Estás en las Batuecas

Como sabréis, la expresión «estar en las batuecas» significa estar completamente despistado, ajeno a lo que se está comentando, distraído, etc.

Hoy os contaré algo más sobre «las Batuecas»: el Batuecas es un río de la bonita comarca de la Sierra de Francia (Salamanca, España); también se llama Batuecas al valle que forma. Es una zona tradicionalmente alejada del mundanal ruido, así que «estar en las batuecas» equivale, muy certeramente a «estar muy lejos de la conversación actual». Desconozco el porqué de ese femenino y plural, pero asumo que tiene relación con la terminación del nombre de ese río.

En las Batuecas está la bonita localidad de La Alberca; os recomiendo que la visitéis.

Rio Batuecas

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La hazaña del Nottingham Forest

El Nottingham Forest consiguió, a mediados de los años 70 del siglo XX, algo que jamás se había conseguido y que todavía no se ha repetido. Creo que gustará a los buenos aficionados.

El Nottingham es un equipo fundado en 1865, y había tenido momentos de gloria y también de fracaso, como es razonable. Lo cierto es que la primera mitad del siglo XX no fue demasiado exitosa para este club.

1898team

Pero tras una serie de ascensos y descensos, llegó la temporada 1976-77, cuando consiguieron ascender a la máxima categoría (First Division en aquellos años). Y entonces sucedió lo increíble: quedaron campeones de la First Division y campeones de la League Cup. Lo nunca visto.

Pero no se quedaron aquí los Forest. Se habían clasificado, nada menos, que para la Copa de Europa, por primera vez en su historia. ¿Y sabéis qué pasó? Llegaron a la final. ¿Y sabéis qué más? La ganaron. Sí, lo nunca visto. Adicionalmente, ganaron la League Cup de nuevo. En liga fueron solamente segundos.

Como campeones de Europa, tenían derecho a disputar la siguiente Copa de Europa. Y volvieron a llegar a la final. Y volvieron a ganarla. Lo nunca visto, habíamos dicho.

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Tú eres Abraham

Hace unos días, a raíz de este cuadro de Valdés Leal, sugerido por mi amigo Álvaro Espejo, surgió un comentario habitual ante esta escena bíblica: «menudo padre, sacrificando a su hijo porque Dios se lo pide».Juan de Valdés Leal , Sacrifice of Isaac 01

Y, como de costumbre, ahondamos en el tema, porque es la paternidad un tema que nos interesa. Y hablamos de que el Dios Sociedad a veces te pide que sacrifiques a tu hijo entregándolo a un colegio, aunque haya otras formas de educarlo. Y hablamos de que el Dios Dinero a veces te pide que sacrifiques a tu hijo yéndote tú a trabajar, aunque haya otras formas de vivir.

Y, visto así, o Abraham deja de ser malo… o pasamos todos a serlo.

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¿Por qué a Valladolid se le llama Pucela?

Existen tres teorías para explicar esta etimología:

Ingres coronation charles vii

  • Se cuenta -sin haberse encontrado documentación- que en el siglo XV varios caballeros de la ciudad se fueron a Francia, a luchar del lado de Juana de Arco, la «Pulcella» de Orleáns.
  • Valladolid está regada por los ríos Pisuerga y Esgueva y por el Canal de Castilla. Podría considerarse una charca en medio de un terreno seco. Esa charca podría llamarse «poza» o «pozuela». (Esta teoría es del profesor de la Universidad de Valladolid Celso Almuiña).
  • Valladolid tuvo una exclusiva con los cementos de Pozzuoli (Puteoli para los romanos). De ahí vendría «puzolana». Ya que se distribuían desde Valladolid, se llamaría «pucelanos» a los encargados de entregar esas cargas. (Esta teoría es de Joaquín Díaz, etnomusicólogo).

Y a ti, ¿cuál te parece más razonable?

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La estatua ecuestre de Hernán Cortés… perdón, de Francisco Pizarro

En la extraordinaria Plaza Mayor de Trujillo (Cáceres, España) luce, orgulloso, el conquistador trujillano Francisco Pizarro, con una bella estatua ecuestre realizada por el escultor estadounidense Rumsey. Sin embargo, hay en esta estatua algún elemento que desconcierta y que hace dudar de que sea Pizarro el que está allí representado. El casco emplumado es el principal de esos elementos. Con un casco así iba ataviado, curiosamente, Hernán Cortés.

Trujillo. Estatua ecuestre de Francisco Pizarro en la Plaza Mayor

Esto ha ayudado a la propagación de una ¿leyenda urbana? que nos cuenta que México encargó una estatua de Hernán Cortés. Como parece que no gustó (o quizá que el pueblo no iba a permitir ubicarla en ningún lugar público), la devolvieron. Ni corto ni perezoso, el artista cogió su escultura de Hernán Cortés y preguntó a las ciudades de Lima y de Trujillo si querían una escultura de … Francisco Pizarro. Y con esta aproximación hubo más suerte. Ahora, la estatua de CortésPizarro luce, con su altivo porte y sus plumas en la cabeza, en Lima, Trujillo y Buffalo.

