Venres, de Santiago Freire y Dani Padrón

Venres (en gallego, pero también disponible en las otras lenguas de esta bonita y diversa península) es un cuento escrito por Santiago Freire e ilustrado por Dani Padrón en el que se nos muestra la historia de Robinson Crusoe… desde el punto de vista de su amigo Vernes/Viernes.

Es una auténtica delicia, y una crítica de las que nos hacen mejorar. Crítica hacia nuestra sociedad, que siempre nos viene bien. Tendréis que leer el libro para que consideréis qué inferiores nos consideran aquellos indígenas (y quizá ellos tendrán que leer la otra versión).

También nos hace reflexionar sobre lo mucho que nos costaría desenvolvernos en un ambiente completamente natural, sin nuestras comodidas habituales.

Un libro genial, querido Santi.

Lugar equivocado y lugar adecuado

Me ha llegado hoy (Gracias, GeMMa), esta bonita reflexión. No se trata de hacer un análisis de precios, sino de quedarnos con el mensaje:

Esta botella de agua vale 0,20 céntimos en el supermercado, si la compras en el gimnasio vale 0,75 céntimos y si la pides en un bar te costará 1,5 euros. Pero si la pides en un avión puede llegar a costarte hasta 4,5 euros o más.

Es la misma botella, con el mismo agua, sólo cambia su valor dependiendo del sitio en el que estés. Así que la próxima vez que pienses que no vales nada, a lo mejor sólo se trata de que estás en el sitio equivocado.

Piensa en ello…

Cuidados y abuelas

Hoy se cumplen años del fallecimiento de dos mujeres maravillosas. Hace veinticinco años se moría mi abuela paterna, Clotilde. En aquel entierro estuvo, acompañándome en el dolor, la abuela Uba, abuela de mi esposa Clara, una abuela que me regaló la vida (toda mi familia política es un regalo). Y hace cinco años -iba a decir que nos dejó, pero es que nunca se ha ido- se murió la abuela Uba.

Y en estos tiempos de dejar ir, y de mercantilización de los cuidados (con la denostación que esto supone), estas dos mujeres son para mí un ejemplo de cómo debemos comportarnos (no solamente ellas, también nosotros), sosteniendo y cuidando.

Gracias, abuelas. Os quiero.

¿Partenogénesis en cóndores?

Leo en El País que dos cóndores de California tuvieron polluelos (un polluelo cada una) sin intervención de un macho, pese a que había machos cerca. Es decir, los huevos no habían sido fertilizados por espermatozoides: se produce una duplicación del material genético de la hembra y así se produce el polluelo (hibridando -disculpadme si uso mal el término- esas dos hebras).

Obviamente, no hay la variabilidad genética que habría en el caso de ser dos individuos diferentes los que intervienen en la reproducción. Además, la cría suele ser más débil. Al parecer, en estos dos casos descubiertos, las crías fueron machos (tampoco consigo entender cómo es posible que sea macho el resultado, así que agradezco explicación).

En cualquier caso, estamos ante un hecho asombroso.

Diferente criterio

La escena es la misma. Y el juicio (o su falta) debería ser el mismo:

Un papá está con su peque en el parque, mientras revisa despreocupadamente el móvil: «qué buen padre, cuidando a su criatura».

Una mamá está con su peque en el parque, mientras revisa despreocupadamente el móvil: «qué mala madre, desatendiendo a su criatura».

La Casa del Oso

La Casa del Oso Pardo Cantábrico, para más señas. Hace ya más de una década tuvimos la ocasión de visitar una de ellas (son varias, ahora os cuento más) y os prometo que es una actividad que os va a encantar. Así que, si estáis cerca de alguna, no lo dudéis: además de disfrutar, aprenderéis a conocer y a querer a esta maravillosa subespecie.

Hay varias, como decía: tenemos una en Somiedo (Asturias), otra en Liébana (Cantabria), otra en Cervera de Pisuerga (Palencia) y otra en el Alt Pirineu (Lleida). No tengo claro si la de Cervera es una casa del oso específica o si forma parte del Centro de Interpretación de la Montaña Palentina, pero indagaremos y, si podemos y procede, añadiremos información.

O monte das aras, de Santiago Cortegoso

Hoy os invito a viajar al pasado y a recorrer la historia, descubriendo que lo que nos oprime y lo que nos emociona no ha variado tanto a lo largo y ancho de los siglos.

De la mano de un pastor de cabras subiremos el monte de O Facho, y mientras lo acompañamos en la búsqueda de sus cabras perdidas nos encontraremos con bodas, cortejos, ofrendas y dioses. Y aprenderemos respeto por la naturaleza, respeto por las personas y respeto por las ideas.

La obra se representa, pues, por la ruta hacia la cima. Comienza en la base del camino y -no quiero entrar en detalles, porque creo que perdería encanto- y vamos disfrutando de las diferentes escenas.

La obra es de Santiago Cortegoso, a partir de una idea de Lois Soaxe; Lois Soaxe, al que conocíamos por su extraordinario papel como Pedro Barba en María Soliña, es aquí sobre todo pastor: Serafín busca sus cabras perdidas y nos guía a todos. Antía Costas también lo borda de principio a fin (qué pena no poder contaros con más detalle, pero es que tenéis que verla en directo) y nos deja claro qué significa la igualdad y qué significa el respeto. Y, finalmente, Omar Ferrín, absolutamente brillante en su interpretación (y otra vez me fastidia no poder contaros más). La compañía Teatro de Ningures -ya mítica en el mundillo teatral- es la que se encuentra detrás de este proyecto.

En resumen, si tenéis la suerte de estar por esta zona un día de representación (suelen ser a finales de octubre-comienzos de noviembre, por lo que vemos), no os la perdáis. Vais a disfrutarla y a pasar un rato maravilloso.