Monasterio de Batalha (en Batalha, Portugal)

Este monasterio (cuyo nombre se pronuncia [ba-‘ta-lla] y no [ba-‘tal-a]) se asienta en una localidad del mismo nombre. Ambos, población y monasterio, fueron fundados para conmemorar y celebrar la victoria de Portugal contra Castilla en la famosa batalla de Aljubarrota.

El verdadero nombre del monasterio es el de Santa María da Vitória, y su construcción se realizó a lo largo de dos siglos, lo cual provocó el uso de varios estilos. así que en la visita podemos disfrutar de gótico radiante, gótico flamígero y gótico manuelino. Casi nada.

Es este monasterio también mausoleo de reyes, en concreto, de la dinastía portuguesa de Avís. Las tumbas de estos monarcas se distribuyen entre la Capilla del Fundador y las Capillas Inacabadas.

Si viajáis por la zona os animo a visitar este monasterio -gustará a niños y mayores-, que tras sobrevivir a terremotos, napoleones y abandonos, se alza en esta localidad portuguesa que surgió para celebrar una victoria en una batalla de hace ya más de quinientos años.

Fotografía: Waugsberg

¿Cuándo comenzó el arte gótico?

Se suele fijar la fecha de origen de este arte, si es que tal cosa puede hacerse (como es evidente, no hay un momento concreto en el que se deje atrás el románico y se pase a usar el gótico) en el año 1140.

¿Qué sucedió en este año 1140? Se erigió la basílica de Saint-Denis, necrópolis de los reyes de Francia. Pero hoy no nos interesa tanto esta faceta como la de que su abad Suger decidió poner en marcha un estilo en el que se estaban comenzando a construir otras iglesias (en concreto, la catedral de Sens). Así que aquí ya podemos ver rosetones, arcos ojivales y una construcción que juega con la luz y que usa la luz como medio para transmitir un mensaje.

De Arnaud 25 – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3759672

Arco de San Miguel de Mazarreros, en Sasamón

Este arco es el último vestigio que nos queda de la iglesia de San Miguel de Mazarreros. Se trata de un arco apuntado formado por siete arquivoltas. Y el hecho de que solamente se mantengan en pie esos pocos elementos confiere a la ruina un encanto especial. No he tenido aún la suerte de visitarlo, pero espero poder hacerlo.

Es un monumento en peligro, y se han realizado tareas de restauración para reducir ese peligro.

El campanile de la catedral de Florencia (de Giotto)

Este campanile (campanario) de casi 85 metros de alto se encuentra al lado del maravilloso Duomo, de esa catedral de una Florencia que fue el centro del mundo hace no demasiados siglos. Es un campanario exento, como era habitual entonces; para, al parecer, eliminar vibraciones en el edificio principal.

La obra fue comenzada por Giotto, pero falleció antes de completarla, así que su proyecto inicial, que contemplaba una altura de más cien metros, no llegó a realizarse. Campanile de Giotto, pues, aunque también trabajaron en él Pisano (que murió víctima de la peste) y Talenti, que fue quien completó la obra.

Puede visitarse, y os prometo que subir sus más de 400 escalones compensa holgadamente.

Para Marimar y Clara; sí Florencia es bella ya de por sí, imaginaos lo bonito que tuvo que ser para mí visitarla con vosotras.

De Michele Perillo – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=544675

La aguja de Notre Dame, de Viollet-le-Duc

Como sabéis, en el incendio de la catedral de Notre Dame del 15 de abril de 2019 se vino abajo uno de los elementos más conocidos -y espectaculares- de la construcción: la elegante aguja, joya del neogótico.

De Alfred-Alexandre Delauney – Esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos bajo el código digital pga.01016., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18086580

Del neogótico, efectivamente. No es una errata. La aguja original, de la que sabemos poco o nada, se desmontó en 1786. Y a mediados del siguiente siglo, Eugène Viollet-le-Duc, recibió el encargo de restaurar (o reformar, o renovar) Notre-Dame. Y lo hizo como su sentido de la estética le dio a entender, pero sin buscar fidelidad a la inicial. Creó una auténtica maravilla siguiendo el estilo imperante en su momento (es decir, igual que si ahora creamos una aguja nueva siguiendo un estilo arquitectónico actual).

