Dos países separados por un idioma común

Eso suele decirse de Reino Unido y Estados Unidos, por las apreciables diferencias en entre el inglés británico y el americano. Este breve vídeo de TikTok nos muestra, en unos pocos segundos, las grandes diferencias de pronunciación entre ambas versiones.

Carcassonne, de Devir Iberia

El post de hoy está dedicado a este juego mítico, Carcassonne. Además, es el juego por el que conocimos a Devir Iberia.

Es un juego, como podréis suponer por ese nombre que nos lleva a esa maravillosa ciudad occitana, ambientado en la Edad Media. Fue un juego ideado por Klaus-Jürgen Wrede y publicado en el año 2000. Se ha convertido en un juego de referencia y de culto.

Es un juego para un número de jugadores entre 2 y 5 y consiste en ir colocando -una en cada turno de cada jugador- fichas que van conformando un paisaje: sus ciudades, sus campos, sus iglesias, su caminos, sus ríos (hay extensiones que nos ofrecen más opciones). Sobre esas ubicaciones se pueden ir colocando las piezas que representan a los personajes. Cuando una ciudad cierra su muralla o un camino se completa, los jugadores correspondientes van ganando puntos.

Un entretenimiento genial para jugar en familia, más aún en estos días tan complicados. ¡Mucho ánimo a todos, amigos!

Urbi et orbe

Esta bendición papal (a la ciudad [Roma] y al mundo) se realiza solamente en ocasiones muy señaladas: al comenzar cada papado, en Navidad y en Pascua.

El Papa Francisco, ante esta situación única que estamos viviendo por culpa de este coronavirus, concedió esta bendición ante una Plaza De San Pedro sobrecogedoramente vacía.

En un maravilloso hilo de arte de María del Camino Viana (a la que os recomiendo seguir en Twitter), se nos describen las dos obras de arte protagonistas de esta bendición: la Virgen y Cristo. Ambas obras han sido utilizadas a lo largo de la historia ante situaciones críticas (enfermedades y guerras).

Salus Populi Romani – By SeoulKing – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=69520109

Os invito a que disfrutéis del hilo de @mariacvg_

Aprovechando (para mal) las dificultades

No cuesta mucho hacer un repaso de los últimos momentos duros de nuestro país para darnos cuenta de cuánto aprovechamos cada debilidad para criticar al gobierno de turno: Prestige, 11M, Coronavirus.

¿Aprenderemos esta vez? ¿Conseguiremos centrarnos en avanzar como país en lugar de intentar conseguir réditos políticos?

Demostrando que no se puede viajar en el tiempo

Nuestro querido Stephen Hawking siempre ha sostenido, con el humor que la caracterizaba, que no era posible viajar en el tiempo. Solía decir que, si eso fuera posible, estaríamos siendo invadidos por hordas de turistas procedentes del futuro.

Pero no contento con usar su humor para realizar esa información, decidió pasar a una demostración empírica: organizó una fiesta en su casa con todo lujo de detalles: globos, canapés y bebidas a disposición de quien quisiera. Eso sí, emitió el aviso… al día siguiente.

¿Qué demostró con eso? Que si se llegaba a poder viajar hacia atrás en el futuro, cualquiera podría estar al tanto del anuncio y, en consecuencia, viajar al día de la fiesta.

Pero no apareció nadie.

La falacia del escocés

Creo que esta es una falacia en la que hemos caído todos. Hemos caído todos usándola y recibiéndola, sin duda.

La falacia es bien sencilla:

  1. Ningún escocés verdadero pone azúcar en su porridge.
  2. Pero mi tío Angus es escocés y le pone azúcar en el porridge.
  3. ¡Ah, entonces corrijo!: ningún escocés auténtico pone azúcar en su porridge.

He podido percibir que se utiliza sobre todo con movimientos sociales (políticos y religiosos, sobre todo): «ninguna persona de izquierdas…», «ninguna persona católica…», «ninguna persona feminista…»

¿Verdad que hemos caído en ella?

El Pórtico del Paraíso

En la fachada occidental de la Catedral de Ourense podemos disfrutar de una joya que, ensombrecida por el cercano Pórtico de la Gloria (Catedral de Santiago), no recibe ni la atención ni la admiración que merece.

Se levantó a mediados del siglo XIII, aunque la policromía que se puede disfrutar en la actualidad es del siglo XVIII. En él podemos ver personajes del Antiguo Testamento, de los Evangelios, y del Apocalipsis.

Jose Luis Cernadas Iglesias / CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)

Esto tenías que haberlo vivido tú

Lo hemos visto en multitud de ocasiones a lo largo de la historia: la vida hace pasar a una generación por una situación difícil, complicada, incluso heroica, y después esa generación convierte la experiencia (indeseada) en un privilegio que echa en cara a hijos y nietos: «tú tenías que haber vivido la guerra», «tú tenías que haber vivido la época del hambre», «tú tenías que haber vivido una infancia sin internet» o «tú tenías que haber pasado varias semanas confinado en tu casa, sin poder salir». Mismo perro y casi mismos collares.

Cada vez que oído cómo a nuestros hijos se les decía eso, yo respondía lo mismo: si mis hijos hubieran estado en esa situación que te tocó vivir, y que dices que era tan complicada, pues lo habrían hecho tan bien como tú.

Así que espero que en un futuro, ni nosotros ni nuestros hijos usemos este privilegio para mostrar nuestra superioridad sobre las siguientes generaciones. Porque no somos superiores a ellos.

Evitando diferencias sociales para nuestros pequeños

La escuela es -debería ser- la mejor herramienta contra las diferencias sociales. Y el hecho de que el verano sea la época en la que los niños con más y mejores recursos (dinero, pero no solamente dinero: también tiempo con los padres, acceso a libros y cultura en general) aumentan las diferencias frente a los niños con peor suerte.

Y ahora, en este momento de crisis sin precedentes, con esta pandemia del CoVid-19 que hace que tengamos que estar en nuestras casas, corremos ese peligro de que un sector de nuestros pequeños (los más castigados por esta sociedad) quede descolgado.

Bien es cierto que una buena cantidad de los niños a los que va a costar seguir el ritmo online de las clases, no tienen mayores problemas para tener su cuenta de Fortnite, Instagram o Facebook. Es ese otro problema, un problema que no abordo en este post.

¿Cómo podemos ganar que niños con muy pocos recursos, sin Internet, tal vez sin móvil, no queden descolgados? ¿Qué medios tiene la escuela (pienso en la pública, pero también la privada) para evitar ese riesgo? ¿Hacer llegar con cierta periodicidad el material a las casas, por ejemplo? ¿Dar por concluido el curso y que todos lo repitan? ¿Dar por concluido el curso y que todos lo pasen? ¿Dar por concluido el curso y que algunos -aquí volvemos a discriminar- lo repitan?