El Transparente de la catedral de Toledo, de Narciso Tomé

Desde que nuestro querido tío Cándido nos contó que Toledo le habló, esa ciudad se convirtió en visita obligada (no solamente por nuestro tío, sino por la cantidad de referencias leídas, vistas y escritas que nos habían llegado de esa asombrosa ciudad). Si Toledo es obligatorio, también lo es visitar su catedral si visitas la ciudad. Y, desde luego, quien visita la catedral no puede salir de ella sin disfrutar del asombroso Transparente construido (y esculpido, y pintado) por Narciso Tomé y sus hijos.

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Su función es simple: lograr que llegue luz al sagrario. Pero la forma que eligió Tomé para lograrlo es única: un retablo de mármol en donde podemos ver tanto el sol por el que entra la luz como figuras y escenas que representan a los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel; la última cena y la imposición de la casulla a San Ildefonso. Y más arriba, podemos ver una bóveda con pinturas al fresco con algunas escenas y personajes del Antiguo Testamento. Personalmente, debo decir que esa bóveda es la parte que más me fascina.

La divina peregrina

Descubrí esta obra gracias a la música de Carrión Folk y de la increíble voz de Ana Gutiérrez. Es una obra tradicional, englobada en el contexto del Camino de Santiago, esa ruta por la cual Europa entró en la península Ibérica. Os comparto la letra, tomada de -una vez más- el incansable trabajo de Joaquín Díaz.

Tuvimos la suerte de poder escucharla acercándonos a Santiago, ya viendo en la lejanía el inconfundible perfil de la Catedral.

Camino de Santiago
Con grande halago
Mi peregrina me encontré yo
Y al mirar su belleza
Con gran presteza
Mi peregrina me enamoró.

Fue tanta la alegría
Que al alma mía
La compañía de su amor dio
Que en la oscura maraña
De una montaña
Mi peregrina se me perdió.

Y mi pecho afligido
Preso y herido
Por estos montes suspiros dio
Y a los prados y flores
De sus amores
De esta manera les preguntó.

¿Quién vio una morenita
peregrinita
que el alma excita con su desdén?
Por ver si mis desvelos
Hallan consuelos
Todas sus señas daré también.

Iba la peregrina
Con su esclavina
Con su cartera y su bordón
Lleva zapato blanco
Media de seda
Sombrero fino que es un primor.

Tiene rubio el cabello
Tan largo y bello
Que el alma en ello se me enredó
Y en su fina guedeja
De oro madeja
Su amor al mío lo aprisionó.

Es su frente espaciosa
Larga y hermosa
Donde Cupido guerra formó
Pero se halló vencido
Preso y herido
Mi amor, y el suyo se coronó.

Sus ojos y pestañas
Son dos montañas
Donde dos negros hacen mansión
Y en arcos de Cupido
Los atrevidos
Luego disparan flechas de amor.

Su barba es el archivo
Donde yo vivo
Preso, rendido y muerto de amor
Y tal belleza vierte
Que se convierte
En sepulcro alegre y dulce prisión.

Es su hermosa garganta
La mejor planta
Que en los jardines sembró el amor
Que la blanca azucena
Aunque con pena
De su hermosura se avergonzó.

Para pintar su talle
Bueno es que calle
Pues mi pintura será un borrón…
Yo quisiera de Apeles
Tener pinceles
Para pintarla con perfección.

Perdone su hermosura
Si en la pintura
Grosero ha estado mi fino amor
Por haberla ofendido
A los pies rendido
A mi peregrina pido perdón.

Y aquí, esta maravillosa interpretación:

El entierro del Señor de Orgaz, de El Greco

Gonzalo Ruiz de Toledo, IV Señor de la villa de Orgaz, en Toledo (aunque esa dinastía recibió generaciones después el título de Conde, el que nos ocupa era Señor. Siendo muy querido en su ciudad y con fama de santidad (ya en vida), decidió ser enterrado en el rincón más humilde de la iglesia de Santo Tomé. Cuando llegó el momento de depositar el cuerpo en la sepultura, San Agustín y San Esteban descendieron para ser ellos quienes llevaban a cabo esa tarea.

Dos siglos después. el Greco, Doménikos Theotokópoulos, recibió el encargo de representar el milagro. Y entonces surgió el otro milagro de esta obra: ella misma. En este lienzo de 4,80 metros de alto y 3,60 metros de ancho, el genio cretense nos representa, en la parte inferior, el milagro referido, en lo que además se puede considerar el primer retrato grupal realizado en España. En la parte celestial -en donde El Greco tuvo total libertad- se puede ver al trío central (la Virgen, San Juan Bautista, Jesucristo) y, bajo ellos, un ángel subiendo el alma del CondeSeñor de Orgaz. Además podemos ver a personajes del Antiguo (Moisés, David, Noé) y del Nuevo (además de los ya mencionados, también María Magdalena, San Pedro y algunos sin confirmar).

De El Greco – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38746498

El Dios de Spinoza

Se dice que cuando le preguntaban al físico Albert Einstein si creía en Dios, el respondía que creía en «el Dios de Spinoza». ¿De qué dios nos habla Einstein, de qué Dios nos habla Spinoza?

Existen varias versiones (algunas realmente bellas) sobre cómo era ese dios en el que creía Spinoza. No queda claro si hablamos de panteísmo o de panateísmo. Pero sí parece evidente que Spinoza veía a Dios en la Naturaleza, en el mundo que nos rodea. Desde luego, nada en lo que no pudiera creer Einstein.

