Trabajo sobre La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

No hablaré en este post de la obra propiamente dicha (obra que no he leído y que incluyo desde ya en mi lista de libros por leer), sino sobre el trabajo que hizo Valeria, una alumna del profesor @JAReyesGuindo.

Se suele pedir a los alumnos que hagan lo que se llama un diario de lectura, un recorrido por el libro (en general, capítulo a capítulo), comentando y citando lo más reseñable. En mis tiempos (finales del siglo pasado) se hacía un comentario de texto, que venía a tener la misma función (no se desarrollaba capítulo a capítulo, sino más globalmente).

Pero volvamos a lo importante. Un diario de lectura, decía, es lo que se suele pedir a los alumnos. Nuestro profesor amplió y actualizó horizontes, dando también la oportunidad de escribir cartas a los personajes o crear una cuenta de Instagram (alabo la creatividad de las propuestas). Valeria escogió escribir una carta a los personajes.

Y mirad qué maravilla:

¿De dónde viene la expresión «darse con un canto en los dientes»?

Lo cierto es que es una expresión que siempre me ha resultado muy curiosa: viene a significar que si pasa algo positivo (incluso aunque no sea mucho) ya nos conformamos y nos daríamos con un canto (¡una piedra!) en los dientes.

Parece ser que el origen de la expresión se encuentra en esos golpes en el pecho que se daban para agradecer ciertas acciones de los dioses. De esos golpes en el pecho (con piedras en muchos casos) se pasó -al menos, en la expresión- a algo más doloroso: darse golpes en los dientes.

The Artist Is Present, de Marina Abramović

Es imposible desligar la palabra performance de la artista serbia (yugoslava cuando nació) Marina Abramović. Quizá no la más espectacular, pero sí una de las más conocidas, es la que llevó a cabo en el MoMA en 2010: durante ocho horas diarias -los viernes más- permanecía sentada en una silla, recibiendo a los visitantes que quisieran establecer contacto visual con ella.

De Shelby Lessig – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=12134088

Y hay dos comentarios que quiero hacer sobre esa performance.

El primero tiene relación con cómo se preparó Abramović: tuvo que preparar su cuerpo para no necesitar ingerir ni expulsar nada durante esas horas. Para ello estableció un plan de hidratación nocturno: cada 45 minutos (durante la noche) bebía agua, hasta las 6:30, momento en el que se levantaba, se daba un baño y a las 7:00 tomaba su último vaso de agua. A continuación tomaba arroz con lentejas y una taza de té negro. La hora anterior al comienzo de la performance diaria la dedicaba a visitar el baño cuatro veces durante los primeros cuarenta y cinco minutos y a sentarse los últimos quince, esperando al primer visitante.

Durante las semanas que duró la obra no establecía comunicación con nadie, más allá de las personas imprescindibles. Todo es parte de su total concentración en su trabajo.

Mi otro comentario tiene relación con su encuentro con Ulay. Habían sido pareja en el pasado y se cuenta que no se habían vuelto a encontrar desde entonces. Saltaron chispas -de las bonitas- en aquel encuentro. Aquí os lo dejo:

Récord de salto apoyado en una pierna

Los asombrosos límites del ser humano. Harinder Sekhon ha conseguido elevarse 138.4 cm saltando sobre una sola pierna y sin carrerilla. Me asombra y maravilla.

#YoMeVacuno

Pocas labores humanas exigen más colaboración, esfuerzo y talento (casi nada) que la ciencia. Hoy agradezco a toda esa cadena de científicos y sanitarios, desde aquel junio de 1798 y aquella primera vacuna de Edward Jenner (contra la viruela) hasta este junio de 2021 en el que he recibido (hoy), administrada por Belén Gómez (¡gracias!) la vacuna contra la covid.

Hoy agradezco, también, a esas generaciones pasadas, que -siendo ellos analfabetos en muchos casos- nos permitieron estudiar y seguir avanzando en el conocimiento.

#YoMeVacuno

Biscoitos (Terceira, Azores)

Biscoitos es una localidad situada en la parte norte de la isla Terceira, que forma parte del archipiélago de las Azores.

Presenta unas formaciones rocosas (de rocas volcánicas, como es lo común en estas islas) que forman pequeñas bahías que funcionan como piscinas de diferentes formas, tamaños y profundidades. Es un lugar que merece la pena ser visto, incluso aunque no nos bañemos.

Adicionalmente, Biscoitos tiene un Museo del Vino (variedad verdelho) que nos ayuda a conocer mejor la historia de esta zona.

Gonzalo de Berceo y los primeros versos en castellano

Quiero fer una prosa en román paladino,
En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
Ca non so tan letrado por fer otro latino:
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.

Viajamos a la bellísima (toda La Rioja lo es, que no se enfaden nuestros queridos amigos de Arnedo) Rioja Alta y llegamos al Monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla, en donde se escribieron, hace ya más de mil años, esas glosas emilianenses, el primer recuerdo escrito que tenemos de aquella lengua que comenzaba a hablarse.

Un par de siglos después, aquella lengua, aquel román paladino que estaba dando sus primeros pasos, ya adoptaba la bella forma de los versos, gracias a la pluma y al talento de Gonzalo, un hombre que había nacido muy cerquita de San Millán, en Berceo, y que ahora era monje en ese Monasterio de Suso.

De Cenobio – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3834994

¿Por qué los piratas llevaban parche?

No, no era porque fueran tuertos. Como podréis suponer, pasar de la luz del sol a la oscuridad de las bodegas y camarotes de los barcos abordados requería un tiempo de acostumbramiento a los bastoncillos bastones1 (las células, no las patas de palo), tiempo que podía significar la diferencia entre éxito y fracaso, entre muerte y vida.

Así que lo que hacían era, efectivamente, llevar el ojo acostumbrado a la oscuridad. Cuando lo necesitaban, se cambiaban de ojo el parche… y a trabajar.

Como me lo contaron, os lo cuento. Nosotros lo hemos probado y, sin duda, es una explicación más que verosímil.

Pero si tenéis dudas relacionadas con los ojos, ya sabéis que lo mejor es acogerse a sagrado; es decir, preguntarle a Conchi Lillo, a quien os recomiendo muchísimo seguir en redes sociales. Le preguntaremos. 🙂

Imagen de Dimitris Vetsikas en Pixabay

1Al parecer, eso de llamarle bastoncillos es muy años 80. Ya no se utiliza ese nombre, se prefiere el de bastones (muchísimas muchísimas gracias, Conchi). <3