Ten cuidado con lo que finges ser porque eres lo que finges ser.
(Kurt Vonnegut)
Ten cuidado con lo que finges ser porque eres lo que finges ser.
(Kurt Vonnegut)
Los carámbanos salpimentaban el azahar de tu mirada.
He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. En 26 ocasiones, se me confió el tiro ganador y fallé. He fallado, y fallado, y fallado a lo largo de mi vida. Y ése es el motivo por el que he tenido éxito.
(Michael Jordan)
«Unos rubios vendieron a sus hijas por dinero, alcohol, dos ovejas y un cerdo».
«Unos gordos vendieron a sus hijas por dinero, alcohol, dos ovejas y un cerdo».
Si esas dos expresiones nos resultan extrañas (porque «rubios» y «gordos» no aportan nada), ¿por qué la siguiente no nos choca?
«Unos rumanos vendieron a sus hijas por dinero, alcohol, dos ovejas y un cerdo».
6.600 €. Por ese dinero puedes comprar a un niño nepalí. Tras el terremoto, muchos están huérfanos o sus familias necesitan dinero. Tienes para elegir a niños entre 10 y 13 años. Los más pequeños, mejor no, porque lloran todo el tiempo, echando de menos a sus familias.
Lloro.
En Colombia los niños sueñan con jugar un Mundial. En Brasil los niños sueñan con ganar un Mundial.
Es éste un libro de los que se leen en un pispás y dejan lecciones para una vida entera.
No podemos cambiar las cartas que se nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano.
(Randy Pausch)
Randy Pausch, profesor de ciencias informáticas de la Carnegie Mellon, fue invitado a impartir una conferencia titulada La última lección. A Randy, padre de tres hijos, le acababan de diagnosticar un cáncer terminal. Su conferencia fue un regalo para los asistentes y para quienes tenemos la suerte de poder re-escucharla o leerla.
De los muchos detalles del libro me quedo con el siguiente: antes de dar un paseo a sus sobrinos en su coche nuevo, Randy decidió manchar con una bebida los asientos… solamente para que los niños no se sintieran obligados a «oh! hay que mantener esto limpísimo y no voy ni a poder moverme». Toda una lección; la última lección.
En fin, señora, me quedo
sin mí, sin vos y sin Dios;
sin Dios, por lo que os deseo;
sin mí, porque estoy sin vos;
sin vos, porque no os poseo.
(Lope de Vega)
Asombroso, ¿eh?
Dicen que si rindiéramos todos los días como el último día de trabajo antes de irnos de vacaciones, seríamos tremendamente productivos. ¿Qué opináis? ¿Es posible?
Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar lectores que escribir para los lectores y no encontrarse a uno mismo.
(Cyril Connolly)