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Palacio de Carlos V en La Alhambra (Granada)

Con su característico almohadillado. Mi paciente esposa Clara tuvo que escucharme ni se sabe cuántas veces esa expresión, la del característico almohadillado, cuando visitamos este bonito lugar.

Es un palacio renacentista situado en La Alhambra. Posterior, por lo tanto, a los edificios que conforman el conjunto, el último reducto de los musulmanes en la Península, esa parda fortaleza en la vega del Genil.

Es obra del arquitecto Pedro Machuca y fue proyecto completamente vanguardista en aquel momento. Tiene planta rectangular con un patio circular en su interior, rasgo manierista.

Os preguntaréis por qué se decide hacer un palacio tan novedoso entre los edificios de La Alhambra. Hay dos versiones enfrentadas: la primera dice que era una forma de demostrar poder; la segunda, que era una forma de admirar y valorar. Me quedo, claro, con la segunda.

En la última foto podéis apreciar el característico almohadillado. 😉

Sobre el descubrimiento de América

Descubrimiento, sí. Para nosotros, desde nuestro punto de vista, descubrimiento. Como sería para ellos si hubieran llegado a Europa: ellos habrían descubierto Europa.

No estoy de acuerdo en lo de «nada que celebrar», pese a que queda de maravilla. Por supuesto que estoy en profundo desacuerdo con invasiones, violaciones (siempre las mujeres llevándose la peor de las peores partes), genocidios, guerras y demás. Como cualquier persona de bien.

Pero la combinación de tecnología, conocimiento, determinación y capacidad de aventura que se dieron para que Colón (¿gallego?) llegara a América merece toda mi admiración. Fue un logro único y de una importancia capital. Y hoy tenemos gracias a aquello una relación más cercana a Argentina, Chile, Costa Rica, Uruguay, México, Nicaragua, Ecuador, Paraguay, Honduras, República Dominicana, Perú, Colombia (y los que me dejo) que con otros países más cercanos geográficamente.

Posiblemente el descubrimiento más importante de la historia de la Humanidad: el que sirvió para unir medio mundo con el otro medio.

Vuelvo al tema que comentaba anteriormente: destrucción de otras culturas, asesinatos, guerras, violaciones, esclavitud. Toda mi crítica para aquello, como incluso en aquella época fue criticado (Bartolomé de las Casas, por ejemplo). Pero siempre, para evaluar cualquier hecho histórico, debemos ponernos en contexto.
Quiero con esto decir que hoy esto se haría de otro modo. Y que si hubiera pasado tres mil años antes tal vez se hubiera hecho peor.

Corrijamos lo corregible. Pero no culpemos a los descendientes de los conquistadores de las tropelías de sus antepasados.

A Defensa da Vila, en Cangas do Morrazo

En el lejano año de 1617, los piratas turcos (entendiendo como turcos a los habitantes, en general, del norte de África) invadieron la bonita península del Morrazo, saqueando, matando y llevándose como esclavos a algunos de sus habitantes. Pocos años después, la Inquisición (gracias a las acusaciones de los propios vecinos) cargó contra varias mujeres, acusándolas de brujería: el rey envió emisarios que, tras unos meses en Cangas, elaboraron un informe en el que daban testimonio de haberlas visto volando en escobas.

¿Brujería? Sí, bien puede ser. Pero aquellas mujeres que se habían quedado sin maridos, sin padres y sin hijos, como únicas propietarias de sus bienes, bien podían caer en cualquier enfermedad mental, lógica consecuencia de la situación. Además, si la acusación prosperaba, esos bienes dejaban de pertenecerles. Botín goloso, pues.

Desde hace unos años se representan ambos hechos (invasión turca, juicio de María Soliña, una de las brujas) en Cangas, haciendo coincidir la conmemoración con alguno de los días del puente del Pilar (12 octubre). En concreto, hoy (10/octubre, año 2021) se representará.

