Feliz 8 de Marzo

Entiendo -no podía ser de otra manera- la motivación y el objetivo de esta huelga #YoParo del 8 de marzo, pero me da muchísima pena ver un hecho tan lleno de amor y tan sagrado como son los cuidados reducidos a un “trabajo”. ¿Es esta la única manera que se nos ocurre para que veamos su necesidad? Es como si estuviéramos incluyendo los cuidados* como un elemento más de este capitalismo/patriarcado que tan interesados estamos en renovar. Y buscamos defenderlos como ese sistema nos ha enseñado: negándolos, pensando que es la única forma de que se vea su importancia.

Lo veo como si estableciéramos algo así como una “huelga de amor”. Un sinsentido, vaya.

Dicho todo ello, ojalá sea un absoluto éxito, consiguiendo que todos pasemos a valorar la gran importancia de los cuidados. Que todos colaboraremos cuidando. Y, por supuesto, que cuidemos a las/los que cuidan.

Feliz 8 de Marzo. Tenemos mucho por lo que trabajar.

* Por desgracia, los cuidados sí son -o sí quieren que sean- parte del sistema, pero deberíamos ser capaces de mantenerlos al margen.

Hijo mío, ¿por qué eres así?


(Imagen tomada de Tip’s Educ. [página de Facebook])

Seguro que os habéis encontrado en muchas ocasiones con madres/padres que tienen una relación especialmente difícil con alguno de sus hijos. Y cuesta poco darse cuenta de que precisamente ese hijo es el que más se les parece.

Cuando tenemos una relación así con nuestros hijos me parece evidente ser conscientes de que el problema lo tenemos con nosotros mismos y no con ellos. Esto me lleva directamente a recordar un consejo que leí por primera vez a la escritora Laura Gutman y que procuro aplicarme siempre que puedo: cuando tenemos algún problema con nuestros peques, cuando “tienen” un día complicado, cuando no conseguimos llegar a ellos… es tremendamente adecuado pasar del “¿qué les pasa [a nuestros hijos]?” al “¿qué me pasa?”. Y seguramente ahí encontraremos la solución.

Delitos de odio, obras artísticas y social media

Uf. ¿Por dónde empezamos? Todos tenemos claro que, antes de que Internet se hiciera popular, esto era más fácil. Si en una barra de un bar un ciudadano despotrica contra un alto cargo, sabemos que no pasa nada. Que aquello no deja de ser una conversación privada y ya está. Ahora bien, si ese indignado publica esos insultos, ya estamos hablando de una historia diferente. De este argumento concluyo que sí, sin duda se puede cometer un delito por tuitear.

Sobre las obras artísticas lo tengo menos claro: en mi opinión se puede escribir una canción, una obra de teatro, un libro o un poema diciendo lo que nos plazca. Por otra parte, si alguien quiere insultar, ¿debería ser tan fácil como escribir una canción para poder insultar con impunidad? Pues creo que no.

¿Qué opináis?

Nosotros decidimos cómo vemos el mundo

El viajero, tras haber pasado unas semanas en la aldea de la montaña, inició su camino hacia la aldea de la costa. Cuando llevaba un par de jornadas de camino, se encontró con un campesino. Paró para saludarlo y aprovechó para preguntarle la duda que le rondaba la cabeza:

– ¿Podría usted, buen hombre, decirme cómo es la gente de la aldea de la costa?
– Desde luego que sí, pero antes, dígame: ¿cómo eran las personas de la aldea de la montaña?
– Insoportables. Egoístas. Ojalá jamás los hubiera conocido.
– Pues siento decirle… siento decirle, querido caminante, que la gente de la costa es igual.

Meses después, un viajero diferente realizó la misma ruta. Y también se encontró con el campesino. Y también decidió saludarlo:

– ¿Podría usted, buen hombre, decirme cómo es la gente de la aldea de la costa?
– Desde luego que sí, pero antes, dígame: ¿cómo eran las personas de la aldea de la montaña?
– Qué maravilla de personas, una auténtica delicia, convivir con ellos ha sido un verdadero regalo.
– Pues está de enhorabuena, señor. Los habitantes de la aldea de la costa también son así.

No recuerdo dónde escuché esta bonita historia; creo que fue en un programa de RNE. Si lo confirmo, incluiré aquí el link.

Para que no nos afecte el cambio de hora

Todos los años, en dos ocasiones, tenemos que modificar la hora de nuestros relojes, adelantando o retrasando la hora. Esto provoca múltiples incomodidades y, en el fondo, nos obliga a sufrir un pequeño jetlag en el que las horas de comidas y de sueños son las más afectadas.

