Kietoparao Red

La escena es demasiado habitual: en cualquier restaurante, en cuanto terminamos de comer, les dejamos a los niños el móvil o la tablet para que se entretengan (y no es raro que también los padres estemos con los móviles). Así que en estos tiempos de pantallas -que nos gustan-, es maravillosamente revolucionario buscar entretenimiento sin tecnología. Kietoparao es una empresa que se ha propuesto ofrecernos alternativas sanas, divertidas, cómodas de llevar y fomentadoras de imaginación, sonrisas y buenos ratos.

Y uno de sus productos, que nos encanta, nos trae 20 juegos diferentes en menos de 300 gramos y ocupando muy poco espacio. Además, en un estuche súper bonito.

Estuche de tela roja (edición Kietoparao Red) (el boli es para que os hagáis una idea del tamaño, claro).

La imaginación y creatividad que demuestran las chicas del equipo de Kietoparao queda demostrada en esta cantidad de juegos. En concreto, en el Kit Red, que es el que comentamos aquí, tenemos (además de la mencionada bonita bolsa): dos tableros en una tela (para jugar a damas y al tres en raya), fichas, dado, piezas de madera para equilibrios y para formar lo que se nos ocurra, dos barajas (cada una de ellas ofrece varios juegos), libreta y lápices, además de varias guías para orientarnos y proponernos juegos.

Un indispensable para llevar en el bolso y conseguir que, en lugar de tener a nuestros hijos abstraídos constantemente con consolas, ordenadores, tablets o móviles, desarrollen imaginación, inteligencia, paciencia y compañerismo.

Os recomiendo que le echéis un ojo a su web porque, además de este juego pack que comentamos, tienen otras muchas opciones, incluyendo papelería para negocios, con posibilidad personalizar con imagen de marca, o material para hacer talleres.

Os deseamos el mejor de los éxitos, amigas de Kietoparao. Sobre todo, porque de vuestro éxito implica unas infancias mejores. Casi nada.

Kingdom Builder, creación de Donald X. Vaccarino, de Devir

Teníamos muchas ganas de probar un juego de estas características. Se desarrolla sobre un tablero variable (tenemos ocho fragmentos de tablero de los que se seleccionan cuatro para jugar una partida; adicionalmente cada fragmento de tablero nos ofrece una acción especial, una acción extra que podemos realizar con cada turno) y con unas reglas también variables (se seleccionan tres conjuntos de reglas de un total de ocho existentes).

Estas reglas variables condicionarán la estrategia de cada partida y se definen en unas cartas denominadas con el nombre del juego: cartas de Kingdom Builder. Estas cartas muestran diferentes tipos de personaje y las reglas son coherentes con las características del personaje (el minero premiará los asentamientos cercanos a la montaña, mientras que el comerciante hará valer las rutas que unen castillos y lugares susceptibles de ser habitados).

Cada jugador tiene en su poder 40 asentamientos que debe distribuir por el tablero, siguiendo unas reglas preestablecidas, como siempre construir colindando con otro asentamiento, o construir solamente en ciertos tipos de terreno. Adicionalmente a esos tipos de terreno en los que se puede construir (prado, barranco, desierto, flores, bosque y -en casos muy concretos- agua), nos encontramos con otras losetas que indican diferentes lugares que traen aparejadas diferentes acciones (oráculo, granja, oasis, torre, taberna, granero, puerto y cercado).

Es un juego que nos está gustando muchísimo, es para un número de jugadores entre dos y cuatro, a partir de 8 años y con una duración estimada por partida de 45 minutos.

Crazy Fishing, creación de Fabrizio Tronchin, de Devir

Este juego de Fabrizio Tronchin e ilustrado por Quim Bou nos ofrece un bonito día de pesca… sin salir de nuestra casa, lo cual es ideal en estos tiempos de #quedateencasa. Nos encontramos con cartas de tres tipos: los peces (y demás objetos que se pueden encontrar en el mar, como perlas o botas… y peces monstruo, que no dejan de ser peces), las cañas para poder pescar (con algunas especiales) y los cebos, por supuesto, ya que sin ellos no se puede pescar (también con algunos cebos especiales).

La partida comienza colocando las cartas de pez sobre la mesa, sin ningún orden en especial (como si las tiráramos descuidadamente). Una vez desperdigadas las cartas sobre la mesa… ya están los peces en el mar.

