¿Se puede ver la Cordillera Cantábrica desde el Sistema Central?

Hoy he llegado (vía meneame.net) a un interesante y bonito post en el que se plantea la duda del titular, planteada por José Antonio Quirantes: ¿es posible ver la Cordillera Cantábrica desde el Sistema Central?. José Antonio hizo la siguiente foto desde el parking de Navacerrada:

Vista desde Navacerrada - Fotografía de José Antonio Quirantes (http://www.meteored.com/ram/13189/%C2%BFse-puede-ver-la-cordillera-cantabrica-desde-el-sistema-central/)

Si realmente lo que se ve al fondo son las montañas del Norte de Palencia (y creo que sí lo son), tendríamos ante nuestros ojos 250 Km de meseta central norte. Casi nada :).

Os invito a disfrutar del post original, plagado de detalles:

Conducir por la izquierda

Hace unos meses tuve la ocasión de conducir por el Reino Unido. Como sabréis, allí tienen el volante a la derecha del coche (y, como consecuencia, los coches circulan por el carril izquierdo de la calzada). Yo vivo en España, donde se conduce por la derecha de la calzada.

He de decir que a mí esto me parecía una tarea fuera de mi alcance, pero (quizá por el Efecto Pigmalión que ejercieron sobre mí mi hijo, mi esposa y mi hermana) me atreví a afrontarla.

Una vez que estás en el coche, lo primero que sorprende y desconcierta es que el cambio de marchas está a la izquierda (no podía ser de otra manera). Afortunadamente, el volante funciona igual ;-).

Una vez se arranca, existe la tendencia inconsciente a llevar el coche demasiado a la izquierda (uno de los accidentes más habituales entre los conductores del continente es chocar contra coches aparcados o ciclistas). Es lógico, dado que lo habitual es estar en el lado izquierdo del coche y no necesitar tanto espacio por ese lado. Un buen consejo, que a mí me fue de gran utilidad, es intentar pegarse a la línea del centro de la calzada.

Otra situación potencialmente conflictiva son las rotondas. Obviamente, se toman al revés (en sentido de las agujas del reloj).

Como buenos británicos, ellos argumentan que somos nosotros los que conducimos al revés, remontándose al origen de esta forma de circular, para el que hay dos teorías: de los torneos entre caballeros (se llevaba la lanza en el lado derecho), y de los coches de caballos (para que el látigo, llevado generalmente en la mano derecha, no golpeara a los peatones).

No es el Reino Unido el único país donde se conduce por la izquierda. Japón o Australia (entre otros muchos) también comparten esa forma de conducir.

En ocasiones un país decide cambiar de un modo a otro (ha habido cambios en ambos sentidos). El proceso suele comenzar por vender coches con el volante en el nuevo sitio. A continuación, se decide la fecha y hora en la que se va a realizar el cambio. Llegada esa fecha y hora, se realiza el cambio. Por cierto, no suele haber accidentes ese día, porque todo el mundo conduce con cuidado (no sería malo tomar nota).

¿En qué se basa Google para decidir la importancia de los correos?

Como bien saben los usuarios de Gmail, desde hace unos meses se puede optar por tener la bandeja de entrada con los correos ordenados por “prioridad”. Una prioridad que decide Google y que suele estar muy de acuerdo con la realidad. En mi caso concreto, los mensajes que yo considero importantes siempre están allí (no se le escapan mensajes importantes), aunque sí que aparecen mensajes que yo no consideraría importantes.

En las cabeceras de cada correo se puede examinar en qué se ha basado Google para decidir si es importante o no (se pueden observar las cabeceras del correo haciendo click en “show details / mostrar detalles”). También se puede observar poniendo el ratón sobre el icono que indica que el mensaje es importante.

Estos son ¿algunos/todos? de los mensajes posibles:

El efecto Pigmalión

A lo largo de mi carrera profesional me he dado cuenta de que -casi sin excepciones- si colocas a alguien en un puesto de responsabilidad, va a dar lo mejor de sí mismo, y se acabará convirtiendo en alguien digno de ese puesto.

Recientemente (por un maravilloso motivo: el nacimiento de mi hijo), he pasado a leer todo lo que pasaba ante mis ojos y estaba relacionado de un modo u otro con la crianza. Y he descubierto que, si a un niño lo tratas como una persona incapaz (“siempre haces eso mal”, “eres un desastre”, “fíjate qué bien lo hace tu hermano”) conseguirás que lo acabe siendo. En cambio, si le ayudas a ver sus verdaderas virtudes (“lo has hecho muy bien”, “qué inteligente eres”, “eres un niño muy bueno”), harás que esos aspectos positivos predominen y será cada vez mejor.

