No todos los héroes llevan capa

Este bonito dibujo me parece que representa de manera genial el esfuerzo realizado por esos héroes sin capa (y con traje de submarinista). Y mi infinito aplauso también para esos doce niños y su entrenador (otro niño, al fin y al cabo, solamente 25 años); menudo papelazo para todos.

Enseñando a respetar

No. Como los habituales de este blog sabéis, considero que enseñar a respetar solamente se puede hacer respetando. Y cuando esta mañana me he encontrado con los dos breves vídeos que comparto aquí, he vuelto a ser consciente de lo lejos que estamos de respetar a nuestros hijos.

El primer vídeo nos muestra a un monitor aterrorizando a un niño antes de lanzarse en tirolina.

En el segundo vídeo vemos la reacción de una madre al encontrar a sus hijas bailando twerking.

Y lo más lamentable es que hemos creado una sociedad en la que se puede justificar, entender o incluso aprobar o bromear con esas conductas. Anda que no nos queda camino por recorrer.

Un verano muy Devirtido

Llega el verano y con él, de regalo, más tiempo libre que habitualmente. Desde aquí siempre abogamos por los juegos de mesa frente a móviles, tablets, consolas y demás (aunque no siempre lo conseguimos). Hemos preguntado a nuestros amigos de Devir qué juegos nos sugieren para pasar esos ratos de forma devirtida y creativa. Y aquí os traigo unas sugerencias estupendas (algunas, de cosecha propia):

  • Picnic: Un juego de agilidad mental y visual. Para todas las edades.
  • Fantasma Blitz: También pone a prueba nuestra rapidez mental, con un extra de dificultad. Otro imprescindible para el verano.
  • Checkpoint Charlie: ¿Conseguirás encontrar al jefe de los espías? Estate muy atento, vigila bien a los sospechosos y serás el mejor sabueso.
  • Fast Food Fear: ¿Serán todos los clientes atendidos a tiempo? Este es un juego cooperativo en contra del reloj. ¡Suerte!
  • ¡Galletas!: Hemos hablado en el blog de este juego estupendo para mayores y pequeños. Gana el de mayor agilidad mental.
  • 1, 2, 3: Hemos hablado en el blog de este juego, también muy adecuado para todas las ideas. Gana el de mejor memoria visual. Siempre pierdo en las divertidas partidas que echamos en casa.

Ritmo 0, 1974

En 1974, la artista serbia Marina Abramović realizó, en el Studio Morra de Nápoles (Italia), su performance más conocida (y posiblemente la que más nos cuenta sobre el ser humano). La performance comenzó a las 20:00. Sobre la mesa, 72 objetos que el público asistente podía usar a su antojo. Los objetos se podían clasificar en objetos potencialmente de placer (plumas, flores, peine, libro) y objetos potencialmente de dolor (martillo, clavos, cuchillas, una pistola cargada). La artista se comprometía a asumir toda la responsabilidad de lo que allí sucediera y a adoptar una actitud completamente pasiva durante las siguientes seis horas. Ella sería una muñeca en manos del público.

La actitud del público durante la primera mitad de la performance fue tímida: se acercaban, le ofrecían flores, le daban un beso… Sin embargo, poco a poco comenzaron a manipular a la artista: le obligaban a adoptar posturas, a sostener objetos y la acabaron poniendo sobre una mesa, clavándole un cuchillo en la mesa entre sus piernas. Poco a poco la actitud del público se iba haciendo más demencial: le arrancaron la ropa, le clavaron las espinas de las flores en su cuerpo, con una cuchilla le hicieron un corte en el cuello y bebieron su sangre, e incluso apuntaron hacia su cabeza con la pistola cargada (esto provocó algunas peleas entre los asistentes, y la intervención del comisario de la exposición, que lanzó la pistola por una ventana).

Marina Abramovic : Rhythm 0 (1974)

Cuando se cumplieron las seis horas pactadas y Marina volvió a convertirse en una persona, los asistentes, tan activos hasta ese momento, fueron incapaces de mirarla a los ojos y se fueron de la sala lo antes posible. La artista nos indicó que cuando fue al baño y se vio al espejo, le habían aparecido canas.

