No todos los héroes llevan capa

Este bonito dibujo me parece que representa de manera genial el esfuerzo realizado por esos héroes sin capa (y con traje de submarinista). Y mi infinito aplauso también para esos doce niños y su entrenador (otro niño, al fin y al cabo, solamente 25 años); menudo papelazo para todos.

Enseñando a respetar

No. Como los habituales de este blog sabéis, considero que enseñar a respetar solamente se puede hacer respetando. Y cuando esta mañana me he encontrado con los dos breves vídeos que comparto aquí, he vuelto a ser consciente de lo lejos que estamos de respetar a nuestros hijos.

El primer vídeo nos muestra a un monitor aterrorizando a un niño antes de lanzarse en tirolina.

En el segundo vídeo vemos la reacción de una madre al encontrar a sus hijas bailando twerking.

Y lo más lamentable es que hemos creado una sociedad en la que se puede justificar, entender o incluso aprobar o bromear con esas conductas. Anda que no nos queda camino por recorrer.

Libros de vacaciones, de Anaya Educación

Desde pequeño siempre me ha encantado seguir aprendiendo durante las vacaciones. Es más, ha resultado que ha sido durante las vacaciones cuando más he aprendido (porque he podido ir a mi ritmo y porque he podido centrar mi atención en lo que en cada momento me apasionaba). Y sí, he acabado poniendo más intensidad en mi aprendizaje durante las vacaciones que durante el curso. En concreto, en la carrera me pasaba una cosa muy curiosa: tras terminar la -dura- época de exámenes, si veía la televisión, tenía que ser algo del tipo de un documental, algo que exigiera alguna forma de esfuerzo mental. Imagino que esto no es más que una continuación de aquello.

Así que una de las actividades que me gustaba hacer era usar libros de vacaciones para seguir aprendiendo. No solamente libros de vacaciones, por supuesto, pero sí que esos libros eran para mí una actividad tremendamente divertida (de hecho, aún hoy en día recuerdo alguna cosa aprendida en aquellos libros de vacaciones). No me extrañó descubrir que las investigaciones del sociólogo Karl Alexander (hablamos de él en otro post cuyo link está al final), de la Johns Hopkins University, llevaban a la conclusión de que las tristísimas diferencias académicas entre clases sociales no se fraguan durante el curso académico, sino durante el verano.

Cuando ayer, tras un día de festivales agotador y feliz, al llegar a casa los niños cogieron los recién recibidos libros de vacaciones y decidieron ponerse a hacer las actividades, no pude evitar sonreír recordando lo apasionantes que me resultaban a mí. Muy a mi pesar debo decir que tuvimos que pararlos, porque era necesario irse a descansar.

Los libros que tenemos son los de Anaya Educación: los de primaria (Disfruta en verano) constan del propio libro de actividades, un cuadernillo de soluciones, y un libro de lectura, protagonizado por los mismos personajes que aparecen en el libro de actividades; los de infantil (Refréscate en vacaciones) son un bonito cuadernillo lleno de juegos. Incluyo más abajo enlaces con más información.

Acertijos, sustantivos, frases hechas y más cosas (Primaria Vacaciones 4, Anaya)
Perros ¿salchicha?, libélulas y caminos entre peces, conchas y cangrejos (Refréscate en vacaciones – 5 años, Anaya)

El nombre de la víctima de La Manada

Como sabréis, cuando comenzamos a escribir una cadena de búsqueda en Google, el buscador nos sugiere opciones, basándose en lo que más busca la gente.

Lo peor es que no nos extraña, ¿verdad? Tercer “castigo” para esta persona, después de los Sanfermines y de la sentencia.

Me gustaría aprovechar para llevar esta reflexión: ¿qué pasa si yo utilizo algoritmos que den información -en principio privada- a base de recopilar información pública? ¿Qué opináis? Se me ocurre una bastante sencilla: publicar el dinero que tiene una persona utilizando la información que esa persona muestra en redes sociales, la información que Google nos devuelve de ella, o incluso la que aparece en boletines oficiales. De su ética no tenemos demasiadas dudas, pero ¿qué me decís de su legalidad?

Si has llegado hasta aquí buscando el nombre de esa persona, puedes irte tranquilamente, ya que aquí no vas a encontrar esa información.

El trato a nuestros mayores

Tengo la sensación -no es la primera vez que lo comento- de que vivimos en una sociedad que está cada vez más alejada de los niños y de los ancianos y que es absolutamente incapaz de entender los comportamientos propios de esos grupos de edad. Así que acaba calificando con el nombre de enfermedades lo que es parte de un proceso normal, si se me permite utilizar esa palabra: que un niño sea muy movido o que un anciano tenga lagunas de memoria no deberían ser motivos de alarma, en mi opinión.

Como sabéis, en este blog suelo hablar mucho de nuestros pequeños, pero hoy quiero centrarme en quienes han recorrido su camino, nuestros antecesores en este bonito río de la vida. Somos lo que somos gracias a ellos, y podemos seguir aprendiendo de su sabiduría, pero optamos por apartarlos de nuestras vidas -como no producen y nosotros tenemos que trabajar, pagamos a otras personas para que se ocupen de ellos-, impacientarnos con sus despistes e incluso ridiculizarlos o alterarnos si no tienen nuestra agilidad mental o física. Como sucede con nuestro trato con los niños, también tenemos muchísimo que cambiar de nuestro trato con los mayores, ese otro tesoro que nos regala la vida.

