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Iqbal Masih, un espartaco de nuestro tiempo

Iqbal era un niño pakistaní que, con solamente cuatro años de edad, fue vendido (cedido, se dice) a un fabricante de alfombras a cambio de un préstamo de 600 rupias. Trabajaba encadenado al telar, en interminables jornadas, siendo muy valoradas las alfombras que sus manos tejían.

Cuando tenía diez años consiguió escapar, ponerse en contacto con la policía gracias al sindicato Bhatta Mazdoor Mahaz, y así cerrar la fábrica (el dueño fue condenado). A partir de ese momento, hizo de su vida una cruzada en contra del trabajo infantil.

Ya no temo al patrón, él me teme a mí.

Iqbal Masih

Iqbal quería ser abogado y su labor sirvió para liberar a tres mil niños esclavos. Tras recibir amenazas durante semanas, fue asesinado de un disparo, cuando solamente tenía doce años, en abril de 1995.

No podemos llegar a ser como Iqbal, pero sí podemos rechazar productos realizados por niños esclavos y hacer presión a las marcas para que luchen activamente contra la esclavitud y el trabajo infantil.

https://nation.com.mx/tecnologia/iqbal-masih-el-nino-esclavizado-que-se-fugo-y-libero-a-miles-de-ninos-de-ser-explotados/

Propósitos de año nuevo

Antes de comenzar, quiero desearos a todos un año felicísimo. Este 2020 nos ha enseñado mucho, y de veras espero que cuando acabe esto (ojalá sea en el año 2021), seamos mejores.

Así que mis propósitos de este año van encaminados a ser mejor y a ayudar a hacer mejores a quienes me rodean.

  • un post al día: me ha encantado el reto, lo he cumplido, y quiero seguir haciéndolo.
  • inglés y francés: estudio diario. Este es otro reto que he conseguido y que quiero mantener. Todos los días, aprender o practicar un poquito de ambos idiomas. Si además puedo dar un salto cualitativo, mejor que mejor.
  • chino, árabe, sueco, navajo: al menos dos días por semana, quiero aprender un poquito de estos idiomas. En el 2020, sin ser un reto planeado, me he acercado a esos idiomas, quiero continuar.
  • proyectos propios: me gustaría retomar o poner en marcha al menos dos proyectos.
  • comercio local: es mi gran espinita y me la quiero sacar. Veo desde hace más de dos décadas cómo el comercio local está paralizado viendo cómo los grandes se llevan el trozo grande del pastel. Pondré mi granito de arena para enriquecer a ese comercio local, principalmente al de mi entorno.

Feliz año 2021, amigos.

Cuando la marca se convierte en nombre común

Puede ser una lata para la empresa, pero sin duda es un ejemplo de que se ha desarrollado un producto innovador y que se ha convertido en referencia. Os cuento algunos ejemplos de palabras comunes que realmente son marcas:

  • uralita (material para la construcción de tejados).
  • jacuzzi (bañera hidromasaje).
  • kleenex (pañuelos de papel).
  • post-it (notas de fácil pegado y despegado).
  • tupper[ware] (recipientes para comida).
  • chicle[t]s (goma de mascar).
  • taser (arma).

Confinamientos, rebrotes, premios y castigos

Estamos -hablo con referencia a España, cada país ha sufrido su propia evolución- en lo que parece ser una segunda ola de esta pandemia.

Nos confinaron, y así conseguimos prácticamente acabar con la expansión de la enfermedad. Pero conforme nos han ido dando libertad, hemos demostrado nuestra poca educación (como mi querida y admirada Alicia Urrea dice, siempre mejor atribuir los errores a la ignorancia que a la maldad). Y han vuelto a aumentar los casos (detectados).

Aunque todos sabemos ya que con distancia social, lavado de manos, uso de mascarillas y reuniones en el exterior tenemos controlada la epidemia (y evitamos muertes, además de cuidar la economía), da la impresión de que solamente si nos castigan sabemos actuar. En casa estamos horrorizados ante este paralelismo tan nítido entre ese amaestramiento con premios y castigos y el comportamiento actual de adultos, en muchos casos, con suficiente formación y conocimientos.

