¿A qué nos puede ayudar este pánico por el Covid-19?

El pánico como tal, no a mucho, pero sí veo unas cuantas costumbres que podríamos incorporar ya para siempre a nuestras vidas:

  1. Lavado de manos / toser en el codo / desechar los pañuelos desechables.
  2. Potenciar el teletrabajo.
  3. Potenciar la formación a distancia.
  4. Incrementar el uso de tarjetas de crédito frente a dinero en efectivo.

La empresa más antigua (casi) de cada país y aún activa

La web businessfinancing.co.uk ha preparado una preciosa infografía en la que podemos ver, para casi todos los países, cuál es la compañía más antigua y que todavía está en funcionamiento.

Comento algunas que me han parecido especialmente significativas:

  1. Kongo Gumi, Japón (578), la más antigua del mundo (y de Asia).
  2. Staffelter Hof Winery, Alemania (862), la más antigua de Europa.
  3. La Casa de Moneda, México (1534), la más antigua de América.
  4. Mauritius Post, Isla Mauricio (1772), la más antigua de África.
  5. Australia Post, Australia (1802), la más antigua de Oceanía.
  6. Casa de Ganaderos, España (1218), la más antigua de España.
  7. St. Peter Stifts Kulinarium, Austria (803), restaurante más antiguo de Europa (desconozco por qué no se indica como empresa más antigua de Europa).

Sobre la relación entre influencers y anunciantes

En los últimos días estamos viendo cómo hay influencers que intentan conseguir servicios gratis a cambio de realizar una promoción de los mismos en redes sociales o blogs. Y cómo algunos de los interpelados demuestran su imaginación o su mala educación -según los casos- al verse ofendidos por tales sugerencias).

Bloggero

Así que he pensando en establecer una serie de consejos tanto para influencers como para los anunciantes.

En qué deben fijarse los anunciantes:

  1. ¿lleva suficiente tiempo en las redes, o es un recién llegado?
  2. ¿cuál es su número de seguidores y, sobre todo, cómo son esos seguidores?
  3. ¿domina su medio? Si es un blogger, ¿sabe escribir? Si es un instagramer, ¿sabe hacer atractivo nuestro producto con sus fotografías y comentarios?
  4. ¿cuánto tiempo va a estar esa promoción vigente; va a ser visible durante días, meses…?
  5. ¿estamos comprando publicidad o estamos simplemente enviando una muestra para evaluación? Si es publicidad, tenemos mucho que decir sobre lo que se escriba sobre nuestros productos, si es una muestra para evaluación, debemos saber que esa evaluación podría ser negativa.
  6. ¿El blogger/instagramer/etc es honesto? ¿Deja claro en su contenido que se trata de una muestra que le han enviado o una publicidad que le han contratado?

Y para los influencers (o similar):

  1. ¿aporta algo a tus lectores/seguidores esa colaboración?
  2. ¿es una colaboración con la que te sientes en sintonía?
  3. ¿es una colaboración con la que tu blog/cuenta de instagram/etc está en sintonía?

Estos tres mandamientos se resumen en uno: ¿podrías haber escrito ese post a cambio de nada?

El mono del Anís del Mono y Charles Darwin

Anís del Mono es una marca de anís de Badalona (Cataluña, España). La imagen que aparece en sus botellas es icónica:

Anis del Mono.JPG
De Gordito1869Trabajo propio, CC BY 3.0, Enlace

Sí, es un mono, pero con una cara no demasiado simiesca, sino humana. Se dice que los fundadores de la empresa no estaban muy de acuerdo con las ideas evolucionistas de Charles Darwin, así que decidieron poner su cara en un cuerpo de mono. ¿Qué os parece?

Adivinando el futuro

Hace unos cuantos años, cuando los bancos se peleaban por que contrataras una hipoteca con ellos, preguntamos al director de nuestro banco que qué iba a suceder cuando bajara el precio de los pisos y lo que te quedara por pagar de hipoteca fuera superior al valor del propio piso. Su respuesta fue tajante:

Eso no va a suceder.

Por aquella misma época, en una conversación con un buen amigo que se movía en el sector inmobiliario, salió el mismo tema. Y el enfoque fue completamente distinto (y coincidía con lo que el sentido común dictaba):

Se dará el caso de personas que tendrán que quedarse sin el piso y aún así no les alcanzará para pagar lo que deben de hipoteca. O que te será mejor -si pudieras- dejar el piso que estás pagando y comprarte otro, ya que el precio de un piso nuevo será menor que lo que te queda por pagar de hipoteca.

Dicho y hecho.

Seis consejos sencillos para salir de la crisis

  1. Haz tu trabajo lo mejor posible.
    Da igual cuál sea tu trabajo, intenta hacerlo perfectamente. Sé el mejor del mundo. Si no tienes trabajo, y quieres tenerlo, esto es igualmente aplicable: sé el mejor del mundo realizando el trabajo que pretendes.
  2. Ama la empresa a la que perteneces (si perteneces a alguna).
    Es importante que seas consciente de que tú eres parte de la empresa y que su bien es el tuyo. Este punto es válido si la empresa se lo merece. Si ha decidido contratarte, seguramente es una buena empresa.
  3. Adáptate.
    Esto vale a nivel individual: quizá tu empresa haya tenido que despedir a otra persona y tú tendrás que hacer (además del tuyo) su trabajo. O quizá te hayan despedido a ti y tienes que montar tu propio negocio. Vale también a nivel colectivo: quizá tu empresa se tiene que reinventar y sacar al mercado productos o servicios que no entraban en el plan inicial.
  4. Innova. Inventa.
    Esto es clave; nunca pienses que ya has llegado a la excelencia. Sigue mejorando. Investiga nuevos caminos. Crea.
  5. El grupo es más importante que el individuo.
    Si el grupo (departamento, empresa) al que perteneces funciona bien, será bueno para todos los componentes del grupo. Incluso aunque algún miembro salga aparentemente perjudicado con las decisiones. Esto es cierto incluso aunque seas tú el perjudicado. Esto es especialmente cierto si tú eres el jefe.
  6. Diviértete.
    Este es el punto más importante de todos. Disfruta, pásatelo bien en tu trabajo. Yo suelo decir que mi trabajo es mucho más divertido que el tiempo libre de muchas personas. Y sí, mi tiempo libre es aún más divertido que mi trabajo.

Como sabéis, estos días se ha criticado intensamente (en España) toda la atención que ha concitado la selección española de fútbol. Que yo haya disfrutado con la selección no me convierte en un insensible, y no significa que no me importe la crisis, que no me importe el incendio de Valencia o que no me importen las masacres de Siria; del mismo modo que alegrarte por un hecho trivial no implica que no te importe que miles de personas mueran de hambre cada día.

Sin embargo, como digo, se han vertido intensas y numerosas críticas estos días. Por mi parte, debo decir que estos puntos que menciono aquí los he aprendido viendo jugar a los nuestros. ;-). Gracias por enseñarnos a salir de la crisis, cracks!.