Arte y romanticismo

De Hans G. Oberlack – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=50691351

Era una comida de trabajo, pero entre las velas, la música y el ambiente distendido, la chica se puso tan románica que le salieron contrafuertes.

Y es que no hay nada más español que no querer serlo

Ahora ha sido que Marta Sánchez ha puesto letra -otra más- al himno de España, pero da lo mismo. Podría haber sido cualquier otra cosa. Absolutamente todos los intentos de decir que cómo mola ser español son atacados inmisericordemente por la gran mayoría. Al menos, por la gran mayoría ruidosa.

Pero tras darle unas cuantas vueltas, creo que he llegado a la mejor solución posible. ¿Qué os parece una letra en la que pidamos perdón por ser españoles, por todos los errores que hemos cometido -claro, sólo España- desde el principio de los tiempos? Además, si es para criticar España, no habría inconveniente en hacer referencia a hechos de cuando aún no éramos España; nadie iba a decir: “ah, pero es que ahí aún era Castilla, y no España” (por ejemplo).

CC BY-SA 3.0, Link

¿Cómo se dice “sol” en sueco?

Cuenta la leyenda que, en una ocasión, un sueco visitó España. Deslumbrado y extrañado por aquella enorme luz que brillaba en el cielo, preguntó a los paisanos acerca de su nombre. “Sol”, le dijeron, complacidos y divertidos. Y “sol” es -aprendida en España- la palabra que los suecos utilizan para nombrar al astro rey.

Las merluzas de Madrid

Por motivos laborales, mi abuelo viajaba a Madrid con cierta frecuencia. En una ocasión, en un paréntesis en su jornada de trabajo, se acercó a un restaurante para comer. Tras un rápido vistazo a la carta, lo tuvo claro: hoy tocaba merluza.

El camarero le sirvió el plato, mi abuelo se lo agradeció, pero rápidamente se dio cuenta de que algo no cuadraba. Con un discreto gesto, le pidió al camarero que se acercara, y señalando el plato, le dijo, mirándolo a los ojos:

– Na miña terra isto chámase xurelo.

El camarero dudó por un momento entre mantener la dignidad del restaurante o la suya. Al final, optó por la verdad:

– E na miña tamén.

Los megapirs

Nos ubicamos a comienzos del presente milenio. Como le queríamos pedir a los reyes una cámara digital para unos familiares, nos acercamos a un comercio local en busca de información.

Y entonces llegó El Momento. La Explicación.

– “Mira, aquí lo importante son los megapirs. Para saber si necesitas una cámara de 3 o de 4 megapirs, sólo tienes que plantearte lo siguiente: tú sacas una foto de la montaña, ¿te importa que la vaca que está pastando se vea perfectamente nítida? No, ¿verdad? Pues entonces, con una cámara de tres megapirs te sobra.”

Muerto de risa

Alex Mitchell, de King’s Lynn, Norfolk (Reino Unido), estaba viendo un episodio de The Goodies. Tal era la gracia que le hizo, que comenzó a reírse desenfrenadamente hasta que, al cabo de aproximadamente media hora, se murió.

Su esposa envió una carta al trío protagonista de la serie para agradecer que los minutos finales de vida de su marido fueran tan felices.

Aquí os dejo el episodio causante de la muerte de Alex.

Una investigación reciente indica que posiblemente nuestro protagonista podría tener alguna afección cardíaca, aunque me parece que esto no cambia mucho el espíritu de esta historia.