Hemos comentado largamente esta historia en casa y, aunque había leído mucho sobre esta famosa performance, no he escuchado mejor análisis que el de Clara: en un mundo acostumbrado a premios y castigos, en una sociedad que “educa” a sus hijos usando premios y castigos, en cuanto desaparece la amenaza del castigo surge la verdadera educación que tenemos dentro. Este experimento (junto con el famoso de Millman, citado más abajo) nos debería hacer reflexionar sobre cómo ayudar a nuestros pequeños a ser personas.

Gracias, Clara.

Libros de vacaciones, de Anaya Educación

Desde pequeño siempre me ha encantado seguir aprendiendo durante las vacaciones. Es más, ha resultado que ha sido durante las vacaciones cuando más he aprendido (porque he podido ir a mi ritmo y porque he podido centrar mi atención en lo que en cada momento me apasionaba). Y sí, he acabado poniendo más intensidad en mi aprendizaje durante las vacaciones que durante el curso. En concreto, en la carrera me pasaba una cosa muy curiosa: tras terminar la -dura- época de exámenes, si veía la televisión, tenía que ser algo del tipo de un documental, algo que exigiera alguna forma de esfuerzo mental. Imagino que esto no es más que una continuación de aquello.

Así que una de las actividades que me gustaba hacer era usar libros de vacaciones para seguir aprendiendo. No solamente libros de vacaciones, por supuesto, pero sí que esos libros eran para mí una actividad tremendamente divertida (de hecho, aún hoy en día recuerdo alguna cosa aprendida en aquellos libros de vacaciones). No me extrañó descubrir que las investigaciones del sociólogo Karl Alexander (hablamos de él en otro post cuyo link está al final), de la Johns Hopkins University, llevaban a la conclusión de que las tristísimas diferencias académicas entre clases sociales no se fraguan durante el curso académico, sino durante el verano.

Cuando ayer, tras un día de festivales agotador y feliz, al llegar a casa los niños cogieron los recién recibidos libros de vacaciones y decidieron ponerse a hacer las actividades, no pude evitar sonreír recordando lo apasionantes que me resultaban a mí. Muy a mi pesar debo decir que tuvimos que pararlos, porque era necesario irse a descansar.

Los libros que tenemos son los de Anaya Educación: los de primaria (Disfruta en verano) constan del propio libro de actividades, un cuadernillo de soluciones, y un libro de lectura, protagonizado por los mismos personajes que aparecen en el libro de actividades; los de infantil (Refréscate en vacaciones) son un bonito cuadernillo lleno de juegos. Incluyo más abajo enlaces con más información.

Acertijos, sustantivos, frases hechas y más cosas (Primaria Vacaciones 4, Anaya)
Perros ¿salchicha?, libélulas y caminos entre peces, conchas y cangrejos (Refréscate en vacaciones – 5 años, Anaya)

Apilables de madera, de Toys of Wood Oxford

Hoy os traemos otro juguete de Toys of Wood Oxford, un clásico: apilables. Por supuesto, de madera. En cada cubo aparecen números, letras, animales y nombres de animales. Los nombres de animales están en inglés, lo cual nos ha servido para aprender alguna palabra nueva (no conocíamos calves, ¿conocíais vosotros esa palabra?). El acabado nos parece muy adecuado: piezas de madera, posteriormente pintadas, y finalmente con los dibujos impresos. Al estar en madera, su peso (conjunto) es de casi 2 kilos, así que hay que tener un poco de cuidado cuando está recogido, para que los peques no se hagan daño (esta advertencia también podéis verla en la propia documentación del juguete).

