Los números del 0 al 10 con las cifras de 2020 (y en ese orden)

Es un reto curioso, bonito y sencillo. Se trata de conseguir las cifras del 0 al 10 usando las cifras 2-0-2-0. Y con las operaciones matemáticas que queráis. Pero, eso sí, respetando el orden.

Por aquí hemos conseguido todos los números del 0 al 10, pero no indico todos por no fastidiaros la diversión. Van los tres primeros, a modo de ejemplo:

0 = 2 x 0 x 2 x 0

1 = (2+0) / (2+0)

2 = 2 + 0 + 2 x 0

Os dejo la diversión, amigos.

De nuevo, los retos de inicio de año

Como siempre que comenzamos una etapa (y da igual que sea un año, un curso, una relación o una libreta nueva), ponemos toda nuestra ilusión para que sea productiva y que nos sirva de crecimiento personal. Sin embargo, es demasiado habitual que caigamos en errores anteriores. Obviamente, esto se debe a que, aunque la etapa es nueva, nosotros seguimos siendo los mismos.

Hay algunas sencillas estrategias que nos pueden ayudar a cumplir esos deseos: os comento alguna que me ha servido a mí:

  • definir bien nuestros objetivos, ponerles fecha, y comentarlos en público: cuando comencé a correr (actividad que tengo muy abandonada ahora) me marqué (o me marcaron) dos objetivos muy definidos: ser capaz de correr 5.000 metros en menos de media hora, ser capaz de correr 1.000 metros en menos de 3m45s. Cometí la imprudencia de publicarlo a los cuatro vientos, y conseguí ambos. Ahora, que estoy muy lejos de ese estado de forma, vuelvo a marcarme ese objetivo de los 5.000 metros en menos de media hora. Y me pongo como fecha el 17 de marzo de 2020.
  • ser constante, y registrar algún dato que indique tu constancia. Me marqué el pequeño objetivo de practicar todos los días un poco de inglés. Estoy usando la aplicación Duolingo (que os recomiendo, si no la conocéis), en donde me va indicando el número de días consecutivos que la uso. Ya hemos superado los 333 días, bonito número. Espero continuar con ello, y añadir un idioma más (francés, posiblemente). También quiero ser capaz de escribir un post al día en este blog, sin que eso provoque una disminución de la calidad de los textos.
  • marcarse algún objetivo para este mismo mes de Enero, en el que tan entusiasmados estamos. Obviamente, no un objetivo tan complicado como el que nos marcaríamos para todo el año, pero sí algo que nos sirva de aliciente (y nos mantenga en el camino de seguir cumpliendo objetivos). En mi caso -y continuando con los ejemplos anteriores- podría ser llegar a fin de mes siguiendo el plan de running marcado por mi querido míster Alfredo, con un post diario escrito, y habiendo revisado todos los días los idiomas inglés y francés.

Quiero terminar diciendo que, obviamente, hay miles de objetivos posibles, desde aprender un idioma o ponerse/mantenerse en forma, a mejorar la relación con los amigos y familiares (¿qué tal fijar un día al mes para quedar con esos amigos que solamente ves una vez al año?), ahorrar (¿conoces la técnica de «págate a ti primero», consistente en retirar una cantidad en cuanto recibes tu sueldo?), conseguir leer un libro al mes (o más, o menos, según sea tu ritmo habitual) o viajar a ese lugar que llevas tiempo deseando visitar.

Feliz 2020, queridos amigos.

Gritar menos y amar más. El desafío del rinoceronte naranja.

Hace ya bastante más de un año, una madre se dio cuenta de que gritaba a sus cuatro hijos. Que les gritaba demasiado (siempre es demasiado). Y se planteó un desafío, al que llamó «el desafío del rinoceronte naranja». Eligió este animal porque es tenaz, vigoroso y pacífico por naturaleza, pero muestra un comportamiento agresivo cuando se le provoca. Esta mamá se sentía un rinoceronte, salvo en esa parte de la agresividad. Y como quiso dotarlo de calor y energía, de ahí el color naranja.

Esta mamá va ya camino de dos años gritando menos y amando más. Alguna vez se le escapa algún grito, desde luego, pero intentar no gritar ya es estar en el buen camino. A raíz de su iniciativa, más mamás (y papás, espero) han afrontado este desafío del rinoceronte naranja. E incluso alguna profesora. Estoy seguro de que, del mismo modo que ahora vemos impensable que se pegue a nuestros hijos en el colegio o en casa (o en cualquier otro sitio), dentro de poco será impensable que se les pueda maltratar verbalmente.

Por mi parte, aunque no soy nada gritón, intentaré mejorar en ese aspecto. Creo que es buena idea anticiparse al enfado pre-grito. Es decir, ni siquiera sentir dentro el malestar que puede acabar convirtiéndose en grito. Pasito a pasito.

Y tú, ¿te apuntas al desafío del rinoceronte naranja?