Desde siempre me he sentido muy atraído por el Camino de Santiago, su historia, su leyenda y su misterio. Y junto con el principal -el llamado Camino Francés-, con sus dos comienzos en la península (Roncesvalles y Somport) he aprendido que existen muchos otros: el Primitivo, el Portugués, el Inglés).
Hace pocos años, como parte de una ruta por la preciosa montaña palentina, descubrimos la existencia de esta variante del Camino: el Camino Olvidado, una alternativa que, en tiempos de cercanías de fronteras, protegía a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela.
Es también conocido como Viejo Camino o Camino de la Montaña; parte de Bilbao y llega hasta Cacabelos, en donde ya se une al clásico Camino Francés, cerca ya de Villafranca del Bierzo, cuya iglesia de Santiago ofrecía al peregrino que no podía llegar hasta Compostela las indulgencias correspondientes.
Este camino nos regala naturaleza, silencio, introspección, y calma. A cambio, sin duda, de ofrecer menos servicios al peregrino. Según lo que busquemos, puede ser nuestra opción.
Para Irene, Dani y Clara, con quienes descubrí este precioso camino, mientras nuestros ojos se asombraban con paisajes, tejedas, ardillas y huellas de osos.