Mirad, mirad qué bonito:

Y sí, al ser de madera… hace ruido y se puede hacer ruido con él :)))

El Madrid fabricando antimadridismo

Se han oído muchas críticas -incluyendo la mía- acerca del fichaje de Lopetegui, seleccionador nacional de España hasta hace unos días, por el Real Madrid; también las ha habido por su destitución, un par de días antes de comenzar el Mundial, y a raíz de ese mismo hecho (el acuerdo entre el Real Madrid y Julen Lopetegui entraría en vigor tras el Mundial, no durante ni antes). Y se ha dicho que claro, que qué maneras, y que cuánto antimadridismo genera este Madrid. Y desde luego, a mí no me ha gustado que esto no se hubiera aplazado unas semanas (aunque entiendo las razones de unos y de otros).

Un buen y sabio amigo me comentó que si en lugar del Real Madrid hubiese sido otro equipo -el Betis fue el que mencionamos en la conversación- esto no habría tenido ninguna trascendencia. Y yo, que en ese momento estaba indignado con Madrid y Julen, tuve que darle la razón. Todo lo que el Real Madrid hace se magnifica. Y esa magnificación es entendible, todo hay que decirlo.

Y para muestra, tres botones:

  1. 15 de agosto de 1997. El Barça ficha a Rivaldo en el último día de plazo, ya terminando la pretemporada, dejando al Deportivo sin su máxima estrella y sin posibilidad de realizar nuevos fichajes.
  2. verano de 2013. El Celta acaba de fichar a su nuevo entrenador, Luis Enrique. El Barça -según la prensa, así que esto quizá deba quedar en la categoría de rumores- intenta ficharlo ese mismo verano, sin éxito. Meses después, y sin haber terminado la temporada (esto es habitual en todos los clubes y no escandaliza a nadie), Barça y Luis Enrique negocian el fichaje.
  3. enero de 2016. Augusto es uno de los puntales del Celta de Berizzo. El Atlético de Madrid de Simeone ve como uno de sus centrocampistas, Tiago Mendes, se lesiona. Así que el Atlético de Madrid ficha a Augusto a mitad de temporada, provocando (o al menos coincidiendo con) una pequeña crisis de juego (y resultados) en el Celta.

Comparado con esas tres muestras, que no son las únicas, el hecho de que el Madrid haya negociado con Julen Lopetegui su fichaje tras el Mundial me parece, de verdad, peccata minuta. ¿Qué opináis? Encantado de leer objeciones a mis argumentos, ya sabéis.

Sanxenxo, Sangenjo, ¿Sanjenjo?, ¿San Ginés?

Este tema es recurrente; cada cierto tiempo alguien osa utilizar un topónimo inadecuado (o no), y como esto choca con nuestras ideas políticas o de defensa de nuestro idioma, la armamos. Voy a intentar exponer aquí algunos puntos, esperando aportar algo de luz y -sobre todo- esperando también recibirla.

  1. Los topónimos oficiales usan el idioma propio: Sanxenxo, Ourense, A Coruña, La Rioja, Castilla y León, Catalunya. Así pues, en cualquier comunicación oficial, se deben utilizar esos nombres.
  2. Los topónimos no se traducen: esto no significa que un topónimo sea igual en todos los idiomas, sino simplemente que no hay una labor de traducción de un idioma a otro. Factores como el uso o el malentendimiento son los que crean los topónimos en los diferentes idiomas: el Canal de La Manche (La Manga), esa manga de mar entre Francia e Inglaterra es conocido en castellano como Canal de La Mancha, sin relación con su nombre original más allá del parecido entre Manche y Mancha. Y en inglés es el English Channel, y en bretón Mor Breizh (que sería algo como Mar Británico), y en córnico Mor Bretannek (también Mar Británico), y en normando Maunche (Manga). Sigamos, que me encanta dispersarme, como bien sufríssabéis.
  3. En el lenguaje no oficial, lo natural (y en mi opinión lo más correcto) es utilizar la versión del idioma que estamos hablando: Me encanta Nueva York, Encántame Nova Iorque, I love New York. Hablamos de Londres y no de London, de Varsovia y no de Warszawa (sin embargo, cada vez estamos utilizando más Beijing frente a Pekín).

