Ya ves qué tontería

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre,
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.

Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.

Gloria Fuertes -no es la primera vez que sale en este blog, y espero que no sea la última- no es solamente esa escritora que escribía mal para que se la entendiera bien. Es una poetisa de una altísima categoría, no solo en el fondo -eso ya lo sabíamos-, también en la forma.

Soy sólo una mujer

Soy sólo una mujer y ya es bastante,
con tener una chiva, una tartana
un “bendito sea Dios” por la mañana
y un mico en el pescante.

Yo quisiera haber sido delineante
o delirante. Safo sensitiva
y heme,
aquí
que soy una perdida
entre tanto mangante.
Lo digo para todo el que me lea,
quise ser capitán, sin arma alguna,
depositar mis versos en la luna
y un astronauta me pisó la idea.

De PAZ por esos mundos quise ser traficante
-me detuvieron por la carretera-
soy sólo una mujer, de cuerda entera,
soy sólo una mujer, y ya es bastante.

(Gloria Fuertes)

Feliz día de la mujer trabajadora.

Nunca terminaré de amarte

Gloria Fuertes es, sobre todo -o casi únicamente-, conocida como poeta para niños (que no es poco, caramba). Pero no sólo escribía para niños. Comparto con vosotros este sublime poema de amor:

Nunca terminaré de amarte.

Y de lo que me alegro,
es de que esa labor tan empezada,
ese trajín humano de quererte,
no lo voy a acabar en esta vida;
nunca terminaré de amarte.

Guardo para el final las dos puntadas,
te quiero, he de coser cuando me muera,
e iré donde me lleven tan tranquila,
me sentaré a la sombra con tus manos,
y seguiré bordándote lo mismo.

El asombro de Dios seré, su orgullo,
de verme tan constante en mi trabajo.

Y el regalo que me ha dado la vida es que, cada vez que leo esos versos, la relación que me viene a la mente es la de mis padres. El secreto de la felicidad es -bien lo sabéis- saber elegir a tus padres.