Tenemos buenos ejemplos en el deporte: el Real Madrid es un equipo que, tradicionalmente, ha sido capaz de remontar resultados y situaciones muy adversas. Eso lo sabe el equipo y lo saben sus rivales. Y eso hace que sea un rival ante el que nadie puede darse por vencedor, por mucha ventaja que hayan conseguido. Por su parte, el Barcelona está jugando el mejor fútbol de su historia. Ellos consideran que es el mejor fútbol del mundo y sus rivales también. Eso es suficiente para que tengan una importante ventaja ante cualquier rival.

Este efecto: “me creo (me ayudan a creerme) bueno, luego soy bueno” o el contrario “me creo (me ayudan a creerme) malo, luego soy malo” se conoce como “efecto Pigmalión”. Pigmalión era un escultor griego que llegó a creer que su escultura Galatea era de carne y hueso… y -gracias a la diosa Afrodita- esa creencia acabó siendo cierta.

Me puso sobre la pista del efecto Pigmalión Fati. Gracias!

Reutilizando los tickets de la zona azul

El proceso nos lo sabemos todos: llegas con tu coche, aparcas en zona azul (o verde), y te vas a pagar a la máquina, pagando en general más tiempo del que estimas, por si surge un imprevisto. Dejas el ticket en el interior del coche y te vas a hacer tus cosas. Y luego vuelves. Y aún queda un buen rato para que caduque el ticket.

¿No os parecería buena idea que ese ticket pudiera ser reutilizado por otro usuario?. Yo alguna vez he pensado en dejarlo en la maquinita. ¿Qué os parece?.

Luchando por desestigmatizar el cáncer

El cáncer es una enfermedad que estigmatiza (cada vez menos, afortunadamente). Tenemos unas cuantas armas a mano para desestigmatizarlo:

  1. la información: cuanto más sepamos, con menos miedo lo observaremos y actuaremos ante él.
  2. llamarlo por su nombre: cáncer. Se llama cáncer. Igual que hay otra enfermedad que se llama gripe, u otra que se llama sarampión. No debemos referirnos a él como “una larga enfermedad”, “tiene algo malo” o similar. Cáncer. Sin más.
  3. la investigación: fundamental. La medicina ha vencido a muchas enfermedades y vencerá también al cáncer.
  4. la actitud: tan fundamental -o más- como la investigación. Es clave tener una actitud ganadora para vencer al cáncer.

Estoy seguro de que me dejo muchos más puntos. Todos vuestros comentarios son bienvenidos.

Dentro de la lucha por desestigmatizar el cáncer, y coincidiendo con el Día Mundial contra el Cáncer, el diseñador Cristian Eslava ha puesto en marcha una iniciativa para conseguir que el hashtag #cancer sea Trending Topic en Twitter el día de hoy. Desde aquí ponemos nuestro granito de arena. Os invito y recomiendo también a visitar su blog La leyenda de Caillou, con esa misma temática.

¿De dónde viene la expresión “El quinto pino”?

Para quien no lo sepa, “el quinto pino” es una expresión que se utiliza (¿sólo en España?) para indicar algo que está muy lejos.

En el siglo XIX, en Madrid, en el Paseo del Prado había cinco pinos plantados, con bastante distancia entre ellos. La gente los utilizaba como lugar de cita (“quedamos en el primer pino”, por ejemplo). El quinto pino estaba bastante lejos, quedando en las afueras de Madrid (obviamente, Madrid no era tan grande como ahora). De ahí viene la expresión de “El quinto pino”.

Molly Malone

Dicen que, en las frías y húmedas noches de Dublín, todavía se puede escuchar el sonido de las ruedas de la carretilla de Molly. Pero, si te vuelves para verla, desaparece y jamás volverás a escucharlo.

Estatua de Molly Malone - Fotografía de Marimar Costa Portela

Molly Malone era una bella jovencita que se dedicaba, al igual que sus padres, a vender pescado y marisco por las calles de Dublín. Cayó enferma, sufrió unas altas fiebres, y murió en la calle. Se dice que su fantasma todavía pasea por los mismos lugares. Con esta historia se escribió una bonita canción (Cockles and Mussels) que se ha convertido en el himno oficioso de Dublín.

Os dejo tres versiones de la canción: la primera es de The Dubliners; la segunda de Erin Hill (me ha parecido preciosa y cargada de sentimiento); la tercera está en gaélico, es de Damien Leith. También he puesto la letra, al final del post.



In Dublin’s Fair City
Where the girls are so pretty
I first set my eyes on sweet Molly Malone
As she wheel’d her wheel barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus
Alive, alive o!, alive, alive o!
Crying cockles and mussels alive, alive o!

She was a fishmonger
But sure ‘twas no wonder
For so were her father and mother before
And they each wheel’d their barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus

She died of a fever
And no one could save her
And that was the end of sweet Molly Malone
But her ghost wheels her barrow
Through streets broad and narrow
Crying cockles and mussels alive, alive o!

Chorus