Archivo de la categoría: Religión

Sedia-mi eu na ermida de San Simón

A mediados del siglo XIX, en Roma, en la Biblioteca Apostólica Vaticana, fue descubierto por Fernando Wolf un códice de más de doscientas hojas con cantigas gallegoportuguesas. Y, entre ellas, esta joya de Mendiño, del que no tenemos nada más:

Sedia-mi eu na ermida de San Simion
e cercaram-mi as ondas, que grandes son;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Estando na ermida, ante o altar,
(e) cercaron-mi as ondas grandes do mar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

E cercaron-mi as ondas, que grandes son;
non ei (i) barqueiro nen remador;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

E cercaron-mi as ondas grandes do mar;
non ei (i) barqueiro, nen sei sei remar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Non ei (i) barqueiro nen remador;
morrerei, fremosa, no mar maior;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Non ei (i) barqueiro, nen sei remar;
morrerei fremosa no alto mar;
¡eu atendendo o meu amigo,
eu atendendo o meu amigo!

Allí, en el corazón de la Ciudad Eterna, unos versos nos recordaban lo que sintió un monje de hace casi mil años en una pequeña isla en la más bonita de las rías.

Torre de Pisa (y catedral y baptisterio)

Si el pasado miércoles nos acercábamos a disfrutar del campanile de la catedral de Florencia, hoy viajamos para ver la catedral de Pisa, junto con su baptisterio y su campanile, del que diría -opinión personal- que es el monumento más famoso del mundo: difícil encontrar alguien que no lo conozca.

Aquí tenéis este vídeo de este conjunto que merece una y mil visitas:

¿A qué municipio pertenecen las islas Cíes?

La respuesta corta es que estas maravillosas islas pertenecen a Vigo, desde que la reina Isabel II así lo decidiera. Pero antes pertenecieron a Cangas, y hay buenos motivos para que así siguiera siendo.

Por una parte, la parroquia de Cangas -núcleo urbano- se llama de Santiago e Islas Cíes; por otra, se encuentran (esto lo digo a ojo, y bien pudiera estar confundido) mucho más cerca de Cangas que de Vigo. Finalmente, y según he leído (no he encontrado confirmación de esto), la iglesia del monasterio que existió en las islas -quedan ahora ruinas- estaba dedicada a nuestra señora de Darbo, parroquia perteneciente también al municipio de Cangas.

El campanile de la catedral de Florencia (de Giotto)

Este campanile (campanario) de casi 85 metros de alto se encuentra al lado del maravilloso Duomo, de esa catedral de una Florencia que fue el centro del mundo hace no demasiados siglos. Es un campanario exento, como era habitual entonces; para, al parecer, eliminar vibraciones en el edificio principal.

La obra fue comenzada por Giotto, pero falleció antes de completarla, así que su proyecto inicial, que contemplaba una altura de más cien metros, no llegó a realizarse. Campanile de Giotto, pues, aunque también trabajaron en él Pisano (que murió víctima de la peste) y Talenti, que fue quien completó la obra.

Puede visitarse, y os prometo que subir sus más de 400 escalones compensa holgadamente.

Para Marimar y Clara; sí Florencia es bella ya de por sí, imaginaos lo bonito que tuvo que ser para mí visitarla con vosotras.

De Michele Perillo – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=544675

Iglesia de Santa María (en Tábara, Zamora)

Tuvimos hace unos días la suerte de pasar al lado de esta iglesia y de su preciosa torre. Torre que, de lejos, me parecía mudéjar, pero al acercarnos a ella pudimos darnos cuenta de que no era de ladrillo, sino de piedra.

Esta bella construcción románica forma -formaba- parte de un monasterio del que nos han llegado pocos restos. Y la torre que nos embelesó fue edificada en el siglo XII, sustituyendo (y, al parecer, intentando imitar) a la antigua torre mozárabe. Si tenéis la suerte de pasar cerca de la zona, acercaos a disfrutar de esa imposible mezcla de robustez y elegancia.

By Antramir – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14544015

¿Qué es el sursuncorda?

