Desnudo de mujer, de Aurelia Navarro

Aurelia Navarro era una pintora de veintiséis años cuando se atrevió a participar, con un desnudo femenino, en la Exposición Nacional de 1908. Y decimos que «se atrevió» porque nunca hasta entonces -que sepamos- una pintora se había atrevido a representar un desnudo femenino, reservado hasta entonces solamente a los pintores (varones). Según la historiadora Jiménez-Blanco, se consideraba que una mujer no estaba preparada para confrontar un cuerpo desnudo. La reacción a esta obra -seguramente, también según la Jiménez-Blanco, por fanatismos religiosos e intransigencias provincianas– acabó provocando la retirada de la artista, que acabó en Roma, en la orden religiosa de las Adoratrices.

Realmente no podemos saber qué provocó aquello, puesto que la obra fue muy elogiada por la crítica y por la prensa, pero sí sabemos que tras esa Exposición nuestra pintora prácticamente desapareció. Se contempla, como causa, la presión familiar.

Es una obra que nos recuerda inmediatamente a la Venus del espejo de Velázquez.

Desnudo de mujer, de Aurelia Navarro

No olvidemos que ellas (como pintoras, sí como modelos) no tenían acceso a talleres de pintura en donde una modelo posaba. Así que hay quien apunta a que realmente se trata de un autorretrato. Aquí os incluyo, para comparar, un autorretrato «oficial»:

Descubrí a Navarro en uno de los maravillosos directos con los que nos obsequia el Museo del Prado; en concreto, con el protagonizado por Gemma García Torres, responsable de la colección de marcos del museo.

Diferente criterio

La escena es la misma. Y el juicio (o su falta) debería ser el mismo:

Un papá está con su peque en el parque, mientras revisa despreocupadamente el móvil: «qué buen padre, cuidando a su criatura».

Una mamá está con su peque en el parque, mientras revisa despreocupadamente el móvil: «qué mala madre, desatendiendo a su criatura».

Malentendiendo el feminismo

Como sabéis, el feminismo es una corriente que busca algo tan razonable como la igualdad entre hombres y mujeres. Nada que parezca ilógico (lo único ilógico es que haya que luchar por ello a estas alturas).

Tengo la percepción de que se busca es igualdad masculinizando a las mujeres en lugar de feminizando a los hombres. Las tareas, modos y costumbres tradicionalmente asociadas a hombres (agresividad, trabajar fuera, prioridad del trabajo por encima del cuidado) son las que ganan peso y prioridad; por su parte, las asociadas tradicionalmente a mujeres (fundamentalmente los cuidados) pasan a un segundo plano.

No sé. Tengo la sensación de que estamos igualando por abajo y de que nos estamos alejando mucho de aquello que nos hace humanos.

Clara Grima en CientíficasCasio

No sabéis las ganas que tenía de escribir este post. Fijaos qué ingredientes:

  • una marca de calculadoras que es garantía casi de eternidad (¿aún tienes tu primera Casio?)
  • un equipo de marketing (el de CasioEducativos) que es una auténtica joya, tanto en lo personal como en lo profesional. (Eloy, siempre encantado de tratar contigo).
  • nuestra matemática de cabecera, siempre dispuesta a acercar esa bonita ciencia a quien lo necesite (y nunca dispuesta a callarse cuando hay que hablar).
  • una ilustradora que desborda creatividad, sensibilidad y gusto por la Ciencia.

Pues con esos ingredientes, el plato no podía salir mal:

Casio, dentro de su línea de #científicasCasio, de la que ya hemos hablado en este blog, nos ofrece ahora esta preciosidad, con dos de sus calculadoras en edición limitada:

ClassWiz FX-991SPX IBERIA II
ClassWiz FX-82SPX IBERIA II

La ilustración -qué bonita, como todas las suyas- es de Raquel García Ulldemolins (Raquel Gu), cuyo estilo único también hemos disfrutado con Principia.

