¿Y cuál es la edad “normal” para comenzar a caminar?

Aunque ya sabemos que, visto de cerca, nadie es normal, la pregunta es recurrente. Y no solamente para caminar, sino para casi todos los aspectos de la evolución de nuestros bebés (y no tan bebés): caminar, hablar, comer, dormir, pañales y demás.

Y aunque es cierto que cada niño tiene su ritmo, sí que existen entornos que favorecen el adelantamiento o retraso de la habilidad de caminar. Citaré los dos ejemplos que considero extremos (si alguien conoce otros extremos, lo modificaré con gusto): los indios ache, del Amazonas, retrasan todo lo posible la edad de comenzar a caminar, situándola en los cuatro años. Es una cifra que desde luego nos puede parecer exagerada en occidente, pero con seguridad va ligada a la supervivencia de la tribu: imagino que si un niño de un año pudiera despistarse fácilmente en la selva, encontraría una muerte segura. El otro extremo nos lo ofrecen los indios !kung del Kalahari (esa admiración es forma en la que hemos intentado expresar el sonido que hacen con su lengua en el paladar y usan para comunicarse), en donde la edad media para comenzar a caminar está en ocho-nueve meses. Al igual que sucedía con los ache, esta precocidad también supone una gran ventaja para una tribu acostumbrada a caminar por un desierto.

Y si has llegado aquí intentando tener una respuesta más concreta para los bebés de la sociedad occidental, te diré que suele hablarse de algún momento entre los ocho y los dieciséis meses.

¡No le des opciones!

Esta historia sucedió en un colegio cualquiera, con un profesor cualquiera, con un niño cualquiera y con su papá. Pero podía haber sucedido, desde luego, en cualquier otro lugar y con cualesquiera otros protagonistas.

El niño y el papá estaban a punto de entrar en el cole, pero el niño necesitaba un poco más de tiempo, así que ambos se fueron a sentar tranquilamente en un banco para conversar. Los demás niños ya habían entrado, y la zona estaba ya vacía. Un profesor que, desde dentro, presenció la situación, se acercó para mantener una distancia que le permitiera intervenir, si lo consideraba necesario (con la mejor de las intenciones, estamos seguros).

El papá y el niño siguieron hablando y, en un momento dado, el papá le dijo al niño «¿Qué prefieres, cariño, entrar en el cole o volver para casa?» En ese momento, el profesor actuó como si le hubieran dado a un botón:

«¡No le des opciones!»

No le des opciones. Como si esa posibilidad tuviera alguna validez. Como si fuera aceptable eliminar la posibilidad de decir no. Como si impedir actuar mal (si es que se pudiera considerar así la opción de volver a casa) ayudara de algún modo a que el niño siga creciendo y evolucionando.

Por favor, que tengamos siempre las opciones disponibles y criterio para decidir bien.

Tengo una infección en la oreja izquierda

No, no soy yo quien la tiene. Ni soy yo quien dijo esta frase a su médico. Ni tiene mucho mérito decirla. La frase la dijo Michael Kearny. Y quizá pienses que eso, en sí mismo, tampoco lo convierte en meritorio.

Michael comenzó a hablar a la edad de cuatro meses. Y aquel dolor de oídos que lo llevó al pediatra sucedió cuando el niño tenía seis meses. Y fue ahí cuando soltó la perla.

Cuatro meses más tarde aprendió a leer. Y contando con cuatro años consiguió la máxima calificación en el programa de la John Hopkins para matemáticos precoces… sin haber estudiado específicamente para el examen.

Nacido en 1984, ha estudiado Química, Antropología, Bioquímica e Informática.

Somos racistas

Hemos visto todos la escena. Si no la habéis visto (y queréis hacerlo) no os costará esfuerzo alguno encontrarla en las redes. En la BBC entrevistaban al experto en relaciones internacionales y profesor universitario Robert Kelly. En un momento de la entrevista entra un pequeño corriendo y, tras él, una mujer con rasgos orientales. E inmediatamente -viva nuestro racismo- interpretamos que es su asistenta/sirvienta.

