Archivo de la categoría: Crianza

Héroes

Hoy se ha celebrado la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, marcada de principio a fin -como supondréis o sabréis- por esta pandemia que nos asuela. De no ser por mi querida hermanita, se me habría pasado por alto (la ceremonia, no los Juegos), así que hemos podido disfrutarla.

Y me ha emocionado hasta la lágrima ver los últimos relevos de esa antorcha olímpica que nos trae el sol de Atenas. Dos de esos relevos, especialmente:

Uno, formado por una pareja de profesionales de la sanidad. Mi pensamiento vuela hacia aquellos que dieron su vida (o aquellos que no dudaron en ir a trabajar aunque su vida pudiera estar en riesgo), a quienes cuidaron a los seres queridos que sufrieron gravemente esta pandemia, a todos los profesionales sanitarios, a la tía Luci y a Inés Lobeira, y a todos los médicos, enfermeras y demás personal sanitario que en el mundo han sido. Héroes.

El otro, formado por un grupo de estudiantes. Aquí mi pensamiento va, lógicamente, a estos pequeños grandes héroes que se han marcado un curso en unas condiciones durísimas. Aleixo, Ana, Lucas, Irene, Dani. Héroes.

Héroes. En esos últimos relevos habéis estado vosotros.

Viaje en el tiempo para los alumnos de Primaria / EGB

Hace unos días apareció una pizarra en Melide, un pueblo de Galicia. Con su cuidada caligrafía, con su obligada fecha en la parte superior, con su letra elle (gracias por la observación, Dani).

Me pregunto cómo se sentiría un alumno de hace cuarenta años si apareciera en un colegio de hoy. Me pregunto cómo se sentiría un alumno de hoy si apareciera en un colegio de hace cuarenta años.

Solemos criticar la escuela y el sistema educativo diciendo que no ha cambiado nada (en lo fundamental) en los últimos siglos. ¿Es así? Me atrevo a decir que sí que hay mucha diferencia y que ese alumno al que hacemos viajar en el tiempo percibiría grandes cambios.

¿A quién le costaría más adaptarse, al de hace cuarenta años o al de hoy?

Se me ocurre que el de hace cuarenta años vería algo más difícil la materia y mucho más fáciles los exámenes. Se me ocurre que el de hoy sufriría manteniendo las formas y tomando apuntes.

Y los profesores. ¿Qué sucedería si hiciéramos viajar a los profesores? Pienso que el del pasado tendría que escuchar quejas de alumnos (y de padres) por ser incapaces de tomar nota de lo que el profesor dice. Y diría que el del presente quizá recibiría quejas de padres por cantidad de tareas enviadas a casa. Indico esto último porque tengo la impresión de que a veces los chicos dedican mucho tiempo a hacer las tareas… pero también reflexiono que quizá es más por falta de concentración que por carga de trabajo.

2021 nos recuerda a 1941

Me encuentro leyendo estos días el libro Los niños de Irena (Tilar J. Mazzeo), que nos cuenta la historia de Irena Sendler, salvadora de miles de niños durante la Segunda Guerra Mundial. Otro día os hablaré más de ella, pero hoy quiero compartir esta página, que me ha hecho pensar que este 2021 tiene demasiado de aquel 1941: la posibilidad de la agresión por la calle si no vas con la pareja aceptable, el hecho de que haya personas señaladas para recibir palizas (y esa parte de la población que mira para otro lado) y, finalmente, esa epidemia y su cuarentena.

Carta abierta al autor de las pintadas del mural del palco de la música de Moaña

A mediados del pasado abril, alumnos de bachillerato de artes del instituto María Soliño, de Cangas de Morrazo, decoraron el palco de la música de Moaña con un mural homenaje a las mujeres de la zona. Hace un par de días, el mural amaneció con pintadas. Me he permitido escribir esta carta al autor de esas pintadas.

Quizá, cuando decidiste dejar tu huella sobre el mural del palco de la música de Moaña, no sabías quién era Luz Beloso. Te la voy a presentar: Luz Beloso es una de esas raras y necesarias mezclas de talento, bondad y capacidad de trabajo, una de esos imprescindibles que mencionaba Bretch. Particularmente, me gustaría decirte que si alguna vez necesitas ayuda y ella puede brindártela, lo hará.

Posiblemente tampoco sabías que Luz, junto con sus alumnos de Bachillerato de Arte, está embelleciendo Moaña, transformando en atractivo y multicolor lo que antes era anodino y gris, acercando el arte a las personas y las personas al arte. Y asumo que tampoco sabías que esos alumnos sacrificaron su tiempo libre para hacer más bonito nuestro pueblo.

Debo decirte también que me cuesta mucho entender qué te molestaba de esa obra, de ese bonito homenaje a tu madre, a tus tías, a tus abuelas, a tus bisabuelas. ¿Te molestaba, quizá, la redeira que está arreglando las redes para que los marineros puedan salir a pescar? ¿La pescantina que madruga cada día para que sus hijos y nietos (¿tú?) pudieran asistir a clase sin tener que preocuparse por traer dinero a casa? ¿Te molestaban todas esas generaciones que nos han regalado la vida que tenemos?

