Archivo de la categoría: Historia

Castro de Baroña, en Porto do Son

Llevábamos ya bastante tiempo queriendo visitar este castro, y el verano pasado nos decidimos: no defrauda. Está enclavado en una península, así que el entorno (al abrigo de las olas, y también defendido por ellas) es espectacular.

Es un castro que data de los siglos I a.C. Y I d.C. Constaba de una doble muralla -que aún se mantiene en gran parte- y de unas veinte viviendas.

Sus habitantes se alimentaban sobre todo de productos del mar, aunque también se dedicaban a la ganadería.

Este castro fue excavado en los años 30 del siglo pasado, consolidado en los 80 y remodelado por última vez en 2012.

Medinaceli (Soria)

Visitamos hoy un lugar en el que se puede respirar la historia. Esta villa está situada en lo alto de una colina (en los últimos decenios se ha extendido también a los pies de la misma, pero la parte histórica y de la que nos ocuparemos hoy está en la colina).

El monumento más conocido de Medinaceli es, por supuesto, su arco romano, del que ya hemos hablado en este blog. Pero esta ciudad de frontera tiene mucho más que ofrecernos:

  • Castillo: la antigua alcazaba árabe, a donde se cree que vino a morir Almanzor, tras su derrota en Calatañazor.
  • Plaza Mayor: ubicada en donde estaba el antiguo foro romano, en ella destacan la alhóndiga y el renacentista Palacio Ducal, hoy museo.
  • Convento de Santa Isabel: este convento del siglo XVI permanece activo.
  • Beaterio: hoy en ruinas, fue posiblemente sinagoga.

Aunque hemos destacado esos monumentos, es realmente todo el conjunto histórico de la villa el que la hace única y la dota de belleza. Un paseo por sus estrechas calles, especialmente preparadas para el frío soriano, es una de las mejores formas de viajar en el tiempo.

Felipe II y su tiempo, de Manuel Fernández Álvarez

Manuel Fernández Álvarez fue un historiador español, experto en los siglos XV y XVI. La primera obra suya que conocí fue esta de la que os hablo ahora, una biografía amena y rigurosa de ese rey que gobernaba una España en la que -literalmente- no se ponía el sol (siempre era de día en alguna parte de aquella España).

Esta obra está dividida en tres partes:

  • La época: una puesta en contexto muy completa, tocando desde las relaciones internacionales de España hasta la vida cotidiana.
  • El fluir de los acontecimientos: un recorrido por el reinado de Felipe II.
  • El hombre y el rey: la vida de Felipe II, su infancia, formación, relaciones sentimentales y sociales, su gran obra de El Escorial, su muerte.

Es una obra que considero imprescindible para entender esa época de la historia. Y de la que siempre podemos extraer aprendizajes para la época actual.

¿Por qué se llaman islas Filipinas?

Pues es bien sencillo, bastante más de lo que nos podemos imaginar: deben su nombre al rey Prudente, Felipe II de España.

«Filipino» es el adjetivo correspondiente a «Felipe», y no se usa solamente para estas islas, sino en otros contextos: «bibliografía filipina», «historiografía filipina».

No puedo hablar de Felipe II sin tener un recuerdo para Manuel Fernández Álvarez, un historiador maravilloso. Os recomiendo encarecidamente su obra.

Pedraza (Segovia)

En la bonita e imprescindible provincia de Segovia, cerca de la frontera con Madrid y a unos 40 kilómetros de Segovia capital, se encuentra la población que hoy vamos a visitar: Pedraza.

Pedraza es una villa medieval -las primeras referencias escritas se remontan al siglo XIV- que vivió su mayor esplendor en los siglos XVI y XVII (ya no era la Edad Media, obviamente), gracias a la calidad de la lana de sus ovejas merinas y a los tejidos elaborados con ella.

Está amurallada, y se entra a ella por su única puerta, situada al lado de la antigua cárcel, hoy convertida en museo visitable y en una oportunidad para asomarnos a lo terrible del trato en aquellas cárceles medievales.

Aunque realmente todo el pueblo es una joya y un viaje en el tiempo, voy a mencionar algunos lugares o monumentos que merecen la pena:

  • Cárcel: ya mencionada. Museo imprescindible para conocer mejor nuestra propia historia.
  • Plaza Mayor: porticada, típica plaza mayor castellana.
  • Castillo: hoy en día museo Zuloaga, en él estuvieron prisioneros dos hijos del rey Francisco I de Francia. El castillo tiene torre del homenaje y foso (por desgracia, no tiene ya el puente levadizo).
  • Iglesia de San Juan: románica. Su bellísima torre hace inconfundible al pueblo cuando se divisa desde la lejanía.
  • Casa del águila imperial: situada fuera del recinto amurallado, es también una visita que recomiendo. Un estupendo centro de interpretación dedicada a esta maravillosa ave rapaz.

No ahora, pero en cuanto se pasen confinamientos y pandemias, os recomiendo muchísimo visitar esta población. Y si puede ser en alguna noche de las velas (no hemos tenido esa suerte nosotros), aún mejor. Ver toda la villa iluminada solamente por velas tiene que sobrecoger el espíritu y asombrar el alma.

La tregua de Navidad

Ya hemos hablado en alguna ocasión de aquel balón que paró una guerra. Hoy volvemos a traer esa bonita escena de una navidad en las trincheras de la Primera Guerra Mundial: añorados y alemanes, villancicos, regalos, fotografías, partidos de fútbol y hasta cortes de pelo.

Porque la Navidad (todo el año, realmente) es para compartir. Y porque siempre lo que nos une es más que lo que nos separa.

Felicidades, Sainsbury’s por este estupendo spot.

La muerte de Sardanápalo, de Delacroix

Sardanápalo, hermano de Assurbanipal, ve como su ciudad -Nínive- es sitiada por éste. Ya sin posibilidades de evitar la derrota, decide suicidarse, junto con sus mujeres y caballos, y prender fuego a la ciudad. Todo antes que rendirse.

La muerte de Sardanápalo es considerado el cuadro más romántico de Eugene Delacroix, y su aparente desorden y colorido no hacen más que alejarlo de clasicismos (y neoclasicismos).

El cuadro se puede disfrutar en el Museo del Louvre y mide casi 4×5 metros.

Que no, que no es «Marinero de Tarpeya»

Se ha hecho costumbre, a base de repetir, y a partir de una broma surgida de la prodigiosa imaginación de Cervantes en Rinconete y Cortadillo, la expresión «Marinero de Tarpeya» que, por lo que sabemos, significa exactamente… nada. La expresión correcta (original, más bien) es «Mira Nero de Tarpeya», es decir: Mira Nerón [el emperador] desde la roca Tarpeya [el incendio, provocado por él mismo, de Roma].

Esa roca era utilizada como lugar de ejecución de malhechores (lanzándolos desde ella, que no eran los romanos limitados en sus espectáculos, como bien sabemos).