Es un espectáculo que merece la pena ser visto al menos una vez en la vida. Os recomiendo que lo hagáis, si no este año, sí en futuros años, en los que -esperamos- la representación ya se hará por las calles.

Versos haré, de Guilhem de Poitiers y José Ignacio Cordero

Hoy os voy a contar la terrible aventura que un buen hombre sufrió en sus recorridos por el Limousin, con unos cuantos ingredientes muy interesantes: la capacidad de narrar historias de Guilhem de Poitiers, la magia de José Ignacio Cordero, la picardía y el mal actuar de un par de mujeres, las andanzas de los caminantes y un poco -o un mucho- de sexo.

Versos haré, que el sueño va
venciéndome y me tumbo al sol.
Mujeres hay de mala fe,
y os diré cuáles:
las que un amor de hombre de pro
lo hacen achares.
No es gran pecado que mujer
a hombre de bien le dé su amor;
pero, si es fraile o clerigón,
ya es indecente
y habría que, con un tizón,
quemarle el dengue.

Esos versos, preámbulo de la aventura que vamos a descubrir, dejan bien claro que las malas de esta historia van a ser ellas. Una historia que comienza con un caminante encontrándose con dos mujeres:

Por Francia, allá del Lemosin,
con mi esclavina, solo, a pie,
topé con la mujer de Andrés
    y la de Amando;
con cortesía y devoción
    me saludaron.

Cuando ellas se dan cuenta (o él les hace creer, que todo es posible) que es mudo…

Dice la una en su latín:
“Peregrino, guardeos Dios.
De buen arnaz me parecéis
por lo presente;
mas por el mundo andar se ve
tan mala gente”.
Oiréis lo que le respondí:
que no solté ni fu ni fa
ni cucú dije, ni tras-tras,
sino tan solo
“Babaribol, babaribol,
balbulibobo”.

…urden un plan para su placer a costa del buen caminante:

“Hermana,” dice a Herminia Inés
lo que buscamos, velo aqui” .
“Hay que albergarlo, hermana, sí,
que a fe que es mudo:
nuestro asunto jamás por él
lo sabrá el mundo”.

Plan que ponen en práctica con notable éxito, pero antes es necesario comprobar si es verdad que es mudo:

Bajo el manto una me metió,
y en su cuarto, junto al hogar,
me fue, sabedlo, santo y bien:
viva la llama,
y de grado me calenté –
con buenas brasas .
Perdiz me dieron a comer,
que a bien que hubo más de dos ,
sin cocinero o ministril,
solos yo y ellas;
fue bueno el vino, blanco el pan,
mucha pimienta.
“Hermana, este hombre astuto es,
finge, por dárnosla, no hablar.
traigamos al momento aquí
al gato rojo,
que al punto hará que hable, si es
que es mentiroso”.
Por el mal bicho fue la Inés.
grande era y bigotudo asaz,
de que entre nos lo vi. me entró
susto tan grande
que a poco si perdí el valor
y los alardes.

Una vez comprobado, pasan a lo previsto:

Tras bien beber y bien comer,
por mor de ellas me desnudé,
me echan el gato por detrás,
traidor maligno;
me lo arrastran del costillar
hasta el tobillo;
por el rabo le tiran, y él
araña como Fierabrás;
llagas me hicieron más de cien
en ese trance;
mas no me muevo yo ni un tris,
así me maten.
"Hermana," dice a Herminia Inés
"es mudo: bien se deja ver"-
"Hermana, al baño hay que avivar
y al regodeo".

Nos cuenta el buen trovador cuántos días y cuántas veces:

Días ocho estuve y aún más
en tal rodeo.
Las jodí veces las que oiréis,
ciento ochenta y ocho en total,
que por poco rompo el arnés
y la correa
y no os cuento el mal que de allí
me traje en prenda.

Y aquí llega el momento sublime de la venganza; muy felices se las prometían Inés y Herminia, contando con que su fechoría jamás sería conocida:

De mañana juglar irás
con mis versos en el zurrón
derecho a la mujer de Andrés
y a la de Amando
y les dirás que por favor
maten al gato.

