La reacción de Will Smith

No, no me refiero a la acción que hemos visto mil veces en los últimos días. Me refiero a su pública petición de perdón -en estos tiempos en los que está tan denostado-, mostrando una conciencia clarísima del error cometido:

Violence in all of its forms is poisonous and destructive. My behavior at last night’s Academy Awards was unacceptable and inexcusable. Jokes at my expense are a part of the job, but a joke about Jada’s medical condition was too much for me to bear and I reacted emotionally.

I would like to publicly apologize to you, Chris. I was out of line and I was wrong. I am embarrassed and my actions were not indicative of the man I want to be. There is no place for violence in a world of love and kindness.

I would also like to apologize to the Academy, the producers of the show, all the attendees and everyone watching around the world. I would like to apologize to the Williams Family and my King Richard Family. I deeply regret that my behavior has stained what has been an otherwise gorgeous journey for all of us.

I am a work in progress.

Sincerely,

Will
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Por qué algunas personas siempre llegan tarde

En el sitio web de la BBC han publicado un vídeo (6m21s, inglés) en el que se exponen algunas cuestiones muy interesantes, relacionadas con que algunas personas lleguen con frecuencia tarde. Os indico aquí algunos puntos que me han parecido interesantes:

  • hay dos tipos de personas: los que llegan antes de tiempo y los que llegan tarde.
  • según una encuesta (año 2014, USA), 1 de cada 5 personas llega tarde a su trabajo 1 día a la semana, y esta falta de puntualidad es especialmente habitual en los millenials (nacidos entre 1980 y 2000).
  • se hizo un experimento (2016, Washington University) que concluyó que hay personas con muchas dificultades para gestionar lo que llaman time-based prospective memory (algo así como memoria prospectiva basada en el tiempo: «a la hora X debo hacer tal cosa», frente a la memoria prospectiva basada en eventos: «cuando termine X debo hacer Y»).
  • estas personas que llegan tarde… no llegan tarde a todo: por ejemplo, nunca pierden un avión o un tren, solamente llegan tarde a situaciones que no tienen consecuencias graves (hago un pequeño recordatorio aquí a esa educación de premios y castigos, que tanto daño nos hace).
  • las personas que llegan tarde suelen ser más tendentes al desorden (esto me parece esperable) y suelen comenzar una cosa antes de terminar otra.

Y dejo aparte el punto que me parece más importante: esto se puede cambiar, no es algo marcado a fuego en nuestro ADN. Pero hay que querer cambiar y darnos cuenta de que si somos capaces de no perder un tren, también somos capaces de no llegar tarde a una cita con un amigo.

Separando el ruido y las nueces

Vaya por delante mi admiración por las Tanxugueiras y mi gusto por su canción Terra (mi favorita, junto con Ay mamá, de Rigoberta Bandini)

Quiero comentar aquí la diferencia entre lo que realmente quiere la gente y lo que más se oye (en redes, en la calle, etc).

Nos vamos al pasado Benidorm Fest, en donde quienes quisieron votar mediante sms pudieron hacerlo. Estos fueron los resultados de esos votantes:

Tanxugueiras: 70,75%
Rigoberta: 18,08%
Chanel: 3,97%
Varry Brava: 2,26%
Rayden: 2,12%
Blanca Paloma: 1,04%
Xeinn: 1,01%
Gonzalo Hermida: 0,76%

Es decir, viendo estos datos podríamos decir que Tanxugueiras son las favoritas del público y que Gonzalo Hermida no ha gustado en absoluto.

Sin embargo, si tomamos una muestra aleatoria y pedimos opiniones:

Tanxugueiras: 14,59%
Chanel: 13,88%
Rigoberta Bandini: 13,52%
Gonzalo Hermida: 12,62%
Rayden: 12,17%
Varry Brava: 11,39%
Blanca Paloma: 10,92%
Xeinn: 10,92%

Esto puede aplicarse a mil situaciones: lo que parece que quiere la gente no tiene por qué coincidir con lo que realmente quiere la gente.

De tongos, excusas y complejos

Tongo, decimos. Tongo. Qué pena me da que siempre busquemos la causa de nuestras derrotas en factores de ese estilo. Lo he vivido como aficionado del Celta (nos tienen manía, el árbitro nos perjudica siempre, no “quieren” que estemos arriba, “molestamos”). Lo vivimos ahora porque un jurado ha decidido que una actuación (no sé si se juzga la canción o la actuación) gallega merezca ocupar el quinto puesto de seis participantes.

Es, sí, una actitud muy nuestra, no sé si causada por complejos de siglos o por ausencia total de autocrítica. Pero lo cierto es que esa actitud nos impide aprender de las derrotas, porque la culpa es de otros, y nos impide también disfrutar de las victorias, convirtiéndolas en rabia o en venganza disfrazada de justicia.

Imagino que sería mil veces más fácil falsear los resultados de llamadas o encuestas. Y, por cierto, no me gustó ese gesto de Sobral (está hecho un hombre, dicho sea de paso) decantándose claramente por un participante (no sé si lo hicieron otros, porque no vi todo el programa: de ser así, lo retiro).

Ánimo, muchísima suerte en esa final del sábado.

Enfermedades mentales y redes sociales

Cada vez menos, pero aún estigmatizadas, las enfermedades mentales están ganando poco a poco el sitio que merecen en nuestras conversaciones y en nuestra normalidad. Porque no siempre ha sido así. Y porque realmente aún no lo es: es normal poder decir que tenemos dolor de cabeza, neumonía o reuma, pero nos cuesta mucho más decir -y escuchar- que tenemos depresión, ansiedad o bipolaridad.

Hace unas semanas la actriz Verónica Forqué se fue de un concurso de televisión porque no podía más. Y quiero compartir con vosotros algunas de las reacciones que se han dado en redes sociales:

Porque en redes sociales el anonimato o la distancia hacen que nos mostremos tal y como somos, así que quienes prefieren soltar su odio, pueden hacerlo.

Ojalá aprendamos pronto a usar esas maravillosas herramientas que son las redes sociales. Y ojalá aprendamos pronto a cuidar (y usar) esa maravillosa herramienta que es nuestro cerebro.

Lugar equivocado y lugar adecuado

Me ha llegado hoy (Gracias, GeMMa), esta bonita reflexión. No se trata de hacer un análisis de precios, sino de quedarnos con el mensaje:

Esta botella de agua vale 0,20 céntimos en el supermercado, si la compras en el gimnasio vale 0,75 céntimos y si la pides en un bar te costará 1,5 euros. Pero si la pides en un avión puede llegar a costarte hasta 4,5 euros o más.

Es la misma botella, con el mismo agua, sólo cambia su valor dependiendo del sitio en el que estés. Así que la próxima vez que pienses que no vales nada, a lo mejor sólo se trata de que estás en el sitio equivocado.

Piensa en ello…

El saco de melones y el saco de harina

Mi madre siempre me dice que las personas podemos ser sacos de melones o sacos de harina. Y que hay que procurar ser siempre sacos de melones.

El saco de melones hace mucho ruido al vaciarse, pero una vez se ha vaciado no queda nada dentro. En cambio, el saco de harina es muy suave y silencioso en su vaciado. Pero siempre queda harina adherida a la tela del saco.

Procuremos ser sacos de melones.

Te quiero, mamá. Gracias por esta y por otras muchas lecciones.