¿Por qué llamamos «turcos» a los coruñeses?

Desde finales de los años 80, y a raíz de aquella famosa liga del playoff en la que el Deportivo casi subió a Primera y el Celta sin casi, es habitual referirse a los coruñeses como turcos (ellos nos llaman portugueses, lo cual es bastantes más comprensible, debemos decir).

Existen, al parecer, diversas teorías: una de ellas refleja el hecho de lo difícil que se hacía para los castellanos entender a los coruñeses, en aquellos tiempos de milis obligatorias. De ahí ese apelativo de turcos.

Otra de las teorías nos trae la memoria de las invasiones de aquellos bárbaros turcos (que no eran de Turquía, pero así conocíamos a los árabes del norte de África) que saquearon Vigo y Cangas hace más de cuatro siglos.

Incluso he llegado a leer que, hace ya varias décadas, cuando el Celta iba a jugar a Riazor y perdía, se decía que nos habían dado un baño turco. Como me lo contaron, os lo cuento.

No quiero terminar sin un ánimo para el Deportivo, espero que pronto volvamos a jugar en Riazor (con el primer equipo, se entiende). Y, por supuesto, con ambos equipos en Primera.

Para Albert (¡gracias!)

A Defensa da Vila, en Cangas do Morrazo

En el lejano año de 1617, los piratas turcos (entendiendo como turcos a los habitantes, en general, del norte de África) invadieron la bonita península del Morrazo, saqueando, matando y llevándose como esclavos a algunos de sus habitantes. Pocos años después, la Inquisición (gracias a las acusaciones de los propios vecinos) cargó contra varias mujeres, acusándolas de brujería: el rey envió emisarios que, tras unos meses en Cangas, elaboraron un informe en el que daban testimonio de haberlas visto volando en escobas.

¿Brujería? Sí, bien puede ser. Pero aquellas mujeres que se habían quedado sin maridos, sin padres y sin hijos, como únicas propietarias de sus bienes, bien podían caer en cualquier enfermedad mental, lógica consecuencia de la situación. Además, si la acusación prosperaba, esos bienes dejaban de pertenecerles. Botín goloso, pues.

Desde hace unos años se representan ambos hechos (invasión turca, juicio de María Soliña, una de las brujas) en Cangas, haciendo coincidir la conmemoración con alguno de los días del puente del Pilar (12 octubre). En concreto, hoy (10/octubre, año 2021) se representará.

Es un espectáculo que merece la pena ser visto al menos una vez en la vida. Os recomiendo que lo hagáis, si no este año, sí en futuros años, en los que -esperamos- la representación ya se hará por las calles.

El enigma del platero, de Guillermo Moldes

Cangas y Constantinopla, siglo XVII y siglo XXI, todo ello se entrelaza en esta novela del cangués Guillermo Moldes Rodal. Es una novela de mucho de aventuras, bastante de amor y algo de intriga, capaz de sumergirnos de lleno en la terrible invasión turca que sufrió Cangas en 1617.

He disfrutado leyéndola y, como sucede en los casos en los que el lector conoce los escenarios en los que se desarrolla la acción, con el placer que da reconocer en el pasado lugares de hoy. Sí debo decir que he echado de menos una mejor revisión de erratas (bien sabéis quienes me conocéis de mi obsesión con ellas) por parte -imagino- de la editorial.

Si sois de la zona o si os interesan las novelas históricas creo que pasaréis un rato estupendo con El enigma del platero.