy pequeños. Para colmo de bienes -o de males- era una final entre dos equipos del mismo colegio.

Y de aquí nació una reflexión posterior, relacionada con el rendimiento deportivo: ¿tiene beneficios el exceso de agresividad? Es decir, ¿salen beneficiados -deportivamente- los agresivos?

Y no estoy seguro, pero juraría que no vimos aplaudir los goles del contrario. Y en defensa de aquellos aficionados, debo decir que tampoco oímos insultos: era sobre todo un ánimo y apoyo terriblemente encendidos. Lo que nos chocó era el enorme contraste con lo que habíamos vivido nosotros durante toda la temporada.

No, los dictadores no surgen del cariño

Últimamente estoy leyendo demasiados argumentos apoyando la teoría de que “de padres consentidores nacen hijos tiranos”. Obviamente, yo no estoy en las vidas de todas las familias, pero no conozco a nadie, absolutamente a nadie, que le consienta todo a sus hijos. Para bien o para mal, todos tenemos que decir “no” decenas de veces cada día. Esos noes, por supuesto, deben estar argumentados (por el bien de los hijos, por el bien de los padres, y por el bien de la relación a corto y -sobre todo- a largo plazo). Y me duelen especialmente, porque he oído argumentos de ese estilo al juez Emilio Calatayud, persona a la que admiro y que en muchísimos casos ha demostrado un gran sentido común. También a Pedro García Aguado (Hermano mayor), que se enfrenta a situaciones tremendamente complicadas.

No sé cuáles son los casos de esos “padres consentidores”, de los cuales nacen hijos tiranos. Lo que sí sé es que de padres violentos surgen almas completamente dañadas:

Hitler dijo que, de niño, era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su secretaria: «Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero».

El comportamiento de su padre en casa fue autoritario, rayando la violencia, siempre malhumorado, no admitía que se le contradijese, y los cuatro hermanos —Francisco [Franco] en menor medida, dado su carácter retraído y apocado— sufrieron lo que hoy se consideraría malos tratos.

No tengo nada más que añadir, Señoría.

(Las citas las he tomado de la Wikipedia)

Pregunta por Ángela

Una idea excelente y -creemos- muy efectiva la del condado de Lincolnshire (Reino Unido). #NoMore es una campaña que se llevó a cabo hace unos meses, promoviendo un cambio cultural en contra de los abusos sexuales y de la violencia sexual. Y esta iniciativa en concreto es tremendamente sencilla: un cartel en los baños de pubs y discotecas en los que se recomienda acercarte al mostrador -si algo no está yendo como se esperaba con tu cita- y preguntar por “Ángela”. El personal del local ya sabrá que hacer (solicitar un taxi, reconducir la situación con discreción, etc).

Póster informativo sobre “Ask for ‘Angela'”

Amenazada de muerte…

…por no depilarse las axilas. 

La actriz Lola Kirke, según leemos, ha recibido amenazas de muerte por no depilarse una parte de su cuerpo. 

Me pregunto cuánto tiempo necesitamos para darnos cuenta de que el cuerpo de cualquier persona es de esa persona, y no nuestro. Y me estremece pensar que si esos agresores se dirigen así a quien no pertenece a su entorno, qué le harán a sus hijas, a sus hermanas, a sus esposas. 

Y sí, parece que aquí también salen perdiendo las mujeres. 

PlaymoTV, o cómo ser un YouTuber decente

Para quien no lo sepa: una de las principales diversiones de nuestros niños hoy en día es escuchar a los youtubers que desde sus púlpitos electrónicos nos iluminan. Como podréis suponer, hay de todo. Y para nosotros, como padres (hablo de mi compañera Clara y de mí, no pretendo hacer al lector partícipe de mis opiniones, que bien pueden diferir de las suyas). Para nosotros como padres, decía, se nos presentan dos principales puntos de atención: de qué hablan y cómo hablan.

De qué hablan: de los más diversos temas; por nuestra parte el principal peligro es la posibilidad de hablar de juegos muy poco recomendables: Resident Evil o GTA, por ejemplo. Juegos en cuyo desarrollo aparecen violaciones, consumo de drogas o asesinatos de personas indefensas. Sí, hay niños de siete u ocho años que ven esos vídeos y que juegan a esos juegos.

Cómo hablan: también aquí nos encontramos de todo, pero no es raro encontrarse con lenguaje lleno de expresiones malsonantes y palabrotas. De nuevo la atención de los padres es necesaria para que nuestros hijos no incluyan esas palabras en su vocabulario habitual.

Uno de los youtubers con los que más tranquilos podemos estar los papás es con Paco Cardona, de Playmotv. Más que correcto en el lenguaje, ameno, simpático, cercano, y muy informativo. Su tema, como podéis suponer por el nombre del canal, son los clicks de Playmobil. Os recomiendo mucho seguirlo; aunque hace ya unos cuantos meses que no publica nuevos vídeos, hay suficiente material para disfrutar de muchos y tranquilos buenos ratos con él.

¿Has sido bueno?

Año tras año se repite la misma cantinela: convertir la bonita tradición de Los Reyes Magos en una historia de chantajes. Si has sido bueno, tendrás tus regalos; si no, tendrás carbón (qué rico!). Desde hace ya un tiempo existe una interesante -y necesaria- iniciativa, encaminada a que en cada intervención pública de Sus Majestades dejen claro, clarísimo que ellos no son chantajistas. Me encanta.

En esa misma página podréis encontrar una preciosa interpretación y explicación de por qué cada noche de 5 de enero nuestras casas se llenan de regalos. No os la perdáis.

Bonus: sin relación con el fondo, ¿verdad que cuando decimos “los reyes” no pronunciamos la primera ese?