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Sant Miquel del Fai, en Sant Feliu de Codines

Quizá este sea el recuerdo consciente más antiguo que plasmo en este humilde blog. A finales de los años setenta del pasado siglo, hicimos un viaje familiar (mis padres y yo, que éramos los únicos por aquel entonces en la familia) a Barcelona. Y nos llevaron a visitar Sant Miquel del Fai, un paisaje de formaciones rocosas, cascadas y pantanos que quedó grabado en mi memoria y en mi corazón.

Sant Miquel del Fai es un espacio natural en el que se encuentra un antiguo monasterio con elementos románicos (el monasterio es anterior al románico). Y si el monasterio merece la pena, el espacio natural aún más. Os recomiendo, si tenéis la oportunidad, visitarlo.

Tengo dos recuerdos especialmente guardados: caminar por detrás de una cascada, y un paseo en lancha por el pantano (que estaba cerca, pienso que no pertenecía al espacio natural) en el que se podía ver el campanario de la iglesia de un pueblo inundado.

De Elmoianes – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16382702

Iglesia de Santa María (en Tábara, Zamora)

Tuvimos hace unos días la suerte de pasar al lado de esta iglesia y de su preciosa torre. Torre que, de lejos, me parecía mudéjar, pero al acercarnos a ella pudimos darnos cuenta de que no era de ladrillo, sino de piedra.

Esta bella construcción románica forma -formaba- parte de un monasterio del que nos han llegado pocos restos. Y la torre que nos embelesó fue edificada en el siglo XII, sustituyendo (y, al parecer, intentando imitar) a la antigua torre mozárabe. Si tenéis la suerte de pasar cerca de la zona, acercaos a disfrutar de esa imposible mezcla de robustez y elegancia.

By Antramir – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=14544015

Iglesia de San Juan de Tirán, en Moaña

En la parroquia de Tirán (Moaña, Galicia, España), asomada al mar desde su balcón, podemos encontrar esta pequeña iglesia dedicada a San Juan Bautista.

Se trata de una construcción románica (quizá con una ligerísima tendencia hacia el gótico por el leve apuntamiento de sus arcos) del siglo XIII, de la que hasta hace muy poco tiempo no había referencias escritas (finales del siglo XX). Quienes somos de la zona, lógicamente, la conocemos bien, y en ella hemos vivido -como siempre sucede con las Iglesias- las alegrías de las bodas y bautizos junto con las tristezas de los entierros.

Recientemente se ha acometido una restauración de la iglesia, que ha dejado a la vista una puerta (podéis verla en las fotos). En el exterior tenemos un panteón, el de la familia Castroviejo, muy apreciada y querida en Tirán, con tres figuras que representan las tres virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. (Ya no es románico este panteón, como supondréis).

El monasterio de Leyre, en Yesa (Navarra)

Hoy viajamos al bonito paraje de la sierra de Leyre y valle del río Aragón, muy próximo a la frontera con Aragón. Y también viajamos en el tiempo: el origen del conjunto monástico de Leyre tiene ya más de un milenio.

El monasterio de Leyre está íntimamente ligado con la historia de Navarra, de su reino, y de su antecesor el reino de Pamplona. Fue no solamente monasterio, sino también corte, lugar de refugio de la monarquía navarra en los albores del segundo milenio.

Aunque todo el conjunto -y su entorno- merecen la visita, voy a destacar algunos elementos que lo merecen:

  • Porta Speciosa: literalmente puerta preciosa. Nos recordará a la puerta de las Platerías, en la catedral de Santiago de Compostela. Parece que en ambas trabajó el mismo maestro: el maestro Esteban.
  • Cripta: sin ser subterránea ni lugar de enterramiento, es una auténtica joya. Sus pequeñas columnas son inconfundibles y la hacen única.
  • Panteón de los reyes de Pamplona: en una urna se encuentran los reyes de tres reyes de Pamplona, de los siglos IX y X.
  • Ábside y torre: estos dos elementos destilan austeridad y se encuentran en perfecta armonía. Es uno de los rincones del conjunto que, personalmente, más me agradan.

Pedraza (Segovia)

En la bonita e imprescindible provincia de Segovia, cerca de la frontera con Madrid y a unos 40 kilómetros de Segovia capital, se encuentra la población que hoy vamos a visitar: Pedraza.

Pedraza es una villa medieval -las primeras referencias escritas se remontan al siglo XIV- que vivió su mayor esplendor en los siglos XVI y XVII (ya no era la Edad Media, obviamente), gracias a la calidad de la lana de sus ovejas merinas y a los tejidos elaborados con ella.

Está amurallada, y se entra a ella por su única puerta, situada al lado de la antigua cárcel, hoy convertida en museo visitable y en una oportunidad para asomarnos a lo terrible del trato en aquellas cárceles medievales.

Aunque realmente todo el pueblo es una joya y un viaje en el tiempo, voy a mencionar algunos lugares o monumentos que merecen la pena:

  • Cárcel: ya mencionada. Museo imprescindible para conocer mejor nuestra propia historia.
  • Plaza Mayor: porticada, típica plaza mayor castellana.
  • Castillo: hoy en día museo Zuloaga, en él estuvieron prisioneros dos hijos del rey Francisco I de Francia. El castillo tiene torre del homenaje y foso (por desgracia, no tiene ya el puente levadizo).
  • Iglesia de San Juan: románica. Su bellísima torre hace inconfundible al pueblo cuando se divisa desde la lejanía.
  • Casa del águila imperial: situada fuera del recinto amurallado, es también una visita que recomiendo. Un estupendo centro de interpretación dedicada a esta maravillosa ave rapaz.