Así que se me ha ocurrido esta propuesta, a ver qué os parece (para quien pueda -y quiera- aplicarla). Ya que dentro de poco tenemos que adelantar una hora nuestros relomóviles, ¿qué tal si vamos adelantando cada día cinco minutos, cómo lo veis?

Y es que no hay nada más español que no querer serlo

Ahora ha sido que Marta Sánchez ha puesto letra -otra más- al himno de España, pero da lo mismo. Podría haber sido cualquier otra cosa. Absolutamente todos los intentos de decir que cómo mola ser español son atacados inmisericordemente por la gran mayoría. Al menos, por la gran mayoría ruidosa.

Pero tras darle unas cuantas vueltas, creo que he llegado a la mejor solución posible. ¿Qué os parece una letra en la que pidamos perdón por ser españoles, por todos los errores que hemos cometido -claro, sólo España- desde el principio de los tiempos? Además, si es para criticar España, no habría inconveniente en hacer referencia a hechos de cuando aún no éramos España; nadie iba a decir: “ah, pero es que ahí aún era Castilla, y no España” (por ejemplo).

CC BY-SA 3.0, Link

¿Por qué cantamos en la ducha?

Todos lo hemos experimentado, disfrutado o sufrido, según el caso. La ducha es un lugar en el que hasta el menos amigo de los cantos se suelta con la ópera. Y por fin tenemos ya un respaldo científico a ese sonoro placer.

El estudio, conducido conjuntamente por las prestigiosas universidades de Lovaina y de Lieja, se realizó con la ayuda de 1.500 voluntarios y se centraba en dos objetivos: por una parte, conocer la causa de por qué cantamos en la ducha; la segunda, conocer los efectos de esa actividad en nuestras vidas.

Los resultados de la primera parte son concluyentes: el ruido y la temperatura del agua provoca un efecto relax -nada nuevo- que activa la zona cerebral dedicada a la armonía y al canto, provocando que de forma inconsciente muchas personas usen el rato de la ducha -sobre todo si es matutina- para cantar.

Para la segunda parte se contó con una app móvil realizada ex profeso. Dicha aplicación registraba la duración e intensidad de los cantos y también la actividad durante el día. Se llegó a la conclusión de que quienes cantan en la ducha son capaces de realizar muchas más actividades y con mayor tendencia a realizar ejercicio físico (aunque “solamente” sea dar caminatas), mientras que los que no cantan presentaban un patrón de vida más sedentario.

Este post es una iniciativa individual empeñada en demostrar que estamos predispuestos a creernos cualquier invención que encontremos en Internet, sobre todo si contiene citas a prestigiosas universidades.

#DéjameQueTeCuente Se buscan valientes

El bullying, el acoso escolar, es un drama que acompaña a nuestros niños y jóvenes en los -paradoja- centros educativos. Un drama con tres integrantes: el acosador, el acosado, y el que mira hacia otro lado. Este estupendo vídeo de El Langui centra su enfoque, sobre todo, en este tercer grupo, en el que decide no comprometerse y que prefiere quedarse en la comodidad de la distancia. Felicidades a todos los promotores de esta obra.

Como bonus os comentaré que los subtítulos de este vídeo los hizo Dani, con mi ayuda técnica. Su primera contribución visible a Internet.

¿Eres coherente a la hora de tomar decisiones económicas?

La duda

Entre las alternativas siguientes, ¿qué escogerías?

  1. Me dan 1.000 euros dentro de un año o me dan 2.000 euros dentro de un año y un día: la mayoría preferimos esperar ese año y un día. Son 1.000 euros por esperar un día.
  2. Me dan 1.000 euros hoy o me dan 2.000 euros mañana: la cosa cambia. Ya es posible que prefiramos los 1.000 euros hoy.

¿Veis la incoherencia? Y tú, ¿eres coherente?

Otro par de alternativas:

  1. Una caja de 100 DVD me cuesta 50 € en mi localidad, pero en una localidad cercana, a media hora de coche, me cuesta 25 €. ¿Dónde los compras?
  2. Un frigorífico me cuesta 650 € en mi localidad, pero en una localidad cercana, a media hora de coche, me cuesta 625 €. ¿Dónde lo compras?

¿Qué opción escogerías tú? ¿Eres coherente?

Comenzamos otro año

Y otra vez los buenos propósitos y demás. Os proponemos desde aquí algo mucho más sencillo: en lugar de grandes propósitos anuales, ¿qué tal un propósito más pequeño, pero que debe cumplirse en este primer mes del año? Sugerimos alguno:

  • Leer cuatro libros.
  • Escribir un post al día en tu blog (o comenzar un blog).
  • Mejorar tu inglés.
  • Aprender a dibujar.
  • Aprender un nuevo lenguaje de programación.
  • Colaborar con una ONG de tu interés.
  • Hacer ejercicio durante todos los días del mes.