La expresión alude al poder de alguien con capacidad de decisión… y a nuestra decisión de no hacerle caso: “ni aunque lo diga el sursuncorda”.

Proviene de la expresión litúrgica latina “sursum corda”, que significa “arriba los corazones” (en la liturgia actual, “levantemos el corazón”).

E imagino -que no lo sé- que ese significado viene de referirse a ese Señor ante el cual se levantan los corazones.

El velatorio de Manuel de Senín, de José María Castroviejo

Mi muy querido abuelo, tras sus intensas jornadas de pesca o de trabajo en defensa de los derechos de los marineros, recogía en lo que acabaron siendo sus memorias los detalles, las curiosidades y las dificultades que adornaban su día a día.

Su nieto, mi también muy querido primo Luis, convirtió esos documentos en un libro imprescindible. Y lo adornó con un delicioso prólogo que nos dibuja, con un par de pinceladas, una familia y una vida enteras. Y en ese prólogo se hace referencia a una historia que mi abuelo solía contar en las largas y oscuras noches de invierno y que su nieto Luis tuvo ocasión de escuchar en muchas ocasiones: la estremecedora historia del velatorio de Manuel de Senín.

En la búsqueda del relato llegué hasta la Universidad de Trieste y, en concreto, a la doctora Sara Farenzena, que escribió una Tesis sobre Castroviejo y que, amabilísimamente, me hizo llegar el relato.

Relato que forma parte de un conjunto, bajo el nombre de El pálido visitante. Manuel de Senín es un hombre malvado y poco querido; tras un asesinato en la aldea, y viendo que todas las miradas acusatorias se dirigen a él, decide irse. Tiempo después, retorna y, al poco, fallece. Y nadie quiere ir a su velatorio (en Galicia, y en muchos otros sitios, se velaba al muerto en el propio hogar, hasta hace muy poco). La viuda, más por imagen que por amor, consigue que tres amigos de la bebida y el juego la acompañen en la noche en vela. Y la interacción con el muerto no os la desvelo, espero que sepáis disculparme.

Muchas gracias, Sara, por tu disposición y colaboración.

Este post lo dedico a Jose y a Rosana, dignos hijos de su padre Luis (qué orgulloso estaba siempre de vosotros). Un besiño.

Panteón de la familia Castroviejo, exterior de la iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

Las nuevas puertas de la Catedral, en Burgos

Es parte de la historia de cualquier edificio, pero es siempre nuevo y siempre causa de debate. Ayer podía ser la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela, hoy son las puertas de la Catedral de Burgos.

Se han encargado a Antonio López, posiblemente el más famoso de los pintores vivos españoles. Y serán tres puertas y, en cada una, una representación: Dios, la Virgen, Jesús.

Hay factores que se van del debate artístico, como si 1.200.000 € es demasiado dinero en estos tiempos. Hay factores menos claros, como si Antonio López ha usado la puerta en la que se representa a Dios como un autorretrato.

Pero el principal, en mi opinión, desde el punto de vista artístico, es si podemos hacer que unas puertas se lleven el protagonismo de una catedral que cumple 800 años. ¿Encajan con el entorno? ¿Profanamos algo por introducir modernidad? ¿Chocarán a los que celebren el noveno centenario, dentro de un siglo?

Iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

En la parroquia de Tirán (Moaña, Galicia, España), asomada al mar desde su balcón, podemos encontrar esta pequeña iglesia dedicada a San Juan Bautista.

Se trata de una construcción románica (quizá con una ligerísima tendencia hacia el gótico por el leve apuntamiento de sus arcos) del siglo XIII, de la que hasta hace muy poco tiempo no había referencias escritas (finales del siglo XX). Quienes somos de la zona, lógicamente, la conocemos bien, y en ella hemos vivido -como siempre sucede con las Iglesias- las alegrías de las bodas y bautizos junto con las tristezas de los entierros.

Recientemente se ha acometido una restauración de la iglesia, que ha dejado a la vista una puerta (podéis verla en las fotos). En el exterior tenemos un panteón, el de la familia Castroviejo, muy apreciada y querida en Tirán, con tres figuras que representan las tres virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. (Ya no es románico este panteón, como supondréis).