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El piropo

El escenario lo conocemos bien: alguien (generalmente un hombre) ve a una persona (generalmente una mujer) y se ve con todo el derecho del mundo a opinar sobre su cuerpo, sobre si su vestido deja mucho a la vista o a la imaginación, sobre si sus ojos son de este u otro color, sobre su pelo, sobre sus deseos.

Y lo conocemos bien porque está más que normalizado: si nadie te pide tu opinión, quizá no sea necesario darla. Si una mujer quiere ir vestida como le dé la gana –no hay vestidos indecentes, hay miradas indecentes-, subir una foto a instagram como le place o poner de foto de perfil la que más le gusta, no tiene por qué recibir la opinión de ningún baboso. Las mujeres -su cuerpo, sus deseos- no son un territorio que debamos conquistar (cuántas veces se ha usado esa palabra). Es muy corto el camino entre la justificación de un piropo y la justificación de cosas peores. Y hoy, más que nunca, debemos estar alertas. Como hombres, debemos replantearnos esos derechos que creíamos tener si queremos una sociedad mejor.

El piropo, de Xavier Miserachs

Os recomiendo este hilo de @Pombeitor, en donde lo desarrolla mucho mejor que yo.

Somos racistas

Hemos visto todos la escena. Si no la habéis visto (y queréis hacerlo) no os costará esfuerzo alguno encontrarla en las redes. En la BBC entrevistaban al experto en relaciones internacionales y profesor universitario Robert Kelly. En un momento de la entrevista entra un pequeño corriendo y, tras él, una mujer con rasgos orientales. E inmediatamente -viva nuestro racismo- interpretamos que es su asistenta/sirvienta.

Pues no: es su esposa. Pero todas las personas a las que he preguntado (me incluyo) asumimos que era parte del personal de servicio por ser oriental.

Qué poco nos cuesta ser racistas (o machistas), debido a que vivimos en una sociedad que lo es, nos guste o no. Debemos estar muy atentos para no caer en los micro (o macro) racismos y machismos.

Sobre la violencia machista (me dirijo, hombre, a ti)

Así como en otras situaciones polémicas suelo sentir la conveniencia (¿necesidad?) de dar mi opinión, con este terrible asunto de La Manada percibo todo lo contrario. Resumiendo, siento que no tengo nada que aportar al debate. Pero ahora, días después de la sentencia, me parece adecuado dirigirme a los hombres que me leéis (por supuesto, si eres mujer, tu opinión también será más que bienvenida).

Me gustaría saber cómo os sentís, si el desasosiego y tristeza que tengo por dentro son solamente cosa mía, o si es compartido. Si nos hemos dado cuenta por fin de que las historias de acoso/abuso/agresión sobre las mujeres no son casos aislados, sino que son la norma sin excepción.

En concreto, me gustaría saber qué sucedería si me dirijo a ti, hombre, en privado (sin testigos, cámaras ni facebooks de por medio) diciéndote que no fue para tanto, que realmente las protestas de estos días son algo artificial, que las mujeres corren peligro en las calles, pero que nosotros también; diciéndote, en definitiva, que son unas exageradas, que se inventan muchas cosas, que sus reclamaciones son injustas, ¿qué sucedería? ¿Me darías la razón, o rebatirías mi discurso? No lo tengo claro. Y una segunda pregunta: ¿conoces a algún hombre al que le pudieras plantear esos argumentos y por cuya respuesta pondrías la mano en el fuego?

¿Has visto, estás siguiendo la estremecedora campaña #cuentalo en donde mujeres de ayer y de hoy nos cuentan los abusos que han sufrido en su vida, solamente por ser mujeres? Son unos testimonios absolutamente desgarradores y contarlos muestra una valentía infinita. Tengo la certeza de que esto, otra vez, nos lo van a solucionar ellas. Y encima lo van a solucionar sin violencia. ¿Sabéis por qué? Porque ellas sí son capaces de vernos a nosotros como personas. Aunque a veces no lo parezcamos.

Feliz 8 de Marzo

Entiendo -no podía ser de otra manera- la motivación y el objetivo de esta huelga #YoParo del 8 de marzo, pero me da muchísima pena ver un hecho tan lleno de amor y tan sagrado como son los cuidados reducidos a un «trabajo». ¿Es esta la única manera que se nos ocurre para que veamos su necesidad? Es como si estuviéramos incluyendo los cuidados* como un elemento más de este capitalismo/patriarcado que tan interesados estamos en renovar. Y buscamos defenderlos como ese sistema nos ha enseñado: negándolos, pensando que es la única forma de que se vea su importancia.

Lo veo como si estableciéramos algo así como una «huelga de amor». Un sinsentido, vaya.

Dicho todo ello, ojalá sea un absoluto éxito, consiguiendo que todos pasemos a valorar la gran importancia de los cuidados. Que todos colaboraremos cuidando. Y, por supuesto, que cuidemos a las/los que cuidan.

Feliz 8 de Marzo. Tenemos mucho por lo que trabajar.

* Por desgracia, los cuidados sí son -o sí quieren que sean- parte del sistema, pero deberíamos ser capaces de mantenerlos al margen.

Aquella agresión pública

Primeros minutos del año 1988. Una niña de diecinueve años, en los inicios de su carrera artística, es una de las estrellas del programa especial de Fin de Año de TVE (Televisión Española). Un top demasiado pequeño hace que durante gran parte de la canción la cantante tenga que estar más preocupada de cubrirse que de cantar. Y en un momento dado sucede lo inevitable y lo que todos recordamos: uno de los pechos se le salió. Por fortuna, aquel programa no se emitía en directo, sino que se grababa con antelación. ¿Por fortuna? Entre el realizador y el representante de la actriz decidieron que no había problema en aquello, sino todo lo contrario. Y decidieron no ocultarlo, sino mostrarlo con detalle y en cámara lenta, con el visto bueno de Pilar Miró. Por supuesto, sin consultarlo y en contra de la voluntad de la protagonista. Y también -no nos vamos a quedar sin culpa- porque sabían que entre el público aquello iba a ser un éxito.

