Archivo de la categoría: Naturaleza

Cabo Home, en Cangas

Las rías gallegas, ese prodigio de la naturaleza formando -bonita leyenda- por las manos de Dios al descansar su séptimo día, están flanqueadas por penínsulas. Hoy viajamos a la península del Morrazo y, en concreto, a su extremo. Allí podemos mirar y admirar los acantilados de la Costa da Vela.

Este lugar es obligatorio para quienes visitéis esta zona. Y nos ofrece unas cuantas posibilidades muy bonitas, todas ellas compatibles entre sí, pero también realizables de forma independiente.

– Playa de Melide: una playa preciosa, accesible a través de un pequeño sendero entre pinos, tras haber dejado el vehículo en el aparcamiento cercano (aparcamiento gratuito, pero quizá completo en días no laborables); este aparcamiento que menciono aquí no es el aparcamiento “principal” de Cabo Home, sino específico para la playa. La playa es maravillosa pero, por favor, muchísimo cuidado con el mar. Las olas de aquí no son poca cosa.

– O Facho: en el alto de una de las pequeñas montañas que adornan el contorno se puede disfrutar, además de una vista maravillosa, de los restos arqueológicos de un antiguo santuario en honor del dios Berobreo.

– Rutas de senderismo: hacia el mencionado Facho ya tenemos una bonita ruta. Pero también hay otras que nos permiten acercarnos a los faros, unos lugares que yo siempre he visto llenos de encanto y magia. El faro salvador, la desbordante fuerza del mar, la visión de las islas Cíes y Ons, todo ello forman un conjunto único.

– La caracola: esta escultura en metal, obra del moañés Lito Portela, se ha convertido en rincón fotografiado, principalmente -pero no solo- en las puestas de sol. Se encuentra en el aparcamiento principal de la zona (nos encontramos con este aparcamiento en cuanto llegamos a Cabo Home, y desde el mismo podemos comenzar nuestros paseos).

Sant Miquel del Fai, en Sant Feliu de Codines

Quizá este sea el recuerdo consciente más antiguo que plasmo en este humilde blog. A finales de los años setenta del pasado siglo, hicimos un viaje familiar (mis padres y yo, que éramos los únicos por aquel entonces en la familia) a Barcelona. Y nos llevaron a visitar Sant Miquel del Fai, un paisaje de formaciones rocosas, cascadas y pantanos que quedó grabado en mi memoria y en mi corazón.

Sant Miquel del Fai es un espacio natural en el que se encuentra un antiguo monasterio con elementos románicos (el monasterio es anterior al románico). Y si el monasterio merece la pena, el espacio natural aún más. Os recomiendo, si tenéis la oportunidad, visitarlo.

Tengo dos recuerdos especialmente guardados: caminar por detrás de una cascada, y un paseo en lancha por el pantano (que estaba cerca, pienso que no pertenecía al espacio natural) en el que se podía ver el campanario de la iglesia de un pueblo inundado.

De Elmoianes – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16382702

El faro, el gato y el chochín

No es ni un chiste ni una fábula. Pero es una historia de la que podemos extraer una enseñanza de respeto por la vida y por la diversidad.

La isla de Stephens es una isla situada en Nueva Zelanda. A uno de los protagonistas de nuestra historia le tocó ser el ayudante del farero. Y se llevó un gato como compañía. En la isla vivía, tranquilo ante la inexistencia de depredadores, una especie de chochín.

Con demasiada frecuencia, el gato le traía a nuestro amigo, ornitólogo aficionado, ejemplares de una especie que él no conocía. Alguno de esos ejemplares, ya disecado, viajó en el barco que, cada varios meses, cubría la ruta hasta Reino Unido, en donde también confirmaron que estaban ante una nueva especie.

Pero ya era tarde. La gata y sus hijos acabaron, en un lapso brevísimo de tiempo, con esta especie que ahora solamente se puede encontrar en museos, disecada por aquel ayudante del farero que viajó a la isla con su gata preñada.

