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Laguna Negra de Urbión, en Vinuesa (Soria)

Y en la laguna sin fondo
que guarda bien los secretos,
con una piedra amarrada a los pies
tumba le dieron.

La tierra de Alvargonzález, Antonio Machado

Esta laguna de origen glacial está en Vinuesa, en la sierra de los Picos de Urbión, en un paraje más propio del norte de Europa que de la Península Ibérica: alta montaña, haya, pino albar, roble albar. En su entorno habitan zorros, corzos y jabalíes.

Su nombre proviene del color que toman sus aguas al reflejar las montañas que la rodean. Este lugar y su entorno merecen ser visitados y son garantía de una excursión estupenda para toda la familia.

No quiero terminar sin hacer alusión a un hecho que nos sucedió hace casi un par de décadas. Estábamos planteando retornar de La Rioja a Madrid pasando por la Laguna Negra. Cuando se lo comentamos a nuestros amigos arnedanos, nos respondieron del siguiente modo:

¡Qué decís? ¿Es que no sabéis que, de noche, la Laguna llama?

De Triedros – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37148207

Gente que no tiene prisa, ni aun en los días de fiesta

Siempre me ha gustado esta frase de Antonio Machado porque, vista desde ahora, nos describe muy bien cómo ha cambiado nuestra sociedad: antes la gente vivía en absoluta tranquilidad… salvo en los días de fiesta, en los que había que estar con tiempo en la iglesia, tener sitio donde comer, tener comida preparada. Ahora la gente vive en absoluto estrés… salvo los días de fiesta.

Hoy, día del Carmen, festivo en Moaña (y en muchos otros sitios), me he acordado de esa frase 🙂 Feliz día y, a ser posible, sin prisas (o no, ya no sé).

Felicidades a todas las cármenes de mi vida, especialmente para mi abuela y para mi tía Carmen.

A Juan Ramón Jiménez (Poesía en Mayo, 5)

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera…»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.
Antonio Machado

Antonio Machado, un adelantado a su tiempo

El otro día, leyendo estos versos de Antonio Machado, no pudimos evitar dirigir el pensamiento a los políticos actuales (seguramente se podrá aplicar también a otros ámbitos de la vida, desde luego).

Discutiendo están dos mozos
si a la fiesta del lugar
irán por la carretera
o campo traviesa irán.
Discutiendo y disputando
empiezan a pelear.
Ya con las trancas de pino
furiosos golpes se dan;
ya se tiran de las barbas,
ya se las quieren pelar.
Ha pasado un carretero,
que va cantando un cantar:
«Romero, para ir a Roma,
lo que importa es caminar;
a Roma por todas partes,
por todas partes se va»

Demasiadas veces nos entretenemos en discusiones y peleas, en lugar de pensar en recorrer nuestro camino.