El grupo Espliego, en su disco Cortes de Amor, nos regala esta joya (y otras muchas más). Os recomiendo escucharlo, os va a encantar.

300, de Frank Miller y Lynn Varley

Aun dando el perfil, debo decir que nunca he sido (o que no era, hasta hace unos años) aficionado a los comics. Daba el perfil por mi gusto por cultura, lectura, curiosidades y tecnología; perfil porque muchos de mis amigos y compañeros sí eran aficionados -más que aficionados- al mundo del cómic. Pero sí debo decir que siempre vi este mundillo con un deseo de cómo me gustaría conocer un poco de esto.

Con 300, de Frank Miller, y en una preciosa edición de Norma Editorial (más tarde descubrí que es norma de la casa esa alta calidad), hice mi entrada en este género.

En ella viajamos al año 480 a.C. y conocemos al rey espartano Leónidas; nos acercamos a la dura vida de Esparta y acompañamos a ese puñado de héroes que pasaron a la historia con una derrota, la de la batalla de las Termópilas, que ha sido ensalzada y admirada a lo largo de los siglos, incluso por encima de ese rey-dios Jerjes.

Me ha encantado, como digo, la calidad de la edición; me ha fascinado el ritmo con el que se cuenta la historia y lo cercana que se percibe la acción. Muy recomendable.

<ul class="links">
<li><a href="https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-americano/300/300/300" target="_blank">300</a> (en Norma Editorial)</li>
<li><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/300_(historieta)" target="_blank">300</a> (en Wikipedia)</li>
</ul>

¿A qué municipio pertenecen las islas Cíes?

La respuesta corta es que estas maravillosas islas pertenecen a Vigo, desde que la reina Isabel II así lo decidiera. Pero antes pertenecieron a Cangas, y hay buenos motivos para que así siguiera siendo.

Por una parte, la parroquia de Cangas -núcleo urbano- se llama de Santiago e Islas Cíes; por otra, se encuentran (esto lo digo a ojo, y bien pudiera estar confundido) mucho más cerca de Cangas que de Vigo. Finalmente, y según he leído (no he encontrado confirmación de esto), la iglesia del monasterio que existió en las islas -quedan ahora ruinas- estaba dedicada a nuestra señora de Darbo, parroquia perteneciente también al municipio de Cangas.

El castillo de Sobroso

Hoy viajamos al municipio de Mondariz (provincia de Pontevedra) para visitar este castillo románico del siglo X. Fue destruido en 1467 durante las llamadas Guerras Irmandiñas, y posteriormente reconstruido con Pedro Madruga, de quien ya hemos hablado en este blog.

Desde el siglo XVII hasta bien entrado el siglo XX (1923) estuvo abandonado y en proceso de deterioro. ¿Qué sucedió en ese 1923? Que el periodista Alejo Carrera compró el castillo (por 5.000 pesetas) y empleó su dinero, conocimientos y capacidad organizativa en restaurarlo. En esa restauración. Participaron de forma activa los vecinos de la zona, y fue esa restauración un ejemplo de trabajo colaborativo.

Ahora el castillo es visitable, y en él se pueden contemplar elementos etnográficos de la zona (trajes, tejidos, cestería). Desde lo alto de su torre se pueden divisar cincuenta pueblos.

Cuando lo visitéis, disfrutad también de la rica vegetación que lo rodea y del castro cercano. Es un lugar maravilloso para pasar el día con la familia: historia, cultura y naturaleza.

Luisa Isabel de Orleans, la otra reina loca

Antes de comenzar el post, quiero destacar que cualquier enfermedad mental debe ser tratada y que el paciente merece todo el respeto. Sin estigmas. 

El rey Luis I de España, hijo de Felipe V y titular del reinado más breve de nuestra historia, se desposó con la francesa Luisa Isabel de Orleans, a la que rápidamente en la corte -sobre todo la esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio-, tacharon de loca por sus costumbres y actuaciones.

