Propósitos de año nuevo

Antes de comenzar, quiero desearos a todos un año felicísimo. Este 2020 nos ha enseñado mucho, y de veras espero que cuando acabe esto (ojalá sea en el año 2021), seamos mejores.

Así que mis propósitos de este año van encaminados a ser mejor y a ayudar a hacer mejores a quienes me rodean.

  • un post al día: me ha encantado el reto, lo he cumplido, y quiero seguir haciéndolo.
  • inglés y francés: estudio diario. Este es otro reto que he conseguido y que quiero mantener. Todos los días, aprender o practicar un poquito de ambos idiomas. Si además puedo dar un salto cualitativo, mejor que mejor.
  • chino, árabe, sueco, navajo: al menos dos días por semana, quiero aprender un poquito de estos idiomas. En el 2020, sin ser un reto planeado, me he acercado a esos idiomas, quiero continuar.
  • proyectos propios: me gustaría retomar o poner en marcha al menos dos proyectos.
  • comercio local: es mi gran espinita y me la quiero sacar. Veo desde hace más de dos décadas cómo el comercio local está paralizado viendo cómo los grandes se llevan el trozo grande del pastel. Pondré mi granito de arena para enriquecer a ese comercio local, principalmente al de mi entorno.

Feliz año 2021, amigos.

Comenzamos otro año

Y otra vez los buenos propósitos y demás. Os proponemos desde aquí algo mucho más sencillo: en lugar de grandes propósitos anuales, ¿qué tal un propósito más pequeño, pero que debe cumplirse en este primer mes del año? Sugerimos alguno:

  • Leer cuatro libros.
  • Escribir un post al día en tu blog (o comenzar un blog).
  • Mejorar tu inglés.
  • Aprender a dibujar.
  • Aprender un nuevo lenguaje de programación.
  • Colaborar con una ONG de tu interés.
  • Hacer ejercicio durante todos los días del mes.

Propósito incumplido

Como sabéis, me había propuesto este año (2015) escribir un post cada día. Pues ya está incumplido; ayer se me pasó escribirlo (por la mañana me acordé, pero por la tarde-noche me fui entreteniendo con otras cosas). Me quedo con lo más positivo del incumplimiento: se acabó la parte «obligatoria» de hacerlo.

Esa obligación perjudicó mucho, en mi opinión, a mis posts del pasado año. Así que este año no tendremos ese lastre.

Seguiremos contando historias, amigos. 🙂