Clara Peeters, sus bodegones y sus autorretratos

No es la primera vez -no creo que sea la última- que una recomendación de Niké de Samotracia (@NikSamotracia en Twitter) llega a este blog.

Clara Peeters (Clara Lamberts de nacimiento) nació a finales del siglo XVI en Bélgica y fue una de las iniciadoras de los bodegones… y de autorretratos «escondidos» en ellos.

El Museo del Prado alberga algunas de sus obras, y allí se puede observar, por ejemplo, este cuadro llamado Mesa.

Mesa, Clara Peeters

Acerquémenos a algunos detalles, por favor:

Mesa, detalle, Clara Peeters
Mesa, detalle, Clara Peeters
Mesa, detalle, Clara Peeters

¿Qué os parece? Os invito a leer el hilo en el que Niké de Samotracia nos cuenta esto, mucho mejor explicado que aquí.

Desnudo de mujer, de Aurelia Navarro

Aurelia Navarro era una pintora de veintiséis años cuando se atrevió a participar, con un desnudo femenino, en la Exposición Nacional de 1908. Y decimos que «se atrevió» porque nunca hasta entonces -que sepamos- una pintora se había atrevido a representar un desnudo femenino, reservado hasta entonces solamente a los pintores (varones). Según la historiadora Jiménez-Blanco, se consideraba que una mujer no estaba preparada para confrontar un cuerpo desnudo. La reacción a esta obra -seguramente, también según la Jiménez-Blanco, por fanatismos religiosos e intransigencias provincianas– acabó provocando la retirada de la artista, que acabó en Roma, en la orden religiosa de las Adoratrices.

Realmente no podemos saber qué provocó aquello, puesto que la obra fue muy elogiada por la crítica y por la prensa, pero sí sabemos que tras esa Exposición nuestra pintora prácticamente desapareció. Se contempla, como causa, la presión familiar.

Es una obra que nos recuerda inmediatamente a la Venus del espejo de Velázquez.

Desnudo de mujer, de Aurelia Navarro

No olvidemos que ellas (como pintoras, sí como modelos) no tenían acceso a talleres de pintura en donde una modelo posaba. Así que hay quien apunta a que realmente se trata de un autorretrato. Aquí os incluyo, para comparar, un autorretrato «oficial»:

Descubrí a Navarro en uno de los maravillosos directos con los que nos obsequia el Museo del Prado; en concreto, con el protagonizado por Gemma García Torres, responsable de la colección de marcos del museo.

Autorretrato (de Alberto Durero)

No es el autorretrato que todos conocemos del mágico artista del Renacimiento: no es el que alberga El Prado, no es el que alberga el Louvre. Hay que ir a Viena, al museo Albertina, para observar este dibujo realizado a punta de plata en el que cualquier error quedaría expuesto y visible.

Ni es uno de los autorretratos citados, ni tiene su calidad, pero ya se puede ver su dominio de la técnica, los pliegues de la ropa, la finura de sus rasgos, la perfección de su cabello. El niño de trece años que era Albrecht Dürer nos dejó este primer y asombroso autorretrato, en el que ya podemos asomarnos a lo que vendría después.

Mona Lisa (Museo Del Prado, taller de Leonardo da Vinci)

No, no se trata de un error ni de un acuerdo al que hayan llegado los museos del Louvre y del Prado. Y no es necesaria una mirada muy atenta para darse cuenta de que esta no es la Mona Lisa que conocemos.

Pero sí sabemos que es del taller de Leonardo. Y, además, los estudios nos han descubierto que el proceso creativo que dio lugar a la original se repitió también con esta. ¿Se hicieron, quizá, a la vez?

No es de Leonardo, en eso parecen estar de acuerdo los críticos. No se aprecia el característico sfumato, por ejemplo. Pero esos rizos… esos rizos son dignos del genio.

Mona Lisa, Museo Del Prado
Mona Lisa, detalle

Pasiones mitológicas, en el Museo del Prado

Entre el 2 de marzo y el 4 de julio de este año 2021 se puede contemplar en el Museo del Prado una selección de pintura mitológica de los siglos XVI y XVII, con 26 obras de Tiziano, Veronese, Allori, Rubens, Ribera, Poussin, Van Dyck y Velázquez. Dentro de esta selección de obras maestras, es obligatorio destacar que, por primera vez en España desde el siglo XVI, se muestran juntas seis pinturas que Tiziano pintó para Felipe II, esas seis poesías, según el nombre que el propio pintor les otorgó.

