Archivo de la categoría: Naturaleza

Las salinas de Ulló, en Vilaboa

Es la ría de Vigo un lugar incomparable. Mi querido padre se refería a ella, sin necesidad de más referencia, como la simpar.

Casi en el fondo (entendiendo como tal la zona más interior) de la simpar, se encuentra una zona de gran riqueza paisajística, natural e histórica: las salinas de Ulló.

El método con el que a mediados del siglo XVII se extraía la sal era asombrosamente sencillo y eficaz: se construyó un muro con unas compuertas que dejaban entrar el mar con la pleamar (ya sabéis, marea alta) pero impedían su retorno cuando llegaba la bajamar. La evaporación del agua hacía el resto: allí se quedaba la sal. Además (sin tener relación directa con la extracción de dal) existía un molino de mareas que aprovechaba la fuerza de la pleamar.

Como parte de la misma ruta, y mientras se disfrutan de vistas, de faunas y de floras, se puede acceder a las ruinas de las edificaciones de una granja que nos cuentan lo que aquello debió ser. (Con precaución, por favor, que son ruinas muy ruinas).

¿Partenogénesis en cóndores?

Leo en El País que dos cóndores de California tuvieron polluelos (un polluelo cada una) sin intervención de un macho, pese a que había machos cerca. Es decir, los huevos no habían sido fertilizados por espermatozoides: se produce una duplicación del material genético de la hembra y así se produce el polluelo (hibridando -disculpadme si uso mal el término- esas dos hebras).

Obviamente, no hay la variabilidad genética que habría en el caso de ser dos individuos diferentes los que intervienen en la reproducción. Además, la cría suele ser más débil. Al parecer, en estos dos casos descubiertos, las crías fueron machos (tampoco consigo entender cómo es posible que sea macho el resultado, así que agradezco explicación).

En cualquier caso, estamos ante un hecho asombroso.

La Casa del Oso

La Casa del Oso Pardo Cantábrico, para más señas. Hace ya más de una década tuvimos la ocasión de visitar una de ellas (son varias, ahora os cuento más) y os prometo que es una actividad que os va a encantar. Así que, si estáis cerca de alguna, no lo dudéis: además de disfrutar, aprenderéis a conocer y a querer a esta maravillosa subespecie.

Hay varias, como decía: tenemos una en Somiedo (Asturias), otra en Liébana (Cantabria), otra en Cervera de Pisuerga (Palencia) y otra en el Alt Pirineu (Lleida). No tengo claro si la de Cervera es una casa del oso específica o si forma parte del Centro de Interpretación de la Montaña Palentina, pero indagaremos y, si podemos y procede, añadiremos información.

O monte das aras, de Santiago Cortegoso

Hoy os invito a viajar al pasado y a recorrer la historia, descubriendo que lo que nos oprime y lo que nos emociona no ha variado tanto a lo largo y ancho de los siglos.

De la mano de un pastor de cabras subiremos el monte de O Facho, y mientras lo acompañamos en la búsqueda de sus cabras perdidas nos encontraremos con bodas, cortejos, ofrendas y dioses. Y aprenderemos respeto por la naturaleza, respeto por las personas y respeto por las ideas.

La obra se representa, pues, por la ruta hacia la cima. Comienza en la base del camino y -no quiero entrar en detalles, porque creo que perdería encanto- y vamos disfrutando de las diferentes escenas.

La obra es de Santiago Cortegoso, a partir de una idea de Lois Soaxe; Lois Soaxe, al que conocíamos por su extraordinario papel como Pedro Barba en María Soliña, es aquí sobre todo pastor: Serafín busca sus cabras perdidas y nos guía a todos. Antía Costas también lo borda de principio a fin (qué pena no poder contaros con más detalle, pero es que tenéis que verla en directo) y nos deja claro qué significa la igualdad y qué significa el respeto. Y, finalmente, Omar Ferrín, absolutamente brillante en su interpretación (y otra vez me fastidia no poder contaros más). La compañía Teatro de Ningures -ya mítica en el mundillo teatral- es la que se encuentra detrás de este proyecto.