Pues no: es su esposa. Pero todas las personas a las que he preguntado (me incluyo) asumimos que era parte del personal de servicio por ser oriental.

Qué poco nos cuesta ser racistas (o machistas), debido a que vivimos en una sociedad que lo es, nos guste o no. Debemos estar muy atentos para no caer en los micro (o macro) racismos y machismos.

Día Internacional del Hombre

Sí, quizá no te hayas enterado (o ya sí), pero también hay un Día Internacional del Hombre. Se celebra el 19 de noviembre (ayer, cuando escribo este post). Y todavía tiene tan poca solera/fama/prestigio que, pese a mis esfuerzos, no logré enterarme de cuál era el tema que destacaba ayer.

Pero en mi búsqueda encontré algo que me pareció realmente interesante: entre sus objetivos se busca promover modelos de masculinidad positiva y promover la igualdad de género. Es decir, algo completamente feminista (¿podríamos usar el término masculinista?

¡Qué lucidez tiene!

«Caramba, qué lucidez tiene, para ser tan mayor!»

Esta frase -tantas veces escuchada, tantas veces dicha- nos demuestra el poco conocimiento que tenemos de nosotros mismos y de nuestros ancianos. Su lucidez viene de su edad y experiencia vital. Tiene lucidez porque es mayor.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Yucky Science, de Science4You

¿Te habías preguntado qué sienten los alimentos en tu estómago? ¿Sabes cómo se generan o para qué sirven cosas tan habituales como los mocos, los eructos, los pedos o el vómito? Siendo temas de nuestro propio organismo, está claro que la ciencia no podría darles la espalda… por asquerosos que nos resulten. Así que, por supuesto, hay un juego de Science4You dedicado a ello.

Los experimentos que nos propone este juego son los siguientes (como de costumbre en los juegos de esta casa, se indica cómo realizar cada experimento y también las explicaciones necesarias, porque aquí lo que queremos es divertirnos y aprender):

  1. Dentro del estómago.
  2. Espuma de gas de eructos.
  3. Vómito falso.
  4. Pedos.
  5. Caca insólita.
  6. Excremento pegajoso.
  7. Moco viscoso.
  8. Cerebro pegajoso.
  9. Ojo de ogro repugnante.
  10. Lombrices asquerosas.
  11. Monstruo de cloaca.
  12. Moco de huevos asquerosos.
  13. Espuma de hongos apestosa.
  14. Pan mohoso.
  15. Manzanas podridas.

Hemos decidido sortear, en Facebook, un ejemplar de Yucky Science (¡gracias, Science4you!) entre nuestros seguidores en Facebook que cumplan las siguientes condiciones:

  • Ser seguidor en Facebook de Science4you.
  • Ser seguidor en Facebook de El Cartapacio de Gollum.
  • Comentar este status en el que hablamos de Yucky Science.
  • Poder recibir el regalo en una dirección de España peninsular o Portugal peninsular (bien saben los dioses cuánto lamento esta restricción).
  • Participar antes del 6 de septiembre de 2019, incluido (horario de España Peninsular).

Aquí tenéis un vídeo sobre este juego:

Tablet Lenovo Tab 4 10″

Hemos estado probando estos días la tablet Lenovo Tab 4. Comienzo aclarando que ha sido mi primera experiencia intensiva con un dispositivo Android y que tenia ciertos prejuicios con respecto a este sistema operativo. Prejuicios que desaparecieron rápidamente, debo decir. 

