Cómo viví el 23-F

Os preguntaréis por qué hablo del 23 de Febrero el día 24. Pues porque mi primera noticia sobre el golpe de estado se produjo el día 24. Yo tenía 9 añitos y vinieron mis padres a mi habitación a decirme que había pasado algo que podía habernos llevado a una guerra. No veo mejor forma de explicar a un niño lo que pudo haber pasado. Esa fue mi vivencia de aquel día, aunque han sido los años los que me han permitido ver la importancia y gravedad del momento.

Para ubicarnos, es importante ser conscientes de que sólo llevábamos cuatro años de democracia y que sólo habían transcurrido treinta y dos años desde la Guerra Civil Española. Todo muy reciente. Todo aún en pañales.

Y todo lleno de misterios: ¿quién había organizado aquello?. ¿Lo sabía el Rey?. ¿Era Tejero un organizador o un mandado?.

A lo largo de estos treinta años, nos han inundado con información sobre el 23-F. Me quedo con la valiente actitud, defendiendo la Democracia, de Gutiérrez Mellado, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Manuel Fraga; curiosamente cuatro personas que habían demostrado más que simpatía por regímenes no democráticos. De todos modos, creo que debemos considerar a todos los diputados presentes como unos héroes que contribuyeron a preservar un sistema que acababa de comenzar.

Aquella noche sirvió para que nos creyéramos que sí, que esta vez nuestra Democracia iba en serio. Conviene recordar cada día que lo que tenemos ahora no siempre fue así.

Molly Malone

Dicen que, en las frías y húmedas noches de Dublín, todavía se puede escuchar el sonido de las ruedas de la carretilla de Molly. Pero, si te vuelves para verla, desaparece y jamás volverás a escucharlo.

Estatua de Molly Malone - Fotografía de Marimar Costa Portela

Molly Malone era una bella jovencita que se dedicaba, al igual que sus padres, a vender pescado y marisco por las calles de Dublín. Cayó enferma, sufrió unas altas fiebres, y murió en la calle. Se dice que su fantasma todavía pasea por los mismos lugares. Con esta historia se escribió una bonita canción (Cockles and Mussels) que se ha convertido en el himno oficioso de Dublín.

Os dejo tres versiones de la canción: la primera es de The Dubliners; la segunda de Erin Hill (me ha parecido preciosa y cargada de sentimiento); la tercera está en gaélico, es de Damien Leith. También he puesto la letra, al final del post.



In Dublin’s Fair City
Where the girls are so pretty
I first set my eyes on sweet Molly Malone
As she wheel’d her wheel barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus
Alive, alive o!, alive, alive o!
Crying cockles and mussels alive, alive o!

She was a fishmonger
But sure ‘twas no wonder
For so were her father and mother before
And they each wheel’d their barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus

She died of a fever
And no one could save her
And that was the end of sweet Molly Malone
But her ghost wheels her barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus