El fútbol infantil… y sus papás

La barbarie sólo es culpa de los bárbaros, y en ese partido de infantiles se juntaron varios. Pero el fútbol tiene unas reglas sabias y un árbitro que tutela por ellas. Claro que el fútbol ha cometido errores, el peor de ellos dar lugar a que en muchos campos se concentre en una zona del fondo lo peor de la ciudad para intercambiar ocurrencias. Un ensayo antropológico aberrante que se intenta corregir.

Origen: La barbarie sólo es culpa de los bárbaros – AS.com

Una terrible pelea en un partido de infantiles. Pelea no entre los niños, sino entre los padres. Esto me hizo recordar una incómoda situación que vivimos hace unos meses. Tras una temporada entera de fútbol de niños, en la que todos nos divertimos, animamos, aplaudíamos los goles propios y los del contrario, llegamos a la última jornada. Y cuando llegamos al pabellón, todavía no había terminado el partido anterior, que era entre niños aún menores que Dani (que tenía siete años). Nos quedamos estupefactos ante la actitud de los padres: parecía que estaban jugándose la final de la Champions League, y solamente era la final de un campeonato de niños muy pequeños. Para colmo de bienes -o de males- era una final entre dos equipos del mismo colegio.

Y de aquí nació una reflexión posterior, relacionada con el rendimiento deportivo: ¿tiene beneficios el exceso de agresividad? Es decir, ¿salen beneficiados -deportivamente- los agresivos?

Y no estoy seguro, pero juraría que no vimos aplaudir los goles del contrario. Y en defensa de aquellos aficionados, debo decir que tampoco oímos insultos: era sobre todo un ánimo y apoyo terriblemente encendidos. Lo que nos chocó era el enorme contraste con lo que habíamos vivido nosotros durante toda la temporada.

Deporte, mujeres, prostitución y coherencia

Como sabéis, incluso aunque no os guste el fútbol, hace unos días se hizo pública una noticia en la que se acusaba a varios futbolistas profesionales de -como mínimo- utilizar servicios de prostitución. Parece que podrían estar involucrados en asuntos peores, y hay quien justifica la actitud de los futbolistas diciendo que “bueno, son chavales” y que “qué pasa, que no se puede uno ir de putas”. Sobra decir que ni ser chavales es excusa ni “irse de putas” es un asunto menor. Pero no quiero centrarme ahora en esos muy importantes asuntos, sino en el papel que desempeña la prensa deportiva (que en muchas ocasiones nos dan lo que queremos consumir, no lo olvidemos). Y se me ocurrió irme, un par de días después de conocer la noticia, a un periódico deportivo. Su home es la siguiente (la pongo para que os hagáis una idea de la cantidad de noticias que aparecen en ella):

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Y ahora os voy a enseñar todos los elementos que aparecen en esa home y que tienen relación con mujeres. Y después me decís si nos extraña que las sigamos considerando como objetos, si su papel en el mundo deportivo es tan secundario y denigrante, o si todo es perfecto y aquí estoy viendo lo que no hay.


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10.28.40

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La última lección (Randy Pausch con Jeffrey Zaslow)

Es éste un libro de los que se leen en un pispás y dejan lecciones para una vida entera.

No podemos cambiar las cartas que se nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano.

(Randy Pausch)

Randy Pausch, profesor de ciencias informáticas de la Carnegie Mellon, fue invitado a impartir una conferencia titulada La última lección. A Randy, padre de tres hijos, le acababan de diagnosticar un cáncer terminal. Su conferencia fue un regalo para los asistentes y para quienes tenemos la suerte de poder re-escucharla o leerla.

De los muchos detalles del libro me quedo con el siguiente: antes de dar un paseo a sus sobrinos en su coche nuevo, Randy decidió manchar con una bebida los asientos… solamente para que los niños no se sintieran obligados a “oh! hay que mantener esto limpísimo y no voy ni a poder moverme”. Toda una lección; la última lección.

Los raqueros de Santander

En Santander, durante el siglo XIX, la zona del puerto era frecuentada por niños mendigos, buscando que su pillería o la misericordia de los demás les otorgara algo que llevarse a la boca ese día. Una diversión habitual entre la gente pudiente -y sin escrúpulos- consistía en tirarles monedas al agua para divertirse viendo cómo los pequeños hundían sus cuerpos desnudos buscando el preciado tesoro. Un bonito conjunto escultórico nos recuerda a esos raqueros, que así se les llamaba.

Santander.Estatua.Lor.Raqueros.jpg
CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=88027

Ayer -no en el XIX, sino en este siglo XXI en el que vivimos- pasó algo en Madrid que me recordó demasiado a los raqueros: unos aficionados del PSV -da igual el equipo, realmente- tiraban monedas y se burlaban de cómo las mendigas luchaban por conseguirlas. O les obligaban a hacer flexiones a cambio de dinero. O quemaban billetes delante de sus narices, riéndose al ver cómo aún así intentaban cogerlos. Siglo XIX. O peor.

Me duele la Humanidad.

Informando a los marineros

El código era sencillo: sin marcan los visitantes, un cohete; si marca la Real, dos cohetes. De ese modo, mientras la Real Sociedad jugó en el viejo y querido estadio de Atocha, se avisaba a los marineros que faenaban, para que así pudieran seguir el desarrollo del partido.

Esta historia, como otras miles, me la contó mi padre.

Gracias, papá. :*

El ejemplo de Súper Guidetti

De esta simpatiquísima entrevista a “Super” Guidetti, tras el Atlético de Madrid 2 – Celta 3, en la Copa del Rey de España, podemos extraer, además de muchas risas, un admirable ejemplo de superación. Indico el fragmento que quiero resaltar:

“me no jugar mucho en primera parte de season, […] espera espera Guidetti, entrenar mucho, vamos vamos, me jugar más, me gusta”

Lo que resume cómo ha sido su temporada hasta ahora: al comienzo no jugaba mucho, pero no dejó de autotransmitirse dos cosas fundamentales: la calma/paciencia y el esfuerzo. Paciencia y esfuerzo, dos herramientas infalibles para ser cada vez mejores.