Es innegable que la atracción por la mitología no se quedó en los antiguos griegos y romanos, sino que nos ha ido acompañando hasta nuestros días. No en vano, las pasiones que movían a aquellos son las mismas que nos mueven a nosotros. En paralelo, siempre me gusta destacar que la mitología (y la religión) tienen mucho de ciencia, ya que son el primer intento de encontrar una explicación a la creación, a la vida y a las relaciones humanas.

Tanto en la exposición como en la página web de la misma tenemos una gran variedad de recursos que nos permitirán ampliar nuestro conocimiento sobre estas pinturas y los motivos que representan.

Quienes no tenemos la suerte de poder visitar Madrid en estos días (o quienes, teniendo esa fortuna, quieren disfrutar de una mejor contemplación de las obras) podemos realizar una visita virtual, en la cual podemos acercarnos con todo detalle a alguna de las piezas de la exposición.

Es una exposición organizada por el propio Museo Nacional del Prado, la National Gallery y el Isabella Stewart Gardner Museum; los comisarios son Miguel Falomir -director del Museo del Prado- y Alejandro Vergara -jefe de conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado.

Maqueta del Museo del Prado , de Juan de Villanueva

Hoy os traigo, en estos miércoles que solemos dedicar al arte, algo que se sale un poco de lo normal: una maqueta de un edificio maravilloso que alberga la mejor colección de pinturas existentes: el museo Del Prado.

Esta maqueta de finales del siglo XIX, que ahora se ha montado con paciencia y dedicación para disfrute y admiración de los visitantes, puede ser admirada en este timelapse.

Otoño en el Museo Del Prado, con Sheila Blanco

Como bien sabéis los lectores de este vuestro blog, Sheila Blanco nos ofrece una breve composición al comienzo de cada estación, apoyándose en la obra de Vivaldi.

Y gracias a ella nos hemos enterado de que hay una muy interesante exposición sobre la mujer en los siglos XIX y XX, que el Reencuentro sigue esperándonos, que El Bosco nos tiene preparada alguna que otra sorpresa. Y que en otoño, El Prado da calor.

Qué ganas de volver a visitarte, querido Museo.

La Anunciación, de Fra Angélico

Este trabajo realizado en el cielo, tal como lo describió Vasari, obra de transición entre el gótico y el renacimiento, fue pintado por el artista toscano Guido di Pietro da Mugello, Fra Angélico, a comienzos del Quattrocento.

En el cuadro se representa el momento en el que el arcángel Gabriel comunica a la Virgen María que ha sido la elegida (y María acepta). En la parte izquierda se puede ver a Adán y Eva, presentándonos así ese contraste entre Eva y María.

En la predela se muestran cinco escenas importantes de la vida de la Virgen: Nacimiento y Desposorios, Visitación, Adoración de los Magos, Presentación en el Templo y Tránsito.

Este cuadro de seiscientos años se conserva en el Museo Del Prado, en condiciones bastante razonables para su antigüedad. Ha sido restaurado en gran parte.

De Fray Angelico – Galería online, Museo del Prado., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=45124868

El lavatorio, de Tintoretto

El pintor veneciano Jacopo Comin, apodado Tintoretto por la profesión de su padre, consiguió algo único con esta obra en la que se representa el momento en el que Jesús lava los pies de sus discípulos.

De Tintoretto – http://www.museodelprado.es/imagen/alta_resolucion/P02824.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16957833

Desconcierta en esta obra la composición, que parece completamente descentrada, con el motivo principal del cuadro ubicado muy a la derecha, muy lejos de la parte central. Desconcierta, también, la perspectiva y los tamaños desproporcionados.

Y ese desconcierto se convierte en asombro cuando sabemos que este obra se hizo para ser vista desde un lateral, con los espectadores más próximos a la parte derecha (con Jesús y los apóstoles que se están lavando en ese momento en primer plano).

Os dejo este vídeo del propio Museo del Prado, comentado por su director Miguel Falomir.