En resumen, si tenéis la suerte de estar por esta zona un día de representación (suelen ser a finales de octubre-comienzos de noviembre, por lo que vemos), no os la perdáis. Vais a disfrutarla y a pasar un rato maravilloso.

La brecha de Rolando, en los Pirineos

Rolando, o Roldán, o Roland, sobrino de Carlomagno, al término de la batalla de Roncesvalles intentó destruir su espada Durandal (o Durandarte) golpeándola contra la roca. Y provocó esto (siempre según la leyenda, aclaramos):

Author Jens Buurgaard Nielsen.

Esta asombrosa formación tiene unos 40 metros de alto y unos 100 metros de altura. Y desconozco cuál sería el nombre correcto para identificarlo. He leído “collado”, pero me cuesta asociar collado a algo tan abrupto. Si alguien lo sabe, aquí estamos siempre agradecidos a los aportes.

Museo del Jurásico de Asturias

Es Asturias -no descubro nada nuevo- un destino maravilloso de vacaciones. Pero junto a su naturaleza, sus playas, su gastronomía y su -todo el mundo de pie, por favor- prerrománico, hay algo que me sorprendió (ventajas de esta casi infinita ignorancia): un museo de dinosaurios. Existe una amplia zona de costa rica en restos y huellas de estos fascinantes animales, así que este Museo del Jurásico de Asturias nos sirve de lugar de aprendizaje y de exposición de lo descubierto.

Un lugar muy adecuado si viajáis con niños (también si no), en donde, además del propio museo, podréis disfrutar de talleres, actividades y charlas. El entorno está adornado con reproducciones de dinosaurios, lo cual convierte el paseo por el bosque en una aventura.

Cuando vimos la forma del museo nos surgió la duda -todavía no resuelta para nosotros- de si representa tres huevos (de dinosaurio, se entiende) o una huella (también de dinosaurio). ¿Qué os parece a vosotros?

<ul class="links">
<li><a href="http://www.museojurasicoasturias.com/" target="_blank">Museo del Jurásico de Asturias</a></li>
</ul>

Cabo Home, en Cangas

Las rías gallegas, ese prodigio de la naturaleza formando -bonita leyenda- por las manos de Dios al descansar su séptimo día, están flanqueadas por penínsulas. Hoy viajamos a la península del Morrazo y, en concreto, a su extremo. Allí podemos mirar y admirar los acantilados de la Costa da Vela.

Este lugar es obligatorio para quienes visitéis esta zona. Y nos ofrece unas cuantas posibilidades muy bonitas, todas ellas compatibles entre sí, pero también realizables de forma independiente.

– Playa de Melide: una playa preciosa, accesible a través de un pequeño sendero entre pinos, tras haber dejado el vehículo en el aparcamiento cercano (aparcamiento gratuito, pero quizá completo en días no laborables); este aparcamiento que menciono aquí no es el aparcamiento “principal” de Cabo Home, sino específico para la playa. La playa es maravillosa pero, por favor, muchísimo cuidado con el mar. Las olas de aquí no son poca cosa.

– O Facho: en el alto de una de las pequeñas montañas que adornan el contorno se puede disfrutar, además de una vista maravillosa, de los restos arqueológicos de un antiguo santuario en honor del dios Berobreo.

– Rutas de senderismo: hacia el mencionado Facho ya tenemos una bonita ruta. Pero también hay otras que nos permiten acercarnos a los faros, unos lugares que yo siempre he visto llenos de encanto y magia. El faro salvador, la desbordante fuerza del mar, la visión de las islas Cíes y Ons, todo ello forman un conjunto único.

