¡Galletas!

Como sabéis, en casa somos muy fans de los juegos de Devir, así que ahora os vamos a hablar de otro juego de la misma empresa: ¡Galletas!, creado por Roberto Fraga. En cuanto nos enteramos de su existencia, solicitamos un ejemplar.

Es un juego muy sencillo y que ofrece muchas posibilidades. En concreto una que valoramos mucho: que podamos jugar niños y adultos.

Como podéis ver más arriba, tenemos:

  • Unas cartas de monstruos: que se utilizan para identificar a cada jugador (cada jugador escoge una).
  • Unas golosinas (galleta, helado, donut, tarta, pizza, cupcake): son los objetivos que tenemos que conseguir.
  • Unas cartas de rutas: las golosinas están unidas por un “camino” de regaliz. Hay dos tipos de cartas de rutas, de dos dificultades diferentes.
  • Un dado: cada cara es una golosina.

Se colocan sobre la mesa tres cartas, una a continuación de la otra. Así:

Y se lanza el dado. Supongamos que sale el donut. Comenzamos en el donut de la primera carta y seguimos el camino hasta el final, saltando de carta en carta cuando llegue el momento. Y vemos que ese camino termina en una galleta. El primero de los jugadores que coja la galleta, se apunta ese tanto. Gana, lógicamente, el jugador que más golosinas consigue al final de la partida.

¿Qué hacemos para que el juego nos permita jugar a los niños (Irene, 4 años; Dani, 8 años) y a los papás? Creamos bifurcaciones. Por ejemplo, ponemos una primera carta sencilla y a continuación bifurcamos: una sencilla y una complicada. Y si es necesario, ponemos una complicada más. Y según las capacidades de cada uno, su objetivo es ir por un camino u otro. Mirad, mirad:

Un juego que exige rapidez mental (y que ayuda a mejorarla) y que regala un montón de buenos ratos. Muy recomendable.

1, 2, 3! Ahora me ves…

La empresa de juegos de mesa Devir es siempre una garantía de calidad y de juegos interesantes. Los conocíamos ya gracias al Carcassonne y al Catan. Cuando nos enteramos de que iban a sacar una nueva versión del juego “1, 2, 3! Ahora me ves…”, no lo dudamos y solicitamos un ejemplar. Hoy mismo lo hemos recibido, hemos pasado un rato estupendo jugando, como os cuento a continuación.

Es un juego con una dinámica muy sencilla, y apto para cualquier edad. (Irene, a sus cuatro años, ha jugado bastante mejor que yo alguna de las manos; también es cierto que es una niña muy inteligente, todo hay que decirlo; por supuesto, Dani -ocho años- me ha dado veinte vueltas). Tenemos en un establo animales de cuatro tipos diferentes: cerdos, ovejas, vacas y caballos. Mientras los demás jugadores cierran sus ojos, el que tiene el turno realiza algún cambio en el establo (cambio de lugar, añadido de animal, retirada de animal, o intercambio de posiciones entre dos animales). Al abrir los ojos, cada jugador debe indicar cuál ha sido el cambio.

Si alguno de los participantes es muy pequeño, se puede simplificar el juego admitiendo solamente cambios de posición. Hemos jugado a ambas modalidades, y con ambas nos lo hemos pasado estupendamente. El juego nos ofrece además el plus de que ocupa muy poco espacio y de que la tapa de la caja se puede utilizar como establo. Ideal para llevarlo de viaje. Fenomenal para pasar un buen rato con los peques. O solamente los peques. O solamente los mayores.

Venga, a ver si adivináis qué cambia. Fijaos bien. 😉


Os recomendamos mucho este juego si tenéis hijos pequeños. Y si no conocéis los geniales juegos de Devir, os conminamos a revisar su completo catálogo, porque nos garantizan horas y horas de diversión.