Aquella agresión pública

Primeros minutos del año 1988. Una niña de diecinueve años, en los inicios de su carrera artística, es una de las estrellas del programa especial de Fin de Año de TVE (Televisión Española). Un top demasiado pequeño hace que durante gran parte de la canción la cantante tenga que estar más preocupada de cubrirse que de cantar. Y en un momento dado sucede lo inevitable y lo que todos recordamos: uno de los pechos se le salió. Por fortuna, aquel programa no se emitía en directo, sino que se grababa con antelación. ¿Por fortuna? Entre el realizador y el representante de la actriz decidieron que no había problema en aquello, sino todo lo contrario. Y decidieron no ocultarlo, sino mostrarlo con detalle y en cámara lenta, con el visto bueno de Pilar Miró. Por supuesto, sin consultarlo y en contra de la voluntad de la protagonista. Y también -no nos vamos a quedar sin culpa- porque sabían que entre el público aquello iba a ser un éxito.

Veo que los medios de comunicación, aunque nos han contado con detalle este incidente, han pasado de puntillas a la hora de indignarse contra esta agresión machista y sexual que sufrió Sabrina Salerno en ese programa. El hecho de que la decisión se tomara a espaldas de la cantante me ha recordado mucho a la terrible decisión que tomaron Bernardo Bertolucci y Marlon Brando, cuando decidieron violar ante las cámaras a Maria Scheneider.

Treinta años después, si nos preguntan por Sabrina, todavía la recordaremos por aquel incidente, que desde luego ha condicionado gran parte de su carrera (o de su imagen). Treinta años después, si buscamos “Sabrina Salerno” en Google, todavía sale aquella actuación como primer vídeo.

Concierto de Navidad, Amancio Prada

Amancio Prada es la forma más placentera (de todas las formas llenas de placer que hay) de acercarse a las cumbres de nuestra poesía. El pasado martes 19 [Diciembre 2017] tuvo lugar este concierto que RTVE emitió unos días después. Lo comparto con vosotros para que lo disfrutéis una y mil veces. Echo de menos, por supuesto, que no aparezcan los comentarios de Amancio, esos comentarios siempre tan bellos que no se sabe si son el marco para la música que vendrá después o si es la música el marco a las palabras de Amancio.

Por supuesto todas las obras son bellísimas, pero si tuviera que elegir una, me quedo con el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, que me ha transportado a aquella grabación de hace ya casi treinta años en la incomparable iglesia mozárabe de San Miguel de Escalada (Gradefes, León). Una grabación que ha acompañado muchas de mis tardes de estudio y lectura.

Canción desesperada

Es tan magnífica la obra en prosa de Cervantes que su poesía ha quedado en un plano muy secundario, incluso aunque esa poesía forme parte de su obra cumbre. Por ese motivo -y por mi culpa, por supuesto- nunca había prestado especial atención a esta vertiente cervantina hasta que tuve la dicha de que Clara me regalara, hace ya unos cuantos años, un disco del que ya hemos hablado en este blog: Nunca fuera caballero. Disco del grupo Espliego, que ha llevado a cabo la labor de poner música a algunos de los bellos poemas que aparecen en El Quijote.

Quiero hoy presentaros un poema delicioso, un poema que Cervantes pone en boca de un cabrero, Antonio. Por favor, fijaos en lo perfecto de su letra, en la belleza de su música y en la sensibilidad interpretativa de José Ignacio Cordero. Disfrutadla.

Poderoso caballero

Esta versión de Paco Ibáñez, de finales de los años 60, es un regalo para los oídos. Os invito a disfrutarla.

y pues da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es Don Dinero.

Nunca fuera caballero

El extraordinario grupo manchego Espliego compuso, en 2005, una serie de canciones tomando como letra los poemas de El Quijote. Aquel disco -regalo de Clara; gracias :*- me descubrió dos cosas de golpe: al propio grupo Espliego y la belleza, sublime, de los poemas de El Quijote, la calidad de Miguel de Cervantes como poeta. Os recomiendo muchísimo esta obra, es una auténtica joya. Aquí tenéis una pequeña muestra:

50 obras musicales con las que tus hijos tienen que crecer

Resulta que Dani llega del cole trayendo canciones que aprende en los recreos y demás, con sus compañeros. Canciones de dudosa calidad, siendo extraordinariamente generoso. Así que creo que este post me va a ser muy útil, y espero que también a vosotros.

Es éste, por tanto, un post diferente a los habituales. Os pido vuestros comentarios y sugerencias, especialmente de los más puestos en esas artes. No estoy hablando de música para niños, sino de música de “conocimiento obligatorio”, ya me entendéis. Se aceptan todas, por supuesto. Y de todo tipo, tenemos obras maestras musicales en la música clásica, en películas, y prácticamente en cualquier estilo musical. Espero vuestras sugerencias, como digo, en los comentarios, pero no solamente. Si me las comunicáis por cualquier otro medio también vale. Yo iré recogiéndolas y mantendré este post en permanente actualización, para que siempre sea una referencia. Y el número “50” no está escrito a fuego. 🙂