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Adam Rainer, la única persona que padeció enanismo y gigantismo

Hoy os hablaré de un curioso caso, la única persona (conocida) que padeció, a lo largo de su vida, enanismo y gigantismo, enfermedades hormonales.

Cuando tenía 21 años medía 1.18 metros; un tumor en la hipófisis hizo que comenzase a crecer y, diez años después, con 31 años, medía 2.18 metros. Falleció a los 51 años, midiendo 2.34 metros.

Leí por primera vez sobre Adam Rainer en Microsiervos.

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El nacimiento y la muerte, alejados de nuestras vidas

Tengo la sensación de que nuestra sociedad ha dado la espalda a dos momentos importantísimos de la vida: el nacimiento y la muerte. Y, de paso, también a los momentos más próximos a uno y a otro.

Antes se nacía y se moría en casa, y eran estos acontecimientos parte fundamental de la vida de cada familia. No he tenido la suerte de asistir a un parto en casa, pero estoy seguro que es algo mucho más placentero, emocionante y cómodo (también para la familia) que un parto en un hospital (por supuesto, hablo de la inmensa mayoría de los casos en los que no hay complicaciones). Sí he vivido muertes en casa, con el velatorio correspondiente también en casa; ahora muchas muertes se producen en el hospital, y prácticamente la totalidad de los velatorios se realizan en tanatorios. De algún modo, estamos alejando de nuestras casas (y, en cierto modo, de nuestras vidas) esos dos momentos sagrados y también los más próximos a ellos (estancia hospitalaria tras el nacimiento, estancia hospitalaria antes de la muerte).

Uno de los efectos colaterales (o no colaterales) de este cambio es que, de algún modo, delegamos en terceras personas (en extraños) muchas decisiones que deberían ser completamente íntimas. Me pregunto si no nos arrepentiremos de es esta cesión de «poder» a terceros.

Pero, no contentos con expulsar el nacimiento y la muerte de nuestras vidas, estamos haciendo también lo mismo con la primera infancia y con la vejez. Antes, nuestros niños correteaban por la casa hasta que llegaba la edad de entrar en el colegio, aprendiendo de ese modo mil cosas de la sociedad en la que viven (viendo cómo funciona la familia, yendo a la compra, paseando, jugando). Ahora metemos a nuestros niños en guarderías desde que tienen cuatro meses, alejándolos de la sociedad (es curioso que a veces se utilice como argumento la «socialización» para hacer eso), privándolos de mil aprendizajes y de afecto. La misma situación sucede con nuestros ancianos: antes pasaban el día con su familia, en la casa, dando paseos, realizando algunas actividades con las que no sólo se sentían útiles, sino que aportaban conocimientos y experiencias a las generaciones venideras. ¿Qué hacemos ahora? Los metemos en centros de mayores, privándolos de mil enseñanzas y de afecto.

Lo que me parece más triste es que, aunque lo disfracemos de frases del tipo «así socializan» (?), «se lo pasan muy bien», «aprenden mucho», uno de los motivos que más pesan para tomar estas decisiones es que permiten al resto de la población realizar otras tareas, como poder ir a trabajar. Una vez más, el dinero condicionando las vidas.

Aunque implícitamente se puede deducir, quiero destacar aquí que, con esta configuración de nuestra sociedad, privamos a nuestros bebés y ancianos de pasar mucho tiempo juntos. Y ese tiempo juntos es tremendamente enriquecedor para ambos.

¿Qué opináis? ¿Creéis que estamos a tiempo de recuperar para nuestras vidas el nacimiento y la muerte? ¿Creéis que estamos a tiempo de recuperar para nuestra sociedad a nuestros ancianos y a nuestros niños?

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La palabra que, además de ser antónima de sí misma… se queda a medias

Hace tiempo os hablé en El Cartapacio de la palabra «nimio», la palabra que es antónima de sí misma. Pues bien, como se indicó en los comentarios surgidos a raíz aquel post, más enriquecedores que el propio post, hay una palabra más curiosa aún: «jamás». Esto lo comentó el usuario de meneame maninidra.

Veamos lo que nos dice la Real Academia Española sobre este término:

jamás

(Del lat. iam magis, ya más).

  1. nunca
  2. siempre
  3. alguna vez

¡Superad eso, chicos!

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Un milagro de Santiago

Camino de Santiago (2671925968)

Nos cuenta el gran Luis Carandell en su libro Ultreia, plagado de anécdotas sobre el Camino de Santiago, que este buen hombre centroeuropeo se planteó realizarlo para pedirle al Apóstol que su esposa se quedara embarazada, puesto que llevaban un buen tiempo intentándolo, sin gran éxito.

Nuestro peregrino hizo el camino desde lo que hoy es Alemania, atravesando peligros y soportando las inclemencias del tiempo. Llegó a Santiago y, lógicamente, tuvo que volver (antes el Camino se hacía de ida y vuelta, salvo -cosa no extraña- que te quedaras a vivir en alguna de las emergentes poblaciones de la ruta). Cuando llegó a su hogar, pudo observar -¡oh, milagro!- que su querida esposa ya lucía una bonita barriga.

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Crecimiento

Ojalá creciéramos tanto como para llegar a convertirnos en niños.
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