Sobre la violencia machista (me dirijo, hombre, a ti)

Así como en otras situaciones polémicas suelo sentir la conveniencia (¿necesidad?) de dar mi opinión, con este terrible asunto de La Manada percibo todo lo contrario. Resumiendo, siento que no tengo nada que aportar al debate. Pero ahora, días después de la sentencia, me parece adecuado dirigirme a los hombres que me leéis (por supuesto, si eres mujer, tu opinión también será más que bienvenida).

Me gustaría saber cómo os sentís, si el desasosiego y tristeza que tengo por dentro son solamente cosa mía, o si es compartido. Si nos hemos dado cuenta por fin de que las historias de acoso/abuso/agresión sobre las mujeres no son casos aislados, sino que son la norma sin excepción.

En concreto, me gustaría saber qué sucedería si me dirijo a ti, hombre, en privado (sin testigos, cámaras ni facebooks de por medio) diciéndote que no fue para tanto, que realmente las protestas de estos días son algo artificial, que las mujeres corren peligro en las calles, pero que nosotros también; diciéndote, en definitiva, que son unas exageradas, que se inventan muchas cosas, que sus reclamaciones son injustas, ¿qué sucedería? ¿Me darías la razón, o rebatirías mi discurso? No lo tengo claro. Y una segunda pregunta: ¿conoces a algún hombre al que le pudieras plantear esos argumentos y por cuya respuesta pondrías la mano en el fuego?

¿Has visto, estás siguiendo la estremecedora campaña #cuentalo en donde mujeres de ayer y de hoy nos cuentan los abusos que han sufrido en su vida, solamente por ser mujeres? Son unos testimonios absolutamente desgarradores y contarlos muestra una valentía infinita. Tengo la certeza de que esto, otra vez, nos lo van a solucionar ellas. Y encima lo van a solucionar sin violencia. ¿Sabéis por qué? Porque ellas sí son capaces de vernos a nosotros como personas. Aunque a veces no lo parezcamos.

No empieces

Creo que es una expresión que todos -yo seguro que sí- hemos utilizado o, al menos, hemos pensado: “No empieces”. La usamos cuando alguien comienza a darnos una opinión o a comportarse de una forma que nos ha molestado en un pasado: “No empieces”.

Pocas frases se me ocurren que sean más anuladoras: es un “no digas lo que piensas”, “no des tu opinión”, “no actúes de esa manera”, “ya lo has hecho (mal) en un pasado, así que no se te ocurra volver a hacerlo”. Y es realmente anuladora porque hace que la persona que lo recibe sepa de un golpe que su opinión o su comportamiento no va a ser tenida en cuenta -aunque sea completamente procedente. Plof. De un plumazo, te callo.

Así que al menos por mi parte voy a poner todo para no volver a decirla y, sobre todo, para no volver a pensarla. Para darme cuenta de que si esa persona actúa así es porque lo considera adecuada. Y, al menos, merece ese respeto.

Sacrificando al hijo

Tarifa se encontraba sitiada, y Alfonso Pérez de Guzmán estaba encargado de su defensa. Para conseguir que la plaza se rindiera, los sitiadores llevaron al hijo de Guzmán ante las murallas, amenazando con degollar al niño si no se producía esa rendición. Desde lo alto de la muralla se encontraron la más inesperada de las respuestas: el cuchillo del padre, junto con la indicación de que lo utilicen para matar a su hijo.

Cuántas veces sacrificamos a nuestros hijos por culpa de satisfacer a la sociedad, me pregunto.

De Salvador Martínez Cubells[2], Dominio público, Enlace

Sobre insultos, provocaciones y formas de dirigirse al público


En los últimos días están los medios de comunicación muy críticos con Piqué, poniendo el acento en su gesto “mandando callar” al público del Espanyol (ha habido más incidentes entre ambas partes, pero quiero centrarme aquí en ese gesto).

Desde luego, no es el primero que se dirige así a una grada. Tenemos la referencia más conocida (al menos en España) de Raúl, cuando mandó callar al Camp Nou tras conseguir el empate a dos con un golazo sublime. O la de Messi mostrando al Bernabéu su camiseta, tras lograr el 2-3 en un Clásico. (Y desde luego no son los únicos en dirigirse de estas o similares formas al público).

¿Que qué opino sobre eso? Pues no lo veo mal, ya que me parece parte del juego. Y, desde luego, ni se está insultando ni se está ofendiendo. Como mucho, lo veo como una falta de madurez. Raúl hizo ese gesto con 22 años, difícilmente con 29-30; del mismo modo, Piqué o Messi, dentro de unos años (si siguieran jugando), tampoco lo harían, muy posiblemente.

Somos perfectamente imperfectos

Escribo preguntando vuestra opinión. Este spot de Diesel, una marca de ropa, me parece que está en los límites de lo aceptable. Creo que conseguir que nuestros jóvenes (y niños, y adultos) estén felices con sus cuerpos es una tarea de todos y, desde mi punto de vista, aquí Diesel no está poniendo su granito de arena. Es un tema importante y delicado; hay personas cuyas “imperfecciones” físicas les hacen vivir un auténtico calvario simplemente por las burlas de terceros. En estos tiempos en los que parece que por fin nos tomamos en serio el problema del bullying, no deberíamos consentir (no deberíamos plantear, si estamos en el lado de las empresas) publicidad de este tipo. Por si fuera poco, implícitamente estamos apoyando la uniformidad, con todos sus inconvenientes.

He revisado los comentarios de los usuarios con respecto a este vídeo. La gran mayoría -salvo alguna afortunada voz discordante- lo ensalzan. Pero quiero destacar un argumento que me parece destacable, y en el que no había caído [Usuario Oliver 2000 en YouTube]: intenta explicar que la cirugía estética es mala y superficial, mostrando al final al niño como argumento en contra (de la cirugía).