Nombre de la composición Autor Intérprete
Somewhere over the rainbow Harold Arlen Judy Garland
Moonlight shadow Mike Oldfield Maggie Reilly
Scheherazade, op. 35 Rimsky-Korsakov Varios
El carnaval de los animales Saint-Saëns Varios
Canon en Re mayor Pachelbel Varios
Sultans of Swing Dire Straits Varios
Help! The Beatles The Beatles
Smooth Criminal Michael Jackson Michael Jackson
What a wonderful world Bob Thiele y George David Weiss Louis Armstrong
Carmina Burana Carl Orff Varios
Suzanne Leonard Cohen Leonard Cohen
If not for you Bob Dylan Bob Dylan
En una isla de fresa Carlos Cano Carlos Cano
Bright Side of the Road Van Morrison Van Morrison
Changes David Bowie David Bowie
Watching the wheels John Lennon John Lennon
Bohemian Rapsody Freddy Mercury Queen
Adagio Albinoni Varios
(I Can’t Get No) Satisfaction Mick Jagger y Keith Richards The Rolling Stones
Space Oddity David Bowie David Bowie

Gracias, Louma, Ana, Daniel, Clara, Char-Lee Mito

La canción más larga del mundo

Dura 1.000 años y comenzó a reproducirse a medianoche del 31 de diciembre de 1999 (es decir, interpretamos que ya el 1 de enero de 2000). Y continuará reproduciéndose hasta que termine el año 2999. En ese momento, comenzará de nuevo. Su nombre es Longplayer y fue creada y compuesta por Jem Finer. Por supuesto, hay tecnología detrás (que hace sonar unos cuencos tibetanos siguiendo seis melodías diferentes, combinándolas).

Longplayer from Longplayer on Vimeo.

Se puede escuchar, en directo, en la web longplayer.org.

Música para bebés

Hace unas semanas tuvimos la maravillosa oportunidad de participar en una clase de música para bebés, de la mano de Laura Sanz, directora de Enarmonía. Nunca habíamos asistido a una actividad de este tipo y lo cierto es que nos sorprendió muy agradablemente, y nos quedamos con ganas de más.

Laura enfoca sus clases prestando mucha atención al apego y a la relación madres/padres-hijos y respetando por completo los ritmos, necesidades y voluntades de cada bebé. Dos premisas que me parecen fundamentales y que hablan muy bien de su proyecto.

Lo más importante: Irene (10 meses) se lo pasó de maravilla y Dani (5 años y medio) -aunque era una clase de música para bebés- mejor todavía.

Hubo en esa clase algo que me pareció casi milagroso: la capacidad de Laura de integrar cualquier sonidito de los bebés (un “ah”, por ejemplo) y crear con ello una melodía de la que el bebé no solamente es parte, sino que se siente parte. Es una experiencia única ver a un grupo de bebés (con sus papás) completamente integrados -cada uno a su ritmo, como digo- en la canción. Y si esto es la primera clase, no me puedo ni imaginar cómo será tras unas cuantas. Una experiencia muy recomendable, como digo.

Y de ese modo, entre risas, juegos, canciones, niños felices y padres entusiasmados viéndolos, se nos pasó volando la clase de música.

El mosto de granadas gustaremos

No es extraño, aunque pudiera parecerlo (los prejuicios rara vez ayudan), encontrarse con referencias eróticas en algunos textos religiosos. Vamos a centrarnos hoy en el sublime Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, el “medio” fraile Juan de Yepes, con el que Teresa de Jesús cambió la iglesia.

“El mosto de granadas gustaremos”.

El Cántico Espiritual ha sido -sigue siendo- objeto de estudios, análisis y tesis doctorales. Yo no soy más que un admirador de esta obra maestra, que me ha acompañado -me acompaña- a lo largo de mi vida, actualizándose y actualizándome. Quiero con esto decir que mi conocimiento sobre el Cántico y sobre San Juan de la Cruz es mínimo: se han escrito más de dos mil obras sobre este santo, y no solamente en el ámbito de la catolicidad, sino también relacionándolo con otras religiones o filosofías: el islam o el budismo zen, por ejemplo.

La parte principal de esta obra fue escrita mientras San Juan de la Cruz estaba en prisión, en el convento de los padres carmelitas de Toledo; me gusta siempre extraer dos lecciones de este hecho: la primera, que la creatividad no tiene por qué estar reñida con las condiciones de comodidad de las que nos rodeemos (aunque ayudan, desde luego); la segunda, la capacidad de la Iglesia (o de parte de ella) de señalar con dedo acusador a su propia punta de lanza (esto no solamente sucede en la Iglesia, es prácticamente lo habitual con quien osa por adelantarse).

“Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa;
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa”

Bien, pues dentro de esta obra -versión libre del Cantar de los Cantares de la Biblia, libro prohibido durante años y también cargado de amor-, en la que se refleja el amor de la amada hacia el amado (amor de la Iglesia hacia Cristo) nos encontramos con expresiones -todo el Cántico es una joya- que emanan un erotismo brillante y vibrante:

“Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía;
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día”

Por último, considero importante reseñar que no hay antítesis entre erotismo y religiosidad (ni pretende este post fomentarla, desde luego) sino que ambos son parte de la misma espiritualidad, del mismo corazón acelerado, del mismo amor. Ambas se complementan y ambas son necesarias.

Recordar el Cántico, hablar sobre él, será para mí siempre recordar y hablar sobre Amancio Prada. Dice este trovador que él no le puso música al poema, que solamente se la extrajo. Os dejo con un pequeño fragmento de esta interpretación de su obra, junto con la Escolanía de Segovia.