Museo del Prado, Sheila Blanco, Vivaldi y el verano

Lo estábamos esperando y al fin llegó. Ya tenemos aquí el vídeo de esta bonita colaboración entre Sheila Blanco y el Museo del Prado. Toca comienzo de verano, y toca poder disfrutar de las obras de los principales artistas sin tener que recorrer todo el museo, ya que están agrupadas por esta situación tan única que estamos viviendo. Os invito a recorrer este museo siguiendo la voz de Sheila Blanco.

El niño yuntero

Ayer se celebró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una lacra que está lejos de verse erradicada. Por suerte, es cada vez menos habitual en muchos países. Hace casi un siglo, Miguel Hernández, el poeta pastor, creo este estremecedor poema, en el que acertadamente deposita en los adultos la responsabilidad de acabar con ese abuso.

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

Este poema fue musicado por Serrat en 1972. Os dejo también un vídeo con la canción.

La divina peregrina

Descubrí esta obra gracias a la música de Carrión Folk y de la increíble voz de Ana Gutiérrez. Es una obra tradicional, englobada en el contexto del Camino de Santiago, esa ruta por la cual Europa entró en la península Ibérica. Os comparto la letra, tomada de -una vez más- el incansable trabajo de Joaquín Díaz.

Tuvimos la suerte de poder escucharla acercándonos a Santiago, ya viendo en la lejanía el inconfundible perfil de la Catedral.

Camino de Santiago
Con grande halago
Mi peregrina me encontré yo
Y al mirar su belleza
Con gran presteza
Mi peregrina me enamoró.

Fue tanta la alegría
Que al alma mía
La compañía de su amor dio
Que en la oscura maraña
De una montaña
Mi peregrina se me perdió.

Y mi pecho afligido
Preso y herido
Por estos montes suspiros dio
Y a los prados y flores
De sus amores
De esta manera les preguntó.

¿Quién vio una morenita
peregrinita
que el alma excita con su desdén?
Por ver si mis desvelos
Hallan consuelos
Todas sus señas daré también.

Iba la peregrina
Con su esclavina
Con su cartera y su bordón
Lleva zapato blanco
Media de seda
Sombrero fino que es un primor.

Tiene rubio el cabello
Tan largo y bello
Que el alma en ello se me enredó
Y en su fina guedeja
De oro madeja
Su amor al mío lo aprisionó.

Es su frente espaciosa
Larga y hermosa
Donde Cupido guerra formó
Pero se halló vencido
Preso y herido
Mi amor, y el suyo se coronó.

Sus ojos y pestañas
Son dos montañas
Donde dos negros hacen mansión
Y en arcos de Cupido
Los atrevidos
Luego disparan flechas de amor.

Su barba es el archivo
Donde yo vivo
Preso, rendido y muerto de amor
Y tal belleza vierte
Que se convierte
En sepulcro alegre y dulce prisión.

Es su hermosa garganta
La mejor planta
Que en los jardines sembró el amor
Que la blanca azucena
Aunque con pena
De su hermosura se avergonzó.

Para pintar su talle
Bueno es que calle
Pues mi pintura será un borrón…
Yo quisiera de Apeles
Tener pinceles
Para pintarla con perfección.

Perdone su hermosura
Si en la pintura
Grosero ha estado mi fino amor
Por haberla ofendido
A los pies rendido
A mi peregrina pido perdón.

Y aquí, esta maravillosa interpretación:

El himno de la Comunidad de Madrid

Quienes peinamos canas (o ya ni eso) asociamos Madrid con aquella región llamada Castilla la Nueva (Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara). Pero tras el paso, a comienzos de los ochenta, al sistema actual de Comunidades Autónomas, Madrid se quedo sola (más por motivos administrativos que históricos o geográficos).

En resumen, que nos encontramos con un Madrid independiente y sin himno. Y se lo encargamos al poeta zamorano Agustín García Calvo (la letra; la música la compuso Pablo Sorozábal).

Y de su magia, su creatividad y su humor surgió lo siguiente:

Yo estaba en el medio:
giraban las otras en corro
y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
ya se hacen Estado los pueblos,
y aquí de vacío girando
sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una;
no voy a ser menos:
¡Madrid, uno, libre, redondo,
autónomo, entero!
Mire el sujeto
las vueltas que da el mundo
para estarse quieto.

Yo tengo mi cuerpo:
un triángulo roto en el mapa
por ley o decreto,
entre Ávila y Guadalajara,
Segovia y Toledo:
provincia de toda provincia,
flor del desierto.
Somosierra me guarda del norte y
Guadarrama con Gredos;
Jarama y Henares al Tajo
se llevan el resto.
Y a costa de esto,
yo soy el ente autónomo último,
el puro y sincero.
¡Viva mi dueño,
que solo por ser algo
soy madrileño!

Y en medio del medio,
capital de la esencia y potencia,
garajes, museos,
estadios, semáforos, bancos,
y vivan los muertos:
¡Madrid, metropol ideal
del dios del progreso!
Lo que pasa por ahí todo pasa
en mí, y por eso
funcionarios en mí y proletarios
y números, almas y masas
caen por su peso;
y yo soy todos y nadie,
político ensueño.
Y ese es mi anhelo,
que por algo se dice:
«De Madrid al cielo».

Velázquez, el Ministerio del Tiempo, las Meninas y el Trap

El Ministerio del Tiempo es una serie que descubrí gracias a Clara y que nos va dejando momentos únicos, de los que hacen historia (nunca mejor dicho). El hilo argumental de la serie nos cuenta que en España hay un ministerio con capacidad para viajar en el tiempo y resolver situaciones transcurridas hace años, décadas o siglos.

Pero como cada miércoles procuro traer algo relacionado con el arte, hoy os comparto una maravillosa escena que nos dejó esta serie. El gran Velázquez, una de las absolutas estrellas de la serie, se da una vuelta por el Museo del Prado, dirigiéndose a la sala que alberga sus Meninas mientras escucha la música Velaske, ¿yo soi guapa?, una creación de Christian Flores (DJ Velazke), que saltó a la fama en Internet hace unos años (y que debo decir, honestamente, que no recordaba hasta que volví a verlo).

Os dejo la escena de El Ministerio del Tiempo.

Y también la obra de DJ Velazke:

Y para que las disfrutéis, he aquí esta obra cumbre, que merecerá algún post más detallado.

Mediterráneo

Soy muy poco mediterráneo y mucho (muchísimo) atlántico, pero este poema de Serrat me ha encantado desde siempre. Y porque los mares, siempre mares son.

Esta versión de Niña Vintage es, sencillamente, fabulosa. Disfrutadla.

Sheila Blanco y el Museo del Prado

Si hace unas semanas hablábamos de los maravillosos bioclassics de Sheila Blanco, hoy damos un paso más: en una colaboración con el Museo del Prado, nuestro bioclásica de cabecera nos cuenta la biografía de Goya; eso sí, con música de Beethoven.

Y, en lo que creo que es una serie que comienza con la Primavera (corregidme si estoy equivocado y ya tenemos alguna estación más), esta otra preciosidad. Con Vivaldi, claro:

Somos aves enjauladas

Si por algo se caracteriza la cantautora albaceteña Rozalén es por su compromiso social y su empatía con los más desfavorecidos. En esta época tan excepcional que estamos viviendo, en la que somos aves enjauladas que no podemos ir corriendo a abrazar a los seres queridos que no viven con nosotros, ha creado, en colaboración con la ONG Entreculturas (con la que tenemos una bonita relación), este preciosidad:

Para mamá :*

Nos ocupamos del mar

Seguramente muchos de vosotros ya conoceréis esta maravillosa balada, pero me gustaría invitaros a disfrutarla. Nos ocupamos del mar: una obra en la que se describe de forma magistral una repartición de tareas.

De nada.

Eso no sirve para nada

Lengua nos está sirviendo para poder disfrutar de la lectura y de la escritura, permitiéndonos viajar en estos tiempos en los que tanto lo echamos de menos.

Lengua extranjera nos sirve para comunicarnos con amigos de otros países y para poder leer su prensa, conociendo de primera mano cómo evoluciona allí la enfermedad.

Ciencias Sociales nos está sirviendo para entender cómo puede afectarnos esta situación tan increíble como sociedad y cómo se vivieron situaciones similares en el pasado.

Matemáticas para entender la evolución de las curvas de enfermos, recuperados y fallecidos y para mostrarnos cómo estamos evolucionando; también para saber si los tratamientos propuestos funcionan o no.

Ciencias de la Naturaleza para encontrar la vacuna y la medicina; también para aplicarlas.

Religión para encontrar la necesaria paz y para entrar en comunión con quienes profesan la misma (al menos). También para recordarnos que hemos vivido una Cuaresma (¡Cuarentena!) y que entramos en la Semana Santa, ayudándonos a ubicarnos en el tiempo y recordándonos que todo sigue.

Valores para poder gestionar nuestra frustración, para poder transmitir nuestra alegría y nuestro ánimo a los demás; también para poder mostrar nuestra solidaridad con el resto de personas, quedándonos en casa salvo para lo exclusivamente imprescindible.

Educación Física para ayudarnos a mantenernos en forma, para poder establecer rutinas de ejercicios y mantener una vida saludable. Desde luego, también para disfrutar de partidos históricos y que nuestros pequeños puedan asombrarse con Maradonas, Butragueños, Petrovics y Sabonis.

Música para disfrutar escuchándola y componiéndola, cantándola y bailándola. En directo y vía Internet. Un festival cada día.

Plástica para expresar toda nuestra creatividad y plasmar nuestros sentimientos en un hoja de papel, en un bloque de arcilla o en cualquier manualidad; también para hacer llegar mensajes de esperanza, ilusión y alegría desde nuestras ventanas y balcones.

Tecnología para poder seguir comunicándonos con nuestros seres queridos, para poder verlos y para que nos vean. Para que nos sigamos viendo padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos, amigos. También para poder continuar trabajando y aprendiendo.