Para poder pescar es necesario que cada jugar tenga caña (se le asignan tres cartas de caña a cada uno) y cebo (se le asignan tres cartas de cebo a cada uno). Y comienza la ronda: cada jugador escoge sus cartas de caña y de cebo (ambas son necesarias) y las muestra, a la vez que los demás. Los números asociados a las cañas deciden el orden de tirada de caña (el orden en el que los jugadores escogen los peces); los números asociados a los cebos nos indican si tenemos suficiente para el pez que nos ha tocado. Por supuesto, hay factores, en forma de cartas especiales, que pueden hacer cambiar esos valores asociados a las cañas y a los cebos.

Por si fuera poco, disponemos de un sistema ultraavanzado llamado ProPez 2020 que nos permite aproximarnos al valor del pez en cuestión antes de sacarlo del agua. Por ejemplo, el sistema ProPez 2020 nos puede decir que el pez tiene un valor entre 3 y 6, lo cual nos sirve de aproximación a lo que nos vamos a encontrar cuando capturemos el pez.

En resumen, es un juego divertidísimo para todas las edades (a partir de seis años), cuyas partidas tienen una duración estimada entre 15 y 20 minutos (cómo nos gusta siempre que den esta información) y para un número de jugadores entre 2 y 6.

Juegos de mesa familiares gratis o liberados

Gracias a nuestra amiga Elena (¡gracias!) hemos llegado a este post de BaM! en el que se hace una recopilación estupenda de juegos de mesa que se pueden imprimir.

Muchos de ellos son juegos que han sido liberados por editoriales de juegos (y cuya versión física existe y sería muy recomendable que cuando pase esta época tan excepcional devolviéramos este bonito gesto.

Aquí os dejo el enlace, porque en BaM! lo cuentan de maravilla; aprovecho para recomendaros toda la web, es estupenda.

Combinando deporte y juegos

En estos tiempos de confinamiento han salido a la luz (y se han creado muchos nuevos) una barbaridad de actividades para realizar en casa.

Hoy os quiero presentar este juego de Kinder Sport al que llegué gracias a Raúl Chapado y la RFEA: una especie de oca que combina ejercicio con conocimientos deportivos. Os la recomiendo. En casa nos encanta y hemos jugado ya un montón de veces.

Carcassonne, de Devir Iberia

El post de hoy está dedicado a este juego mítico, Carcassonne. Además, es el juego por el que conocimos a Devir Iberia.

Es un juego, como podréis suponer por ese nombre que nos lleva a esa maravillosa ciudad occitana, ambientado en la Edad Media. Fue un juego ideado por Klaus-Jürgen Wrede y publicado en el año 2000. Se ha convertido en un juego de referencia y de culto.

Es un juego para un número de jugadores entre 2 y 5 y consiste en ir colocando -una en cada turno de cada jugador- fichas que van conformando un paisaje: sus ciudades, sus campos, sus iglesias, su caminos, sus ríos (hay extensiones que nos ofrecen más opciones). Sobre esas ubicaciones se pueden ir colocando las piezas que representan a los personajes. Cuando una ciudad cierra su muralla o un camino se completa, los jugadores correspondientes van ganando puntos.

Un entretenimiento genial para jugar en familia, más aún en estos días tan complicados. ¡Mucho ánimo a todos, amigos!

Figuras geométricas de Madera y Formas de Fracciones, de Toys of Wood Oxford

Hemos estado jugando con este nuevo juego (al menos para nosotros) de Toys of Wood Oxford (somos muy fans de esta casa por su calidad y por su orientación pedagógica) y debo decir que, desde el punto de vista matemático, me parece una herramienta fabulosa.

Consiste en ocho sets de piezas en las que se trabaja con cifras, formas, colores, tamaños y fracciones. Como concluiréis, da muchísimo juego. Os dejo algunas imágenes, para que echéis un vistazo.

Vertellis. Cuéntame más.

Vertellis (Cuéntame más en neerlandés) es una pequeña empresa de los Países Bajos que se ha propuesto, ehm… (estoy pensando cómo decirlo sin resultar exagerado)… cambiar el mundo.

Vivimos en una sociedad en la que la tecnología (bienvenida sea) nos une como nunca, pero a la vez también nos separa, y hace que nuestras conversaciones sean cada vez menos profundas y, por lo tanto, que cada vez nos conozcamos menos.