Algunas de ellas son difícilmente explicables, pero bien podrían ser rebeldías entendibles en una adolescente que vivía fuera de su mundo y de su ambiente: pasear desnuda, subirse a los árboles, limpiar compulsivamente (en ocasiones, con su propia ropa), no querer tocar la comida y luego darse empachos son algunos ejemplos.

Pero esta reina loca se mantuvo al lado de su esposo cuando enfermó de viruela -contagiándose ella misma- y fue su compañía constante hasta la muerte del rey.

Hemos sido muy dados a calificar de locura -y a intentar ofender con ello- cada vez que un comportamiento no se ajustaba a lo esperado. Dicho ello, bien pudiera ser que esta joven reina padeciera alguna enfermedad mental, agravada por las circunstancias.

De Jean Ranc – https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/luisa-isabel-de-orleans-reina-de-espaa/9c7b5c88-522b-461b-a7f4-19814316ad6b, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=91223193

Cabo Home, en Cangas

Las rías gallegas, ese prodigio de la naturaleza formando -bonita leyenda- por las manos de Dios al descansar su séptimo día, están flanqueadas por penínsulas. Hoy viajamos a la península del Morrazo y, en concreto, a su extremo. Allí podemos mirar y admirar los acantilados de la Costa da Vela.

Este lugar es obligatorio para quienes visitéis esta zona. Y nos ofrece unas cuantas posibilidades muy bonitas, todas ellas compatibles entre sí, pero también realizables de forma independiente.

– Playa de Melide: una playa preciosa, accesible a través de un pequeño sendero entre pinos, tras haber dejado el vehículo en el aparcamiento cercano (aparcamiento gratuito, pero quizá completo en días no laborables); este aparcamiento que menciono aquí no es el aparcamiento “principal” de Cabo Home, sino específico para la playa. La playa es maravillosa pero, por favor, muchísimo cuidado con el mar. Las olas de aquí no son poca cosa.

– O Facho: en el alto de una de las pequeñas montañas que adornan el contorno se puede disfrutar, además de una vista maravillosa, de los restos arqueológicos de un antiguo santuario en honor del dios Berobreo.

– Rutas de senderismo: hacia el mencionado Facho ya tenemos una bonita ruta. Pero también hay otras que nos permiten acercarnos a los faros, unos lugares que yo siempre he visto llenos de encanto y magia. El faro salvador, la desbordante fuerza del mar, la visión de las islas Cíes y Ons, todo ello forman un conjunto único.

– La caracola: esta escultura en metal, obra del moañés Lito Portela, se ha convertido en rincón fotografiado, principalmente -pero no solo- en las puestas de sol. Se encuentra en el aparcamiento principal de la zona (nos encontramos con este aparcamiento en cuanto llegamos a Cabo Home, y desde el mismo podemos comenzar nuestros paseos).

Sant Miquel del Fai, en Sant Feliu de Codines

Quizá este sea el recuerdo consciente más antiguo que plasmo en este humilde blog. A finales de los años setenta del pasado siglo, hicimos un viaje familiar (mis padres y yo, que éramos los únicos por aquel entonces en la familia) a Barcelona. Y nos llevaron a visitar Sant Miquel del Fai, un paisaje de formaciones rocosas, cascadas y pantanos que quedó grabado en mi memoria y en mi corazón.

Sant Miquel del Fai es un espacio natural en el que se encuentra un antiguo monasterio con elementos románicos (el monasterio es anterior al románico). Y si el monasterio merece la pena, el espacio natural aún más. Os recomiendo, si tenéis la oportunidad, visitarlo.

Tengo dos recuerdos especialmente guardados: caminar por detrás de una cascada, y un paseo en lancha por el pantano (que estaba cerca, pienso que no pertenecía al espacio natural) en el que se podía ver el campanario de la iglesia de un pueblo inundado.

De Elmoianes – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16382702