El oso y el ¿madroño?

Como muchos sabréis, el símbolo de Madrid es un oso y un madroño. Por consiguiente, nos lo podemos encontrar en varios sitios: en el escudo de la Villa, en la Puerta del Sol (una de las principales plazas de Madrid) o en el escudo del Atlético de Madrid (uno de los clubes de fútbol de la ciudad), entre otros.

El madroño (Arbutus unedo) es un arbusto o árbol cuya forma no es muy parecida a la que suele mostrar el escudo:

Fotografía de un madroño
Fotografía de Giancarlo Dessi - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Arbutus_unedo_g1.jpg

Sin embargo, hay un árbol muy habitual en el centro de España, cuya forma sí se corresponde con la que suele usarse para representar el árbol del escudo de Madrid:

Fotografía de un pino
Fotografía de Rae Boe - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rom_circo_maximo_01.jpg

El pino manso (Pinus pinea), como vemos, es muy parecido al «madroño» que vemos en escudos de Madrid:

Fotografía del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, Madrid
Fotografía de Tomás Fano - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Oso_y_Madro%C3%B1o_%28Antonio_Navarro%29_Madrid_05.jpg

¿Podría ser que se caiga por los suelos uno de los grandes mitos, y que debamos hablar a partir de ahora de «El oso y el pino» en lugar de «El oso y el madroño»?. Escuché esta argumentación hace ya unos años, y me parece completamente razonable.

Actualización: 2011-03-01
Gracias a vuestras contribuciones en los comentarios y por otros medios, veo que -al menos en Madrid- se ha extendido la idea de que realmente sí es un madroño. El hecho de que las personas de Madrid tengan tan clara esa explicación me hace pensar en que… ha habido que buscar una explicación (señal inequívoca, a mi entender, de que el madroño generaba dudas).

Inicialmente, el escudo de Madrid fue un oso (realmente, una osa). Solo. Sin madroño, sin pino, sin nada (hablamos del año 1211). Unos años después (1222), se puso fin a un pleito entre la Villa de Madrid y el Cabildo Eclesiástico, que asignaba los bosques a la Villa y los pastos al Cabildo. Ese fue el motivo por el que se añadió un árbol al escudo de Madrid, con el oso de pie apoyado en el tronco (y un pasto al Cabildo, con el oso paciendo). Es decir, son dos elementos (el oso y el árbol) independientes, que no indican que el oso tenga que comer los frutos del árbol. Se desconoce cuándo se comenzó a decir que el árbol era un madroño. Lo que sí se sabe es que por esta zona no había madroños en abundancia.

Muchas gracias por vuestro interés y por vuestros apuntes, que son los que han llevado a mejorar el post.

Cómo viví el 23-F

Os preguntaréis por qué hablo del 23 de Febrero el día 24. Pues porque mi primera noticia sobre el golpe de estado se produjo el día 24. Yo tenía 9 añitos y vinieron mis padres a mi habitación a decirme que había pasado algo que podía habernos llevado a una guerra. No veo mejor forma de explicar a un niño lo que pudo haber pasado. Esa fue mi vivencia de aquel día, aunque han sido los años los que me han permitido ver la importancia y gravedad del momento.

Para ubicarnos, es importante ser conscientes de que sólo llevábamos cuatro años de democracia y que sólo habían transcurrido treinta y dos años desde la Guerra Civil Española. Todo muy reciente. Todo aún en pañales.

Y todo lleno de misterios: ¿quién había organizado aquello?. ¿Lo sabía el Rey?. ¿Era Tejero un organizador o un mandado?.

A lo largo de estos treinta años, nos han inundado con información sobre el 23-F. Me quedo con la valiente actitud, defendiendo la Democracia, de Gutiérrez Mellado, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Manuel Fraga; curiosamente cuatro personas que habían demostrado más que simpatía por regímenes no democráticos. De todos modos, creo que debemos considerar a todos los diputados presentes como unos héroes que contribuyeron a preservar un sistema que acababa de comenzar.

Aquella noche sirvió para que nos creyéramos que sí, que esta vez nuestra Democracia iba en serio. Conviene recordar cada día que lo que tenemos ahora no siempre fue así.

Molly Malone

Dicen que, en las frías y húmedas noches de Dublín, todavía se puede escuchar el sonido de las ruedas de la carretilla de Molly. Pero, si te vuelves para verla, desaparece y jamás volverás a escucharlo.

Estatua de Molly Malone - Fotografía de Marimar Costa Portela

Molly Malone era una bella jovencita que se dedicaba, al igual que sus padres, a vender pescado y marisco por las calles de Dublín. Cayó enferma, sufrió unas altas fiebres, y murió en la calle. Se dice que su fantasma todavía pasea por los mismos lugares. Con esta historia se escribió una bonita canción (Cockles and Mussels) que se ha convertido en el himno oficioso de Dublín.

Os dejo tres versiones de la canción: la primera es de The Dubliners; la segunda de Erin Hill (me ha parecido preciosa y cargada de sentimiento); la tercera está en gaélico, es de Damien Leith. También he puesto la letra, al final del post.



In Dublin’s Fair City
Where the girls are so pretty
I first set my eyes on sweet Molly Malone
As she wheel’d her wheel barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus
Alive, alive o!, alive, alive o!
Crying cockles and mussels alive, alive o!

She was a fishmonger
But sure ‘twas no wonder
For so were her father and mother before
And they each wheel’d their barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus

She died of a fever
And no one could save her
And that was the end of sweet Molly Malone
But her ghost wheels her barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus