La torre encantada, de Devir

Este juego de Devir tiene como objetivo conseguir que Robin llegue a liberar a la princesa antes de que el malvado mago Cuervo Negro lo impida. Aunque este juego no es nuevo, sí lo es esta versión, compacta, en una lata, e ideal para llevar de viaje (ocupa muy poco). Aquí en casa no conocíamos este juego (en ninguna de sus versiones), así que es también nuevo para nosotros.

La dinámica es muy entretenida: por una parte, uno de los jugadores juega el papel del mago Cuervo Negro que, tras haber confinado a la bella princesa en la Torre Encantada, ha escondido la llave en un lugar secreto; el resto de los jugadores desempeñan el papel de Robin que debe, en primer lugar, encontrar la llave (antes de que la encuentre el mago… que sí sabe dónde está); a continuación, una vez encontrada la llave, debe probar en una de las cinco cerraduras posibles de la Torre, confiando en que la suerte esté de su lado. El dado tiene dos números por cada cara, que indican cuántas casillas caminará el Mago y cuántas Robin; una segunda ficha indicará quién de los dos (el Mago o Robin) debe mover primero en ese turno.

Ya sabéis que somos muy fans de Devir en casa, y este juego lo hemos recibido con mucha ilusión, ya que nos parecía -y acertamos- ideal para jugar los cuatro. En la caja indica de 5 a 99 años, y 15 minutos de duración (por cierto, nos encanta esta información habitual en Devir referente al tiempo, nos parece siempre muy útil).

¿No sabes qué regalar? Prueba con los juegos de Devir.

Seguramente ya los conocéis (y más aún si seguís este blog): nos encantan los juegos de Devir; ofrecen siempre una puerta abierta hacia la agilidad mental, el razonamiento, el buen comportamiento con los compañeros de juego y el viaje a mundos maravillosos. Una combinación inmejorable, ¿verdad?. Para colmo de bienes, tienen juegos que son para todas las edades e invitan a jugar en familia. Y vienen con un dato que nos parece muy útil en casa: la duración estimada de cada partida. Si no sabes qué regalar, estoy casi seguro que habrá un juego de Devir apto para esa persona. Te recomiendo algunos:

  • Carcassonne: nuestro favorito. Viajamos a la Edad Media y tenemos que construir -junto con el resto de compañeros- una ciudad. Y situar a los caballeros, granjeros o monjes en donde consideremos. Como otros juegos de la casa, cuenta con extensiones.
  • Catán: materias primas, rutas comerciales marítimas y terrestres, vías de comunicación y poblados. Todo sucede en la isla de Catán. También cuenta con extensiones.
  • ¡Galletas!: Hemos hablado en el blog de este juego estupendo para mayores y pequeños. Gana el de mayor agilidad mental.
  • 1, 2, 3: Hemos hablado en el blog de este juego, también muy adecuado para todas las ideas. Gana el de mejor memoria visual. Siempre pierdo en las divertidas partidas que echamos en casa.
  • Miguel Strogoff: ¿Conseguirás ser el primero en llevar el correo del Zar a su destino, superando los peligros encontrados por el camino? Una adaptación estupenda de la novela de Jules Verne en uno de los juegos más esperados. Verdaderamente apasionante si os gustan las aventuras*.
  • Las montañas de la locura: Los jugadores tendrán que cooperar para conseguir escalar la montaña, pero con una dificultad añadida: lo que el juego llama “locuras”, que pueden ser cualquier cosa (ponerte un dedo a modo de bigote, no poder hablar, tener que levantarte de la mesa, hablar como congelado de frío…) Desde luego, promete diversión. Y, por supuesto, sin ánimo alguno de atacar o humillar a quienes padecen alguna enfermedad mental (desde aquí habríamos recomendado otro nombre al juego, por respeto). Dicho ello, diversión asegurada, como decimos*.
Miguel Strogoff, de Devir

Y si no os convence ninguno de estos (o si ya los tenéis) hay muchísimos más, que podéis conocer en la página web de Devir.