Veo que los medios de comunicación, aunque nos han contado con detalle este incidente, han pasado de puntillas a la hora de indignarse contra esta agresión machista y sexual que sufrió Sabrina Salerno en ese programa. El hecho de que la decisión se tomara a espaldas de la cantante me ha recordado mucho a la terrible decisión que tomaron Bernardo Bertolucci y Marlon Brando, cuando decidieron violar ante las cámaras a Maria Scheneider.

Treinta años después, si nos preguntan por Sabrina, todavía la recordaremos por aquel incidente, que desde luego ha condicionado gran parte de su carrera (o de su imagen). Treinta años después, si buscamos «Sabrina Salerno» en Google, todavía sale aquella actuación como primer vídeo.

Hoy tengo esperanza

No sé si es una percepción subjetiva o una realidad, pero me da mucha esperanza ver que una mujer haya sido capaz de denunciar a quienes, en una noche de juerga, han abusado de ella, ver que otra mujer haya sido capaz de denunciar los abusos de sus superiores, de gente realmente importante, prácticamente intocable. Y que más mujeres se hayan unido a esa denuncia. Y que otra más se haya armado de valor para denunciar los tocamientos de su jefe, en un día especialmente señalado para ella.

¿No os parece que esto nos ha sacudido de algún modo? ¿Que nuestra sociedad ya no puede pasar por alto todo eso? Me preocupa, eso sí, qué sucederá cuando se pase el boom. ¿Nos olvidaremos, igual que nos hemos olvidado de aquel niño que yacía muerto en una playa del Mediterráneo?

Dejo para otro momento el hecho de que ese paso lo hayan tenido que dar las mujeres, cuando somos los hombres quienes agredimos.

#YoTambién

#YoTambién
YO TAMBIÉN.

Las mujeres están compartiendo un texto con el hashtag #YoTambién para indicar que han sido acosadas o agredidas sexualmente, y dar una idea de la magnitud del problema.

Os propongo, hombres que me leéis, algo parecido. Reconociendo que #YoTambién he agredido o acosado sexualmente no sólo de forma explícita, sino -sobre todo- implícitamente cada vez que he reído un chiste o actitud machista (cada vez que he callado ante un chiste o una actitud machista). Por cada vez que me he creído superior por ser hombre. Por cada vez que al ver a una mujer en un puesto de responsabilidad he pensado que cómo ha llegado ahí. Cada vez que no he visto personas, sino objetos, en esas mujeres. Cada vez que he tenido que ponerme en el centro del universo para comprender la violencia machista, necesitando pensar en MI mujer, MI madre, MI hermana, MI hija. Por cada vez que me he creído maravilloso por tener la oportunidad de agredir y no haberlo hecho. Por sentirme maravilloso por decir #YoTambién.

Pongamos #YoTambién todos los hombres que hemos hecho eso alguna vez. Para dar una idea de la verdadera magnitud del problema.

#YoTambién
Copia y pega

#YoTambién
ME, TOO.

Women have been sharing posts using the #metoo hashtag relating sexual harrassment or sexual assault experiences, in order to show the world just how widespread this problem is.

If you’re a man reading this post, I’d like you to join me in acknowledging that we have sexually assaulted or harassed women, not only explicitly, but, -above all-, implicitly, every time we’ve laughed at a sexist joke or attitude (every time we’ve failed to speak out after a sexist joke or attitude as well), for every time we’ve seen ourselves as superior just because we’re men. For every time we’ve seen a woman working in a position of authority and wondered how she made it there. For every time we’ve seen women as objects instead of people. For every time we’ve had to put ourselves as the center of the universe in order to try to understand gender violence by extrapolating it to MY wife, MY mother, MY sister, MY daughter. For every time I’ve considered myself a great guy for having had the chance to harass or assault and yet not having done it. For feeling amazing about saying #metoo

Let us men use the #metoo hashtag as well for all those situations, in order to get a real idea of just how huge this problem is.

#YoTambién
Copy and paste

Muchísimas gracias a quienes me habéis ayudado. Durante la creación de este post mantuve contacto con varias personas (mujeres, sobre todo), para recoger su punto de vista (sus puntos de vista). Indico aquí lo más reseñable:

  • Habría sido mejor utilizar otro hashtag, y no el mismo que el que han usado las mujeres.
  • El post ganaría mucho si invitara a los hombres a indicar situaciones concretas en las que han ejercido esas violencias.
  • Mientras estemos siendo sesgados en nuestra lucha por la igualdad, estaremos siendo desiguales.
  • No tiene sentido este enfrentar a hombres y mujeres, luchemos todos juntos por lo mismo.
  • Es necesario hacer hincapié en las violencias sutiles, en esas que se crean dentro de la propia pareja («te» limpio la casa, insisto para tener relaciones aunque tú no quieras).
  • Es necesario hacer hincapié en las violencias que tenemos arraigadas los hombres, actos agresivos que tenemos normalizados. Necesitamos -los hombres- una autorreflexión profunda. Por suerte, cada vez se está dando más.

Muchas gracias a Belén, Marimar, Clara, Louma, Patricia, Irene, Aida, Joaquim, Laura. Y gracias, mamá.