Iglesia de San Millán, en Segovia

Es un poco injusto para cualquier monumento compartir localidad con un acueducto de más de dos mil años, con una catedral apodada La Dama de las Catedrales y con un alcázar de cuento de hadas.

Cuando se llega a Segovia en autobús y se inicia el camino hacia ese acueducto que le ha dado fama universal se puede ver esta iglesia prerrománica y románica (sí, cuando se hizo, el acueducto solamente tenía unos mil años, un adolescente si medimos el tiempo en unidades acueductiles).

Desconozco si es la iglesia más antigua de Segovia, pero bien podría serlo. Tiene una torre prerrománica; el resto del edificio se construyó por orden de Alfonso I el Batallador a partir de 1111. Rey de Aragón, hizo que esta iglesia reprodujera la planta de la catedral de Jaca (a menor escala).

Es destacable también el cristo románico que alberga en su interior, rodeado por diez arcadas cegadas.

Cuando lleguéis a Segovia, y antes de ser desbordados por la belleza de acueductos, catedrales y alcázares, deteneos ante esta maravilla que aquel emperador de todas las Españas decidió dejarnos, compitiendo en belleza con aquellos.

Monasterio de San Juan de Caaveiro, en A Capela (A Coruña)

El obispo de aquella diócesis, Rosendo, viendo el mal tiempo (desde su punto de vista) que hacía aquel día, se contrarió. Al momento fue consciente de su pecado y, en penitencia, arrojó su anillo de obispo al río Eume. Cuando, siete años después, el cocinero del monasterio encontró ese anillo mientras preparaba un salmón, nuestro Rosendo se dio cuenta de que su pecado había sido redimido.

El río Eume y sus fragas. Y, escondido en ellas, este monasterio románico. Inicialmente lugar de anacoretas, fue creciendo en recursos e importancia, en gran parte por donaciones hechas por el obispo Rosendo, al que ya conocemos. Llegó a ser Real Colegiata y, ya en el siglo XVIII, comenzó su decadencia. A finales del XIX se acomete una restauración. Nos han llegado restos aún de aquella época románica, como el ábside y parte de la nave.

La catedral de Santiago, visita virtual

Hoy vamos a visitar esta catedral, lugar final (si excluimos ese tramo obligado hacia Finisterre) del Camino de Santiago, esa ruta por la que nos llegó Europa a la Península Ibérica.

Visita virtual, pero os deseo que se haga real muy pronto.

Disfrutadla, queridos:

https://artsandculture.google.com/streetview/catedral-de-santiago-de-compostela/bgFjZLn19qXpVw?sv_lat=42.88054665970528&sv_lng=-8.544671620446552&sv_pid=kdR6cb2Q2yoAAARJPzs1ug

La torre de la Iglesia de San Esteban, en Segovia

Recuerdo perfectamente el momento en el que vi la iglesia: tras la indicación de la mejor guía posible, Belén, sufrí varios niveles -crecientes- de admiración: el primero, con el pórtico; el segundo, al comenzar a ver la torre; el tercero, al contemplarla en su totalidad.

Fue durante mucho tiempo la torre románica más alta de España, hasta que un incendio le hizo perder su chapitel (que era barroco, por otra parte). Ahora comparte el honor con la también maravillosa torre de la iglesia de Santa Maria la Antigua, de Valladolid.

Cada nivel de la torre tiene un par de ventanas gemelas por cada lado, salvo el superior, que tiene tres ventanas por cada lado. Las ventanas de los dos niveles inferiores están cegados.

Cuando visitéis Segovia, además de sus muchos y conocidos imprescindibles, reservad un momento de paz para asombraros ante los cincuenta metros de esta torre.

Arco de San Miguel de Mazarreros, en Sasamón

Este arco es el último vestigio que nos queda de la iglesia de San Miguel de Mazarreros. Se trata de un arco apuntado formado por siete arquivoltas. Y el hecho de que solamente se mantengan en pie esos pocos elementos confiere a la ruina un encanto especial. No he tenido aún la suerte de visitarlo, pero espero poder hacerlo.

Es un monumento en peligro, y se han realizado tareas de restauración para reducir ese peligro.

Las claves del Románico, de Peridis

José María Pérez, Peridis, cuyas viñetas llenas de humor y agudeza nos han acompañado a lo largo de los años, es un gran defensor, conocedor y divulgador del arte románico, ese arte que inundó Europa en el primer cambio de milenio de nuestra era.

