En un experimento al que me gusta volver de vez en cuando se separó a niños de primaria por curso y por clase social; los cursos, de 1º a 6º; las clases sociales, baja, media y alta. En dicho experimento se evaluaba a los alumnos al final de curso, y quizá de forma poco sorprendente, se veía que la mejoría anual era proporcional a la clase social: quienes más progresaban, los de clase alta; quienes menos, los de baja.
Pero se propuso un pequeño cambio, un minúsculo giro de tuerca que cambió por completo la interpretación: en lugar de un único examen, pasaron a hacerse dos, uno al comienzo y otro al final de curso. Y lo que ese cambio descubrió fue más que revelador: resulta que cuando se producía la gran diferencia entre los más favorecidos por la sociedad y los menos era, precisamente en verano. No durante el curso, en donde más o menos todos progresaban por igual. En verano. En ese tiempo en donde unos tienen libros, museos y experiencias, mientras que los otros no disponen de esos medios.
Y en ese escenario os presento, propongo y recomiendo estos libros de vacaciones de Anaya, que pueden mantener activos el aprendizaje y la curiosidad de nuestros pequeños. Entretenimiento sano, y un camino hacia el conocimiento (sin olvidar, siempre, el necesario descanso). Para los cursos de Primaria nos ofrecen tanto cuadernillos globales como específicos (Lengua, Matemáticas); para los cursos de Secundaria, específicos.