No ahora, pero en cuanto se pasen confinamientos y pandemias, os recomiendo muchísimo visitar esta población. Y si puede ser en alguna noche de las velas (no hemos tenido esa suerte nosotros), aún mejor. Ver toda la villa iluminada solamente por velas tiene que sobrecoger el espíritu y asombrar el alma.

Ermita de San Esteban, en Viguera

Este es un templo único, probablemente visigodo en su origen (ss. VIII-X), fue reformado en los siglos X-XII (ya bien metidos en el románico). Se cree que pudo ser un punto de reunión para eremitas de lugares cercanos.

Destaca en esta monumento su ubicación, y destacan también sus pinturas románicas, realizadas durante la restauración del siglo XII.

Esta ermita estuvo abandonada, utilizada como lugar para recoger el ganado, y víctima de vandalismo. En 1999 se restauraron las pinturas -e imaginamos que se tomó conciencia de la importancia del monumento- y su última restauración data del año 2014.

Pertenece a la localidad de Viguera, en la Tierra de Cameros, en La Rioja. Comunidad, Tierra y localidad que bien merecen una visita, y que os recomendamos muchísimo.

De Pigmentoazul – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15109853
De Bea.miau – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=85403340

Iglesia de San Martiño, en Moaña

Hoy os propongo un viaje hasta aquí, hasta Moaña, para acercarnos a la zona en la que nació esta población. Nos vamos a la parroquia de San Martiño (en Galicia, como quizá sepáis, las parroquias no son solamente divisiones religiosas, sino también administrativas). Y ya que habéis venido hasta aquí, nos desplazamos también en el tiempo. Hasta el siglo XII, en concreto, para admirar la pequeña iglesia de San Martiño [y San Millán]: principalmente, su portada y sus canecillos.

De Jose Antonio Gil Martínez. FREECAT de Vigo – Flickr, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3368468

Y -sé que no tengo perdón- prometo, en cuanto saque unas fotos más detalladas, compartirlas con vosotros.

Claustro del Real Monasterio de San Juan de la Peña

Hoy se van a quedar cortas las palabras, comparadas con belleza del claustro de este monasterio. Su ubicación es casi imposible: literalmente debajo de una peña se encuentra el Real Monasterio de San Juan de la Peña, en el pirineo oscense.

El Real Monasterio consta de una iglesia prerrománica, una capilla gótica, el Panteón de Nobles, el Panteón Real, la llamada iglesia superior y el claustro que hoy nos ocupa.

El claustro es románico, y es obra de dos talleres diferentes. Yo destacaría sus perfectas proporciones, su ya mencionada ubicación y (poneos todos de pie, por favor), sus capiteles. Cada uno de ellos nos cuenta mil historias.

https://commons.m.wikimedia.org/wiki/File:Claustro_del_Monasterio_de_San_Juan_de_la_Penna.jpg#mw-jump-to-license

Para Clara, recordando la visita que hicimos al monasterio cuando aún no éramos tres, pero ya no éramos dos. Así que para Dani también.

El ábside de San Martín de Fuentidueña

En el norte de la provincia de Segovia, a medio camino entre Cuéllar y Sepúlveda, podemos encontrar la pequeña localidad de Fuentidueña, en cuyas afueras descansan las ruinas de su iglesia románica de San Martín, de mediados del siglo XII.

Su ábside está considerado como uno de los más representativos del románico castellano, tanto por la perfección de su construcción como por su estado de conservación.

Esta maravilla puede ser contemplada hoy, pero no debemos ir a Fuentidueña para disfrutarla, sino a… The Met Cloisters, la sección del Met (Metropolitan Museum of New York) dedicada a la Edad Media. En 1957 se llevó a cabo la deconstrucción del ábside, la clasificación de todos sus bloques, que salían por los estrechos caminos del pueblo en camiones, con dirección al puerto de Bilbao, en donde embarcaban con dirección a Nueva York. Este minucioso proceso de traslado de ábside es un absoluto ejemplo de perfección.

Ahora Fuentidueña reclama una compensación justa. En su momento se produjo un pago a cambio de esa cesión indefinida. Cesión, efectivamente (con lo cual podría plantearse un regreso del ábside). No reclama tanto Fuentidueña ahora, tan solo un intercambio de conocimientos, una creación de un centro de documentación, la posibilidad de realizar exposiciones itinerantes. Y quién sabe si, algún día, una reconstrucción del ábside (apunto que sería fabuloso que esa reconstrucción se realizara con métodos del siglo XII).

Apse from San Martín at Fuentidueña – https://www.metmuseum.org/art/collection/search/472507

El Pórtico del Paraíso

En la fachada occidental de la Catedral de Ourense podemos disfrutar de una joya que, ensombrecida por el cercano Pórtico de la Gloria (Catedral de Santiago), no recibe ni la atención ni la admiración que merece.

Se levantó a mediados del siglo XIII, aunque la policromía que se puede disfrutar en la actualidad es del siglo XVIII. En él podemos ver personajes del Antiguo Testamento, de los Evangelios, y del Apocalipsis.

Jose Luis Cernadas Iglesias / CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)