De John Keulemans – nzbirds.com URL: [1]. Current version has been cropped and levels adjusted by User:Kahuroa, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=428354

El salto del gitano (Parque Nacional de Monfragüe, Cáceres)

Se cuenta que por aquella zona había un temible ladrón, de raza gitana (ya, los estereotipos) que sembraba el pánico en toda la comarca. Tras una de sus fechorías, y para escapar de los guardias civiles que lo perseguían, cruzó de un salto el espacio entre las márgenes del río Tajo, saltando de acantilado a acantilado. Uno de los perseguidores, intentando hacer lo mismo, quedó convertido en piedra, y aún hoy puede verse en la formación rocosa.

Pero no es la leyenda, el gitano o los guardias civiles lo que trae hoy aquí este bonito lugar, sino el propio paisaje y la cantidad de fauna que ha hecho de él su hogar. Lo más destacable, con diferencia, las ochenta (80) parejas de buitre leonado que anidan en el roquedo. Junto a la majestuosa estampa de esos auténticos reyes del aire (escapan del ataque de las águilas subiendo a donde esas reinas no llegan), debemos señalar las tres parejas de cigüeña negra que también han hecho allí su morada. No son las únicas: también el águila real, el halcón peregrino y el búho real.

Un lugar maravilloso y mágico, al que hemos ido siempre que hemos podido. No os lo perdáis si visitáis ese precioso norte extremeño. He podido hacerlo con mi esposa, con mis hijos, con mi hermana y con mis padres (feliz cumpleaños, mamá): un regalo enseñar sitios bonitos a la gente a la que quieres.

Mariposas, de Elizabeth Hargrave (Devir Iberia)

Cada primavera, millones de mariposas monarca salen de Michoacán, en el centro de México, dispersándose por el este de Estados Unidos y Canadá, en vuelos de hasta 40 kilómetros diarios. Cuando llega el otoño, también millones de esas mariposas regresan a México. Ya no son las que se fueron, sino que han pasado varias generaciones. Estas vivirán unos siete u ocho meses y, al llegar la siguiente primavera, se repetirá el ciclo. Las que llegan a México viven, como hemos dicho, esos meses: sus hijas y nietas, las que realizan la ruta migratoria, viven solamente unas semanas. Es una especie que está en peligro, así que las “paradas para monarcas”, jardines que intentan compensar la pérdida de algodoncillo (única fuente de alimento), son de gran importancia.

Tras conocer este proceso migratorio, Elizabeth Hargrave decidió hacer este maravilloso juego. Es un juego para un número de jugadores entre 2 y 5 y para una edad a partir de 14 años. La duración de una partida es, aproximadamente, de una hora (entre 45’ y 75’).

El objetivo es, como podemos suponer, realizar el recorrido de las mariposas monarca, así que comenzamos colocando una de nuestras mariposas en la gran casilla de Michoacán. Hay mariposas de cuatro generaciones (1-4); aquí colocaremos, lógicamente, la de generación 1.

Existen las llamadas “cartas de acciones”, que nos indican qué debemos realizar en nuestro turno. Estas cartas son del tipo “mueve una mariposa cuatro casillas” o “avanza dos mariposas dos casillas”. Según en donde caigamos, podemos realizar diferentes tareas, como reproducirnos (si caemos al lado de un algodoncillo y tenemos suficientes flores), recoger una flor (si caemos en una flor o en una parada -en una ciudad- creada por humanos). Las fichas de parada pueden darnos una carta de ciclo vital (que recorren el ciclo vital de las mariposas: huevo, oruga, crisálida, adulta); completar un ciclo vital nos dará beneficios extra (como una mariposa, un turno o un punto, por ejemplo).

Al igual que en la vida real, cada viaje y cada estación son unas aventuras diferentes. Por eso, en cada partida, se escogen al azar tres cartas de objetivos de estaciones -una por estación- que pueden cambiar por completo la estrategia de la partida.

Tras cada estación, y basándonos en cómo se haya desenvuelto esa fase de la partida, obtendremos una puntuación. La suma de las puntuaciones de las tres estaciones (primavera, verano, otoño) es nuestra puntuación final.

