¡Esto es Jauja!

La expresión significa que la abundancia reina por doquier (de hecho, se usa más algo del tipo: “¿qué te crees, que esto es Jauja?”, cuando alguien habla de gastar excesivamente o de conseguir grandes recompensas con poco trabajo.

Así que he buscado qué lugar era (o es) ese de “Jauja”, y me he encontrado con la siguiente información:

Jauja es una ciudad peruana, una de las primeras fundadas por los conquistadores, y capital hasta la fundación de Lima. Se le dio ese nombre en memoria de la Jauja española, en Lucena (Andalucía). Se le dio ese nombre porque en la Jauja peruana abundaban las riquezas, al igual que en la Jauja española, en donde las calles estaban empedradas con piñones y por ellas corrían arroyos de leche y de miel, según nos relata, quizá con cierta exageración, Lope de Rueda.

Y a partir de la Jauja ibérica (fundada por los árabes) nació la leyenda del país de Jauja: un país imaginario en donde -una vez más- las riquezas eran más que abundantes.

Espero que os haya servido para entender la expresión y su origen. Y no olvides que esto no es Jauja. 😉

Polafías

La sección de literatura de tradición oral de la AELG (Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega) nos ofrece en su página web un tesoro valiosísimo, en forma de vídeos (y de los audios que en ellos podemos disfrutar). Recorrer esa página es encontranos con historias, leyendas, curiosidades y aprendizajes.

Os la recomiendo muchísimo, no solamente a los gallegos, pero especialmente; no solamente a los de Moaña, pero especialmente.

https://www.aelg.gal/Polafias/



El origen del zodiaco chino

El emperador de Jade organizó una carrera entre los animales, para poder decidir qué doce iban a formar parte del zodiaco.

El gato y la rata se subieron encima del buey, buscando así llegar en buena posición. Al pasar por encima de un río, la rata tiró al gato y quedó rezagado. En cuanto superaron el río, la rata saltó de la grupa del buey y consiguió llegar en primera posición, seguido por el buey.

El siguiente en llegar fue el tigre, que consiguió superar la terrible corriente del río. Gracias a su capacidad de salto, el conejo llegó en cuarta posición, explicando que en un momento dado estuvo a punto de ahogarse, agarrado a un tronco, pero que de una forma inexplicable conseguido saltar.

El dragón llegó en quinta posición, puesto que tuvo que parar su vuelo para ayudar al conejo que estaba ahogándose, tratando de aferrarse a un tronco.

El caballo llegaba galopando para conseguir la sexta posición, pero la serpiente le dio un susto y de la arrebató.

La oveja, el mono y el gallo colaboraron para conseguir superar el reto. El gallo preparó una balsa y el mono y la oveja ayudaron. Octavo puesto para la oveja, noveno para el mono y décimo para el gallo.

La explicación para que el perro fuera el undécimo, siendo un nadador excelente, es sencilla: tanto le gusta el agua que no pudo negarse a un último chapuzón. la última posición fue para el cerro, tras echarse una buena siesta.

Nos queda una última referencia hacia el gato, derribado por la rata. No llegó a tiempo y desde entonces es enemigo irreconciliable de la rata.

Gracias, Vane, por ponerme sobre la pista de esta bonita historia.

El rey que buscaba consejo

Buscaba aquel gran rey un consejo que le sirviera al encontrarse ante una situación crítica. Llamó a los principales sabios del reino, pero ninguno consiguió dar con la clave. Hasta que se le ocurrió pedir consejo a un anciano servidor, que había sido también servidor de su padre.

El anciano escribió en un papel el consejo y le pidió que solamente lo abriera cuando de verdad lo necesitara.

Tiempo después, el reino fue atacado, gran parte de sus tierras conquistadas, su castillo cercado. En ese momento el anciano hizo saber al rey que era un buen momento para leer el mensaje. Así que eso hizo el gran señor. El mensaje era simple, pero llenó de esperanza al monarca:

Esto también pasará.

La esperanza se convirtió en confianza, la confianza en ánimo y el ánimo en victoria. El rey se convirtió en el más poderoso que jamás había existido y los días de gloria se sucedían. Tal era su poder que casi no permitieron que el anciano siervo, ya cercana su muerte, se aproximara al señor, recordándole que, una vez más, releyera el consejo.

Esto también pasará.

La Bonita

En los bosques de Fuentes Carrionas, una bella ninfa dedica su esfuerzo, su cuidado, su tiempo y su sabiduría a encontrar la mejor madera para tallar unos palos y crear una música jamás escuchada. Una vez tallados, los arroja en las primeras aguas del río Carrión, dejando que sea la corriente quien encuentre a los músicos correctos.

Por supuesto, la madre Naturaleza (con la supervisión de nuestra ninfa) hace que ese milagro se produzca . El resultado podéis disfrutarlo con este vídeo, que espero que os guste tanto como a nosotros.

La música de Carrión Folk, la voz de Ana Gutiérrez y el baile y los movimientos de Neftis Paloma. ¿Podemos pedir más? Gracias por esta belleza, amigos.

