Puyol, el tiburón

Siendo como soy aficionado del Real Madrid y del Real Club Celta, siempre he sentido admiración por futbolistas como Puyol, no tanto por su fútbol -que también- como por su forma de ser como personas. Os comparto este breve vídeo en el que se pueden ver algunos de los momentos que más admiro de este jugador: parando al compañero que quiere agredir/enfrentarse al que acaba de agredirle; impidiendo que sus compañeros sigan festejando un gol (que creo recordar que ya era el sexto, contra el Rayo Vallecano); evitando que Piqué se fuera a decirle al árbitro que le habían tirado un mechero (y logrando que se centrara en lo importante).

Echamos de menos a futbolistas así.

Bestias y caballeros

Suele decirse que el fútbol es un deporte de caballeros jugado por bestias y que el rugby es un deporte de bestias jugados por caballeros.

Como aficionado al fútbol que soy, me encantaría que este deporte de caballeros fuera jugado por caballeros. Y eso implica no fingir lesiones, respetar al contrario, al árbitro y al público. Y no olvidar que hablamdo de jugar. Nada más. Y nada menos.

¿Falta de respeto?

Es curioso cómo un mismo hecho puede considerarse una falta de respeto o una muestra de deportividad. Yo lo he visto completamente fuera de contexto (así que fácilmente puedo equivocarme), pero este gesto de James Harden, esperando a que Wesley Johnson, jugador rival caído en el suelo, se levante, me parece un detalle que debemos elogiar. ¿Qué opináis?

El niño que saltó al campo para socorrer a un rival

El partido, de domingo por la mañana, enfrentaba a La Palma CF (Huelva) contra el UP Viso (Sevilla). Ya cerca del final del partido, Pineda, del equipo visitante, recibió un fuerte balonazo que le impedía respirar.

Moisés ayudando a Pineda; fotografía de Antonio Alcalde Pérez.

Sin pensárselo dos veces, Moisés Aguilar Alcalde, de 12 años, y recogepelotas de La Palma CF, saltó al campo para ayudar a Pineda. Su rápida maniobra le permitió recuperar rápidamente la respiración.

Se me va la mente, claro, al recuerdo de Bilardo intentando impedir que un miembro de su equipo ayudara a un rival que lo necesitaba. Los niños, siempre son los niños quienes nos enseñan y quienes nos devuelven la fe.

Su orgulloso -no es para menos- tío Antonio Alcalde Pérez inmortalizó el momento en la preciosa foto que tenéis al comienzo de este post.

Gracias y felicidades, Moisés, sobre todo. Gracias también a Antonio por contarnos en el momento y por la fotografía. Gracias a sus padres, Becken y Lola, porque nuestros hijos aprenden de lo que hacemos, no de lo que les decimos. Y gracias al club La Palma, porque los valores son el más preciado de los trofeos.

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