Castigos, consecuencias y multas

Quiero aprovechar el tema del tráfico para volver a tratar el recurrente asunto de los castigos. En muchas ocasiones se confunde castigo con consecuencia, pretendiendo que sean dos nombres (uno con mejor fama que el otro) para un mismo acto.

Si yo voy conduciendo a una velocidad muy alta es muy posible que me lleve una multa. Si yo voy conduciendo a una velocidad muy alta es muy posible que tenga un accidente. Pues bien: lo primero (la multa) es un castigo; lo segundo (el accidente) es una consecuencia. La multa no es la consecuencia de mi exceso de velocidad.

¿Por qué existen las multas? Porque no entendemos el porqué de las normas. Si comprendiéramos por qué no debemos ir a una velocidad exagerada, no iríamos jamás a esa velocidad. Por eso el agente de policía Stefan Pfeiffer se toma la molestia de dirigirse a los conductores que se dedican a sacar fotos en los accidentes (poniendo en peligro a otros conductores y a sí mismos y dificultando la intervención de los equipos de rescate) para que, además de pagar la multa correspondiente, sean conscientes de que es algo que no deben hacer:

Para nosotros es una posibilidad de hacer reflexionar a la gente sobre su comportamiento. Si solo les hacemos pagar 128,50 euros y los dejamos irse, estoy bastante seguro de que no aprenderán nada. Creo que tienen que darse cuenta de lo que realmente están haciendo. Y notamos que esta confrontación directa conmociona a la gente. Y se dan cuenta de que esto no es un juego, sino una realidad amarga.

Stefan Pfeiffer, agente de policía

Ardieron los fuegos

Con la intención gallarda de los vencejos y los lebreles
arrebatada llegaste a mí, herida en tempestades de nieves.
De un Carnaval de restos, de surcar aguas emponzoñadas,
góndolas tristes de cartón piedra y malas compañas.

Algún día dirigiremos nuestra mirada hacia atrás y veremos a cientos de miles de jóvenes -y no tan jóvenes- coreando y disfrutando de estas letras y nos daremos cuenta de que no todo estaba perdido.

De un devenir de sombras, de devaneos en la maleza;
de rasgaduras sin parpadeo, me demandabas partir en naves:
partir en naves sin peso muerto, la buena carga de los afanes
sin otras ansias que ser la flecha, ya no el arquero.

(Gracias, Manolo).

TopTrumps, de Eleven Force

Los que ya peinamos canas recordaremos bien aquellos juegos de cartas de nuestra infancia (países, futbolistas, motos…) en los que cada elemento tenía una serie de parámetros (en el caso de los países, por ejemplo: superficie, población, densidad de población…) Eleven Force nos trae una versión on steroids, como diríamos en inglés.

Tenemos a nuestra disposición cartas de Harry Potter, El Señor de los Anillos, Avengers, Frozen, Paw Patrol, MotoGP y muchos otros. Y han resultado ser, como ya nos suponíamos, una diversión estupenda para los niños (y para los mayores). Para quien no conozca el sistema de juego, es el siguiente: por turnos, cada jugador -tras ver su carta- elige el parámetro en el que se considera fuerte. Podría ser Factor Miedo, por ejemplo, en el caso de Denethor.

Los demás jugadores nos indican su valor de ese parámetro «Factor Miedo». Uno de todos los participantes será el que tenga un mayor valor ahí. Ese jugador es quien se llevará todas las cartas de esa mano. Gana la partida el que se queda con todas las cartas del juego.

Adicionalmente (y este juego no lo conocía) también nos ofrece Eleven Force el TopTrumps Match, de Harry Potter. Es un interesante y divertido juego para dos jugadores, en el que el objetivo es -con un turno para cada jugador- conseguir hacer un cinco en raya. Un cinco en raya muy complejo, ya que nuestro compañero cambiará nuestras fichas cada vez que coloca una nueva (y nosotros las suyas, por supuesto).