No quiero terminar sin decir que, además de ser un juego muy bien pensado y con una alta carga de conciencia medioambiental, es estéticamente precioso: nos ha gustado el grafismo, el tablero… incluso la caja. Y mención especial para esas mariposas de madera que se van a desplazar por el mapa.

Os dejo aquí una deliciosa entrevista a Elizabeth Hargrave, realizada por Benjamín Amorín, de Devir Iberia.

Biscoitos (Terceira, Azores)

Biscoitos es una localidad situada en la parte norte de la isla Terceira, que forma parte del archipiélago de las Azores.

Presenta unas formaciones rocosas (de rocas volcánicas, como es lo común en estas islas) que forman pequeñas bahías que funcionan como piscinas de diferentes formas, tamaños y profundidades. Es un lugar que merece la pena ser visto, incluso aunque no nos bañemos.

Adicionalmente, Biscoitos tiene un Museo del Vino (variedad verdelho) que nos ayuda a conocer mejor la historia de esta zona.

Por José Luís Ávila Silveira/Pedro Noronha e Costa – Obra do próprio, Domínio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2916925

La casa del águila imperial, en Pedraza (Segovia)

El nombre completo de este centro es Casa del Águila Imperial y del Parque natural Sierra Norte de Guadarrama, y se ubica sobre las ruinas de la iglesia de San Miguel (se tomaron medidas para cuidar y mantener esos restos durante la construcción de este edificio).

El centro se estructura en tres áreas diferenciadas (sin dejar por ello de estar relacionadas): Villa y Tierra de Pedraza, dedicado a contarnos las particularidades del entorno en el que estamos; Red Natura 2000, en donde podremos aprender las acciones de esta iniciativa en Castilla y León; El águila imperial, que nos permite acercarnos a esta maravillosa especie, que un día estuvo gravemente amenazada y que hoy sigue necesitando atención, aunque su situación ha mejorado mucho.

Saldremos de este centro (apto para todas las edades) conociendo más sobre la distribución, costumbres, reproducción, nutrición y formas de vida del águila imperial. Si os acercáis por esta zona (en la que hay unos cuantos lugares que merecen visita), os recomiendo acercaros a este centro.

https://patrimonionatural.org/casas-del-parque/centros-tematicos/casa-del-aguila-imperial

A fraga do meu avó, de Mamá Cabra

Hace ya un tiempo, antes de que las pandemias y los confinamientos cambiaran nuestras vidas, tuvimos la suerte de asistir a la presentación de este precioso libro-disco de Mamá Cabra.

Es una obra dedicada a los animales, a las plantas, a la naturaleza, a nosotros. En definitiva, dedicada a este planeta que, por ahora, es el único que habitamos. (Y aunque no lo habitáramos o no fuera el único: merece, igualmente, cuidado).

Ecologismo en estado puro, en resumen. Ecologismo en el mejor de los sentidos. Ecologismo que cuida la diversidad y los bosques autóctonos -especialmente mal tratados y maltratados en Galicia-. Con este principal objetivo de concienciar nació este trabajo con trece canciones -trece regalos- que, por encima de todo, desbordan amor y sensibilidad.

Os lo recomiendo. Os va a encantar.

Foz de Lumbier, en Navarra

Hoy viajamos para disfrutar de este asombroso desfiladero, con paredes casi verticales de cientos de metros de altura (100-400), esculpido gracias al tiempo y al río Irati.

Se ha declarado como reserva natural y en ella viven colonias de buitre leonado y alimoche (en ciertas épocas del año, suponemos), dos animales maravillosos y verdaderos tesoros de la fauna ibérica.

Guía de las aves comunes de España

La Sociedad Española de Ornitología, siempre tremendamente activa, con iniciativas geniales, y una fuente estupenda de buen material sobre el tema al que se dedican, nos regala esta guía de aves que seguro ayudará a los que habitualmente tenemos problemas para identificarlas.

111 especies de aves que nos serán más familiares gracias a esta guía. Aquí puedes iniciar el proceso de descarga: https://bit.ly/2zw41Ia