Es un tablet que ofrece las siguientes características:

ProcesadorQualcomm MSM8917 Snapdragon de 64 bits (de cuatro núcleos, hasta 1,4 GHz)
Sistema operativoAndroid Nougat
Batería20 horas
PantallaPantalla IPS HD de 25,65 cm (10,1″) (1280 x 800) con tecnología multitáctil de 10 puntos
AlmacenamientoAlmacenamiento de hasta 16 GB + microSD de hasta 128 GB
ConectividadWi-Fi 802.11 b/g/n
Bluetooth 4.0
Compatible con 4G(Solo disponible en determinados modelos)
Peso506 g
Dimensiones247 mm x 170 mm x 8,5 mm
CámarasUna frontal de 2 MP con enfoque fijo y otra trasera de 5 MP con enfoque automático
AudioAltavoces frontales duales con Dolby Atmos
PuertosRanura microSD, toma de audio combinada
ColoresNegro pizarra, blanco polar

Su acabado y aparente durabilidad son excelentes, como es costumbre en los productos de esta casa. 

La Lenovo Tab 4 está concebida como la tablet para toda la familia: nos permite la creación de cuentas para usuarios adultos y niños. En las cuentas para niños podemos restringir el tiempo por sesión y el tiempo entre sesiones, sirviendo este sistema de ayuda a los pequeños.

Tenemos también a nuestra disposición un modo productividad,  orientado a extraer el máximo rendimiento de nuestro tiempo, con una barra de tareas en la parte inferior y la posibilidad de cambiar rápidamente de una a otra. 

Esta tablet acepta tanto tarjeta microSD (como se ha indicado más arriba) como tarjeta SIM, que nos permite conectarnos a Internet cuando no estemos en zona wifi. No he probado esta funcionalidad.

Se ofrecen también una serie de accesorios (que no hemos probado) y que prometen convertir la tablet en todavía mejor: Productivity Pack, con teclado y trackpad, que nos permite utilizar la tablet como un portátil, el Kid’s Pack, con una goma protectora y un filtro protector para la vista, o el Home Assistant Pack, que nos convierte la Tab 4 en un asistente personal, gracias a Alexa.

Productivity Pack, Tab 4, y Kid’s Pack.

En resumen, si estás buscando una tablet a un precio razonable, que sirva para toda la familia, y que sea a la vez robusta y elegante, la Lenovo Tab 4 10″ es una opción que debes tener muy en cuenta. Muy recomendable.

Castigos, consecuencias y multas

Quiero aprovechar el tema del tráfico para volver a tratar el recurrente asunto de los castigos. En muchas ocasiones se confunde castigo con consecuencia, pretendiendo que sean dos nombres (uno con mejor fama que el otro) para un mismo acto.

Si yo voy conduciendo a una velocidad muy alta es muy posible que me lleve una multa. Si yo voy conduciendo a una velocidad muy alta es muy posible que tenga un accidente. Pues bien: lo primero (la multa) es un castigo; lo segundo (el accidente) es una consecuencia. La multa no es la consecuencia de mi exceso de velocidad.

¿Por qué existen las multas? Porque no entendemos el porqué de las normas. Si comprendiéramos por qué no debemos ir a una velocidad exagerada, no iríamos jamás a esa velocidad. Por eso el agente de policía Stefan Pfeiffer se toma la molestia de dirigirse a los conductores que se dedican a sacar fotos en los accidentes (poniendo en peligro a otros conductores y a sí mismos y dificultando la intervención de los equipos de rescate) para que, además de pagar la multa correspondiente, sean conscientes de que es algo que no deben hacer:

Para nosotros es una posibilidad de hacer reflexionar a la gente sobre su comportamiento. Si solo les hacemos pagar 128,50 euros y los dejamos irse, estoy bastante seguro de que no aprenderán nada. Creo que tienen que darse cuenta de lo que realmente están haciendo. Y notamos que esta confrontación directa conmociona a la gente. Y se dan cuenta de que esto no es un juego, sino una realidad amarga.

Stefan Pfeiffer, agente de policía

Academia Play (Youtubers con los que dejarías a tus hijos, 6)

Velis nolis, has visto ya algún vídeo de ellos, con toda seguridad. Los chicos de Academia Play se caracterizan por mostrar unos vídeos de unos diez minutos en los que se va creando un gráfico (una serie de dibujos explicativos) mientras una voz en off nos narra con detalle el episodio correspondiente (que puede ser desde la historia de Galicia hasta la expulsión de los judíos, pasando por la mitología nórdica).