Evitando diferencias sociales para nuestros pequeños

La escuela es -debería ser- la mejor herramienta contra las diferencias sociales. Y el hecho de que el verano sea la época en la que los niños con más y mejores recursos (dinero, pero no solamente dinero: también tiempo con los padres, acceso a libros y cultura en general) aumentan las diferencias frente a los niños con peor suerte.

Y ahora, en este momento de crisis sin precedentes, con esta pandemia del CoVid-19 que hace que tengamos que estar en nuestras casas, corremos ese peligro de que un sector de nuestros pequeños (los más castigados por esta sociedad) quede descolgado.

Bien es cierto que una buena cantidad de los niños a los que va a costar seguir el ritmo online de las clases, no tienen mayores problemas para tener su cuenta de Fortnite, Instagram o Facebook. Es ese otro problema, un problema que no abordo en este post.

¿Cómo podemos ganar que niños con muy pocos recursos, sin Internet, tal vez sin móvil, no queden descolgados? ¿Qué medios tiene la escuela (pienso en la pública, pero también la privada) para evitar ese riesgo? ¿Hacer llegar con cierta periodicidad el material a las casas, por ejemplo? ¿Dar por concluido el curso y que todos lo repitan? ¿Dar por concluido el curso y que todos lo pasen? ¿Dar por concluido el curso y que algunos -aquí volvemos a discriminar- lo repitan?

Figuras geométricas de Madera y Formas de Fracciones, de Toys of Wood Oxford

Hemos estado jugando con este nuevo juego (al menos para nosotros) de Toys of Wood Oxford (somos muy fans de esta casa por su calidad y por su orientación pedagógica) y debo decir que, desde el punto de vista matemático, me parece una herramienta fabulosa.

Consiste en ocho sets de piezas en las que se trabaja con cifras, formas, colores, tamaños y fracciones. Como concluiréis, da muchísimo juego. Os dejo algunas imágenes, para que echéis un vistazo.

El campus con los caminos decididos por los usuarios

La construcción de los edificios de aquel moderno campus había terminado. Las aulas, los laboratorios y las demás estancias se encontraban preparadas para recibir a alumnos y profesores, ávidos de recibir y transmitir conocimiento.

Pero quedaban por decidir los caminos que iban a unir los diferentes edificios. Y los responsables concluyeron que, mucho mejor que imaginar por dónde iban a ir los usuarios, sería comprobarlo.

Así que dejaron que el césped creciera y que los alumnos, profesores, y demás miembros de la comunidad universitaria decidieran por dónde ir. Y una vez comprobado en dónde no había césped, allí hicieron los caminos.

8M

Ojalá algún día esté día no sea necesario. Mientras tanto, los interpelados somos los hombres. Y con razón.

Caza de brujas y caza de cazadores de brujas

Las nuevas tecnologías en general e Internet en particular ha hecho que los buenos consejos se mezclen con los malos gurús. Hablo de la educación.

Vemos a profesores sin ilusión (aparente) y con métodos obsoletos (aparentemente) y rápidamente proponemos soluciones que nos parecen más que lógicas. (Yo también). Pero quienes proponemos esas soluciones tan sencillas nunca nos hemos enfrentado (enfrentado, la palabra dice demasiado) a grupos de 25 chavales sin apenas motivación para aprender y motivación excesiva por hacerse notar. Y los papás decimos que los profesores son quienes tienen que buscar orientar bien esa motivación. Y los profesores dicen que qué caray, que no son monos de feria cuyo objetivo es entretener, sino que están para enseñar.

Y a esto unimos que el profesorado siente que se les ubica como los malos de la peli, que hay una caza de brujas contra ellos. Así que cuando reciben una crítica, rápidamente la meten en el saco de “otra más” y de “a este quería verlo yo frente a la clase, un miércoles cualquiera”.

¿Qué soluciones tenemos? Los padres -que es lo que me toca-, la misión de hacer ver a nuestros hijos el maravilloso regalo que es poder formarse, y que esos centro y esos profesores que tan gustosamente pagamos merecen todo el respeto y están para ayudarnos a crecer. Los profesores: autocrítica, ganas de seguir creciendo, y acceso a los recursos que necesiten (en forma de reducir la ratio, de disfrutar de más medios, de enseñarles a gestionar situaciones complicadas). El alumnado: responsabilidad acorde a su edad.

Disfrutemos de esta bendita suerte, amigos.

Derechas frente a izquierdas bajo el prisma de la educación

El extraordinario libro The Information is Beautiful, que os recomiendo encarecidamente, nos muestra unas infografías magníficas, para explicar mil y un temas diferentes. Hay una que me parece especialmente completa, en la que se nos definen las diferencias entre derechas e izquierdas. Dentro de esa infografía, quiero centrarme en la parte que se refiere a la educación. Fijaos qué descriptivo:

Uno nos ofrece una atmósfera de premios y castigos (educación, dirán unos; amaestramiento, dirán los otros), provocando una relación basada en el respeto y el miedo; el otro, una atmósfera de protección y comunicación (hiperprotección, dirán unos; amor, dirán los otros), provocando una relación basada en el respeto y en la confianza. Desafortunadamente, los premios y castigos son la base habitual sobre la que se construyen muchas familias: más cómodo, desde luego, pero más dañino. Está claro que si nuestros votos tuvieran que ser coherentes con nuestro comportamiento, arrasarían las derechas.

