Finis Gloriae Mundi

Creo que esta obra de Valdés Leal es la que más me ha impactado desde que la vi, por vez primera, en un precioso libro sobre la historia del arte que mis padres me compraron siendo niño.

Estremecedor el cuadro y estremecedor el mensaje. Estremecedor, sobre todo por cierto: más allá de la gloria que hayas alcanzado en este mundo, te vas al otro sin nada. Me puedo imaginar cómo era recibido ese mensaje por los ojos, las mentes y las almas de los habitantes de la Sevilla del barroco.

Valdes Leal - Finis Gloriae Mundi

En primer plano, los cadáveres de un obispo y de un caballero de la Orden de Calatrava. Arriba, Dios (Cristo, por sus manos llagadas) evaluando en una balanza lo bueno y lo malo de esa alma que emprende viaje al otro mundo.

Estremecedor tenía que ser también asomarse al universo mental de Juan de Valdés Leal, este antagonista de Murillo que se especializó en obras de este tétrico estilo.

Tú eres Abraham

Hace unos días, a raíz de este cuadro de Valdés Leal, sugerido por mi amigo Álvaro Espejo, surgió un comentario habitual ante esta escena bíblica: «menudo padre, sacrificando a su hijo porque Dios se lo pide».Juan de Valdés Leal , Sacrifice of Isaac 01

Y, como de costumbre, ahondamos en el tema, porque es la paternidad un tema que nos interesa. Y hablamos de que el Dios Sociedad a veces te pide que sacrifiques a tu hijo entregándolo a un colegio, aunque haya otras formas de educarlo. Y hablamos de que el Dios Dinero a veces te pide que sacrifiques a tu hijo yéndote tú a trabajar, aunque haya otras formas de vivir.

Y, visto así, o Abraham deja de ser malo… o pasamos todos a serlo.