El ábside de San Martín de Fuentidueña

En el norte de la provincia de Segovia, a medio camino entre Cuéllar y Sepúlveda, podemos encontrar la pequeña localidad de Fuentidueña, en cuyas afueras descansan las ruinas de su iglesia románica de San Martín, de mediados del siglo XII.

Su ábside está considerado como uno de los más representativos del románico castellano, tanto por la perfección de su construcción como por su estado de conservación.

Esta maravilla puede ser contemplada hoy, pero no debemos ir a Fuentidueña para disfrutarla, sino a… The Met Cloisters, la sección del Met (Metropolitan Museum of New York) dedicada a la Edad Media. En 1957 se llevó a cabo la deconstrucción del ábside, la clasificación de todos sus bloques, que salían por los estrechos caminos del pueblo en camiones, con dirección al puerto de Bilbao, en donde embarcaban con dirección a Nueva York. Este minucioso proceso de traslado de ábside es un absoluto ejemplo de perfección.

Ahora Fuentidueña reclama una compensación justa. En su momento se produjo un pago a cambio de esa cesión indefinida. Cesión, efectivamente (con lo cual podría plantearse un regreso del ábside). No reclama tanto Fuentidueña ahora, tan solo un intercambio de conocimientos, una creación de un centro de documentación, la posibilidad de realizar exposiciones itinerantes. Y quién sabe si, algún día, una reconstrucción del ábside (apunto que sería fabuloso que esa reconstrucción se realizara con métodos del siglo XII).

Apse from San Martín at Fuentidueña – https://www.metmuseum.org/art/collection/search/472507

¿Qué es la Quinta Enmienda?

Estamos más que acostumbrados a escuchar en las películas (estadounidenses) referencias a la Quinta Enmienda. Hablamos hoy de qué es una enmienda y en qué consiste esa famosa Quinta Enmienda.

Una enmienda es un texto que, de algún modo, corrige otro texto. Es decir, en el caso particular que nos ocupa, una «enmienda» a la Constitución de los Estados Unidos de América es un texto que corrige algún fragmento de la Constitución.

En concreto, la Quinta Enmienda nos indica que nadie puede ser condenado sin jurado, que nadie puede estar obligado a declarar contra sí mismo, que nadie puede ser condenado dos veces por un mismo delito, que no se le puede arrebatar su propiedad sin una compensación justa. Copiando literalmente:

No person shall be held to answer for a capital, or otherwise infamous crime, unless on a presentment or indictment of a Grand Jury, except in cases arising in the land or naval forces, or in the Militia, when in actual service in time of War or public danger; nor shall any person be subject for the same offense to be twice put in jeopardy of life or limb; nor shall be compelled in any criminal case to be a witness against himself, nor be deprived of life, liberty, or property, without due process of law; nor shall private property be taken for public use, without just compensation.

Texto original de la Quinta Enmienda, según https://es.wikipedia.org/wiki/Quinta_Enmienda_a_la_Constituci%C3%B3n_de_los_Estados_Unidos

Ninguna persona estará obligada a responder de un delito castigado con la pena capital, o con cualquier otra pena, salvo en la presencia o acusación de un Gran Jurado, a excepción de los casos que se presenten en las fuerzas de mar o tierra o en la milicia, cuando se encuentre en servicio activo en tiempo de guerra o peligro público; ni ninguna persona estará sujeta, por la misma ofensa, a ser puesta dos veces en peligro de perder la vida o la integridad física; ni se le forzará a declarar contra sí misma en ningún juicio criminal; ni se le privará de la vida, la libertad o la propiedad sin el debido proceso legal; ni se ocupará su propiedad privada para uso público sin una justa indemnización.

Traducción del texto anterior, según https://es.wikipedia.org/wiki/Quinta_Enmienda_a_la_Constituci%C3%B3n_de_los_Estados_Unidos

El Juramento de los Horacios / Le Serment des Horaces, de Jacques-Louis David

Al comienzo todo era felicidad: los Horacios, de Roma, estaban fuertemente emparentados con los Curiacios, habitantes de la cercana ciudad de Alba Longa. Uno de los Horacios estaba casado con la Curiacia Sabina. Y Camila, de la familia de los Horacios, estaba prometida con un Curiacio.

No duró mucho la felicidad, puesto que se declaró la guerra entre Alba Longa y Roma. Y en lugar de ser una guerra al uso, se decidió que tres hombres de cada ciudad lucharan a muerte. Ya os podéis imaginar que el destino quiso que los elegidos fueran los tres hermanos Horacios y los tres hermanos Curiacios. Jacques-Louis David nos muestra el momento en los que el padre entrega las armas a los Horacios y los tres Horacios realizan el juramento. A la derecha vemos (y casi oímos) los lamentos de las mujeres: de derecha a izquierda podemos ver a Camila Horacio (prometida de un Curiacio, según hemos visto), apoyando su mano sobre el hombro de Sabina Curiacio (esposa de un Horacio). Un poco más atrás podemos ver a los hijos de Sabina siendo consolados por el aya.

De Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson – KwHkqyZxc2i04A en el Instituto Cultural de Google resolución máxima, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21977949

Y con esto, señores, damos por comenzado el Neoclasicismo. El cuadro se conserva en el Museo del Louvre. Como supongo que cuando lo veáis y contéis esta bonita historia (narrada en la obra Horacio, de Pierre Corneille) os preguntarán que quién triunfó, os lo cuento:

La batalla comenzó mal, muy mal, para los Horacios. Tan mal que los dos primeros muertos fueron Horacios. Pero hablamos de clasicismo, de neoclasicisimo y de épica: acabó venciendo el Horacio, que regresó triunfante y alabado por todos… por casi todos: su hermana Camila le reprocha la muerte de su prometido. Horacio mata a su propia hermana, y tenemos algún dibujo de David sobre este tema:

De Jacques-Louis David – [1], Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3677305

Auschwitz, de Pascal Croci

De las muchas y diferentes miradas que se han hecho sobre el terrible complejo de extermino de Auschwitz, hay una obra del dibujante Pascal Croci que quiero destacar, que lleva ese mismo título.

A través del recuerdo de Kazic y Cessia, dos supervivientes, se nos muestra una vívida y realista fotografía de algunos días en aquel terrible infierno.

Es una obra que recomiendo, tanto por su calidad narrativa y artística, como por la posibilidad que nos brinda de acercarnos a una historia que no debemos olvidar jamás.

Las torres inclinadas de… Bolonia

Aunque la más famosa de las torres (al menos de las inclinadas) es la de Pisa, Bolonia es una ciudad italiana con abundancia de torres, algunas de ellas inclinadas. Las dos más famosas son la torre Garisenda y la torre Asinelli, que impresionan por altura, elegancia… e inclinación. Sí, ambas están inclinadas, como puede verse (o intuirse) en esta fotografía.

De Patrick Clenet – Patrick Clenet, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=921379

Estas torres (aunque ha habido actuaciones posteriores sobre ellas) datan del siglo XII. En ese siglo y en el siguiente el número de torres edificadas en Bolonia fue enorme. Se habla de casi 200 torres, aunque los cálculos más detallados nos arrojan un número entre 80 y 100 que, desde luego, siguen siendo un número enorme para una ciudad tan pequeña.

Según Toni Pecoraro, Bolonia podría ser así en la Edad Media:

De Patrick Clenet – Patrick Clenet, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=921379

Una portada para la historia

Estados Unidos está sufriendo como ningún país (en estos momentos, porque va a ser superado por unos cuantos países, desafortunadamente) el azote de la COVID-19. Y ha llegado prácticamente a los 100.000 fallecidos por esta enfermedad.

Simone Landon, editora asistente del departamento gráfico de The New York Times tenía claro que era necesaria una acción por parte del prestigioso diario que ayudara a sus lectores a hacerse una idea real del número. Algo con el suficiente impacto para trascender y que dentro de unos años los lectores futuros pudieran seguir impresionándose ante esta brutal cifra.

Se sopesaron varias opciones y se optó, con la ayuda de un equipo de periodistas, por buscar las esquelas de unos mil fallecidos y entresacar de ellas frases que realmente relataran cómo fue su vida, quién estaba tras ese número, quién estaba tras ese nombre.

Y el resultado es esta maravilla:

Portada de The New York Times,
24 de mayo de 2020

Las referencias a las personas son breves -no podía ser de otro modo-, pero precisas: “Azade Kilic, dos veces superviviente de un cáncer”, “Liudas Karolis Mikalonis, emigró a Nueva York desde un campo de refugiados alemán tras la II Guerra Mundial”, “Clara Louis Bennett, cantó una canción a sus nietos en su primer día de clase todos los años”.

Azade, Liudas, Clara: el valor de vuestra pérdida es incalculable.

Gracias, Mar Monsoriu, por llevarme a la explicación de esta sobrecogedora portada.

The Imitation Game

Ayer disfrutamos de esta película, en la que se nos cuenta gran parte de la vida del brillante Alan Turing, poniendo el foco -y sirviendo como hilo argumental- sus trabajos descifrando la máquina de cifrado alemana Enigma.

La interpretación del actor británico Benedict Cumberbatch es absolutamente brillante (no es novedad en él), y el resto de compañeros brillan también a buena altura.

Llevaba un tiempo pensando que esta película le iba a gustar a Dani, y os confirmo que fue un acierto pleno.

Os la recomiendo a interesados en la historia, en las matemáticas, en la informática y en los derechos humanos.

La alianza entre países más antigua y todavía en vigor

Al final de la primavera del año 1373 (13 de junio) se firmó el Tratado Anglo-Portugués entre el rey Eduardo III de Inglaterra y los reyes Fernando I y Leonor de Portugal. Se firmó un tratado de amistad, unión y la alianza perpetua entre ambos.

Y sigue vigente. No siempre han sido todo rosas entre ambos, pero sí podemos decir que, a lo largo de estos ya muchos siglos, se ha mantenido esa relación, y con múltiples beneficios para los dos países.

Por muchos siglos más, queridos vecinos.

Juramos volver a la cárcel

El 2 de Mayo de 1808, cuando se produjo aquella esperada revuelta que fue el origen de la Guerra de la Independencia, todos quisieron arrimar el hombro.

Todos, incluyendo a los presos de la Cárcel Real, que por escrito solicitaron poder salir para luchar, jurando volver a la cárcel. Así que recibieron su merecido permiso.

Hay versiones ligeramente diferentes sobre el retorno, pero me quedo, como siempre, con la más bonita: ese mismo día por la noche volvieron todos, salvo los caídos (lógicamente) y salvo un preso… que volvió al día siguiente.

Volvió al día siguiente porque, viéndose fuera de la cárcel, decidió pasar la noche con su esposa.

Viva el amor. Y feliz Dos de Mayo.