(Para Irene, a la que le encanta este paloteo)

Los hombres muertos no cuentan cuentos

Benito había nacido en el barrio marinero de la ciudad de Pontevedra y, poco antes de cumplir los 18 años, se embarcó en el bergantín brasileño El defensor de Pedro, dedicado a la trata de esclavos. Allí fue el cabecilla de un motín que acabó con el capitán abandonado en África, parte de la tripulación propia pasada a cuchillo, Benito como capitán y el barco rebautizado como La Burla Negra. Tomaron rumbo a las Islas Azores y posteriormente a Cabo Verde, abordando los barcos que encontraban a su paso y realizando sanguinarias masacres en cada uno de ellos: Morning Star, Topaz, Sumbury, Melinda, Cessnok, New Prospect.

Con las bodegas -os podéis imaginar- más que repletas llegaron a La Coruña, haciéndose pasar el barco por el original El defensor de Pedro, y uno de los piratas por el legítimo capitán. Allí vendieron la mercancía y, tras una breve parada en Pontevedra para esconder el tesoro -todavía no se ha encontrado- tomaron rumbo hacia Cádiz. Y aquí toda la buena suerte que había tenido nuestro pirata se convirtió en mala: el vigía confundió el faro de la isla de León con el de Tarifa y La Burla Negra naufragó. Naufragio que habría quedado en poco o en nada si no fuera por la presencia aquellos días en Cádiz de uno de los supervivientes del Morning Star, al que no le costó nada identificarlos. Una decena de los piratas fueron ahorcados, pero no Benito, que -aún quedaba algo de suerte, parece- consiguió escapar. Escapó a Gibraltar, en donde sufrió el mismo fin que sus compañeros: ahorcado acusado de 75 asesinatos. Según nos cuentan, estuvo sereno, arrepentido e incluso un pelín chulito.

Queda para el recuerdo su historia, su máxima de «Los muertos no hablan» y ese tesoro que Benito Soto Aboal, el último pirata del Atlántico, dejó escondido entre los muros de la casa de las Campanas (o del Pitillo, según quien nos lo cuente) y que los actuales dueños de la casa se verán obligados a restituir a los herederos de Benito… si lo encuentran.

Para Rita y Elvi, las piratas que nos descubrieron a Benito Soto Aboal.

Diógenes, el cínico

«El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe».

Esta gran verdad es atribuida a uno de los hombres más especiales que han existido: Diógenes. Contaré las dos anécdotas más conocidas, que ilustran perfectamente la forma de pensar y la estatura moral de este hombre:

Se dice que recorría -en pleno día- las calles de Atenas, con un farol, buscando a un hombre. Un hombre digno de tal apelativo, un hombre honesto. Esto me recuerda (aunque daría para otro post) a lo que buscan las personas de mi generación cuando están en busca de pareja (una búsqueda mucho más exigente que la de dos décadas atrás, por otra parte).

La otra anécdota nos cuenta que el bueno de Diógenes se encontraba tumbado y el gran Alejandro Magno, acercándose a él, le preguntó qué deseaba. La respuesta fue tan rotunda como inmediata: «apártate, quiero que me dé el sol». Cuando los acompañantes de Alejandro reprocharon aquella respuesta, recibieron también una dosis de sabiduría de parte de su señor: «Si no fuera Alejandro, querría ser Diógenes».

El topo salvador

Cuenta una antigua leyenda, que se pierde en la alborada de los tiempos, que desde el cielo cayeron todos los animales; con tal fuerza, que penetraron en la tierra. El topo reunió a todos y les dijo que él se encargaría de buscarles una salida. Con presteza y habilidad empezó a horadar caminos hacia arriba, hasta que, efectivamente, llegó a la superficie. La deslumbrante luz del sol lo cegó, y ciego quedó para siempre. Pero ayudó a todos los demás animales a encontrar la salida.

El padre y los tres hijos

Hace ya mucho tiempo vivían, en las tierras que hoy son de Soria, un padre con sus tres hijos. Los tres jóvenes se llevaban muy mal entre sí, en continuas peleas y disputas. Llegó el día en que el padre se hartó y los maldijo: los tres niños se transformarían en tres montañas, se verían mutuamente, pero no podrían moverse ni pelear. Así fue cómo surgieron los montes Moncayo, Ocejón y Santo Alto Rey.

¿Quién era la diosa Cibeles?

Desde luego, a todos nos suena más la diosa Cibeles por la fuente que por nuestros conocimientos de Mitología. ¿Te has preguntado alguna vez quién era esta diosa?

Es una diosa frigia, y era la personificación de la tierra fértil, de los animales, de la Naturaleza, de las cavernas y de las montañas. Se la suele representar con dos leones (león y leona) que representan a Hipómenes y Atalanta. Atalanta retaba a sus pretendientes a una carrera, y siempre salían derrotados. Hasta que llegó el turno de Hipómenes, que distrajo a Atalanta… y así consiguió vencer en la carrera y la mano de Atalanta.

Cibeles con Palacio de Linares closeup.jpg
«Cibeles con Palacio de Linares closeup». Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.