Y ese conocimiento se puede disfrutar (gozar) en la serie Las claves del Románico, en la que Peridis nos desgrana de forma tremendamente amena sus particularidades. Es una serie que os recomiendo encarecidamente: si os gusta el Románico, la vais a disfrutar, como digo; si no os gusta(ba), os va a pasar a gustar.

Sant Miquel del Fai, en Sant Feliu de Codines

Quizá este sea el recuerdo consciente más antiguo que plasmo en este humilde blog. A finales de los años setenta del pasado siglo, hicimos un viaje familiar (mis padres y yo, que éramos los únicos por aquel entonces en la familia) a Barcelona. Y nos llevaron a visitar Sant Miquel del Fai, un paisaje de formaciones rocosas, cascadas y pantanos que quedó grabado en mi memoria y en mi corazón.

Sant Miquel del Fai es un espacio natural en el que se encuentra un antiguo monasterio con elementos románicos (el monasterio es anterior al románico). Y si el monasterio merece la pena, el espacio natural aún más. Os recomiendo, si tenéis la oportunidad, visitarlo.

Tengo dos recuerdos especialmente guardados: caminar por detrás de una cascada, y un paseo en lancha por el pantano (que estaba cerca, pienso que no pertenecía al espacio natural) en el que se podía ver el campanario de la iglesia de un pueblo inundado.

De Elmoianes – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16382702

Iglesia de Santa María (en Tábara, Zamora)

Tuvimos hace unos días la suerte de pasar al lado de esta iglesia y de su preciosa torre. Torre que, de lejos, me parecía mudéjar, pero al acercarnos a ella pudimos darnos cuenta de que no era de ladrillo, sino de piedra.

Esta bella construcción románica forma -formaba- parte de un monasterio del que nos han llegado pocos restos. Y la torre que nos embelesó fue edificada en el siglo XII, sustituyendo (y, al parecer, intentando imitar) a la antigua torre mozárabe. Si tenéis la suerte de pasar cerca de la zona, acercaos a disfrutar de esa imposible mezcla de robustez y elegancia.

By Antramir – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14544015

Iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

En la parroquia de Tirán (Moaña, Galicia, España), asomada al mar desde su balcón, podemos encontrar esta pequeña iglesia dedicada a San Juan Bautista.

Se trata de una construcción románica (quizá con una ligerísima tendencia hacia el gótico por el leve apuntamiento de sus arcos) del siglo XIII, de la que hasta hace muy poco tiempo no había referencias escritas (finales del siglo XX). Quienes somos de la zona, lógicamente, la conocemos bien, y en ella hemos vivido -como siempre sucede con las Iglesias- las alegrías de las bodas y bautizos junto con las tristezas de los entierros.

Recientemente se ha acometido una restauración de la iglesia, que ha dejado a la vista una puerta (podéis verla en las fotos). En el exterior tenemos un panteón, el de la familia Castroviejo, muy apreciada y querida en Tirán, con tres figuras que representan las tres virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. (Ya no es románico este panteón, como supondréis).

El monasterio de Leyre, en Yesa (Navarra)

Hoy viajamos al bonito paraje de la sierra de Leyre y valle del río Aragón, muy próximo a la frontera con Aragón. Y también viajamos en el tiempo: el origen del conjunto monástico de Leyre tiene ya más de un milenio.

El monasterio de Leyre está íntimamente ligado con la historia de Navarra, de su reino, y de su antecesor el reino de Pamplona. Fue no solamente monasterio, sino también corte, lugar de refugio de la monarquía navarra en los albores del segundo milenio.

Aunque todo el conjunto -y su entorno- merecen la visita, voy a destacar algunos elementos que lo merecen:

  • Porta Speciosa: literalmente puerta preciosa. Nos recordará a la puerta de las Platerías, en la catedral de Santiago de Compostela. Parece que en ambas trabajó el mismo maestro: el maestro Esteban.
  • Cripta: sin ser subterránea ni lugar de enterramiento, es una auténtica joya. Sus pequeñas columnas son inconfundibles y la hacen única.
  • Panteón de los reyes de Pamplona: en una urna se encuentran los reyes de tres reyes de Pamplona, de los siglos IX y X.
  • Ábside y torre: estos dos elementos destilan austeridad y se encuentran en perfecta armonía. Es uno de los rincones del conjunto que, personalmente, más me agradan.