Y Clara Grima es… Clara Grima una maravilla. Solamente tengo el gusto de conocerla vía redes sociales, especialmente en Twitter. Como hemos dicho, merece mucho la pena seguirla. De verdad, una científica de referencia (no puedo no pensar en otras cuantas, en otros cuantos, que están haciendo de las redes sociales en castellano un lugar muy seguro, bonito y productivo en el que estar).

Gracias, Clara, por tu contribución incansable; gracias por tu defensa de la capacidad de las mujeres y tu esfuerzo acercándolas al mundo de la ciencia y de la tecnología. Gracias porque con gente como tú la generación que viene va a ser mejor que la generación que está. Así que este agradecimiento va, sobre todo, en nombre de mis hijos: gracias por ayudar a que su mundo sea mejor.

Para Irene y Dani. :*

Feminista y nigeriano

Como supongo que muchos sabréis, en España (no solamente en España, pero hablo de lo que conozco) ha existido desde siempre la tradición de hacer fiestas con animales: cabras, pavos, gallinas, toros; sobre todo, toros. Y no solamente en el formato corrida de toros, también en los llamados encierros (en donde un toro o un grupo de toros se suelta por las calles, en una ruta que generalmente acaba en una plaza de toros). No es popular o tradicional en toda España, sino que hay zonas en donde no existe la tradición y zonas en las que está completamente arraigada.

Estamos en una época en la que, por suerte, se está comprendiendo que hacer una fiesta de la muerte y del dolor quizá no esté bien; pero también estamos en una época en la que, por desgracia, muchos valores y derechos en los que se ha avanzado están siendo cuestionados por un sector de la población.

Y, según leo, han confluido los factores negativos en una corrida de toros: la propia corrida de toros, el racismo (con un toro llamado nigeriano) y el machismo (con un toro llamado feminista).

No sé si pretendíais hacer una gracia pero, desde luego, os habéis retratado.

El piropo

El escenario lo conocemos bien: alguien (generalmente un hombre) ve a una persona (generalmente una mujer) y se ve con todo el derecho del mundo a opinar sobre su cuerpo, sobre si su vestido deja mucho a la vista o a la imaginación, sobre si sus ojos son de este u otro color, sobre su pelo, sobre sus deseos.

Y lo conocemos bien porque está más que normalizado: si nadie te pide tu opinión, quizá no sea necesario darla. Si una mujer quiere ir vestida como le dé la gana –no hay vestidos indecentes, hay miradas indecentes-, subir una foto a instagram como le place o poner de foto de perfil la que más le gusta, no tiene por qué recibir la opinión de ningún baboso. Las mujeres -su cuerpo, sus deseos- no son un territorio que debamos conquistar (cuántas veces se ha usado esa palabra). Es muy corto el camino entre la justificación de un piropo y la justificación de cosas peores. Y hoy, más que nunca, debemos estar alertas. Como hombres, debemos replantearnos esos derechos que creíamos tener si queremos una sociedad mejor.

El piropo, de Xavier Miserachs

Os recomiendo este hilo de @Pombeitor, en donde lo desarrolla mucho mejor que yo.

El Clásico que ofende

Ayer se disputó el primer Clásico (Real Madrid-Barça) femenino de la historia, y el diario deportivo Marca (al que hemos criticado aquí en alguna ocasión) les dedicó una portada más que merecida.

Y ha ofendido, claro. Que cómo es posible, que qué es eso, que vaya ofensa.

Y si bien es cierto que un partido entre esos dos equipos está todavía lejos de concitar la atención y mover las masas que mueve su correspondiente masculino, no se puede negar que no deja de ser un Madrid-Barça, que el fútbol femenino ha llegado para quedarse, y que muy fácilmente en un futuro llenará estadios. Pero más allá de eso está la necesidad que tenemos todos (no solamente mujeres: también hombres, toda la sociedad) de por una vez -y para siempre- encontrar una igualdad real. Nos beneficiaremos todos, sin lugar a dudas; además de ser de justicia.

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