– La caracola: esta escultura en metal, obra del moañés Lito Portela, se ha convertido en rincón fotografiado, principalmente -pero no solo- en las puestas de sol. Se encuentra en el aparcamiento principal de la zona (nos encontramos con este aparcamiento en cuanto llegamos a Cabo Home, y desde el mismo podemos comenzar nuestros paseos).

Sant Miquel del Fai, en Sant Feliu de Codines

Quizá este sea el recuerdo consciente más antiguo que plasmo en este humilde blog. A finales de los años setenta del pasado siglo, hicimos un viaje familiar (mis padres y yo, que éramos los únicos por aquel entonces en la familia) a Barcelona. Y nos llevaron a visitar Sant Miquel del Fai, un paisaje de formaciones rocosas, cascadas y pantanos que quedó grabado en mi memoria y en mi corazón.

Sant Miquel del Fai es un espacio natural en el que se encuentra un antiguo monasterio con elementos románicos (el monasterio es anterior al románico). Y si el monasterio merece la pena, el espacio natural aún más. Os recomiendo, si tenéis la oportunidad, visitarlo.

Tengo dos recuerdos especialmente guardados: caminar por detrás de una cascada, y un paseo en lancha por el pantano (que estaba cerca, pienso que no pertenecía al espacio natural) en el que se podía ver el campanario de la iglesia de un pueblo inundado.

De Elmoianes – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16382702

El faro, el gato y el chochín

No es ni un chiste ni una fábula. Pero es una historia de la que podemos extraer una enseñanza de respeto por la vida y por la diversidad.

La isla de Stephens es una isla situada en Nueva Zelanda. A uno de los protagonistas de nuestra historia le tocó ser el ayudante del farero. Y se llevó un gato como compañía. En la isla vivía, tranquilo ante la inexistencia de depredadores, una especie de chochín.

Con demasiada frecuencia, el gato le traía a nuestro amigo, ornitólogo aficionado, ejemplares de una especie que él no conocía. Alguno de esos ejemplares, ya disecado, viajó en el barco que, cada varios meses, cubría la ruta hasta Reino Unido, en donde también confirmaron que estaban ante una nueva especie.

Pero ya era tarde. La gata y sus hijos acabaron, en un lapso brevísimo de tiempo, con esta especie que ahora solamente se puede encontrar en museos, disecada por aquel ayudante del farero que viajó a la isla con su gata preñada.

De John Keulemans – nzbirds.com URL: [1]. Current version has been cropped and levels adjusted by User:Kahuroa, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=428354

El salto del gitano (Parque Nacional de Monfragüe, Cáceres)

Se cuenta que por aquella zona había un temible ladrón, de raza gitana (ya, los estereotipos) que sembraba el pánico en toda la comarca. Tras una de sus fechorías, y para escapar de los guardias civiles que lo perseguían, cruzó de un salto el espacio entre las márgenes del río Tajo, saltando de acantilado a acantilado. Uno de los perseguidores, intentando hacer lo mismo, quedó convertido en piedra, y aún hoy puede verse en la formación rocosa.

Pero no es la leyenda, el gitano o los guardias civiles lo que trae hoy aquí este bonito lugar, sino el propio paisaje y la cantidad de fauna que ha hecho de él su hogar. Lo más destacable, con diferencia, las ochenta (80) parejas de buitre leonado que anidan en el roquedo. Junto a la majestuosa estampa de esos auténticos reyes del aire (escapan del ataque de las águilas subiendo a donde esas reinas no llegan), debemos señalar las tres parejas de cigüeña negra que también han hecho allí su morada. No son las únicas: también el águila real, el halcón peregrino y el búho real.

Un lugar maravilloso y mágico, al que hemos ido siempre que hemos podido. No os lo perdáis si visitáis ese precioso norte extremeño. He podido hacerlo con mi esposa, con mis hijos, con mi hermana y con mis padres (feliz cumpleaños, mamá): un regalo enseñar sitios bonitos a la gente a la que quieres.