(*) Todavía no hemos jugado a este juego.

¡Galletas!

Como sabéis, en casa somos muy fans de los juegos de Devir, así que ahora os vamos a hablar de otro juego de la misma empresa: ¡Galletas!, creado por Roberto Fraga. En cuanto nos enteramos de su existencia, solicitamos un ejemplar.

Es un juego muy sencillo y que ofrece muchas posibilidades. En concreto una que valoramos mucho: que podamos jugar niños y adultos.

Como podéis ver más arriba, tenemos:

  • Unas cartas de monstruos: que se utilizan para identificar a cada jugador (cada jugador escoge una).
  • Unas golosinas (galleta, helado, donut, tarta, pizza, cupcake): son los objetivos que tenemos que conseguir.
  • Unas cartas de rutas: las golosinas están unidas por un “camino” de regaliz. Hay dos tipos de cartas de rutas, de dos dificultades diferentes.
  • Un dado: cada cara es una golosina.

Se colocan sobre la mesa tres cartas, una a continuación de la otra. Así:

Y se lanza el dado. Supongamos que sale el donut. Comenzamos en el donut de la primera carta y seguimos el camino hasta el final, saltando de carta en carta cuando llegue el momento. Y vemos que ese camino termina en una galleta. El primero de los jugadores que coja la galleta, se apunta ese tanto. Gana, lógicamente, el jugador que más golosinas consigue al final de la partida.

¿Qué hacemos para que el juego nos permita jugar a los niños (Irene, 4 años; Dani, 8 años) y a los papás? Creamos bifurcaciones. Por ejemplo, ponemos una primera carta sencilla y a continuación bifurcamos: una sencilla y una complicada. Y si es necesario, ponemos una complicada más. Y según las capacidades de cada uno, su objetivo es ir por un camino u otro. Mirad, mirad:

Un juego que exige rapidez mental (y que ayuda a mejorarla) y que regala un montón de buenos ratos. Muy recomendable.

1, 2, 3! Ahora me ves…

La empresa de juegos de mesa Devir es siempre una garantía de calidad y de juegos interesantes. Los conocíamos ya gracias al Carcassonne y al Catan. Cuando nos enteramos de que iban a sacar una nueva versión del juego “1, 2, 3! Ahora me ves…”, no lo dudamos y solicitamos un ejemplar. Hoy mismo lo hemos recibido, hemos pasado un rato estupendo jugando, como os cuento a continuación.

Es un juego con una dinámica muy sencilla, y apto para cualquier edad. (Irene, a sus cuatro años, ha jugado bastante mejor que yo alguna de las manos; también es cierto que es una niña muy inteligente, todo hay que decirlo; por supuesto, Dani -ocho años- me ha dado veinte vueltas). Tenemos en un establo animales de cuatro tipos diferentes: cerdos, ovejas, vacas y caballos. Mientras los demás jugadores cierran sus ojos, el que tiene el turno realiza algún cambio en el establo (cambio de lugar, añadido de animal, retirada de animal, o intercambio de posiciones entre dos animales). Al abrir los ojos, cada jugador debe indicar cuál ha sido el cambio.

Si alguno de los participantes es muy pequeño, se puede simplificar el juego admitiendo solamente cambios de posición. Hemos jugado a ambas modalidades, y con ambas nos lo hemos pasado estupendamente. El juego nos ofrece además el plus de que ocupa muy poco espacio y de que la tapa de la caja se puede utilizar como establo. Ideal para llevarlo de viaje. Fenomenal para pasar un buen rato con los peques. O solamente los peques. O solamente los mayores.

Venga, a ver si adivináis qué cambia. Fijaos bien. 😉


Os recomendamos mucho este juego si tenéis hijos pequeños. Y si no conocéis los geniales juegos de Devir, os conminamos a revisar su completo catálogo, porque nos garantizan horas y horas de diversión.