Triste mundo de blancos y negros

Hemos perdido (si es que lo tuvimos alguna vez) una gran cantidad de espíritu crítico y de capacidad de razonamiento. Y esa pérdida nos lleva a que, a la hora de evaluar cualquier situación, acción, persona o iniciativa, nos posicionemos de forma clara o a favor o en contra.

Pues no. Lo lógico es que no sea o blanco o negro, sino que haya una infinita gama de grises en medio. Y ser conscientes de esa gama nos permitirá evaluar todo -incluso las injusticias- en su correcta dimensión.

De la mano de esta ausencia de grises nos llega también la acusación de equidistancia. Intentar comprender los motivos de ambas partes no nos sitúa en la equidistancia, sino que nos llenará de argumentos para poder actuar (y quizá defender a una de las dos partes, por supuesto, que no son excluyentes razonamiento y actuación).

Somos racistas

Hemos visto todos la escena. Si no la habéis visto (y queréis hacerlo) no os costará esfuerzo alguno encontrarla en las redes. En la BBC entrevistaban al experto en relaciones internacionales y profesor universitario Robert Kelly. En un momento de la entrevista entra un pequeño corriendo y, tras él, una mujer con rasgos orientales. E inmediatamente -viva nuestro racismo- interpretamos que es su asistenta/sirvienta.

Pues no: es su esposa. Pero todas las personas a las que he preguntado (me incluyo) asumimos que era parte del personal de servicio por ser oriental.

Qué poco nos cuesta ser racistas (o machistas), debido a que vivimos en una sociedad que lo es, nos guste o no. Debemos estar muy atentos para no caer en los micro (o macro) racismos y machismos.

De nuevo, los retos de inicio de año

Como siempre que comenzamos una etapa (y da igual que sea un año, un curso, una relación o una libreta nueva), ponemos toda nuestra ilusión para que sea productiva y que nos sirva de crecimiento personal. Sin embargo, es demasiado habitual que caigamos en errores anteriores. Obviamente, esto se debe a que, aunque la etapa es nueva, nosotros seguimos siendo los mismos.

Hay algunas sencillas estrategias que nos pueden ayudar a cumplir esos deseos: os comento alguna que me ha servido a mí:

  • definir bien nuestros objetivos, ponerles fecha, y comentarlos en público: cuando comencé a correr (actividad que tengo muy abandonada ahora) me marqué (o me marcaron) dos objetivos muy definidos: ser capaz de correr 5.000 metros en menos de media hora, ser capaz de correr 1.000 metros en menos de 3m45s. Cometí la imprudencia de publicarlo a los cuatro vientos, y conseguí ambos. Ahora, que estoy muy lejos de ese estado de forma, vuelvo a marcarme ese objetivo de los 5.000 metros en menos de media hora. Y me pongo como fecha el 17 de marzo de 2020.
  • ser constante, y registrar algún dato que indique tu constancia. Me marqué el pequeño objetivo de practicar todos los días un poco de inglés. Estoy usando la aplicación Duolingo (que os recomiendo, si no la conocéis), en donde me va indicando el número de días consecutivos que la uso. Ya hemos superado los 333 días, bonito número. Espero continuar con ello, y añadir un idioma más (francés, posiblemente). También quiero ser capaz de escribir un post al día en este blog, sin que eso provoque una disminución de la calidad de los textos.
  • marcarse algún objetivo para este mismo mes de Enero, en el que tan entusiasmados estamos. Obviamente, no un objetivo tan complicado como el que nos marcaríamos para todo el año, pero sí algo que nos sirva de aliciente (y nos mantenga en el camino de seguir cumpliendo objetivos). En mi caso -y continuando con los ejemplos anteriores- podría ser llegar a fin de mes siguiendo el plan de running marcado por mi querido míster Alfredo, con un post diario escrito, y habiendo revisado todos los días los idiomas inglés y francés.

Quiero terminar diciendo que, obviamente, hay miles de objetivos posibles, desde aprender un idioma o ponerse/mantenerse en forma, a mejorar la relación con los amigos y familiares (¿qué tal fijar un día al mes para quedar con esos amigos que solamente ves una vez al año?), ahorrar (¿conoces la técnica de «págate a ti primero», consistente en retirar una cantidad en cuanto recibes tu sueldo?), conseguir leer un libro al mes (o más, o menos, según sea tu ritmo habitual) o viajar a ese lugar que llevas tiempo deseando visitar.

Feliz 2020, queridos amigos.

¿Cómo reaccionamos ante una buena noticia de nuestra pareja?

Hay cuatro formas con las que un miembro de la pareja reacciona ante una buena noticia del otro miembro:

«He conseguido trabajo!»

Forma pasiva-destructiva: «No te vas a creer lo que me pasó ayer! Gané una camiseta en un concurso!»

Forma pasiva-constructiva: «Ajá, estupendo» (y sigue enredando con su teléfono)

Forma activa-destructiva: «Bufff… ¿y ahora, cómo hacemos con los niños? ¿Dónde dices que está? ¡Te va a costar una hora llegar! Y con lo que te pagan, es que ni te merece la pena!»

Forma activa-constructiva: «Maravilloso, cariño! Qué bieeen!!! Encima de lo que te gusta! Y por los niños no te preocupes; yo saldré dos horas antes; madrugo una gota y ya lo compenso! Qué alegría más grande; vámonos a cenar fuera!»

¿De qué forma suele reaccionar tu pareja? Y -lo que es más importante- ¿de qué forma sueles reaccionar tú?

¿Regularizamos la prostitución?