Mi admirado Barroquista ha escrito un magnífico artículo analizando las posibles opciones que tenemos ahora que la aguja de Viollet-le-Duc ya no luce, orgullosa, sobre el tejado de la catedral que la obra de Victor Hugo ayudó a inmortalizar.

Iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

En la parroquia de Tirán (Moaña, Galicia, España), asomada al mar desde su balcón, podemos encontrar esta pequeña iglesia dedicada a San Juan Bautista.

Se trata de una construcción románica (quizá con una ligerísima tendencia hacia el gótico por el leve apuntamiento de sus arcos) del siglo XIII, de la que hasta hace muy poco tiempo no había referencias escritas (finales del siglo XX). Quienes somos de la zona, lógicamente, la conocemos bien, y en ella hemos vivido -como siempre sucede con las Iglesias- las alegrías de las bodas y bautizos junto con las tristezas de los entierros.

Recientemente se ha acometido una restauración de la iglesia, que ha dejado a la vista una puerta (podéis verla en las fotos). En el exterior tenemos un panteón, el de la familia Castroviejo, muy apreciada y querida en Tirán, con tres figuras que representan las tres virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. (Ya no es románico este panteón, como supondréis).

La catedral de Santiago de Bilbao, a vista de dron

La tecnología -tan denostada en ocasiones- siempre tiene mucho que ofrecernos: nuevas formas de entender y ver el mundo, por ejemplo. Hoy viajaremos por el interior de la catedral-basílica de Bilbao en un dron.

Esta pequeña catedral es gótica en sus diferentes versiones (gótico, tardogótico y neogótico), como podemos apreciar por los característicos arcos apuntados, vidrieras y rosetones.

La Anunciación, de Fra Angélico

Este trabajo realizado en el cielo, tal como lo describió Vasari, obra de transición entre el gótico y el renacimiento, fue pintado por el artista toscano Guido di Pietro da Mugello, Fra Angélico, a comienzos del Quattrocento.

En el cuadro se representa el momento en el que el arcángel Gabriel comunica a la Virgen María que ha sido la elegida (y María acepta). En la parte izquierda se puede ver a Adán y Eva, presentándonos así ese contraste entre Eva y María.

En la predela se muestran cinco escenas importantes de la vida de la Virgen: Nacimiento y Desposorios, Visitación, Adoración de los Magos, Presentación en el Templo y Tránsito.

Este cuadro de seiscientos años se conserva en el Museo Del Prado, en condiciones bastante razonables para su antigüedad. Ha sido restaurado en gran parte.

De Fray Angelico – Galería online, Museo del Prado., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=45124868

Claustro del Real Monasterio de San Juan de la Peña

Hoy se van a quedar cortas las palabras, comparadas con belleza del claustro de este monasterio. Su ubicación es casi imposible: literalmente debajo de una peña se encuentra el Real Monasterio de San Juan de la Peña, en el pirineo oscense.

El Real Monasterio consta de una iglesia prerrománica, una capilla gótica, el Panteón de Nobles, el Panteón Real, la llamada iglesia superior y el claustro que hoy nos ocupa.

El claustro es románico, y es obra de dos talleres diferentes. Yo destacaría sus perfectas proporciones, su ya mencionada ubicación y (poneos todos de pie, por favor), sus capiteles. Cada uno de ellos nos cuenta mil historias.

https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:Claustro_del_Monasterio_de_San_Juan_de_la_Penna.jpg#mw-jump-to-license

Para Clara, recordando la visita que hicimos al monasterio cuando aún no éramos tres, pero ya no éramos dos. Así que para Dani también.

La Bella Desconocida, La Bella Reconocida

Nos vamos hoy a Tierra de Campos, a la castellana Palencia, para admirar su catedral de San Antolín.

El austero exterior de este templo gótico -sobre todo gótico, flamígero en ocasiones- contrasta con su asombroso interior en el que cada joya merece la visita: vidrieras, retablos, puertas, esculturas, pinturas, rejas; obras realizadas en muchas ocasiones por los mejores artistas del momento.

Se ha puesto en marcha un necesario proyecto llamado La Bella Reconocida, jugando con el acertadísimo nombre con el que se conoce a esta catedral: La Bella Desconocida.