La regla de los diez segundos

Es tremendamente sencilla, y nos ayudará a mejorar nuestras relaciones sociales:

No le digas a nadie algo (negativo) que no pueda cambiar en los próximos diez segundos.

«Deberías engordar/ponerte fuerte/adelgazar» -> no
«Ese vestido te queda fatal» (estando ya fuera) -> no
«Tienes una pelusilla en el hombro» -> sí

Nunca juzgues a nadie

El joven, ya mediada la veintena, contemplaba absorto el paisaje que se presentaba tras la ventanilla del tren, mientras desgranaba en palabras su emoción: mira, papá, los árboles pasan muy rápido; mira, papá, las nubes se mueven; mira, papá, la luna viene con nosotros.

La pareja de enfrente, entre burlona y avergonzada, acabó por indicarle al padre la conveniencia de llevar a su hijo a un buen médico, pues todos sabemos que lo que estaba haciendo no era normal.

El padre, con la sonrisa y la paz que otorgan los años y el haber acertado, y rebosando felicidad, les hizo saber a ambos miembros de la pareja que ya venían de un médico estupendo, y que aquel niño que había nacido ciego, estaba hoy estrenando el mundo con sus ojos.

Picasso: tan agarrado como orgulloso

La anécdota que se cuenta nos dice que había terminado la cena en aquel restaurante. Y llegó la hora de pagar. Y nuestro Pablo vio la ocasión de ahorrarse la cena, proponiéndole al dueño del local hacer un dibujo y dar con ello pagada la cena. Una vez terminado, el restaurador le pidió al artista que lo firmara. La respuesta nos cuenta todo:

Quiero pagar la cena, no comprar el restaurante.

The Imitation Game

Ayer disfrutamos de esta película, en la que se nos cuenta gran parte de la vida del brillante Alan Turing, poniendo el foco -y sirviendo como hilo argumental- sus trabajos descifrando la máquina de cifrado alemana Enigma.

La interpretación del actor británico Benedict Cumberbatch es absolutamente brillante (no es novedad en él), y el resto de compañeros brillan también a buena altura.

Llevaba un tiempo pensando que esta película le iba a gustar a Dani, y os confirmo que fue un acierto pleno.

Os la recomiendo a interesados en la historia, en las matemáticas, en la informática y en los derechos humanos.

El síndrome de Hikikomori

Este síndrome se refiere a una enfermedad social que afecta principalmente a varones que viven recluidos, generalmente en sus propias habitaciones, teniendo la tecnología prácticamente como único contacto con el mundo exterior.

Sucede sobre todo (pero no solamente) en Japón. Debido a la idiosincrasia japonesa, no se suele forzar a estas personas a abandonar su situación, y se les proporcionan los medios necesarios para que puedan seguir haciendo su vida: el resto de la familia se encarga de que tengan comida, de prepararles un baño al que puedan acceder, etc.

No hay consenso sobre cómo debe tratarse (la medicina occidental opta por sacarlos de ese ambiente, incluso de forma brusca; la medicina japonesa prefiere una opción más suave y gradual, manteniendo un contacto permanente con el enfermo e intentando que se vaya integrando poco a poco en la familia y, a continuación, en la sociedad).

8M

Ojalá algún día esté día no sea necesario. Mientras tanto, los interpelados somos los hombres. Y con razón.

La realidad virtual y la inteligencia artificial, al servicio de nuestras emociones

NaYeon falleció hacía tres años, cuando solamente contaba con siete. Ahora, la inteligencia artificial y la realidad virtual permiten que su madre pueda reencontrarse con ella. ¿Qué opináis de esta posibilidad? A mí me provoca sentimientos encontrados: por una parte, es algo completamente novedoso, lo que de entrada siempre nos provoca rechazo; por otra parte, es muy difícil de gestionar emocionalmente. Frente a eso, estamos dando a una madre la oportunidad de volver a experimentar la cercanía de su hija (tal y como sucede cuando soñamos; spin-off de pregunta: ¿estarías de acuerdo si pudiéramos provocar sueños?)

El test de Bechdel

Este test, planteado públicamente por primera vez por Alison Bechdel tras una sugerencia de su amiga Liz Wallace (motivo por el que también se conoce como test de Bechdel-Wallace) consiste en evaluar, ante cualquier obra narrativa (cómic, novela, película) si cumple las siguientes condiciones:

  • aparecen al menos dos personajes femeninos
  • estos personajes se hablan entre sí
  • y hablan de algo distinto a un hombre

Aunque parecen tres condiciones muy fáciles de cumplir, resulta que no es tan fácil encontrar obras que la cumplan.

Se han planteado también algunos tests similares relacionados con otros campos en donde es fácil que aparezca discriminación, como LGTB o racismo.

Triste mundo de blancos y negros

Hemos perdido (si es que lo tuvimos alguna vez) una gran cantidad de espíritu crítico y de capacidad de razonamiento. Y esa pérdida nos lleva a que, a la hora de evaluar cualquier situación, acción, persona o iniciativa, nos posicionemos de forma clara o a favor o en contra.

Pues no. Lo lógico es que no sea o blanco o negro, sino que haya una infinita gama de grises en medio. Y ser conscientes de esa gama nos permitirá evaluar todo -incluso las injusticias- en su correcta dimensión.

De la mano de esta ausencia de grises nos llega también la acusación de equidistancia. Intentar comprender los motivos de ambas partes no nos sitúa en la equidistancia, sino que nos llenará de argumentos para poder actuar (y quizá defender a una de las dos partes, por supuesto, que no son excluyentes razonamiento y actuación).