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El partido con más goles de la historia

Este partido se disputó el 11 de abril de 2001, entre Australia y Samoa Americana. Terminó con un resultado de 31-0, y ofrece los siguientes datos curiosos:

  • Samoa aguantó 10 minutos con el marcador a cero.
  • A los 20 minutos de partido el marcador era ya de 6-0.
  • En el minuto 25 ya se había conseguido un hattrick (obra de Zdrilic).
  • Llegaron 16-0 al descanso.
  • El delantero australiano Archie Thompson marcó 13 goles.
  • Samoa tuvo que convocar a tres chicos de quince años; previamente había intentado convocar a algunos sub-20, pero estaban con exámenes.
  • Samoa realizó su primer tiro a puerta en el minuto 86.
  • Aunque el resultado oficial es el mencionado de 31-0, en el estadio lucía un 32-0.

No, los goles fuera no valen doble

Se repite cada año, en cada competición de eliminatorias a ida o vuelta: los goles fuera valen doble.

No. Falso. Mentira.

A veces se adecua más a la realidad con en caso de empate, los goles fuera valen doble, lo cual, al menos, tiene su reflejo en la realidad.

Realmente lo que se debe decir es que: en caso de empate, pasa la eliminatoria el equipo que haya marcado más goles fuera de su casa.

Misma pasión

La futbolista del Real Madrid Misa Rodríguez publicó un bonito tweet, con dos fotografías, una suya y otra de Marco Asensio, también futbolista del Real Madrid (masculino). El texto: Misma pasión, indicando que no había diferencias a la hora del esfuerzo, del sufrimiento o del júbilo.

Las críticas y los ataques llegaron enseguida, y Misa optó por eliminar el mensaje.

Y frente a aquello (que representa a una parte de los hombres), esto (que representa a otra parte): varios futbolistas y ex futbolistas del Real Madrid (y también de otros equipos) replicaron el mensaje de Misa, dejando bien claro que, por supuesto, misma pasión.

Podríamos destacar ese lado negativo de que «hasta que no lo dice un hombre, no se le da valor»; no quiero hacerlo hoy, pero, si es cierto, digamos más y mejores cosas.

El ketchup y los goles

Uno de los mejores delanteros que han existido, el neerlandés Ruud Van Nistelrooy, tenía una simpática, bonita y certera comparación para explicar los idilios de los goleadores con el gol.

Decía nuestro querido Ruud que los goles son como el ketchup: que a veces te matas apretando y apretando, sin conseguir que salga nada, y otras veces, con apretar un poco… sale un montón.

Qué bonita es la Copa

La Copa del Rey, la competición de fútbol más antigua de España, siempre nos ha ofrecido unos partidos que la prestigiosa Liga no podía darnos.

Al ser el torneo del KO nunca queda margen para corregir errores, y menos aún si las eliminatorias son a partido único (y en campo del de inferior categoría, si es que ambos equipos involucrados son de diferentes categorías).

Este año tenemos la novedad del Mirandés, pero no es raro que salten las sorpresas todos los años (el propio Mirandés hace años y el Numancia son dos buenos ejemplos).

Sí mejoraría una cosa: me parece fantástico que puedan jugar equipos de categorías muy bajas, pero si admitimos eso, también hay que permitir que la eliminatoria se dispute en el propio estadio del equipo inferior, ya que es un premio en sí mismo.

¿Por qué el Valencia es conocido como el equipo «che»?

El motivo es bien sencillo: «che» es una expresión coloquial que se usa en Valencia: «che, ¿cómo estás?». Debo decir que nunca he tenido la suerte de visitar y conocer Valencia, así que no puedo asegurar esto de primera mano.


Como curiosidad extra, añadiré que este «che» llegó a Sudamérica, de donde nos suena más familiar (todos identificamos un «che» como una muletilla habitual de las personas de Argentina, por ejemplo).

¿Por qué al gol directo de córner se le llama gol olímpico?

Tenemos que viajar casi un siglo hacia atrás en el tiempo, imbuirnos de ironía y buen humor argentinos, y de la rivalidad con sus vecinos uruguayos.

Uruguay, campeón olímpico en los Juegos de París 1924, disputaba un partido contra la selección argentina en Buenos Aires. En el minuto 15 de partido el argentino Onzari lo hizo: gol directo desde el córner. Y como era contra los todopoderosos campeones olímpicos, no costó mucho identificarlo como tal. Aquel gol marcado «como Onzari a los olímpicos» pasó pronto a ser conocido como «gol olímpico».

