¿Por qué llamamos «turcos» a los coruñeses?

Desde finales de los años 80, y a raíz de aquella famosa liga del playoff en la que el Deportivo casi subió a Primera y el Celta sin casi, es habitual referirse a los coruñeses como turcos (ellos nos llaman portugueses, lo cual es bastantes más comprensible, debemos decir).

Existen, al parecer, diversas teorías: una de ellas refleja el hecho de lo difícil que se hacía para los castellanos entender a los coruñeses, en aquellos tiempos de milis obligatorias. De ahí ese apelativo de turcos.

Otra de las teorías nos trae la memoria de las invasiones de aquellos bárbaros turcos (que no eran de Turquía, pero así conocíamos a los árabes del norte de África) que saquearon Vigo y Cangas hace más de cuatro siglos.

Incluso he llegado a leer que, hace ya varias décadas, cuando el Celta iba a jugar a Riazor y perdía, se decía que nos habían dado un baño turco. Como me lo contaron, os lo cuento.

No quiero terminar sin un ánimo para el Deportivo, espero que pronto volvamos a jugar en Riazor (con el primer equipo, se entiende). Y, por supuesto, con ambos equipos en Primera.

Para Albert (¡gracias!)

La infinita influencia de un padre

Corría la temporada 1981-82 y el Celta y el Deportivo de La Coruña, recién ascendidos de 2ªB, iban a disputar un derbi en Balaídos, el estadio del Celta.

Yo acababa de aficionarme de verdad al fútbol; en temporadas anteriores había acudido alguna que otra vez a Balaídos, pero fue en esa temporada cuando en verdad me enamoré de ese deporte, y es la primera temporada de la que tengo recuerdos nítidos. Así pues, aquel Celta-Deportivo es uno de los primeros partidos que recuerdo y, desde luego, mi primer derbi. Os podéis imaginar la maravillosa ansiedad que sentía ante el comienzo del partido.

Y saltó el Deportivo al campo. Balaídos se vino abajo con gritos, abucheos y silbidos en contra del máximo rival.

Entonces, mi padre se puso de pie y empezó a aplaudir. Y yo hice lo mismo.

Mi padre acababa de explicarme, en un par de segundos, qué significa el respeto y qué significa el deporte. Y que una cosa es ser rivales y otra, muy distinta, ser enemigos. Después saltó el Celta al campo y, claro, fue el éxtasis absoluto. El Celta (que acabaría siendo campeón de Liga y ascendiendo a Primera) ganó el partido, pero yo gané mucho más.

Un padre nunca puede saber hasta dónde puede llegar cualquier gesto, por simple que sea. Estoy seguro de que yo sería una persona distinta si mi padre hubiera abucheado a los jugadores del Deportivo.

Gracias, papá. Ojalá algún día llegue a ser tan buen padre como tú.