Vertellis. Cuéntame más.

Vertellis (Cuéntame más en neerlandés) es una pequeña empresa de los Países Bajos que se ha propuesto, ehm… (estoy pensando cómo decirlo sin resultar exagerado)… cambiar el mundo.

Vivimos en una sociedad en la que la tecnología (bienvenida sea) nos une como nunca, pero a la vez también nos separa, y hace que nuestras conversaciones sean cada vez menos profundas y, por lo tanto, que cada vez nos conozcamos menos.

Además de una preciosa agenda mindfulness (Vertellis Chapters) que no he tenido la ocasión de probar, pero que tiene una pinta magnífica (es un libro/diario guiado de autorreflexión con preguntas, textos e historias dirigido a jóvenes y adultos; ayuda a crear un espacio de autoconocimiento y cuidado personal), esta empresa nos ofrece una colección de diferentes juegos de cartas, encaminadas a mejorar la comunicación en diferentes entornos:

  • Edición Clásica: juego dirigido a cualquier persona adulta. Preguntas de autorreflexión para compartir con la familia, los amigos o compañeros de trabajo. Las preguntas ayudan a crear conversaciones interesantes, fomenta la escucha activa y ayuda a crear una conexión real y sincera.
  • Edición Familiar: dirigida especialmente a núcleos familiares. Hay preguntas relacionadas con las rutinas de la familia, los deseos de cada persona, los recuerdos juntos, los planes futuros, o preguntas para dar la oportunidad de hablar de aquellos temas de los que aún no nos hemos atrevido a hablar.
  • Edición Parejas: buscando mejorar (o retomar, que a veces las mamás/papás lo tenemos difícil) la comunicación dentro de la pareja. Las preguntas de este juego tratan los recuerdos en común, las experiencias personales, los sueños y planes de pareja, los proyectos personales y proyectos en pareja, las opiniones sobre diversos temas, etc.

Con seguridad en el futuro habrá más opciones: pienso en un Vertellis para equipos deportivos, para empresas, o para colegios interesados en acabar con bullying; estoy seguro de que las mentes pensantes de la empresa han sopesado ya algunas de esas opciones y más.

La dinámica del juego es muy sencilla: básicamente consiste en ir tomando cartas del mazo y responder a la pregunta que se nos plantea. No son preguntas complicadas ni -por supuesto- con mala intención, sino todo lo contrario: preguntas enfocadas hacia mejorar el buen rollo, la confianza, la comunicación y el amor entre los jugadores. Las instrucciones nos ofrecen un modo de ver quién gana la partida, si es que queremos tal cosa. Pero la realidad es que en este juego ganan todos los jugadores.

La versión que hemos disfrutado es la Vertellis Edición Parejas, y no puedo evitar recomendárosla mucho: mejorar el conocimiento entre vosotros va a repercutir, para bien no solamente en la pareja, sino en cada uno de vosotros y en todo vuestro entorno. Si no tenéis regalo pensado para este San Valentín (o aunque lo tengáis pensado), os recomiendo encarecidamente este Vertellis Edición Parejas. Si no os llega a tiempo (ya que estamos muy cerca de la fecha), también os animo, ya que cualquier día es bueno para mejorar las relaciones con las personas a las que amamos.

El test de Bechdel

Este test, planteado públicamente por primera vez por Alison Bechdel tras una sugerencia de su amiga Liz Wallace (motivo por el que también se conoce como test de Bechdel-Wallace) consiste en evaluar, ante cualquier obra narrativa (cómic, novela, película) si cumple las siguientes condiciones:

  • aparecen al menos dos personajes femeninos
  • estos personajes se hablan entre sí
  • y hablan de algo distinto a un hombre

Aunque parecen tres condiciones muy fáciles de cumplir, resulta que no es tan fácil encontrar obras que la cumplan.

Se han planteado también algunos tests similares relacionados con otros campos en donde es fácil que aparezca discriminación, como LGTB o racismo.

Lo primero, el trabajo

Estamos en época de gripes, catarros y demás, sobre todo entre los niños. En el cole de nuestros hijos está faltando un buen porcentaje del alumnado. Y se me ha ocurrido pensar qué sucedería si, por ejemplo, el colegio tuviera que decretar el cierre durante una semana, por precaución. Seguramente sería un buen problema para muchas familias. Y, lo que es peor, vemos normal que lo sea.

Hemos llegado a una sociedad en la que lo primero es el trabajo (es decir, el dinero). Y lo tenemos interiorizado y normalizado, como decíamos. Eso sí, cuando llega el final de la vida (de la nuestra o de la de otros), lo que lamentamos no es el dinero no ganado, sino el tiempo no disfrutado con los nuestros.

Nunca es tarde para replantearnos esto.