Y os dejo con el gol olímpico de moda cuando escribo este post. La pillería y habilidad de Toni Kroos al servicio del fútbol.

El portero máximo goleador del equipo

No llegué a verlo jugar en el Celta (o quizá sí, pero no tengo conciencia de ello): Carlos Fenoy, portero del Celta desde 1975 hasta 1979, era el responsable de ejecutar los lanzamientos de penalti del equipo.

Así que este portero excepcional por sus actuaciones bajo palos, también lo fue por su precisión en los penalties. En la temporada 1976-77 lanzó seis y consiguió marcar cinco goles (uno de ellos en un rechace, así que no fue, estrictamente hablando, un gol de penalti). Con esos cinco goles se convirtió en el máximo goleador del Celta aquella temporada (acabamos descendiendo a Segunda, pero con ese curioso hito en nuestra historia).

¡A la prórroga!

Ahora que al Celta le ha tocado el C.D. Peña Azagresa en Copa del Rey, mi memoria ha volado a finales de los años 80, cuando nos tocó el Chantrea. Lo cierto es que en mi memoria tenía otros resultados, pero he buscado documentación y usaré los datos que he encontrado.

En la idea perdimos 2-1 en Pamplona. Y lo que debería ser una vuelta cómoda se complicó muchísimo. Hasta tal punto de que terminaron los noventa minutos con un 1-0 a favor del Celta.

Como en aquella época no se aplicaba la norma que dice que, en caso de empate, pasa quien más goles haya marcado fuera, hubo que ir a la prórroga. Y en la prórroga… en la prórroga cayeron seis goles a favor del Celta, en lo que debe ser una de las prórrogas con más goles de la historia.

Termino deseando un partido estupendo entre la C.D. Peña Azagresa y el Celta, y esperando que se pueda jugar en su estadio Miguel Sola.

El Madrid fabricando antimadridismo

Se han oído muchas críticas -incluyendo la mía- acerca del fichaje de Lopetegui, seleccionador nacional de España hasta hace unos días, por el Real Madrid; también las ha habido por su destitución, un par de días antes de comenzar el Mundial, y a raíz de ese mismo hecho (el acuerdo entre el Real Madrid y Julen Lopetegui entraría en vigor tras el Mundial, no durante ni antes). Y se ha dicho que claro, que qué maneras, y que cuánto antimadridismo genera este Madrid. Y desde luego, a mí no me ha gustado que esto no se hubiera aplazado unas semanas (aunque entiendo las razones de unos y de otros).

Un buen y sabio amigo me comentó que si en lugar del Real Madrid hubiese sido otro equipo -el Betis fue el que mencionamos en la conversación- esto no habría tenido ninguna trascendencia. Y yo, que en ese momento estaba indignado con Madrid y Julen, tuve que darle la razón. Todo lo que el Real Madrid hace se magnifica. Y esa magnificación es entendible, todo hay que decirlo.

Y para muestra, tres botones:

  1. 15 de agosto de 1997. El Barça ficha a Rivaldo en el último día de plazo, ya terminando la pretemporada, dejando al Deportivo sin su máxima estrella y sin posibilidad de realizar nuevos fichajes.
  2. verano de 2013. El Celta acaba de fichar a su nuevo entrenador, Luis Enrique. El Barça -según la prensa, así que esto quizá deba quedar en la categoría de rumores- intenta ficharlo ese mismo verano, sin éxito. Meses después, y sin haber terminado la temporada (esto es habitual en todos los clubes y no escandaliza a nadie), Barça y Luis Enrique negocian el fichaje.
  3. enero de 2016. Augusto es uno de los puntales del Celta de Berizzo. El Atlético de Madrid de Simeone ve como uno de sus centrocampistas, Tiago Mendes, se lesiona. Así que el Atlético de Madrid ficha a Augusto a mitad de temporada, provocando (o al menos coincidiendo con) una pequeña crisis de juego (y resultados) en el Celta.

Comparado con esas tres muestras, que no son las únicas, el hecho de que el Madrid haya negociado con Julen Lopetegui su fichaje tras el Mundial me parece, de verdad, peccata minuta. ¿Qué opináis? Encantado de leer objeciones a mis argumentos, ya sabéis.