Volviendo al tema que originó este post y a la localidad que nos ha servido de título: no, no tiene ningún sentido traducir Sanxenxo por “San Ginés”. Jamás se ha llamado así esta localidad. Según veo (wikipedia), los nombres oficiales que ha tenido Sanxenxo son: Sanjenjo (1842-1877), Sangenjo (1877-1982), Sanxenxo (1982-actualidad).

En resumen, ¿qué debemos usar? Desde mi punto de vista, usa lo que te parezca natural en el idioma en el que estés hablando. Y ya. Que las lenguas están hechas para comunicarnos, y no para separarnos. Cualquier madrileño sabe a qué nos referimos con Sanxenxo, y cualquier gallego sabe a qué se refieren nuestros amigos de Madrid cuando dicen que vienen de vacaciones a Sangenjo. Feliz verano, amigos 🙂

Improvvisazioni di un attore che legge… ante un escenario vacío

La noche iba a ser una noche como otras muchas. Giovanni Mongiano, actor italiano, acudió al teatro del Popolo en Gallarate, Lombardía (Italia) para interpretar Improvvisazioni di un attore che legge. Cuando fue informado de que no se había vendido ni siquiera una entrada, Giovanni decidió -aún así- hacer el trabajo que había venido a hacer:

Ero lì per fare quello spettacolo, dovevo farlo. Non c’è stato calcolo, riflessione, solo il desiderio di fare ciò per cui ero venuto a Gallarate, di dare voce al mio teatro. Di recitare, anche se con le lacrime agli occhi, questo testo che parla della vita di palcoscenico, dura, romantica, almeno agli occhi degli estranei, piena di grotteschi imprevisti, di speranze sempre deluse e umiliazioni cocenti, ma da cui è impossibile separarsi.

Mongiano, de ese modo, nos ha dejado un ejemplo bellísimo de respeto -de amor- por una profesión, por el trabajo y por uno mismo. ¿No os parece?

Para Irene, Dani y Clara.

¡Waaaaagh! (perdón, queríamos decir Gretchinz!)

Hoy os traemos otro juego de Devir, creado por Roberto Fraga (Galletas) y Yohan Lemonnier. Es un juego de carreras de coches (y sí, es un juego de mesa). El objetivo es ser el primero en llegar a la meta (también muy lógico). Nos ofrece unas cuantas novedades (al menos para nosotros, que no somos unos grandes expertos -por ahora- en juegos de mesa) que nos han encantado:

  1. Cada jugador dispone de tres dados (en cuyas caras hay diferentes iconos).
  2. En cada ronda, los dados se tiran repetidamente buscando los resultados deseados; el primero que consigue el resultado deseado gritará ¡Waaaaaagh!, y en ese momento todos los jugadores paran de lanzar dados y se quedan con la combinación que les ha tocado.
  3. Cada jugador tiene cartas en la mano… que no puede ver, ya que la información interesante está por la parte de atrás. A cambio, sus rivales sí que pueden ver esas cartas.

Comienza el juego colocando unas cartas de terreno; por ese terreno será por el que los coches deben desplazarse. En cada ronda, como hemos visto, cada jugador debe seguir lo que le hayan marcado sus dados (moverse, coger cartas, lanzar un ataque…)

Avanzar hacia la izquierda, coger dos cartas, atacar.

Cuando un coche se desplaza a una nueva pieza de terreno, debe seguir también lo que la carta indica (terreno despejado, estampida de garrapatos, charco, nubes de disformidad…) Como podéis ver, la cantidad de variantes es muy grande, y eso hace que las partidas sean tan entretenidas como dinámicas. Para dotar aún de más enjundia al juego, se puede jugar con las “habilidades de los klanes”, que permiten variaciones muy interesantes (como cambiar tu dado por el de un compañero o permitirte reordenar tus propios dados).

Este juego se recomienda a partir de ocho años, y la duración estimada de cada partida es de unos treinta minutos. Pueden jugar entre dos y cuatro jugadores, y se puede añadir otro Gretchinz más para incrementar el número de jugadores hasta ocho.