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El gato de Odessa

Estamos en marzo de 1973, en la ciudad soviética de Odessa. Juega el Real Madrid el partido número cien de su competición: la Copa de Europa. En el partido de ida habían ganado 3-0 los blancos al Dinamo de Kiev. En la vuelta (con equipamiento rojo), a varios grados bajo cero, se enfrentaron ambos equipos en Odessa.

Nos cuentan las crónicas que el dominio fue absoluto de los soviéticos. Pero en la portería del Madrid se encontraba un chaval de veintidós años que lo paró absolutamente todo: Mariano García Remón (el otro gran portero de Madrid que triunfó en el Madrid fue nuestro querido Iker Casillas, y paremos de contar). El gato de Odessa fue el apodo que le regaló el periodista Julio César Iglesias (quien también bautizó a la increíble Quinta del Buitre).

Héroes

Hoy se ha celebrado la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, marcada de principio a fin -como supondréis o sabréis- por esta pandemia que nos asuela. De no ser por mi querida hermanita, se me habría pasado por alto (la ceremonia, no los Juegos), así que hemos podido disfrutarla.

Y me ha emocionado hasta la lágrima ver los últimos relevos de esa antorcha olímpica que nos trae el sol de Atenas. Dos de esos relevos, especialmente:

Uno, formado por una pareja de profesionales de la sanidad. Mi pensamiento vuela hacia aquellos que dieron su vida (o aquellos que no dudaron en ir a trabajar aunque su vida pudiera estar en riesgo), a quienes cuidaron a los seres queridos que sufrieron gravemente esta pandemia, a todos los profesionales sanitarios, a la tía Luci y a Inés Lobeira, y a todos los médicos, enfermeras y demás personal sanitario que en el mundo han sido. Héroes.

El otro, formado por un grupo de estudiantes. Aquí mi pensamiento va, lógicamente, a estos pequeños grandes héroes que se han marcado un curso en unas condiciones durísimas. Aleixo, Ana, Lucas, Irene, Dani. Héroes.

Héroes. En esos últimos relevos habéis estado vosotros.

El partido con más goles de la historia

Este partido se disputó el 11 de abril de 2001, entre Australia y Samoa Americana. Terminó con un resultado de 31-0, y ofrece los siguientes datos curiosos:

  • Samoa aguantó 10 minutos con el marcador a cero.
  • A los 20 minutos de partido el marcador era ya de 6-0.
  • En el minuto 25 ya se había conseguido un hattrick (obra de Zdrilic).
  • Llegaron 16-0 al descanso.
  • El delantero australiano Archie Thompson marcó 13 goles.
  • Samoa tuvo que convocar a tres chicos de quince años; previamente había intentado convocar a algunos sub-20, pero estaban con exámenes.
  • Samoa realizó su primer tiro a puerta en el minuto 86.
  • Aunque el resultado oficial es el mencionado de 31-0, en el estadio lucía un 32-0.

Récord de salto apoyado en una pierna

Los asombrosos límites del ser humano. Harinder Sekhon ha conseguido elevarse 138.4 cm saltando sobre una sola pierna y sin carrerilla. Me asombra y maravilla.

Pues no, no usamos «Celtiña» como adjetivo

Los que tenemos la suerte de ser del (y de querer al) Celta nos referimos al equipo, en ocasiones, con ese diminutivo tan afectuoso y tan gallego (-iña). Hablamos del partido del Celtiña, de las jugadas del Celtiña o de que el Celtiña sigue un año más en la máxima categoría.

Sin embargo -y esto solamente lo he oído o leído a periodistas foráneos- es habitual que se intente utilizar Celtiña como adjetivo: el equipo celtiña o la victoria celtiña, por ejemplo. Lo correcto sería, por ejemplo: el equipo céltico o la victoria céltica.

De Football.ua, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=56734504

No, los goles fuera no valen doble

Se repite cada año, en cada competición de eliminatorias a ida o vuelta: los goles fuera valen doble.

No. Falso. Mentira.

A veces se adecua más a la realidad con en caso de empate, los goles fuera valen doble, lo cual, al menos, tiene su reflejo en la realidad.

Realmente lo que se debe decir es que: en caso de empate, pasa la eliminatoria el equipo que haya marcado más goles fuera de su casa.

Misma pasión

La futbolista del Real Madrid Misa Rodríguez publicó un bonito tweet, con dos fotografías, una suya y otra de Marco Asensio, también futbolista del Real Madrid (masculino). El texto: Misma pasión, indicando que no había diferencias a la hora del esfuerzo, del sufrimiento o del júbilo.

Las críticas y los ataques llegaron enseguida, y Misa optó por eliminar el mensaje.

Y frente a aquello (que representa a una parte de los hombres), esto (que representa a otra parte): varios futbolistas y ex futbolistas del Real Madrid (y también de otros equipos) replicaron el mensaje de Misa, dejando bien claro que, por supuesto, misma pasión.

Podríamos destacar ese lado negativo de que «hasta que no lo dice un hombre, no se le da valor»; no quiero hacerlo hoy, pero, si es cierto, digamos más y mejores cosas.

Mens sana

Mens sana un corpore sano.

Que por conocido, nunca habíamos hablado aquí de esta expresión: somos un todo, queridos. Debemos intentar acompañar a nuestra formación intelectual con la práctica de ejercicio físico.

Por suerte, vivimos un momento con muchísima información a nuestra disposición: tablas de gimnasia, rutinas de ejercicios, ayuda para correr la distancia aún nos planteemos… ánimo con ello.

Open: An Autobiography, de Andre Agassi

Sin ser fan del tenis, sí que me interesa todo lo que tenga que ver con el deporte y con lo que hay detrás de cada deportista, así que en cuanto tuve en mis manos este libro me lancé a leerlo.

Me lancé a leerlo… y comprobé con horror algo que ya sospechaba: que detrás de la luz deslumbrante de esta estrella del tenis se escondían las sombras del maltrato. Es difícil llegar a la excelencia sin un entrenamiento al límite. Incluso cuando eres niño. Incluso si no quieres. Incluso si, simplemente, es el sueño de tu padre, que te ha convencido desde que tenías uso de razón de que ibas a ser el mejor tenista del mundo y te hacía devolver diez mil bolas cada día, salidas de una máquina a la que apodas El Monstruo.

Me pregunto si de verdad queremos esas excelencias en ciertas disciplinas si son a costa de eliminar la infancia y la vida.

El libro sigue la trayectoria de Agassi, tanto en lo profesional como en lo personal. Nos describe y descubre sus bajones y sus momentos de gloria, desde su más tierna infancia hasta su vida con Stefanie -Steffi- Graf, con quien tiene dos hijos… y ambos están más que convencidos de que no los guiarán hacia el mundo del tenis.