No consigo encontrar esa explicación que busco. Voy a terminar esta carta con el sincero consejo de que te desees cosas bonitas. Ojalá se te cumplan. Ojalá nunca más necesites estropear el trabajo de otros. Ojalá, de verdad, la vida te dé oportunidades de compensar esto.

Con cariño para Luz, para sus alumnos, y para todas las mujeres que en el mundo han sido, a las cuales les debemos todo.

Universidades, riqueza y cultura

En España hemos tenido un progreso educativo que desconozco si se ha dado en otros lugares: hemos pasados de abuelos analfabetos a nietos con carrera superior. Un progreso increíble que no se puede desligar de la mejora económica, pero, sobre todo, causado por la firme creencia de nuestros padres y abuelos de que el camino para mejorar es la educación.

Y ahí estamos. Pero como confundimos progreso en la vida con riqueza económica, ahora dudamos de si merece la pena la formación universitaria: sin duda, sin lugar a duda, sí merece la pena.

¿Por qué no hay relación directa entre título universitario y «éxito» (entendiendo como tal «éxito económico»? A mi entender, principalmente porque la empresas de este país todavía no están (o no estaban) preparadas para ese progreso educativo. Tengo la percepción de que en los últimos años (y ayudado por la pandemia) está cambiando eso. Y que, desde luego, a nuestros hijos les va a venir de maravilla la formación, cuanto más avanzada, mejor. Y no digamos a la sociedad en su conjunto.

Universidad de Alcalá de Henares
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Universidad_de_Alcal%C3%A1_de_Henares._Fachada.jpg

Por favor: estudiad, formaos. Estudiemos. Formémonos.

Trabajo sobre La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

No hablaré en este post de la obra propiamente dicha (obra que no he leído y que incluyo desde ya en mi lista de libros por leer), sino sobre el trabajo que hizo Valeria, una alumna del profesor @JAReyesGuindo.

Se suele pedir a los alumnos que hagan lo que se llama un diario de lectura, un recorrido por el libro (en general, capítulo a capítulo), comentando y citando lo más reseñable. En mis tiempos (finales del siglo pasado) se hacía un comentario de texto, que venía a tener la misma función (no se desarrollaba capítulo a capítulo, sino más globalmente).

Pero volvamos a lo importante. Un diario de lectura, decía, es lo que se suele pedir a los alumnos. Nuestro profesor amplió y actualizó horizontes, dando también la oportunidad de escribir cartas a los personajes o crear una cuenta de Instagram (alabo la creatividad de las propuestas). Valeria escogió escribir una carta a los personajes.

Y mirad qué maravilla:

#YoMeVacuno

Pocas labores humanas exigen más colaboración, esfuerzo y talento (casi nada) que la ciencia. Hoy agradezco a toda esa cadena de científicos y sanitarios, desde aquel junio de 1798 y aquella primera vacuna de Edward Jenner (contra la viruela) hasta este junio de 2021 en el que he recibido (hoy), administrada por Belén Gómez (¡gracias!) la vacuna contra la covid.

Hoy agradezco, también, a esas generaciones pasadas, que -siendo ellos analfabetos en muchos casos- nos permitieron estudiar y seguir avanzando en el conocimiento.

#YoMeVacuno

¡Han aprendido de vos!

Geronimo Stilton asume la gran misión de educar a los cachorros de dragón Gruinf y Groinf, hijos de la princesa Alys, del reino de los Dragones de Plata, y de Tizón III de Flambear, rey de los Dragones de Fuego. Es una misión muy por encima de las capacidades de nuestro querido ratón, pero él la asume con el mejor de sus empeños.

Sin embargo, día tras día, observa desolado cómo los dragoncitos no le hacen ni caso, por más que él pone todo su esfuerzo en seguir las guías y manuales de educación de dragones. Y así va pasando el tiempo hasta que llega la Gran Ceremonia del Revoloteo Llameante: los pequeños dragones lo bordan, demostrando haber aprendido todo lo necesario para ser unos dragones de provecho.

La estupefacción de Geronimo le lleva a preguntar a Alys sobre cómo es posible que Gruinf y Groinf lo estén haciendo tan bien. Alys responde con sabiduría:

¡Han aprendido de vos! ¡De vuestra paciencia, de vuestra dedicación y del empeño con que afrontáis los retos!

Cuando leímos esta parte del libro, recordé algunos tweets de @signoresalieri, una cuenta de Twitter que os recomiendo mucho seguir, en donde nos contaba algún día especialmente difícil en clase, seguido por otra jornada en la que, esperando ver cambio, no lo vio. Y me gustaría decirle (recordarle, porque seguro que ya lo sabe) que de muchos de esos alumnos en el futuro se podrá decir que han aprendido de vos. Vaya este humilde post, pues, con todo mi afecto para él. Y esperando que sirva también para animar a todos los que dedicamos nuestro tiempo, cariño, esfuerzo y conocimientos en hacer que las siguientes generaciones sean mejores.

Gracias, Irene, por descubrirme esta bonita historia y por esos preciosos ratos que pasamos leyendo y viviendo juntos mil aventuras.