Además de una preciosa agenda mindfulness (Vertellis Chapters) que no he tenido la ocasión de probar, pero que tiene una pinta magnífica (es un libro/diario guiado de autorreflexión con preguntas, textos e historias dirigido a jóvenes y adultos; ayuda a crear un espacio de autoconocimiento y cuidado personal), esta empresa nos ofrece una colección de diferentes juegos de cartas, encaminadas a mejorar la comunicación en diferentes entornos:

  • Edición Clásica: juego dirigido a cualquier persona adulta. Preguntas de autorreflexión para compartir con la familia, los amigos o compañeros de trabajo. Las preguntas ayudan a crear conversaciones interesantes, fomenta la escucha activa y ayuda a crear una conexión real y sincera.
  • Edición Familiar: dirigida especialmente a núcleos familiares. Hay preguntas relacionadas con las rutinas de la familia, los deseos de cada persona, los recuerdos juntos, los planes futuros, o preguntas para dar la oportunidad de hablar de aquellos temas de los que aún no nos hemos atrevido a hablar.
  • Edición Parejas: buscando mejorar (o retomar, que a veces las mamás/papás lo tenemos difícil) la comunicación dentro de la pareja. Las preguntas de este juego tratan los recuerdos en común, las experiencias personales, los sueños y planes de pareja, los proyectos personales y proyectos en pareja, las opiniones sobre diversos temas, etc.

Con seguridad en el futuro habrá más opciones: pienso en un Vertellis para equipos deportivos, para empresas, o para colegios interesados en acabar con bullying; estoy seguro de que las mentes pensantes de la empresa han sopesado ya algunas de esas opciones y más.

La dinámica del juego es muy sencilla: básicamente consiste en ir tomando cartas del mazo y responder a la pregunta que se nos plantea. No son preguntas complicadas ni -por supuesto- con mala intención, sino todo lo contrario: preguntas enfocadas hacia mejorar el buen rollo, la confianza, la comunicación y el amor entre los jugadores. Las instrucciones nos ofrecen un modo de ver quién gana la partida, si es que queremos tal cosa. Pero la realidad es que en este juego ganan todos los jugadores.

La versión que hemos disfrutado es la Vertellis Edición Parejas, y no puedo evitar recomendárosla mucho: mejorar el conocimiento entre vosotros va a repercutir, para bien no solamente en la pareja, sino en cada uno de vosotros y en todo vuestro entorno. Si no tenéis regalo pensado para este San Valentín (o aunque lo tengáis pensado), os recomiendo encarecidamente este Vertellis Edición Parejas. Si no os llega a tiempo (ya que estamos muy cerca de la fecha), también os animo, ya que cualquier día es bueno para mejorar las relaciones con las personas a las que amamos.

Imagine, de Asmodee

Descubrimos este juego hace ya unos cuantos meses, de la mano de Fran y familia. Y nos encantó desde el minuto 1 (¡y los Reyes nos lo han traído este año!) La dinámica es tremendamente sencilla. En cada turno, el jugador al que le toca debe representar un elemento que le toca por azar (puede ser un concepto, un refrán, un objeto, un lugar…) ofreciendo una pista a los demás (la pista está también predeterminada).

¿Y con qué lo representamos? Pues ni palabras, ni gestos ni canciones. Lo representamos con unas cartas transparentes que, individualmente no cuentan mucho, pero en conjunto, sumados a nuestra imaginación (y a la de nuestros compañeros de juego), sí pueden representar el objeto que buscamos.

Por ejemplo, imaginemos que nos toca representar la Estatua de la Libertad. Y que la pista es «monumento». Pues la representación que aparece en la caja del juego es perfectísima:

Ubongo, de Devir Iberia

Hace poco descubrimos este juego de Devir: ubongo (cerebro, en swahili, como seguramente sepáis). No ganamos porque -estaréis de acuerdo- no conviene abusar las primeras veces. Es un juego que tiene mucho de Tetris, de Tangram y de Pentominoes.

Se reparte a cada jugador (o a cada equipo, si se prefiere jugar por equipos) una carta en la que hay una figura que se debe formar y varios conjuntos de piezas para formarla. Cada conjunto de piezas está etiquetado con un icono (serpiente, máscara, gacela, escudo, lanza).

El lanzamiento del dado decide qué tipo de piezas se pueden utilizar. Y un reloj de arena es el que nos da el tiempo en el que podemos formar la figura. El primero en conseguirlo gritará “¡Ubongo!”; los demás deben seguir intentando formar la figura. Quien antes lo consiga tendrá más ventajas, lógicamente: podrá avanzar su ficha, podrá coger más gemas. Este es el objetivo del juego: conseguir la mayor cantidad posible de gemas.

Es un juego con el que nos lo hemos pasado de maravilla y que recomiendo para juegos en familia o con amigos.