Hemos decidido sortear, en Facebook, un pack de Top Trumps y un Top Trumps Match (¡gracias, Eleven Force!) entre nuestros seguidores en Facebook que cumplan las siguientes condiciones:

  • Ser seguidor en Facebook de Eleven Force.
  • Ser seguidor en Facebook de El Cartapacio de Gollum.
  • Comentar este estado en el que hablamos de TopTrumps.
  • Poder recibir el regalo en una dirección de España peninsular (bien saben los dioses cuánto lamento esta restricción).
  • Participar antes del 20 de mayo de 2019, incluido (horario de España Peninsular).

El sorteo es un sorteo privado y no se realizará ante notario. Aclaramos esto porque en un sorteo pasado se nos reclamaron certificados o similares. No existirá tal cosa, así que preferimos informar para evitar malentendidos. Gracias por comprenderlo.

El arte prehistórico en cómic, de Éric Le Brun

El dibujante de cómic Éric Le Brun nos acerca, usando su talento y su habilidad, el arte prehistórico en su serie de cómics «L’art préhistorique en Bande Dessinée».

Estos tres cómics abarcan unos 25.000 años de Prehistoria. El primer cómic se ubica en el periodo Auriñaciense, el segundo en el Gravetiense y el tercero en el Magdaleniense.

Debo decir que gracias a estos comics he humanizado más que nunca a nuestros antepasados, así que solamente por ese detalle ya merece la pena acercarse a esta colección.

Por ahora solamente están en francés, pero eso no ha sido un problema para poder disfrutarlos. Así que os animo a que los consigáis (por ejemplo, en la propia editorial).

O povo é quem mais ordena

Hoy me he llevado -y espero que vosotros también- una preciosa bofetada en la cara de mi soberbia, gracias a un vídeo en el que un periodista interroga a un trabajador sobre a quién va a votar. Tras la respuesta del trabajador, el ¿periodista? empieza a cuestionar la opinión del trabajador, preguntándose que cómo es posible que alguien como él vote a ese partido.

Y sí, yo también he pensado muchas veces que cómo es posible que ciertas personas voten a partidos que -en mi opinión- no defienden para nada sus intereses. Pero realmente, ¿somos alguien para cuestionar eso, somos alguien para cuestionar las opiniones o el punto de vista de otros? ¿Es nuestro punto de vista -fruto, oh, de nuestra sublime inteligencia- el único válido?

En el mencionado vídeo el trabajador argumenta punto por punto por qué su voto irá dirigido a ese partido. El asombro del periodista desde su pedestal se va incrementando gradualmente.

He pensado, viendo el vídeo, que todavía estamos en primero de democracia y no nos damos cuenta de que deben ser las personas (con sus ignorancias y sabidurías, con sus filias y sus fobias) quienes elijan a sus gobernantes, y no nuestro perfecto, informado y clarividente criterio. Curiosamente, ha coincidido hoy ser 25 de Abril.

O povo é quem mais ordena.

Y sí, si me preguntáis, estoy en desacuerdo en casi todos los puntos que esgrime el trabajador en el mencionado vídeo. Pero defenderé siempre su derecho a poder decirlo sin ser cuestionado.


Los esclavos ¿inacabados? de Miguel Ángel

Dentro de la abundante obra escultórica de Miguel Ángel nos encontramos con algunas esculturas que se consideran no acabadas. En sí mismo esto ya es una riqueza, puesto que nos permite observar cómo el maestro afrontaba sus creaciones.

Sin embargo, recientemente he leído una teoría (primera vez para mí) que me ha resultado muy interesante. Nos cuenta que realmente no son obras inacabadas, sino que están representando a los esclavos encadenados de algún modo al suelo, sin libertad para poder escapar de ese cautiverio. En algunos casos, incluso sin cara, haciéndonos ver que no son nada, que no son nadie. Lo que sí se aprecia claramente es su cuerpo y musculatura, lo único realmente útil de aquellos esclavos.

¿Qué os parece esta teoría?