Eso no sirve para nada

Lengua nos está sirviendo para poder disfrutar de la lectura y de la escritura, permitiéndonos viajar en estos tiempos en los que tanto lo echamos de menos.

Lengua extranjera nos sirve para comunicarnos con amigos de otros países y para poder leer su prensa, conociendo de primera mano cómo evoluciona allí la enfermedad.

Ciencias Sociales nos está sirviendo para entender cómo puede afectarnos esta situación tan increíble como sociedad y cómo se vivieron situaciones similares en el pasado.

Matemáticas para entender la evolución de las curvas de enfermos, recuperados y fallecidos y para mostrarnos cómo estamos evolucionando; también para saber si los tratamientos propuestos funcionan o no.

Ciencias de la Naturaleza para encontrar la vacuna y la medicina; también para aplicarlas.

Religión para encontrar la necesaria paz y para entrar en comunión con quienes profesan la misma (al menos). También para recordarnos que hemos vivido una Cuaresma (¡Cuarentena!) y que entramos en la Semana Santa, ayudándonos a ubicarnos en el tiempo y recordándonos que todo sigue.

Valores para poder gestionar nuestra frustración, para poder transmitir nuestra alegría y nuestro ánimo a los demás; también para poder mostrar nuestra solidaridad con el resto de personas, quedándonos en casa salvo para lo exclusivamente imprescindible.

Educación Física para ayudarnos a mantenernos en forma, para poder establecer rutinas de ejercicios y mantener una vida saludable. Desde luego, también para disfrutar de partidos históricos y que nuestros pequeños puedan asombrarse con Maradonas, Butragueños, Petrovics y Sabonis.

Música para disfrutar escuchándola y componiéndola, cantándola y bailándola. En directo y vía Internet. Un festival cada día.

Plástica para expresar toda nuestra creatividad y plasmar nuestros sentimientos en un hoja de papel, en un bloque de arcilla o en cualquier manualidad; también para hacer llegar mensajes de esperanza, ilusión y alegría desde nuestras ventanas y balcones.

Tecnología para poder seguir comunicándonos con nuestros seres queridos, para poder verlos y para que nos vean. Para que nos sigamos viendo padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos, amigos. También para poder continuar trabajando y aprendiendo.

Irene, que significa paz

Celebramos hoy la festividad de Santa Irene de Tesalónica. Esta mártir del siglo III fue asesinada -se desconoce cómo- por no renunciar a la fe cristiana.

En su honor la isla de Santorini lleva su nombre.

Y para mí, es sobre todo el nombre de nuestra preciosa, única, inteligente, cariñosa, y simpática hija Irene. Te quiero, amor. Muchas felicidades.

Para Irene :*

La ausencia de la iglesia en esta crisis

Tenemos mil motivos para criticar a la Iglesia, comenzando por el imperdonable de proteger a pedófilos, seguramente el más grave de todos sus pecados.

Pero, no sé si por ese sesgo de confirmación en el que todos caemos, buscando en la realidad la confirmación de nuestros pre-juicios, o porque no queremos que la realidad nos estropee una buena noticia, leo (llevo días leyendo) que la Iglesia (Católica, suponemos) no está haciendo nada en esta crisis. Sin hacer una gran labor de búsqueda, he encontrado esto.

– en Ávila ha puesto 600 camas a disposición del ayuntamiento. También se han puesto camas (desconozco cuántas en Albaceta, Sigüenza o Barbastro).
– donaciones de dinero para material sanitario (sobre 1.000.000 €)
– elaboración de mascarillas, miles.
– por supuesto, la habitual atención a personas sin hogar, a personas mayores que viven solas, etc.

¿Qué tal si utilizamos nuestra energía para apoyar, en lugar de para criticar? Tiempo habrá de corregir lo que se ha hecho mal.

El Pórtico del Paraíso

En la fachada occidental de la Catedral de Ourense podemos disfrutar de una joya que, ensombrecida por el cercano Pórtico de la Gloria (Catedral de Santiago), no recibe ni la atención ni la admiración que merece.

Se levantó a mediados del siglo XIII, aunque la policromía que se puede disfrutar en la actualidad es del siglo XVIII. En él podemos ver personajes del Antiguo Testamento, de los Evangelios, y del Apocalipsis.

Jose Luis Cernadas Iglesias / CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)

Motu proprio

Pues eso quería deciros, que la expresión es «motu proprio», y no «de motu propio» o «motu propio».

Significa, como sabréis, una acción llevada a cabo por iniciativa propia, sin que haya sido ordenada o indicada por un tercero. Y tiene su origen (y se sigue usando también en ese contexto) en un documento que el Papa publica por propia iniciativa.

El origen de la expresión «A cappella»

Como sabéis, se conoce como música «a cappella» la música cantada que no está acompañada por instrumentos. Pero, ¿cuál es el origen de esta expresión con ese significado?

Frente a las grandes iglesias y catedrales, en donde las voces de los integrantes del coro -o del propio pueblo, si cantaba- estaban acompañadas por instrumentos musicales (órgano, principalmente), en las pequeñas capillas la única música era la proveniente del corazón y la boca de los fieles. Por esto a ese tipo de música se la conoce con el nombre de a cappella.