Así que si quieres evitar la expansión de la pandemia, usa mascarilla, mantén distancia social, lávate las manos y no te reúnas en interiores. Si además quieres conseguir que tus hijos sepan comportarse bien cuando sean adultos… edúcalos, por favor. Educar es mucho más difícil que amaestrar, pero merece la pena. Por nosotros, por ellos y por este mundo.

Sobre lo público y lo privado

No es nuevo, pero esta pandemia ha reactivado el debate entre lo público y lo privado, sobre todo en lo que se refiere a la Sanidad; también -en menor medida- en lo que se refiere a Educación.

Voy a plasmar aquí algunas reflexiones-opiniones sobre el ámbito de la Sanidad. Espero vuestras opiniones, con especial interés las que difieran de las mías.

Debe existir sanidad pública, universal y sin coste extra (más allá de nuestros impuestos y cuotas); debe existir la posibilidad de que exista sanidad privada.

Ambas sanidades deben cumplir los más altos estándares, desde el trato al cliente/paciente hasta los diagnósticos y tratamientos, pasando por los salarios y condiciones de los trabajadores.

La sanidad privada puede recibir subvenciones del estado, ya que está realizando una labor beneficiosa; la sanidad privada debe estar a disposición del estado cuando este lo necesite.

La existencia de sanidad privada es un complemento necesario en situaciones de desbordamiento de la sanidad pública.

Es tremendamente fácil caer en denostar la sanidad privada: un tremendo error, en mi humilde opinión. Espero las vuestras 🙂

¿A qué nos puede ayudar este pánico por el Covid-19?

El pánico como tal, no a mucho, pero sí veo unas cuantas costumbres que podríamos incorporar ya para siempre a nuestras vidas:

  1. Lavado de manos / toser en el codo / desechar los pañuelos desechables.
  2. Potenciar el teletrabajo.
  3. Potenciar la formación a distancia.
  4. Incrementar el uso de tarjetas de crédito frente a dinero en efectivo.

Lo primero, el trabajo

Estamos en época de gripes, catarros y demás, sobre todo entre los niños. En el cole de nuestros hijos está faltando un buen porcentaje del alumnado. Y se me ha ocurrido pensar qué sucedería si, por ejemplo, el colegio tuviera que decretar el cierre durante una semana, por precaución. Seguramente sería un buen problema para muchas familias. Y, lo que es peor, vemos normal que lo sea.

Hemos llegado a una sociedad en la que lo primero es el trabajo (es decir, el dinero). Y lo tenemos interiorizado y normalizado, como decíamos. Eso sí, cuando llega el final de la vida (de la nuestra o de la de otros), lo que lamentamos no es el dinero no ganado, sino el tiempo no disfrutado con los nuestros.

Nunca es tarde para replantearnos esto.

¿Eres coherente a la hora de tomar decisiones económicas?

La duda


Entre las alternativas siguientes, ¿qué escogerías?

  1. Me dan 1.000 euros dentro de un año o me dan 2.000 euros dentro de un año y un día: la mayoría preferimos esperar ese año y un día. Son 1.000 euros por esperar un día.
  2. Me dan 1.000 euros hoy o me dan 2.000 euros mañana: la cosa cambia. Ya es posible que prefiramos los 1.000 euros hoy.

¿Veis la incoherencia? Y tú, ¿eres coherente?

Otro par de alternativas:

  1. Una caja de 100 DVD me cuesta 50 € en mi localidad, pero en una localidad cercana, a media hora de coche, me cuesta 25 €. ¿Dónde los compras?
  2. Un frigorífico me cuesta 650 € en mi localidad, pero en una localidad cercana, a media hora de coche, me cuesta 625 €. ¿Dónde lo compras?

¿Qué opción escogerías tú? ¿Eres coherente?