Leyendas de Paradores, de José Felipe Alonso y Alfredo González

Los Paradores de Turismo de España son una red de alojamientos hoteleros que os recomiendo encarecidamente: castillos, conventos y palacios que nos permiten alojarnos hoy en donde ayer se alojaban reyes, abades o príncipes.

Edificios únicos en lugares únicos. Y formando una perfecta sinergia con la gastronomía, cultura y economía de la zona.

Hace ya unos años se escribió esta obra, Leyendas de Paradores, en la que se nos cuentan leyendas de cada uno de los rincones abarcados por esta red.

Desconozco si el libro sigue estando disponible; de no ser así, animo a Paradores a hacer una reedición. Las ilustraciones de Alfredo González son el complemento perfecto a los textos de José Felipe Alonso. Una combinación que se enriquece mutuamente.

Fuente Dé (en Cantabria)

Hoy os recomiendo un destino muy interesante, y que gustará tanto a niños como a mayores. Nos vamos a Cantabria, a la comarca de Liébana. Allí se encuentra el municipio de Camaleño y, formando parte de él, la pequeña localidad de Fuente Dé. Este nombre tan curioso, y que podría parecer incompleto proviene de y significa «fuente del (río) Deva», puesto que allí nace este río.

El atractivo más espectacular de este entorno es su asombroso teleférico, que en menos de cuatro minutos os subirá a la montaña (podéis optar por ir caminando, según vuestro estado de forma y vuestro tiempo disponible, pero el teleférico es algo que no deberíamos perdernos). Una vez arriba, además de las asombrosas vistas, hay varias rutas, de diferentes grados de dificultad, así que se pueden conjugar subir en teleférico y ganas de caminar.

Pero no solamente las rutas que parten de la montaña tenemos en esta zona; hay unos cuantos destinos obligatorios más: Santo Toribio de Liébana (y su Beato), Santa María de Lebeña (prerrománica, sí, aunque no estemos en Asturias), Mogrovejo, Potes y la Casa del Oso son lugares que no deberíamos perdernos.

Si queréis pasar unos días de paz y tranquilidad, os recomiendo muchísimo su Parador, un magnífico hotel de montaña, en donde, como siempre, podréis disfrutar de la riquísima gastronomía de la zona. Descanso y recuperación para el cuerpo y para el alma. (Pedid sus estupendas cestas de picnic antes de salir a vuestras excursiones).

De Rodelar – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16240423

El origen de la palabra “Mérida”

Mérida, la extremeña, la de esa tierra de conquistadores que dieron nombre a otras Méridas, y Trujillos, y Medellines. Mérida, Emerita Augusta, aprendíamos de pequeños. También Augusta Emerita, según nos cuentan allí, en la propia ciudad.

Augusta, sí, por el emperador Octavio Augusto, que era él quien dirigía los destinos de este mundo entonces, y fue él quien decidió que aquellos soldados que habían participado en las durísimas guerras cántabras tuvieran un lugar de reposo con todas las comodidades, lujos y adelantos: con sus villas, su circo, su teatro, su anfiteatro. Los soldados eméritos encontraban en esta ciudad, Augusta Emerita, el mejor descanso posible.

Y si la visitáis, como no es ciudad que se visite en un día, también necesitaréis, como aquellos, un merecido descanso: os recomiendo su maravilloso Parador, en donde podréis degustar, descansar y disfrutar.

De The photo was taken on the 10th October 2004 by Håkan Svensson (Xauxa). – Merida Roman Theatre1.jpg, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=108231438

Eau de Parador

El olfato es el sentido más relacionado con los recuerdos. Oler un aroma de la infancia nos puede llevar más vivamente hacia ese momento que ver una fotografía o recordar una anécdota.

Por otra parte, una de las cosas que siempre me sorprenden cuando estoy en un parador es su olor. No sé a qué huele, pero me encanta. De hecho, ni siquiera puedo decir que todos huelan igual.

Así que me parece que Paradores podría sacarle un curioso rendimiento a estos aromas (salvo que yo sea el único al que le gustan). No pretendo que creen una línea de colonias al efecto, pero una barrita con ese aroma sería muy interesante. ¿Para cuándo? Se me ocurren tres situaciones en las que sería apropiado:

  1. Al salir del Parador: tengan ustedes, para que nos recuerden siempre.
  2. Un par de semanas antes de entrar en el Parador: para ir abriendo boca.
  3. Meses después de abandonar el Parador: un sobre sin remite ni logos de ningún tipo, solamente el aroma y un mensaje: «Queremos que vuelvas».

¿Cuál os gusta más? ¿Se os ocurre alguna nueva?