No empieces

Creo que es una expresión que todos -yo seguro que sí- hemos utilizado o, al menos, hemos pensado: “No empieces”. La usamos cuando alguien comienza a darnos una opinión o a comportarse de una forma que nos ha molestado en un pasado: “No empieces”.

Pocas frases se me ocurren que sean más anuladoras: es un “no digas lo que piensas”, “no des tu opinión”, “no actúes de esa manera”, “ya lo has hecho (mal) en un pasado, así que no se te ocurra volver a hacerlo”. Y es realmente anuladora porque hace que la persona que lo recibe sepa de un golpe que su opinión o su comportamiento no va a ser tenida en cuenta -aunque sea completamente procedente. Plof. De un plumazo, te callo.

Así que al menos por mi parte voy a poner todo para no volver a decirla y, sobre todo, para no volver a pensarla. Para darme cuenta de que si esa persona actúa así es porque lo considera adecuada. Y, al menos, merece ese respeto.

La Ciencia Viscosa, de Science4You

En casa nos gusta tanto la ciencia que, aunque no seamos de límites ni de normas, siempre cumplimos las Leyes de la Termodinámica. No podía ser de otro modo, con tantas y tan buenas científicas en nuestro entorno. Así que cuando recibimos el juego de Science4You de La Ciencia Viscosa nos faltó tiempo para ponernos a disfrutarlo.



Como podéis suponer por el título, este juego se centra en comprender y disfrutar la viscosidad y de las particularidades de ese estado que ni es líquido ni es sólido. La edad recomendada es de ocho años o más, pero teníais que ver qué feliz y qué hábil es Irene pipeteando. Lo han pasado de maravilla los peques, lo hemos pasado de maravilla los papás.

Los experimentos que nos propone este juego son los siguientes (además del procedimiento se incluyen, como siempre en los juegos de esta casa, las explicaciones necesarias -con su correspondiente carga teórica- para que se entienda bien qué está sucediendo):

  1. Disolución de alginato de socio
  2. Disolución de cloruro de calcio
  3. Dilución de la solución de cloruro de calcio
  4. El monstruo que se multiplica
  5. Lombrices de colores
  6. Carbón viscoso
  7. Masa loca
  8. Plastilina casera

Y como suele ser habitual, se incluyen descuentos para diferentes museos, parques y actividades relacionadas con la ciencia.

Hemos decidido sortear, en Facebook, un ejemplar de La Ciencia Viscosa (¡gracias, Science4you!) entre nuestros seguidores en Facebook que cumplan las siguientes condiciones:

  • Ser seguidor en Facebook de Science4you.
  • Ser seguidor en Facebook de El Cartapacio de Gollum.
  • Comentar este status en el que hablamos de La Ciencia Viscosa.
  • Poder recibir el regalo en una dirección de España peninsular o Portugal peninsular (bien saben los dioses cuánto lamento esta restricción).
  • Participar antes del 21 de abril de 2018, incluido (horario de España Peninsular).

Aquí tenéis un vídeo sobre este juego:

Algunos enlaces interesantes, con más información:

No es un castigo, es una consecuencia

Hace unos días leí un texto con muy buenos consejos pero que, en uno de sus apartados, utiliza la expresión “castigo o consecuencia”, como si simplemente fueran dos formas de llamar al mismo concepto. Voy a intentar explicar la diferencia, de forma que no haya dudas.

La pregunta clave es: una vez realizada la acción “punible”, ¿se puede evitar ese castigo/consecuencia [y seguir ayudando a que no se repita la acción]? ¿Sí? Entonces es un castigo. ¿No? Entonces es una consecuencia. Os lo dejo -y me lo dejo- como ejercicio. También os invito a comentar, a proponer nuevas situaciones, y a sugerir cómo resolver esas situaciones sin castigar.

  • Si no te comes todo, no vas al cine.
  • Si tardas en terminar las tareas, no te dará tiempo a ir al cine y no podrás ir.
  • Si le pegas a tus compañeros, te quedarás sin recreo.
  • Si le pegas a tus compañeros, no podrás jugar con ellos, porque les harás daño.

Patrones genéticos en la Península Ibérica

Hace un par de semanas leímos en gciencia una noticia sobre un estudio llevado a cabo por las universidades de Santiago de Compostela y de Oxford, relacionado con los patrones genéticos que se encuentran en la Península Ibérica. El gráfico que nos presentan es el siguiente:

Según interpreto en el estudio (incluyo el enlace más abajo), Portugal seguiría los patrones que se ven en Galicia. Lo que más me admira no es el mencionado ADN del Norte de África en Galicia, sino esas franjas verticales, esa similaridad genética norte-sur. Sin haber indagado más, se me ocurre que una explicación muy razonable es la de la Reconquista, cuando se iba produciendo un lentísimo desplazamiento hacia el sur. Quizá -demasiadas suposiciones- el ADN “norteafricano” en Galicia tenga relación con un menor impulso reconquistador o con las invasiones árabes de hace cuatro siglos.

La balsa de la Medusa, de Théodore Géricault

El 2 de julio de 1816 la fragata francesa Médusa encalló frente a las costas de Mauritania (a unos 60 km). Ante la carencia de botes salvavidas para todos los ocupantes, se construyó una balsa de madera para ser ocupada por casi 150 personas (146 hombres y 1 mujer). La balsa tenía 20 metros de largo por 7 de ancho; era algo como lo siguiente:

De Alexandre Corréard – Relation complète du naufrage de la frégate La Méduse faisant partie de l’expédition du Sénégal en 1816, by A. Correard, H. Savigny, D’Anglas de Praviel and Paul C.L. Alexandre Rand des Adrets (dit Sander Rang). Reprint 1968 by Jean de Bonnot éditeur., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19331233

Esa mezcla de hambre (no había suficientes alimentos), deshidratación, excesivo número de personas en un espacio tan reducido, y angustia por sobrevivir provocó una terrible tragedia: se produjeron asesinatos y suicidios, de forma que, tras trece días a la deriva, cuando la nave Argus se dejó ver en el lejano horizonte, solamente quedaban quince hombres supervivientes. Un casi treintañero Théodore Géricault, movido por el interés de denunciar aquel vergonzoso hecho para el gobierno francés, lo plasmó en una obra maestra:

La balsa de la Medusa, Théodore Géricault [Public domain], via Wikimedia Commons

Tangram y Soma Cube, de Toys of Wood Oxford

En casa estamos en una época de puzzles y similares. Así que estos dos juguetes que hemos recibido de Toys of Wood Oxford nos han venido como anillo al dedo. Os describo ambos:

El primero es el archiconocido Tangram: es un juego chino antiquísimo (tenemos que irnos al siglo VII de nuestra era para encontrarnos con su origen). Siete piezas (Tans) que se combinan para formar multitud de figuras. El tamaño y la calidad de las piezas (Toys of Wood Oxford cuida mucho los acabados, al menos en los juegos que tenemos) son estupendos. Las piezas son de madera.

Tangram, de Toys of Wood Oxford

El segundo juego era nuevo para nosotros, aunque ya tiene casi un siglo: Soma Cube. Nos recuerda al Cubo de Rubik, pero las piezas no son móviles. Es un puzzle tridimensional, en el que con varias piezas debemos formar un cubo 3x3x3. Las piezas son diferentes en tamaño y forma, aunque todas están constituidas por pequeños cubos (1x1x1). Las piezas también son de madera; Dani lo resolvió en un pispás, yo aún no lo he conseguido. 🙂

Soma Cube, de Toys of Wood Oxford
Soma Cube, de Toys of Wood Oxford

Feliz cumpleaños, papá

Cuando hace ya casi cinco años murió mi padre me pasé unas cuantas semanas sin escuchar música, lógicamente por falta de ganas. Hasta que mi muy querida amiga Sofía me pasó un enlace a esta canción de Carlos Salgueiro (entré al enlace en su momento sin saber que era música). Y la elección de canción para salir de mi “silencio” no podía haber sido mejor. Una canción sobre Tirán y su costa, una costa que recorrimos juntos mil veces, por mar y por tierra. Y que me haya llegado de la mano de Sofía me alegra doblemente. Gracias :*

Te va a encantar, papá. Feliz cumpleaños.

Nieve

Hoy os comparto este poema de Lola Mascarell, una poetisa que descubrí hace unos años y de cuya magia quedé prendado. Para vuestra curiosidad, se refiere a una nevada que sucedió en Valencia en 1983 y, en él, la poeta se dirige a su padre. Mirad, mirad qué belleza.

Sólo nevó una vez.
Era domingo.
Tú llegaste a mi cuarto muy temprano.
Yo corrí hasta el salón.
Mis ojos no alcanzaban la ventana
y tú me levantaste entre tus brazos.

Y mira, me decías, mira el cielo.
¿Ves los copos minúsculos flotando
por el aire, allá al fondo, en los tejados,
cubriendo las aceras y los bancos,
los árboles del parque, las cornisas?
¿Los ves? Es un milagro.
Aquí no nieva nunca.

Y yo miraba atenta, embelesada
lo mismo que miraban tus pupilas,
la ingrávida cadencia de la nieve,
el peso de las nubes.

Después de aquel domingo
he visto muchas veces la tormenta,
el rayo, el aguacero,
he visto otras heladas y otros vientos,
ninguno ha disipado aquel instante,
nunca ha vuelto a nevar sobre esta tierra.

El regalo de la diversidad

En los últimos días se ha manifestado el racismo que existe en muchos españoles. Me duele decir que tenemos muchísimo que cambiar, que reeducar y que mejorar en este campo. Y me duele porque España, que es a su vez una preciosa mezcla de razas y culturas, ha sido desde hace más de un siglo país de inmigrantes, a América primero (gracias, Argentina; gracias, México; gracias, Venezuela; gracias a los demás), a Europa después (gracias, Suiza; gracias, Alemania; gracias, Francia).

¿De verdad nos cuesta ver la riqueza que es el regalo de estar en contacto con muchas culturas?

In Memoriam, Stephen Hawking

By NASA/Paul Alers – http://www.nasa.gov/50th/NASA_lecture_series/hawking.html, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16350790

No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos.

Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.

(Stephen Hawking, Historia del Tiempo)