Esclavo atlante


De Anónimo – Гнедич. «История искусств», Dominio público, Enlace

Pick-a-foca, de Devir Iberia

Hoy os presentamos otro juego de Devir Iberia, muy práctico para viajes, campings y demás; su caja ocupa muy poco, aunque viene bien tener algo (no demasiado) de espacio en la mesa. Las cartas que componen este juego son muy similares entre sí, pero con pequeñas diferencias: la foca puede ser grande o pequeña, pueden vérsele dos brazos o solamente uno, puede tener o no antifaz, puede estar comiendo o no, puede ser verano o invierno.

Repartimos una carta a cada jugador y colocamos sobre la mesa una cantidad de cartas que consideremos razonable para el tiempo del que disponemos y la edad de los participantes. 

Cuando se da la “salida” debemos ponernos a buscar una carta que sea, o igual que la que tenemos, o presente como mucho una diferencia. Una vez la encontramos, pasa a ser nuestra carta de referencia, y debemos pasar a repetir la operación (buscar otra carta igual o como mucho con una diferencia). 

Devir nos ofrece otros juegos parecidos (Pick-a-Oso Polar, Pick-a-Cerdo, Pick-a-Perro) con la misma dinámica y que puede ser combinado con el actual para aumentar la complejidad y el número de jugadores.

Jenga, de Toys of Wood Oxford

Conocimos el juego del Jenga hace ya unos cuantos años, de la mano de Nacho y Marimar. En Toys of Wood Oxford han preparado uno, con su calidad habitual.

Para quien no conozca el juego, se trata de formar una torre inicial y luego, por turnos, ir retirando pieza a pieza. Opcionalmente la pieza retirada se puede colocar encima de la torre. Aquel que provoca el desplome de la torre es el perdedor. Y el ganador es el último en hacer un movimiento que no provoque desplome.

Adicionalmente cada pieza está numerada, lo cual puede proporcionar nuevas variantes del juego (por ejemplo, ir sacando las piezas siguiendo el orden par-impar). 
Lo hemos pasado estupendamente jugando al Jenga. Aunque yo he perdido, para deleite de mis pequeños. :))

Los arcos de San Juan de Duero

El claustro de San Juan de Duero, en las afueras de la ciudad de Soria, es un conjunto absolutamente excepcional y de visita obligada para quien se acerque a aquellas tierras.

Los cuatro lados del claustro son diferentes, todos ellos bellísimos. Así, podemos encontrar el más antiguo y más puramente románico, que ya por sí solo merecería una visita al conjunto. Pero los más admirables, por originalidad y complejidad, son los que entrelazan arcos, ofreciendo esta maravilla para ojos y mentes

Monasterio de San Juan de Duero, Soria, España, 2017-05-26, DD 02.jpg
De Diego Delso, CC BY-SA 4.0, Enlace

Este claustro y su iglesia -cuyos templetes tampoco podemos pasar por alto- fueron construidos por la orden militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén en el s XII. Se mantuvo habitado hasta el siglo XVIII.

Picnic, de Devir Iberia

Hoy os presentamos un juego estupendo para pasar un rato tremendable agradable: Picnic. Es un juego de atención y de agilidad mental que se recomienda a partir de 8 años (aunque por aquí hemos hecho excepciones, por supuesto), y para un número de jugadores entre 2 y 6.

Viene en una coqueta lata cilíndrica. Consta de un conjunto de cartas (90) que por ambos lados tienen seis grupos de alimentos, cada uno de ellos con un número asociado (del 1 al 5). Cada jugador elige un grupo de alimentos (bebidas, frutas, cupcakes, pasteles, bocadillos y platos completos) y ese grupo será en el que deberá fijarse durante toda la partida.

El juego comienza repartiendo cartas a los jugadores y colocando una en el centro de la mesa (o del suelo, si estamos disfrutando del camping). ¿Qué debemos hacer? Pues si nuestro grupo de alimentos es “fruta” y el número asociado a fruta en la carta del centro es el 3, debemos buscar entre nuestras cartas una que tenga fruta asociada al número siguiente (4). El que primero se queda sin cartas, gana. Es un juego realmente frenético, ya que cada vez que se pone una nueva carta cambia el objetivo. Y no hay turnos.