A finales del pasado mes de mayo, en Benidorm, unos turistas decidieron contratar una prostituta para culminar la despedida de soltero que estaban celebrando. Le pagaron cien euros y se lo pasaron de maravilla. Estupendo, ¿verdad? Ambas partes estuvieron de acuerdo y ambas partes salieron ganando: ella, cien euros que seguramente le habría costado más tiempo ganar; ellos, un rato estupendo y unas buenas risas.

¿Por qué nos cuentas esto, Carlos? ¿Qué tiene de novedoso o criticable? ¿Acaso no es libre esa mujer para hacer con su cuerpo lo que quiera? Y ya que está últimamente el tema en el candelero: te diré que sí, que debería regularse el servicio de prostitución, que deben tener sus derechos y posibilidad de sindicarse.

A finales del pasado mes de mayo, en Benidorm, unos turistas decidieron tatuar a un mendigo para culminar la despedida de soltero que estaban celebrando. Le pagaron cien euros y se lo pasaron de maravilla. Estupendo, ¿verdad? Ambas partes estuvieron de acuerdo y ambas partes salieron ganando: él, cien euros que seguramente le habría costado más tiempo ganar; ellos, un rato estupendo y unas buenas risas.

Qué indignante, Carlos. Es absolutamente vergonzoso que se aprovechen de la situación de necesidad de un pobre mendigo para pasar un rato divertido. ¿Y qué sinsentido dices de regular esas agresiones, o de crear un sindicato de agredidos? ¿Hemos perdido el norte, acaso son los mendigos objetos con los que divertirnos?

Improvvisazioni di un attore che legge… ante un escenario vacío

La noche iba a ser una noche como otras muchas. Giovanni Mongiano, actor italiano, acudió al teatro del Popolo en Gallarate, Lombardía (Italia) para interpretar Improvvisazioni di un attore che legge. Cuando fue informado de que no se había vendido ni siquiera una entrada, Giovanni decidió -aún así- hacer el trabajo que había venido a hacer:

Ero lì per fare quello spettacolo, dovevo farlo. Non c’è stato calcolo, riflessione, solo il desiderio di fare ciò per cui ero venuto a Gallarate, di dare voce al mio teatro. Di recitare, anche se con le lacrime agli occhi, questo testo che parla della vita di palcoscenico, dura, romantica, almeno agli occhi degli estranei, piena di grotteschi imprevisti, di speranze sempre deluse e umiliazioni cocenti, ma da cui è impossibile separarsi.

Mongiano, de ese modo, nos ha dejado un ejemplo bellísimo de respeto -de amor- por una profesión, por el trabajo y por uno mismo. ¿No os parece?

Para Irene, Dani y Clara.

Solos (o no) en el bosque

Os propongo las siguientes situaciones (similares, pero con alguna diferencia), y espero que me contéis cómo os las apañaríais.

  1. Estáis en un bosque, sin compañía humana. No hay posibilidad de comunicarse ni de salir del bosque (imaginemos que es tan grande que no se puede plantear esa salida). No hay peligro de que un animal os ataque, pero si comes una planta venenosa te puede matar. No hay tampoco peligros relacionados con la meteorología (lluvia torrencial, frío o calor extremos). Os recogen dentro de una semana. ¿Qué haríais?
  2. Estáis en un bosque, sin compañía humana. No hay posibilidad de comunicarse ni de salir del bosque (imaginemos que es tan grande que no se puede plantear esa salida). Sí puede haber animales o plantas peligrosas. La meteorología es la que te toque (puede haber lluvia torrencial, frío o calor extremos). Os recogen dentro de un año. ¿Qué haríais?

¿Cómo variarías las anteriores respuestas si además tuvierais que estar pendiente de cuidar a otra persona? ¿Y si la otra persona no necesita cuidados?

Estáis en un bosque, sin compañía humana. No hay posibilidad de comunicarse ni de salir del bosque (imaginemos que es tan grande que no se puede plantear esa salida). No hay peligro de que un animal os ataque, pero si comes una planta… Clic para tuitear

Del salón a la vida real

Ni es la primera vez que pasa, ni será la última. Me da la impresión de que gracias a la tecnología (avance que admiro y agradezco) estamos tan familiarizados con el mundo salvaje que nos creemos, por ejemplo, que una familia de guepardos es tan inofensiva como cuando la vemos en el salón de nuestra casa, así que no vemos peligro alguno en bajarnos del coche con nuestros pequeños para dar un paseo junto a ellos.

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Feliz 8 de Marzo

Entiendo -no podía ser de otra manera- la motivación y el objetivo de esta huelga #YoParo del 8 de marzo, pero me da muchísima pena ver un hecho tan lleno de amor y tan sagrado como son los cuidados reducidos a un «trabajo». ¿Es esta la única manera que se nos ocurre para que veamos su necesidad? Es como si estuviéramos incluyendo los cuidados* como un elemento más de este capitalismo/patriarcado que tan interesados estamos en renovar. Y buscamos defenderlos como ese sistema nos ha enseñado: negándolos, pensando que es la única forma de que se vea su importancia.

Lo veo como si estableciéramos algo así como una «huelga de amor». Un sinsentido, vaya.

Dicho todo ello, ojalá sea un absoluto éxito, consiguiendo que todos pasemos a valorar la gran importancia de los cuidados. Que todos colaboraremos cuidando. Y, por supuesto, que cuidemos a las/los que cuidan.

Feliz 8 de Marzo. Tenemos mucho por lo que trabajar.

* Por desgracia, los cuidados sí son -o sí quieren que sean- parte del sistema, pero deberíamos ser capaces de mantenerlos al margen.